viernes, septiembre 06, 2013

'Cruce de caminos', un notable viaje sin final

Tarea compleja la de hablar de Cruce de caminos (nada que ver con la interesante película de 1986 que recibió en España el mismo título, con Ralph Macchio como protagonista). Lo es, en primer lugar, porque cualquier aproximación a su sinopsis acaba por desvelar buena parte de su argumento, en especial el de la primera de las tres partes en que divide el filme Derek Cianfrance, su director y coguionista. Pero también precisamente por el trabajo de Cianfrance. Porque la película impacta, emociona y sorprende en muchos momentos, de una forma similar a como lo hacía su anterior trabajo, Blue Valentine, pero del mismo modo le falta un cierre claro, un síntoma de que efectivamente está contando una historia con un objetivo claro. Temas tiene muchos, y escenas notables e incluso mejores unas cuantas. ¿Pero cuál es el auténtico mensaje de la película? Eso es lo que no termina de definir. Y eso, a pesar de que una vez más consigue notables intepretaciones y de que rueda admirablemente bien, es lo que le aleja de una película sobresaliente.

Sin revelar mucho más sobre su argumento, estamos hablando de un drama. Duro y complejo, aunque su estructura se va viendo venir con cierta facilidad, en especial desde el final de la primera de las tres partes en que está dividida. Como en Blue Valentine, el peso de la historia reside en los actores, aunque es cierto que Cianfrance sí muestra una más que interesante evolución como director con respecto a aquella. Deja una marca interesante enfatizando la soledad de los personajes con planos por detrás de ellos, algo agotadores cuando se ciñe al busto (en la primera secuencia, con Ryan Gosling, tiene una explicación evidente, más adelante el recurso se repite demasiado; a Darren Aronofsky en El luchador ya le había sucedido algo parecido) y muy hermosos cuando los emplea para seguirles en carretera. E indudablemente se reinventa con sumo acierto en la escena de persecución que pone fin a la primera pieza del filme, rodada con cámara en mano y un pulso narrativo que para sí quisieran especialistas del género.

Su ritmo es lento y pausado. Eso será para algunos uno de los méritos de la película y para otros su principal defecto. Sin duda, es la explicación a los 140 minutos que dura, a la ambición que planea sobre la película y también, probablemente, una de las causas de que el final de la tercera parte no logre del todo el efecto deseado. Puede que sea algo muy personal, pero flota en el ambiente la sensación de que la película podría haber acabado de cualquier manera, lo que limita el alcance emocional que sí busca descaradamente Cianfrance. Otro de los elementos asociados a ese ritmo lento es la intepretación de Ryan Gosling, que empieza a repetirse demasiado. Con oficio, generando empatía y con alguna escena memorable (la de la iglesia, contenida pero brutal), sí. Pero corriendo ya el peligro evidente de que se fundan sus diferentes personajes, disociándose de la película. Bradley Cooper, en cambio, convence siempre y se confirma como un espléndido actor.

Cruce de caminos (enigmático título original el de The Place Beyond the Pines, traducción del nombre indio de la localidad en que transcurre la película) es un drama notable que se queda en el camino de ser sobresaliente por la falta de un final a la altura de lo mostrado o por desaprovechar algunas oportunidades, como las que daban los personajes femeninos de la película, reducidos por momentos a simples excusas argumentales (más en el caso de Rose Byrne que en el de Eva Mendes). Lo notable va apareciendo con mucha frecuencia en la película. La espectacularidad de los escenas de acción de la primera parte, los debates morales que se plantean en la segunda, la impagable aparición de Ray Liotta y parte de las intenciones que se atisban en la historia circular, aunque quebrada, que plantea Cianfrance. Un director, por cierto, sin mucha suerte en España. Blue Valentine llegó con más de dos años de retraso, y Cruce de Caminos se vio en el Festival de Toronto hace justo un año. Sus películas llegan tarde. No es que eso impida valorarlas adecuadamente, pero sí abre la puerta a que se vean de otros modos, a un lado u otro de la Ley.

4 comentarios:

Celia dijo...

Quiero ir al cine y todo lo que no he visto es accion o terror o epic... El protaginista de esta me encanta pero blue valentine me mato por la lentitud y en final asi que por lo que cuentas mejor no pago por repetir la experiencia.
Queria ver un pedacito de cielo pero solo la dan en un cine de Barcelona en version original! Jo!

Aliena dijo...

Con Blue Valentine casi me corto las venas. Momentos que emocionan, sí, pero leeeenta como ella sola para acabar con ese final. Pa´haberlo matao al Cianfrance este XD.

En fin, porque está Ryan y me tira mucho este hombre, lo mismo caigo. Ya te contaré.

Estupenda crítica como siempre Juan, un beso!

Éowyn dijo...

Hola

Pues yo estoy indecisa en si verla o no. A mi personalmente, Ryan Goslsing, no me gusta mucho. Me tira más, Bradley Cooper. Si me animara a verla ya os contaré.

Juan, me ha encantado tu crítica.

Un saludo!

Juan Rodríguez Millán dijo...

Celia, es un cine peculiar el de este director. Tiene cosas maravillosas y otras que son difíciles de asumir. Si no te gustó aquella, difícil que te guste esta, al menos como conjunto, porque alguna parte sí podría convencerte. ¡Lánzate a la versión original!

Aliena, sí que Cianfrance se mueve a una velocidad que es difícil para mucha gente, sí... Je, je, je... Pues a mí me convence más Bradley Cooper, porque a Ryan Gosling le estoy viendo demasiado igual en muchas películas... Muchas gracias por tus palabras, de verdad.

Éowyn, muchas gracias también a ti. A mí Bradley Cooper es un actor que cada vez me sorprende más. No es una película fácil, pero si conectas con ella seguro que le sacas provecho. Eso es muy personal, así que tampoco me atreve a decirte mucho más... Ya me dirás si la ves...