lunes, junio 16, 2014

'Tarzán', un incomprensible fiasco

Cuando se manejan personajes ampliamente conocidos, perfectamente reconocibles y con un bagaje de décadas entreteniendo a diferentes generaciones, no parece difícil hacer un producto digno con ellos. Lo verdaderamente meritorio es lograr la excelencia, pero cumplir, lograr un aprobado, es algo relativamente sencillo y como tal hay que admitirlo. Por eso, es complicado entender por qué este nuevo Tarzán está tan lejos de llegar a los mínimos exigibles. Da la impresión de que Reinhard Klooss, director de este filme de dibujos animados que teóricamente utiliza la técnica de motion captura (la misma que usó Robert Zemeckis en películas como Beowulf o Steven Spielberg en Las aventuras de Tintín) se conforma con un par de guiños al Tarzán más clásico para completar un guión lleno de inconsistencias, en el que los personajes rozan lo ridículo y con un acabado visual que está muy, muy lejos no ya de la excelencia sino de cualquier otro producto animado que se haya visto en cines recientemente.

Y lo triste es justo eso, que no parecía complicado crear un buen Tarzán para una nueva generación, que sirviera sobre todo para enganchar a los más pequeños a toda una cultura de personajes nacidos en la era del pulp (desde Dick Tracy a la Sombra, pasando por el Llanero Solitario o Flash Gordon) que hoy en día ha quedado sepultada con fenómenos literarios o cinematográficos con un poderoso márketing. Pero no. La película asombra ya desde su comienzo, ambientado nada menos que en el espacio, para explicar la caída de un meteorito que complicará la vida del protagonista. A partir de ahí, y con un 3D que como de costumbre no impresiona demasiado, se teje una trama que aleja esta versión del original de Edgar Rice Borroughs (principalmente por la edad a la que el pequeño es acogido por la familia de gorilas). Si ese fuera todo el problema, tampoco sería demasiado grave. Pero este Tarzán se empeña, con el paso de los minutos, en dejar un recuerdo todavía más escaso.

El caso es que los dos principales problemas de Tarzán pasan por su guión y por su animación. Lo primero es indudablemente lo que más lastra la película. Si bien la historia es aceptable y podría haber servido para crear una película al menos simpática, aunque sólo fuera como entretenimiento infantil, tiene tantas incongruencias, tantas situaciones inexplicadas e inexplicables, tantos diálogos inanes acaban por provocar asombro en el peor de los sentidos, y acaba por alcanzar las cotas más elevadas en el clímax de la película. Si al menos la animación fuera atractiva, se podría haber disfrutado de la experiencia visual, pero tampoco es el caso. Ni se aprecia demasiado la motion capture, ni los acabados son demasiado brillantes. No es cuestión de que Pixar haya malacostumbrado al público y se espere la excelencia en cada película, es obvio que esta coproducción no cuenta con los mismos medios. Pero hay que exigir un mínimo, sobre todo cuando hay animación televisiva o dirigida al mercado de vídeo con resultados mucho mejores.

Tarzán no pasa en sus objetivos de entretener por un rato a los más pequeños, pero ni siquiera para ellos es una propuesta tan interesante como podría haber sido. Y es que uno de los aspectos más agradecidos del cine infantil sea precisamente que no confunda esa calificación con hacer las cosas mal. Tarzan hace mal muchas cosas, y por eso, sus 94 minutos se acaban haciendo largos, porque poco importan Tarzán, Jane, su padre, el meteorito o los gorilas. No porque el espectador no sienta empatía por ellos, sino porque la propia película no les toma tan en serio como debiera. Se limita a colocarles en la pantalla, a hacerles deambular por escenarios exóticos y a afrontar situaciones de peligro que muchas veces ni siquiera tienen sentido, cayendo en constantes contradicciones y en situaciones francamente mal resueltas (como, por ejemplo, la situación del padre de Jane tras el clímax final). Este Tarzan es un incomprensible fiasco y una oportunidad perdida para revitarlizar al personaje. Siempre nos quedará la excepcional versión de Disney.

2 comentarios:

Bea Mendes dijo...

Solo con ver el trailer ya se huele el desastre. Ya, en lo visual, decepciona. Y si encima el argumento es malo...ni te digo.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Bea, la verdad es que sí. Es difícil rescatar algo, como no sea la posibilidad de tener entretenido a algún niño durante un rato. Pero también en eso hay incontables opciones mejores.