viernes, enero 03, 2014

'Paranormal Activity. Los señalados', terror decente en una fórmula con los mismos problemas

Paranormal Activity. Los señalados insiste en una fórmula que tiene problemas muy marcados y que nadie parece querer solucionar mientras la taquilla siga dando beneficios a una forma tan económica de hacer cine. Toda película grabada con una cámara de vídeo digital integrada en la historia sigue siendo absolutamente inverosímil y, además, se recrea en sus propias trampas. Dicho eso, y advirtiendo que el final de esta especie de spin-off de una saga que acumulaba ya cuatro entregas previas dejará muy frío a quien no conozca al menos la primera, lo cierto es que hay momentos interesantes en esta película, instantes de buen terror. Es cierto que no es así durante toda la película, y eso que apenas dura 88 minutos, y que en realidad sigue teniendo los mismos agujeros que cualquier otro título de similares pretensiones y factura, pero al menos se pueden sacar algunos detalles interesantes. No es poco, teniendo en cuenta que la originalidad no es algo que se pueda pedir a la quinta parte de una franquicia.

Ese es quizá el punto clave para disfrutar de Paranormal Activity. Los señalados. ¿Originalidad? Ninguna. Pero si se aceptan las reglas del juego que propone hay momentos bastantes inquietantes. ¿Suficientes? Eso ya dependerá de cada espectador, pero es obvio que hay muchas trampas en el camino. La más evidente es la propia cámara que no deja de estar en el centro de todo. Toda película rodada así es consciente de que irremediablemente llega una escena en la que es absurdo que se siga grabando. Aquí llega relativamente pronto después de que se desate la trama principal, después de un extenso prólogo que no hace más que colocar la película en los estándares de la duración comercial pero que, en realidad, no termina de aportar demasiado al conjunto, a la historia de un chaval que se acaba de graduar y que acaba implicado en asuntos de magia negra a través de una inquietante vecina. Lo bueno que consigue Christopher B. Landon, director de esta cinta, es que cuando es flagrante la poca verosimilitud de la grabación es cuando la película crece en ritmo hacia el final.

A lo inherente a esta forma de entender el terror hay que sumar dos problemas más. El primero es la habitual trampa del sonido. Si es una película que quiere recoger fielmente la realidad, ¿por qué ese sonido ambiente machacón que pretende generar un aura de misterio? Lo curioso es que a veces funciona, pero la opción de Landon, que había escrito las tres entregas anteriores y dirigido sólo Burning Palms en 2010, tendría que prescindir de estos elementos si fuera coherente con su planteamiento. El otro problema es que, aún pareciendo durante buena parte de su metraje una historia completamente independiente de la saga central (más allá del uso de la videocámara), hay una conexión esencial. Sin desvelar nada, quien escoja ésta como la primera película de la saga para ver probablemente entenderá su final como un enorme chasco. Es difícil que la primera aproximación a Paranormal Activity sea a través de su quinta película, pero el hecho de prescindir de la numeración en su título puede inducir a cometer ese error.

Pasando los primeros veinte minutos y con la suficiente capacidad de abstracción con los problemas que proceden más del género que de la propia película, Paranormal Activity. Los señalados es una película que no parece mal construida, que escoge bien los momentos que muestra y los que insinúa, que no adelante con facilidad sus mejores sustos y que, por momentos, entiende bastante bien los códigos del género de terror. Con un correcto grupo de actores y un argumento atractivo, la verdad es que se acaba pasando en un suspiro e intriga lo suficiente como para llegar al final con cierto agrado, aún asumiendo que no es precisamente una pica en la historia del género. Pero todo lo bueno (que se condensa especialmente a partir de cuando Jesse, interpretado por Andrew Jacobs, es consciente del problema en el que se ha metido) depende de que se entienda el final. Y sin ver Paranormal Activity o alguna de sus secuelas, en especial la tercera, se antoja algo complejo que así sea.

4 comentarios:

Doctora dijo...

Cuando llegan a un número excesivo de secuelas es habitual que ni digan por qué parte van en el título, como si les diera vergüenza admitir que han estirado el chicle de tal manera que es la cuarta o la quinta peli de una saga, y en vez de poner un número añaden un titulillo, por ejemplo "Misión Imposible: Protocolo fantasma", "La jungla: Un buen día para morir", "Alien: Resurrección"...

No he visto ninguna de la saga así que si dices que encima no se debe empezar por esta, no te digo na y te lo digo to.

Angelica dijo...

El final no tiene sentido, eso no le pasó a Micah en la 1.

Cé. dijo...

Me veo en la obligación de comentar que la primera de la saga fue la película más horrible que nunca vi. Que me costó no salirme de la sala de cine de lo mucho que me aburrría. Que no entiendo que guste tanto. Y que no, ni por asomo me planteo ver esta.
Muá.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Doctora, se puede ver de forma independiente, pero es verdad que lo mejor para cualquier saga es empezar desde el principio... Lo del número a mí nunca me ha molestado, pero los señores de márketing de Hollywood lo suelen tener así de claro, sí...

Angelica, ya, pero quiere ser el nexo de unión. Igual tiene que ver con una secuela de esta especie de spin-off. A saber.

Cé, je, je, je... A mí no me entusiasmó tampoco, la verdad. Casi prefiero ésta a la original, fíjate... Y no, no había pensado que fuera una película para ti...