viernes, abril 19, 2013

'Memorias de un zombie adolescente', sorprendentemente simpática

Que una película se titule Memorias de un zombie adolescente casi parece una razón de peso para no verla. El título es, efectivamente, horrible. No es una traducción del original (Warm Bodies), no responde a lo que cuenta la película, es facilón y parece abocar a una película de saldo que quiera aprovechar el tirón de los monstruos de terror rebajados a lo Crepúsculo. Y resulta que no así. Para nada, de hecho. Memorias de un zombie adolescente es una película simpática, que encuentra el tono perfecto para no caer en el ridículo, para que sus protagonistas sean atractivos y para que la comedia funcione a todos los niveles, desde su romanticismo hasta su parodia del cine de terror, pasando por la música, a veces excepcionalmente escogida. Hay claros errores en las normas que plantea y un desarrollo algo precipitado que restan credibilidad al conjunto final, en el que también chirrían los efectos visuales, pero las risas hacen que esto quede en un segundo plano. Sorprendentemente, pero así es.

El arranque de la película, su primera secuencia, ya consigue esa sensación de estar viendo una película consciente de lo que es. El zombie protagonista, con el muy maquillado rostro de Nicholas Hoult (Jack el caza gigantes o X-Men. Primera generación) y una actuación convincente, cuenta exactamente eso, que está muerto y vagando sin rumbo como tantos otros. ¿Que cómo lo cuenta si es un zombie? Primer hallazgo simpático de la película que funciona, lo cuenta él mismo mediante una muy bien insertada voz en off, que ni se hace pesada ni se cuela en momentos en que no sea necesaria, además de lograr algunos de los puntos más divertidos de la película. Una vez presentado el mundo de los zombies (memorable esa primera conversación entre el protagonista y su mejor amigo), le toca el turno al de los supervivientes. Nada demasiado original por ese lado, pero necesario para entender la historia romántica que presenta a continuación.

Ni la película ni sus carteles esconden que lo que vamos a ver es un relato de amor entre un zombie de aspecto adolescente y una joven humana. ¿Original? Tampoco demasiado, la verdad, pero no importa, porque Jonathan Levine, director y guionista del filme basándose en la novela de Isaac Marion, encuentra el punto exacto para casi todo. Acierta con el gag, convierte la música en un elemento más de la diversión y esconde con cierta habilidad las flaquezas de la película. Pero existen y hay que decirlas. La esencial, un desarrollo demasiado precipitado, que rebaja considerablemente lo especial que tiene la relación entre el zombie de peculiar nombre y Julie (Teresa Palmer; guapa pero demasiado sosa y previsible, hasta el punto de desperdiciar alguna buena escena y a ratos incluso la química necesaria). Pero la combinación entre lo fantástico y lo romántico está conseguida, y sólo queda levemente afeada por los efectos digitales de las criaturas más fantásticas, unos zombies mucho más demacrados y violentos, que casi parecen animaciones para un videojuego de hace algunos años.

Quizá se puede achacar a Memorias de un zombie adolescente una falta de valentía para explorar en profundidad aspectos transgresores (como quién es la última víctima humana del protagonista y los efectos que eso tiene en su vida) o aspectos visuales como que la Julie tenga siempre unos dientes tan blancos y un pelo tan aseado en un mundo tan apocalíptico. Pero es que el filme es condenadamente simpático, y eso basta hasta para olvidar que John Malkovich esté en esa fase en la que aceptará cualquier papel por poco exigente que parezca. Superando los prejuicios que puede provocar la película, la experiencia es francamente divertida. Es delirante, sin duda, y todo un reto para todos aquellos espectadores, aficionados o no al cine de terror, que detesten el trajo vejatorio hacia las criaturas más clásicas del celuloide. No son estos, obviamente, zombies aterradores aunque tengan sus momentos de salvaje desenfreno, pero ofreciendo tanta diversión es difícil resistirse a este simpático entretenimiento. Pero lo del título habría que mirarlo. Engañará a algún adolescente, pero da una imagen que no se corresponde con la película.

5 comentarios:

Meg dijo...

vaya, pues la tendré que ver, si el planteamiento es original, cómico y funciona, pues habrá que darle la oportunidad. Un beso!!

Doctora dijo...

Me gustó bastante "Bienvenidos a Zombieland" y eso que ni el prota ni los zombis me molan demasiado. Por lo que he visto en el trailer esta peli me resulta similar, con un humor parecido, pero narrando las cosas desde el punto de vista del zombi, lo cual es original. Lástima lo de los efectos especiales que chirrían, parece que en ese aspecto vayamos hacia atrás algunas veces, pero vamos, no me parece muy importante.

La veré cuando salga en dvd.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Meg, a mí sí me lo ha parecido... y te aseguro que no lo esperaba.

Doctora, a mí Zombieland me entretuvo menos que ésta. Sí, es cierto, vamos hacia atrás. Con tanta obsesión por lo digital, ahora gusta más un mal efecto por ordenador que uno bueno tradicional. Será que es más barato, porque si no...

Cé. dijo...

Pues ahora me ha dado curiosidad, porque es la segunda crítica buena que leo de ella, y ya sabes que he leído el libro y quería verla.
Aunque debería haberse llamado R y Julie, ni memorias, ni warm body. Y deberían de no haber cambiado el título del libro (Sí, tenía que decirlo).

Juan Rodríguez Millán dijo...

Cé, pues ya te digo que a mí, contra todo pronóstico, me hizo gracia... Me gusta más ese título que el original y el traducido, es más lógico, la verdad...