miércoles, noviembre 09, 2011

'La gran aventura de Winter, el delfín', buen cine familiar

No es fácil hacer cine familiar. Es un género al que casi nadie da trascendencia y que normalmente cae en el olvido, cuando no recibe sólo malas críticas. Por eso, de vez en cuando es un gustazo ver películas como La gran aventura de Winter, el delfín (larguísimo y horrible título en España para el mucho más sencillo y hermoso Dolphin Tale). No es un peliculón, no. Es, simplemente, una preciosa historia de superación personal y de buenos sentimientos apta para todos los públicos. Que el protagonista sea un niño, deja bien claro a qué clase de audiencia se apela. Pero que en el reparto se cuelen nombres como el de Morgan Freeman da una idea de que estamos ante un producto con vocación de estar bien hecho. Y está, efectivamente, muy bien hecho, cumpliendo a las mil maravillas su función de entretener durante casi dos horas (quizá le sobre algún minuto de metraje), y transportando al espectador al interior de una historia que, por cierto, está basada en un hecho real, coletilla que a veces delata algo horrible y que aquí es un motivo más de la belleza del filme.

La mayor sorpresa que uno puede llevarse cuando se acerque a La gran aventura de Winter, el delfín es el nombre de su director. Charles Martin Smith no sonará a mucha gente, pero es aquel actor que completaba Los intocables de Eliot Ness junto a Kevin Costner, Sean Connery y Andy García, que como director realizó Air Bud o el primer episodio de la serie Buffy, cazavampiros. Lo dicho, una sorpresa. No hay mucho que destacar en su trabajo, más allá de una corrección que se agradece. No busca rizar el rizo, ni planos imposibles (aunque el inicio de la película siguiendo a un grupo de delfines digitales que no convencen del todo, hace temor lo peor), sigue con sobriedad a sus actores para que sean ellos los que construyan la película junto a la verdadera estrella del filme, el delfín Winter. Y lo es porque el delfín que aparece en pantalla es, efectivamente, el mismo que fue rescatado en la costa de Florida en 2005, varado en una playa tras quedarse enredado en una trampa para cangrejos, cuya aventura se cuenta aquí.

La historia es de lo más sencilla y utiliza bastantes tópicos. Un niño muy introvertido, sin amigos y sin demasiadas ilusiones, encuentra al delfín en la playa y, tras ser rescatado por un equipo especializado, sigue al animal hasta el centro al que se lo llevan para tratar de que se recupere de sus heridas. Allí, con Winter, encontrará la ilusión y los amigos que no tenía. El propio protagonista, Sawyer (un convincente Nathan Gamble, el hijo del comisario Gordon en El Caballero Oscuro) y su mejor amiga a partir de ese momento, Hazel, la hija del veterinario marino (la pizpireta debutante Cozi Zuehlsdorff) encarnan a la perfección los tópicos en los que se asienta la película. A ambos les falta uno de sus padres. Y teniendo en cuenta que los actores que dan vida a la madre de él y al padre de ella, Ashely Judd y Harry Conick Jr., han gozado en Hollywood de cierto atractivo, se agradece que no se forme la casi obligada relación sentimental entre ambos para reforzar los lazos de unión de los personajes. No hacía falta, pero era otro tópico fácil.

Gusta que haya actores de prestigio que tengan ganas de participar en una película de este estilo, como el gran Morgan Freeman o Kris Kristoferson, porque dan un aire de prestigio a un título bien hecho que, sin ellos, estaría seguramente condenado al ostracismo. Entre todos, hacen de esta película una fábula creíble. No importa que se base en un hecho real, lo que cuenta es que la realización sepa hacerlo realista y consiga que el espectador se meta de lleno en la historia. Y eso lo consigue con creces La gran aventura de Winter, el delfín. Porque el guión da un pequeño poso de profundidad que se antoja necesario para entender la tragedia (animal... y humana) con la historia del primo de Sawyer, porque los personajes están muy bien construidos, porque evolucionan de una forma natural y en base a lo que va sucediendo, y porque todos hubiéramos deseado pasar un verano como el que disfruta Sawyer, ayudando a un delfín herido a salir adelante, devolviéndole las ganas de vivir y encontrando la forma de que lo haga.

Como decía más arriba, puede que le sobre algún minuto a la película, que se acerca a las dos horas de duración (al fin y al cabo, la capacidad de síntesis es algo no demasiado apreciado en el cine moderno, en el que con frecuencia se aplauden películas demasiado alargadas), pero eso no empaña la sinceridad que desprende en todo momento. Habrá quien la considere blanda, pero es que no necesario que el cine sea siempre trágico y duro. Habrá quien piense que es una película indigna de disfrutar del talento de Morgan Freeman, pero estoy seguro de que él está encantado de formar parte de esta hermosa historia. Y es que es inevitable tener simpatía por una película como ésta, que sólo tiene entre sus pretensiones divulgar una de esas historias que vemos imposibles cuando aparecen en los informativos, una bonita fábula real que a todos nos puede llegar al corazón, entretener y emocionar. No es fácil hacer cine familiar, no. Y esta película demuestra que se puede hacer.

5 comentarios:

Doctora dijo...

Pues qué quieres que te diga, he visto el trailer varias veces y me ha parecido una americanada de tres pares.
De hecho, si no fuera por Morgan Freeman (que junto a Robert De Niro ocupa un puesto privilegiado en esa lista de actores famosos y con talento que ya hacen cualquier cosa) más que condenada al ostracismo como tú dices yo creo que parecería un telefilme de esos que ponen en Antena 3 los fines de semana en la sobremesa.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Doctora, pues igual se puede ver como americanada, no te digo que no, pero a mí me ha parecido una de esas películas familiares que veía de pequeño, por eso no me ha disgustado... Yo a Morgan Freeman le veo mucho más interesado en las películas que hace que a De Niro, pero mucho más...

Key dijo...

Parece ñoña que te mueres, pero le daré una oportunidad, a ver qué pasa :)

Juan Rodríguez Millán dijo...

Key, familia, muy familiar... Ya me contarás...

Lupita Belmonte dijo...

Muy buena película muy emotiva y bonita, la historia de Winter el Delfín es de enseñanzas y mensajes positivos para las personas ya que nos enseña a luchar por lo que se quiere y ser valiente, es una hermosa película que a mi me encanta y la recomiendo mucho a todas las familias ya que les encantará.