viernes, julio 03, 2009

ORIGINAL & REMAKE. 'El cabo del terror' y 'El cabo del miedo

Nueva sección. Como está tan de moda vilipendiar los remakes, y aunque es verdad que la mayoría parece no justificar a posteriori la decisión de rodar de nuevo una historia ya conocida, el objetivo será recordar las excepciones, las buenas revisiones de viejas películas, las nuevas aproximaciones a libros ya utilizados, las distintas visiones de los personajes que han hecho historia en el séptimo arte. También aparecerá algún mal remake, claro, aunque sólo sea para poder ensalzar las virtudes de un original más desconocido. Pero siempre habrá una película original y un remake.

En 1962, J. Lee Thompson (autor de varias entregas de la saga El planeta de los simios, de Taras Bulba o de Los cañones de Navarone) estrenó El cabo del terror. A pesar de contar en el reparto con dos estrellas consagradas de Hollywood, la película fue un fracaso. De hecho, fue ésta la película que acabó con la andadura de Melville Productions, la productora de uno de esos actores, Gregory Peck. Uno de los motivos con los que el director explicó el fiasco económico de la película fueron los cortes que se hicieron en la sala de montaje, que pretendían rebajar el nivel de violencia explícita que tenía la película (algunas de esas escenas, afortunadamente, sobrevivieron y fueron incluídas en montajes posteriores que se comercializaron). La historia era más o menos simple, pero aún así la película fue una notable serie B de los años 60 que fue ganando en prestigio con los años.

Peck da vida a Sam Bowden, un abogado ejemplar que, ocho años atrás, evitó que un hombre violara a una mujer y testificó contra él en el juicio. Ese hombre es Max Cady, interpretado por Robert Mitchum. Al salir de la cárcel, Cady vuelve para vengarse de quien, bajo su tergiversado y psicopático punto de vista, le condenó a estar encerrado durante tanto tiempo. Gracias a los conocimientos de Derecho que adquirió en prisión, evita cualquier posibilidad de que la Ley actúe contra él mientras mete el miedo en el cuerpo del abogado y de su familia. Todo con el objetivo final de acercarse a la mujer (Polly Bergen, una actriz televisiva vista en series como Alfred Hitchcock Presenta o en la más actual Mujeres desesperadas) y a la hija de quince años de Bowden (Lori Martin, que abandonó pronto su carrera de actriz).

Lo mejor de esta película está en el personaje de Mitchum, tan terrorífico como estuvo años atrás en La noche del cazador, y en una ambitentación muy lograda gracias a la inquietante música del maestro Bernard Herrman, aquí tan sobresaliente como en sus mejores trabajos para Hitchcock (Vertigo, Psicosis). La historia, sin ser demasiado original (al menos desde un punto de vista contemporáneo, hartos como estamos ya de ver psicópatas en la pantalla), sí plantea interesantes interrogantes éticos y legales, puesto que el tema central es la capacidad que tiene un criminal de amenazar y aterrorizar a una familia sin que la ley pueda hacer nada para evitarlo. Es más, la justicia acaba poniéndose de su lado y forzando a un abogado prestigioso a emprender caminos éticamente turbios. Ese es el gran legado de El cabo del terror. Eso y Max Cady, que protagoniza gracias a Mitchum momentos aterradores, como el relato que le hace a Bowden de lo que le pasó a su ex mujer o su forma de desvelar los planes que tiene para la esposa del abogado y la hija en el climax final.

Por eso, esos dos son los ejes sobre los que se hizo un remake que es superior al original: El cabo del miedo. Lo primero que sorprende es que Martin Scorsese se lance a dirigir un remake. Inicialmente el proyecto estuvo en manos de Spielberg, que fue quien aconsejó a Scorsese, pero éste tardó todo un año en decidirse. ¿Qué echaba para atrás al genial realizador de Taxi Driver o Toro salvaje? La familia Bowden que describía el guión, idéntica a la que se veía en El cabo del terror. Scorsese no quería retratar a una familia feliz, y por eso convirtió el conflicto simple y directo entre el héroe y el villano que narraba la película original en algo mucho más complejo. Los Bowden pasan a ser una familia con problemas, él ha sido infiel a su mujer, el matrimonio pasa por serios apuros, la hija tiene roces con los padres y el abogado no evitó que Cady violara a una mujer, sino que fue su abogado que le defendió de esa acusación y escondió datos que le hubieran podido evitar la cárcel al psicópata. Todo mucho más oscuro y turbio.

Scorsese hace que el terror no esté sólo en lo que Max Cady (Robert De Niro) pueda hacerle a la mujer (Jessica Lange) del abogado (Nick Nolte) o a su hija (Juliette Lewis), sino en que aprovecha los temores, sensaciones, sentimientos y fricciones de la propia familia para que Bowden aprenda lo que es perder lo que más quiere. Las armas del Max Cady de De Niro no son las mismas que las del Max Cady de Mitchum, ya que se introduce un factor nuevo. Aquí el psicóptata intenta aproximarse a las dos mujeres de la familia. Son un medio y no sólo el fin de su plan. Consigue que la esposa fantasee con él, pero rápidamente se da cuenta de que su sitio está junto a su familia. Donde Cady sí consigue hacer brecha es con la hija quinceañera. La escena en el auditorio es esencial para entender esta innovación en el remake. De Niro y Lewis improvisaron buena parte de la misma, tanto diálogos como lenguaje corporal y lograron una tensión sensual y sexual increíble, sobre todo teniendo en cuenta que la primera toma de esa escena fue la que se utilizó en la película.
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Fue clave para que funcionaran, tanto la escena como la relación entre los personajes, el impresionante debut cinematográfico de Juliette Lewis. Ella fue la primera actriz que apareció en los cástings y ella fue la elegida. Pero De Niro y Scorsese no se creían su suerte de haber dado con ella a la primera. Jennifer Connelly, Sarah Jessica Parker, Tiffani Thiessen oAlyssa Milano rechazaron el papel. Otras como Nicole Kidman, Meg Ryan, Helen Hunt, Diane Lane, Jodie Foster o Shannen Doherty llegaron a participar en el cásting. Nunca sabremos qué habría sucedido con cualquiera de ellas, pero lo que es innegable es que Juliette Lewis aguanta la presión de tener delante a un monstruo como De Niro sin pestañear y eleva la categoría de la película. El elegido por Scorsese para interpretar al abogado, por cierto, no era Nick Nolte, sino Harrison Ford, pero no consiguió convencerle.
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La película de Scorsese dura 25 minutos más que la original (128 por 101 minutos), y la mayor parte de ese metraje se va precisamente en explicar la tormentosa vida de la familia Bowden. El climax final también encuentra una mejor justificación en la historia (aunque hay que dar mucho margen de realismo para asumir el impagable guiño de Scorsese a Psicosis). También dota a Max Cady de mayor profundidad, gracias al estudio que De Niro (impresionante labor de voz la suya en la película, y también de musculación) hizo de psicópatas sexuales en prisión. De ahí salió la idea de que tuviera el cuerpo totalmente tatuado.
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El cabo del miedo presenta un tono adulto y violento, más incluso que su predecesora, pero no se olvida de sus orígenes. En primer lugar, porque ofreció un cameo a la pareja protagonista del original, aunque cambiando bandos. Peck estaba aquí del lado del psicópata y Mitchum es uno de los que ayudan al abogado. Además, El cabo del miedo es la última aparición en la gran pantalla de Gregory Peck. Scorsese quiso utilizar para su película la misma música que en la original, por lo que Elmer Berstein se encargó de adaptarla (como en El cabo del terror no había suficiente música, incluyó también algunos cortes de Cortina rasgada, cinta de Hitchcock a la que puso música el propio Herrmann), empleando los cortes en escenas diferentes de las que había aparecido en el original.
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Quizá entre Mitchum y De Niro haya que hablar de empate, es tan evidente que Peck le gana a Nolte como que Lewis y Lange son mejores que sus predecesoras, pero El cabo del miedo es superior en casi todo a El cabo del terror. Y es que Scorsese es mucho Scorsese. Lástima que El cabo del miedo sea del mismo año que El silencio de los corderos. Eso le restó algo de trascendencia y reconocimiento.

3 comentarios:

kei dijo...

Y luego el capítulo de los Simpson, genial.

-Pero hombre vete.
-No.
-Seremos amigos...
-No.

Si se hacen remakes para embrutecer el aspecto educado de los 50, vale. Y los actores estaban en estado de gracia. Ese Nick Nolte de los noventa.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Key, todos los actores están genial en El cabo del miedo, pero también en El cabo del terror. Lo que yo le veo es que los personajes son más ricos con el enfoque de Scorsese. La original no es tan educada, rezuma mucha violencia, sobre todo en las escenas que se cortaron y después incluyeron en versiones para vídeo...

Ramón Moreno Palau dijo...

Son diferentes,la primera en blanco y negro,la segunda en rotundo panavisión,la primera de 1962,la segunda de 1991,en la primera el villano -Mitchum-es un rufián sin escrupulos,una especie de macarra para entendernos,en la segunda es un autentico demente,un paranoico de ideas obsesivas pero de una notable y maligna inteligencia,que le lleva a empaparse de todos los libros de derecho que caen en sus manos,digamos que el personaje de DE NIRO es mas profundo pero tambien da alas a la sobreactuación-toda la secuencia final de la tempestad en el rio y el barco a la deriva.sus delirios religiosos-el personaje de Mitchum es un cinico "bon vivant" que pretende vengarse,pero no es un desequilibrado como el personaje que encarna DE NIRO,en EL CABO DEL TERROR de Lee thompsson causaba autentica conmoción el que un hombre de ley,un profesional de la abogacia,recurriese a metodos mas bien sucios,para deshacerse de la amenaza que representaba el personaje de Mitchum,por otro lado,en EL CABO DEL TERROR el personaje que interpretaba gregory Peck era un padre de familia feliz,un pilar de una de aquellas tradicionales comunidades sureñas donde aun imperaba la segregación racial,el papel de NICK NOLTE es mucho mas complejo,es un abogado que ocultó pruebas y que ademas vive una crisis matrimonial debido a su adulterio,en EL CABO DEL MIEDO,Juliette Lewys es una adolescente deseosa de experimentar con el sexo-cosa normal a esas edades,de todas maneras la secuencia de su entrevista con DE NIRO en el HIGH SCHOOL,con este haciendose pasar por profesor,me parece mas bien penosa-en EL CABO DEL TERROR,el personaje de la hija de SAM BOWDEN-gregory peck-es mucho mas comedido,eran tiempos del codigo HAYS,la sensualidad de JESSICA LANGE no aparece ni por asomo en el personaje encarnado por POLLY BERGEN,tampoco esa rabia contra el marido por su comportamiento adultero,la musica es en ambos casos la misma y es que la banda sonora original de Bernard Herrman resulta sombria y sobrecogedora tanto en 1962 como en el 91,por ultimo decir que EL CABO DEL TERROR la he visionado unicamente por televisión y EL CABO DEL MIEDO la vi en la majestuosa pantalla del PALACIO BALAÑA cuando era una sola sala-ahora es un multicine-el PALACIO BALAÑA era uno de los mejores y mas grandes cines de Barcelona,estaba-y esta -situado junto a la estación ferroviaria de SANTS