jueves, mayo 01, 2008

'Iron Man', un cómic espléndido y muy convincente

Cualquier aficionado al cómic siente reacciones encontradas cuando se anuncia que un personaje va a tener adaptación cinematográfica. Por un lado, sabe que puede ser un sueño hecho realidad, ver a personajes que ha visto cientos de veces en la viñeta trasladados a la gran pantalla. Pero, por otro lado, sabe que si se hace mal puede ser una auténtica pesadilla. Entre las películas que gustaron se cuentan Spider-Man, Batman Begins o X-Men. Entre las sencillamente olvidables para el común de los espectadores e incluso para muchos de los fans, por mucho cariño que se le pueda tener a los personajes, figuran Elektra, Catwoman o Los 4 Fantásticos. Iron Man es el primer superhéroe que llega a los cines este año (los próximos, Hulk y Batman, ambas secuelas). Y el resultado es sencillamente espléndido.
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No deja de ser curioso que Iron Man lleve años gestándose como una película de cómic light, sin demasiadas pretensiones que superen el entretenimiento durante dos horas, y muy por debajo de las expectativas generadas por otras sagas superheróicas. Poco a poco, y según se iban viendo imágenes fijas y en movimiento de la película, fue llamando más la atención. Y si no fuera porque las expectativas en The Dark Knight (me niego por el momento a llamarla El Caballero Oscuro, como ya han adelantado los trailers que se traducirá en España), me atrevería a decir que es la mejor adaptación de un cómic de superhéroes que se ha hecho en bastante tiempo, muy por encima de otros productos surgidos de Marvel Comics como Daredevil, Hulk (ojalá la secuela supere al aburrido original) o Ghost Rider, y probablemente al mismo nivel de las películas iniciales de sagas como Spider-Man o X-Men.
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Con lo que conozco de la mitología de Iron Man (que, tengo que reconocerlo, no es demasiado), la película se presenta como una adaptación tremendamente fiel (quizá demasiado similar a la primera mitad de la película de animación que se hizo del héroe hace sólo un año, The invincible Iron Man). Se cambia la guerra de Vietnam por Afganistán (siempre he considerado importante que un cómic tenga los pies en una realidad histórica; no hay motivo para tener como única referencia cinematográfica de Vietnam joyas del cine como El cazador, o de Afganistán títulos como Leones por corderos), pero pocos cambios más hay. Y las dos horas de la película que dirige Jon Favreau (el abogado amigo del alter ego de Daredevil en la película homónima) se convierten así en una modélica historia iniciática del personaje.
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Ese puede ser el punto más débil de la película, que, como todo título del género de superhéroes, se centra en el nacimiento del héroe. Para quien conozca la historia puede ser algo largo el devenir de los acontecimientos (como suele ser habitual en este subgénero, Iron Man como todos lo conocemos no aparece hasta la segunda hora de metraje) pero está claro que el objetivo es que toda la audiencia se familiarice con todo el universo del personaje para fidelizarla de cara a próximas películas. Porque seguro que habrá secuela, algo que queda convenientemente preparado a lo largo de la película(impagable el comentario que hace junto a uno de los prototipos de la armadura Jim Rhodes, interpretado por Terrence Howard... o el final tras los títulos de crédito, del que luego digo algo más).
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El gran acierto de esta película es el cásting. De largo. ¿Por qué? Porque continúa, con el mayor acierto posible, la línea abierta por Tim Burton cuando escogió a un actor como Michael Keaton para dar vida a Batman. El superhéroe cinematográfico no tiene por qué ser un actor hipermusculoso de 23 años. No todos los superhéroes son iguales y Iron Man es de los más diferentes en ese sentido. Tony Stark, el hombre que se enfunda la armadura, es antes de ser superhéroe un playboy millonario, amante de la bebida, de las mujeres y de la buena vida, empresario del sector armamentístico y un hombre sin más principios que disfrutar del momento. ¿Encaja ahí una estrella hollywoodiense pletórica de juventud? Desde luego que no. ¿Encaja Robert Downey Jr.? Como un guante. Brillante trabajo del actor que descubrí dando vida a Chaplin en el cine hace ya 16 años, muy bien secundado por Jeff Bridges (Gwyneth Paltrow parece más perdida en este universo de cómic).
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Los efectos especiales son formidables, hasta el punto de que ya empieza a ser una tarea para auténticos expertos diferenciar los planos reales de los que se han realizado por ordenador. La dirección de Favreau, elegante y sin estridencias, ayuda a que el mundo real y el digital se integran de maravilla. Las escenas de acción están perfectamente calculadas y planificadas. No son muchas (y eso se debe, insisto, al enfoque iniciático; la secuela seguro que tendrá bastante más movimiento) pero sí muy eficaces, como casi todo lo que se ve en la pantalla. Quizá lo más convencial sea el climax final, pero hay que reconocer que a todo aficionado al personaje se le va a caer la baba, literalmente, la primera vez que vea en movimiento la armadura roja y dorada del protagonista.
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El humor está muy presente, inteligentemente insertado, y eso permite que sea una película espléndida para los aficionados más jóvenes (tiene la calificación de no recomendada para menores de siete años, y estoy de acuerdo, los niños mayores la disfrutarán muchísimo). El momento más divertido, no podía ser otro, es el cameo del gran Stan Lee, creador del personaje en las viñetas. Lee nos sigue deleitando con sus apariciones en las películas basadas en héroes de Marvel Cómics. El cameo en Iron Man es uno de los mejores que ha protagonizado, quizá el mejor junto con su memorable aparición en Los 4 Fantásticos y Silver Surfer. Otro guiño al cómic que no todo el mundo entederá es el nombre del ordenador con el que interactúa Tony Stark (que no es otro que Jarvis, en los cómics originales el nombre del mayordomo de la mansión de los Vengadores).
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Y otro cameo más de especial importancia es el que cierra la película, después de los títulos de crédito, del que no doy más detalles para no reventar la sorpresa (eso sí, si queréis saber de qué personaje y actor se trata, podéis verlo aquí). La insensatez generalizada de no esperar hasta el final me ha convertido en el único espectador en mi sesión que ha visto el formidable cierre de Iron Man. Avisados quedáis, no salgáis de la sala hasta el final, porque si no habréis dilapidado algún que otro centimo del carísimo precio de la entrada. Jamás un final de una película había abierto tanto la puerta a todo un mundo de posibilidades para el aficionado al mundo del cómic...
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En resumen, Iron Man es una de las mejores adaptaciones de cómic Marvel que se han hecho hasta la fecha. Y hay unas cuantas bastante buenas ya. Un poco más de dos horas de sincero y honesto entretenimiento que divertirá a jóvenes y mayores, a aficionados a este universo y debutantes en la materia.

2 comentarios:

Argan dijo...

Vengo de verla y coincido en que es una pelicula entretenidisima. Me ha encantado. Como bien dices, quizá el único bajón es que la presentación del personaje lastra un poco la historia pero bueno, aún así, me quedo de calle con esta si me ponen a elegir por ejemplo frente a Spiderman (que me parece un tostonazo).

La pelicula es muy divertida y toda una sorpresa. Me ha encantado Robert D.Jr. y me he quedado soprendido con el cameo final después de los créditos. Que gran escena, si señor.

Después de esto, iré sin miedo a ver Hulk. Por cierto Juan, me han dicho que el mismo Robert Downey Jr. sale en Hulk haciendo de Tony Stark. Solo por verlo, merecerá la pena.

Un saludo!

Princesa cafeinómana dijo...

o_O


En serio y de verdad que te ha parecido entretenida??
Igual tenía mucho sueño, pero es queeeeee, no vi por dónde cogerla!! Y eso que a mi todo lo que sea fantasía e imaginación me suele gustar... Eso sí, cuando volaba molaba mogollón