lunes, noviembre 26, 2007

'Beowulf', la diversión hecha 3-D

Qué gran año para la fantasía este 2007, que nos ha dejado películas tan notables y que todavía tiene cosas que ofrecernos. Por muy bueno que sea lo que tiene que venir en el poco más de un mes que queda para finalizar el año, creo que el nombre estelar es el de Neil Gaiman. Creador de la novela gráfica Stardust, convertida en película para devolvernos a la maravillosa Michelle Pfeiffer, y coguionista de Beowulf. La película de Robert Zemeckis basada en la famosa leyenda nórdica es un entretenimiento de primera, casi dos horas de diversión asegurada, de una fantasía desbordante y, como en el caso de Stardust, con retazos de una imaginación sin límites que, aunque no sea el principal responsable del filme, le atribuyo a Gaiman sin dudarlo.

Mucha gente caerá en el error de juzgar Beowulf, para bien o para mal, por la técnica de animación en 3-D. En el terreno visual es impresionante. El avance en las técnicas de captura de movimiento es espectacular. En la película vemos versiones animadas de actores muy conocidos, pero en realidad estamos viendo a Angelina Jolie, a Anthony Hopkins, a Robin Whright-Penn, a John Malkovich... No es una técnica perfecta, a los rostros (a pesar de la clara mejora con respecto al anterior intento de Zemeckis con esta técnica, Polar Express) no éstán del todo logrados, les falta emoción. Sobre todo, y a lo mejor esta es una percepción muy personal, a los femeninos.

Algunos movimientos, por ejemplo los de los caballos, todavía los veo muy mecánicos, no del todo realistas. Y las ganas de demostrar todas las posibilidades de esta ténica cansan un poco al principio, cuando los movimientos de cámara son algo exagerados. Pero todo eso es perdonable porque estamos creando cine y el futuro ya está aquí. Sólo por la creación de un ambiente digital en el que se mueven los personajes animados más realistas que se han visto hasta ahora, ya merece la pena ver Beowulf. A Zemeckis siempre le ha gustado innovar en este terreno, y no lo digo sólo por Polar Express, sino también por aquella maravillosa mezcla de imagen real y animación que es ¿Quién engañó a Roger Rabbit? o por aquellas composiciones de personas reales y actores de Forrest Gump. que permitián ver, por ejemplo, a Tom Hanks junto a Kennedy.

Pero es que además es una película muy bien pensada y realizada. El principal problema al que hicieron frente los guionistas era rellenar los huecos que hay en el relato original. Éste estaba en la bilbioteca de Cotton que sufrió un grave incendio allá por 1731, y se perdieron para siempre partes importantes de esta epopeya. Los puristas han lanzado alguna crítica por la forma en que Neil Gaiman y Roger Avary han rellenado esos huecos, pero en la película todo funciona admirablemente bien. Todo, hasta ese maravilloso final, uno de los más intrigantes, sugestivos y poéticos que recuerdo. Tiene algún pequeño bajón en el ritmo pasados los primeros 20 minutos, pero tampoco se nota demasiado.

¿Queréis aventura? La tiene durante sus casi dos horas. ¿Queréis acción? Los últimos 20 minutos son una montaña rusa. ¿Queréis romance? Inevitable en una película como ésta. ¿Queréis humor? Incluso en algunas escenas de batalla sin que por ello se rompa la tensión. ¿Queréis suspense? Magistral en el enfrentamiento entre Beowulf y la criatura madre de Grendel. Para mí, un maravilloso ejemplo de cómo se tiene que hacer hoy en día una película de aventuras y fantasía. La película se puede ver en unos poquitos cines en 3-D. No la he podido ver así, pero es posible que caiga en la tentación...

Beowulf tiene, además, otro motivo para que se haya ganado un lugar en mi corazón: su dragón. El mejor que he visto en el cine desde El dragón del Lago de Fuego. Pasarán años hasta que se vea una criatura tan majestuosa, amenazante y preciosa como la de esta película. Sin contaros más para no arruinaros la película, ahí os dejo una imagen suya. Impresionante...

1 comentario:

Macarena dijo...

Vale Juan, o sea que no me va a gustar la peli, no? en fin, ire a ver otra. Dime una que a ti no te guste...