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viernes, abril 01, 2016

'Hitchcock / Truffaut', ¡qué grande es el cine!

Hay pocos libros más importantes en la historia del cine que Hitchcock / Truffaut, una apasionante e imprescindible conversación que sostuvieron los dos cineastas a petición del francés para analizar en profundidad el cine del británico y que se publicó en 1966. Ese es el referente de Hitchcock / Truffaut, el documental que ha realizado Kent Jones. Y aunque no es exactamente un relato sobre cómo se fraguó ese libro y la posterior amistad entre Alfred Hitchcock y François Truffaut, que es lo que se podría pensar viendo el título y el cartel del documental, es uno de esos filmes que hay que ver. Podría tener el montaje más torpe, el guión más deslabazado y la narración más inconexa, que aún así este Hitchcock / Truffaut sería una maravilla. ¿Cómo no serlo si ahonda en lo grande que es el cine como medio, como entretenimiento y como arte, de la mano de un genio asombrosamente discutido en su momento como es Alfred Hitchcock?

El documental se mueve, en realidad, en dos escenarios diferentes. Por un lado, es, efectivamente, un relato de aquella entrevista, de cómo se cruzaron los caminos de dos directores tan diferentes. Jones, director del Festival de Nueva York, utiliza bastantes cortes de audio de aquella entrevista, las fotos con las que se documentó y muchísimo material del cine sobre todo de Hitchcock para explicar algunos de los pasajes de este imprescindible volumen. Por otro lado, es un análisis en toda regla de diversos elementos con los que el mago del suspense se ganó ese apelativo y se mereció, aunque hasta este libro no lo obtuviera en realidad, el calificativo de cineasta. El análisis, para añadir aún más peso al documental, no lo hace Jones sino una gran colección de autores a los que entrevista, entre los que están Martin Scorsese, David Fincher, Paul Schrader o Peter Bogdanovich, a quienes escuchar es siempre una absoluta delicia.

Todo en el documental, de hecho, es una delicia. Es verdad que no termina de satisfacer el objetivo de saber muchas más cosas sobre la entrevista, que no es una biografía de estos dos genios aunque atisbe algunos elementos biográficos de ambos, ni tampoco un estudio en profundidad sobre su cine, aunque sí de algunos de sus elementos. Pero cada momento, cada frase, cada plano que se ve en la pantalla sirve para aprender cine. Para ver cine. Para sentir el cine. Y eso, en realidad, no tiene precio. O si lo tiene es uno que nadie puede pagar. Por eso es una auténtica maravilla recibir clases magistrales de este calibre contenidas en un formato documental de apenas 80 minutos. Ese es el principal acierto de Jones, saber cómo ir fascinando poco a poco, por mucho que siempre dé la impresión de que apenas está rascando la superficie de lo que el libro ya había asentado como una biblia de lectura necesaria.

Por extraño que suene en un documental, también se puede decir que Hitchcock / Truffaut, el libro, es mejor que Hitchcock / Truffaut, la película. Pero dado que Hitchcock era un cineasta eminentemente visual, es también imprescindible que la lectura del libro se haga en paralelo a las imágenes. Para entender qué pretende Hitchcock con un plano concreto, ¿qué puede haber mejor que verlo? Esa es la tarea que emprende Jones como director de esta pieza. Y siempre queda la sensación de que, si se llegara a hacer una serie documental que abarcara todo el libro, el cinéfilo lo devoraría y lo adoraría con la misma intensidad. Son sólo 80 minutos, y aún así en cuanto termina la cinta y se encienden las luces de la sala es imposible no notar la enorme sonrisa que queda en la cara. La sonrisa que siempre produce la sensación de haber aprendido, una vez más, lo grande que es el cine. Y lo grande que fueron Hitchcock y Truffaut, genios de otra época a los que este filme rinde un sincero tributo.

martes, junio 10, 2008

El cine según Hitchcock

"Las películas mudas son la forma más pura del cine. La única cosa que faltaba a las películas mudas era evidentemente el sonido que salía de la boca de la gente y los ruidos. Pero esta imperfección no justificaba el enorme cambio que el sonido trajo consigo. (...) En la mayoría de los films hay poco cine y yo llamo a esto habitualmente fotografía de gente que habla. Cuando se cuenta una historia en el cine, sólo se debería recurrir al diálogo cuando es imposible hacerlo de otra forma".

"Yo leo una historia una vez. Cuando la idea de base me sirve, la adapto, olvido por completo el libro y fabrico cine. Sería incapaz de contarle Los pájaros de Daphne du Murier. Sólo la he leído una vez y rápidamente. Lo que yo no comprendo es que alguien se apodere realmente de una obra, de una buena novela cuyo autor ha empleado tres o cuatro años en escribir y que constituye toda su vida. Se manipula el asunto, se rodea uno de artesanos y de técnicos de calidad y ya tenemos candidatura a los Oscar, mientras que el autor se diluye en segundo plano. No se piensa más en él".

"A menudo me he dado cuenta de que ciertas situaciones de suspense han quedado comprometidas cuando el público no comprende claramente la situación. Por ejemplo, dos actores llevan trajes casi iguales y el público no los distingue; el decorado es confuso, la gente no reconoce muy bien los lugares en los que se encuentra y, mientras el espectador trata de reconstruir la verdad, se desarrolla la escena y queda vacía de toda emoción. Es preciso clarificar constantemente".

"Si se quiere analizar todo y construirlo todo en términos de plausibilidad y verosimilitud, ningún guión de ficción resistiría ese análisis y sólo se podría hacer una cosa: documentales. (...) Pedir a un hombre que cuenta historias que tome en consideración la verosimilitud me parece tan ridículo como pedir a un pintor figurativo que represente las cosas con exactitud. ¿Cuál es el colmo de la pintura figurativa? Es la fotografía en color, ¿no?".

"En una pareja, es la mujer la que elige el film que van a ver y diré, incluso, que es ella quien decide después si el film era bueno o malo. Las mujeres pueden soportar la vulgaridad en la pantalla a condición de que no sea expresada por personas de su mismo sexo".

Todas estas reflexiones son de Alfred Hitchcock y están incluídas en el imprescindible libro que surgió de las cincuenta horas de conversación que mantuvo con el director francés François Truffaut. El cine según Hitchcock es la transcripción de una maravillosa entrevista que permite conocer anécdotas sobre las películas del Mago del suspense y su forma de concebir tanto el cine como la vida. Y aunque la entrevista se hiciera en 1962, emociona comprobar que muchas de las respuestas y buena parte del debate entre los cineastas se mantienen plenamente vigentes y actuales. Pocas veces leer sobre cine es tan interesante y revelador. Un libro no sólo recomendable sino necesario para cualquier amante del cine de Hitchcock en particular y del séptimo arte en general.