jueves, septiembre 01, 2011

'Conan el bárbaro', aburrida y sin alma

Seamos tan claros y directos como el personaje que nos ocupa: Conan el bárbaro es una mala película, torpe y aburrida, mal interpretada, peor dirigida y aún peor montada, es un producto sin alma, ni cinematográfica ni de respeto a las versiones previas, que se limita a pegar batallas intrascendentes todas ellas, con diálogos tan mínimos como tópicos. Hace realidad los peores temores que se podían tener, y de hecho se tenían, sobre las posibilidades de esta nueva aventura cinematográfica del héroe creado en las novelas de Robert E. Howard, popularizado por el cómic en los años 70 y elevado a la categoría de mito desde que Arnold Schwarzanegger le diera vida en el filme que dirigió John Milius en 1982. Este Conan, dirigido por Marcus Nispel y protagonizado por Jason Momoa, caerá pronto en el olvido, convertido ya en una oportunidad perdida para resucitar un personajes interesantísimo y del que más bien poco se ve en la pantalla durante una hora y tres cuartos. Es muy difícil encontrar algo interesante en toda la película, que deja una sensación de sopor como no me había producido ninguno de los títulos de este verano, ni siquiera los más fallidos.

Siempre he creído que la clave de que casi todos nos enamoráramos de la trilogía de El Señor de los Anillos que creó Peter Jackson estaba en su prólogo. Ahí estaba todo lo que nos iba a ofrecer, contenido en unos pocos minutos. Está claro que los objetivos y las ambiciones de ambos títulos distan de ser parejas, pero extrapolar aquella sensación a lo que produce el prólogo de Conan el bárbaro es la mejor explicación de por qué aquella saga es un título de referencia, y no sólo en el cine fantástico, y el mejor augurio de que el cimmerio no contará, o al menos ese es mi deseo, con una segunda parte (evidentemente, su fracaso comercial va muy por delante de las razones cinematográficas para cortar de raíz todo intento de prolongar la agonía). Torpe, aburrido, videoclipero en el sentido más peyorativo que se pueda encontrar de ese término, sin nada de información que ofrecer (más allá de presentarnos a un soso Ron Perlman como padre de Conan), ni mucho menos esperanzas de ver una historia entretenida. No hay nada en ese prólogo de apenas dos minutos, al que se le podría haber aplicado la tijera en la sala de montaje sin que nadie lo hubiera notado.

Lo que sigue no es mucho mejor. Los primeros 25 minutos nos muestran a un Conan todavía niño. Y también son escenas bastante prescindibles, que podrían haberse condensado en un prologo de dos minutos, creando mucho más efecto que el que se consigue con tanto metraje. Además, supone reincidir en un problema que está de moda en este tipo de películas en Hollywood: esto ya lo hemos visto. Un Conan niño viendo y viviendo los motivos para su posterior venganza era el comienzo de la apreciada versión de John Milius de 1982 (con Jorge Sanz dando vida al chaval, sin una sola línea de diálogo). La venganza ya era el motor de aquella película. Aquí, más de lo mismo. Pero bastante peor. Con la primera de las incontables escenas de lucha se pretende sentar la base del principal argumento de la película: la violencia. Lo malo es que Marcus Nispel (autor de varios remakes de terror y de la revisión de El guía del desfiladero) no es el mejor director para este filme, y ni siquiera la violencia llega. Sea por lo artificiosa que puede ser, sea por el nerviosismo de la cámara y la acelerada concatenación de planos, la acción es imposible de seguir en condiciones. Y si la acción no se puede seguir, ¿qué queda en este Conan...?

Pues prácticamente nada, porque la película es eso, una escena de acción tras otra, una pelea tras otra, casi todas intercambiables en uno u otro momento de la historia, incluso el clímax final. Ni siquiera importa que sea uno u otro personaje el que pegue un golpe o el siguiente. Todo parece exactamente igual. La única nota exótica la pone la hechicera a la que da vida Rose McGowan, Marique, hija de Khalar Zym (interpretado por el malo de Avatar, Stephen Lang), pero es sólo eso, una nota exótica que no llega a enganchar. Como tampoco engancha el propio Conan. Cierto es que del desastre que se preveía, Jason Momoa es lo más salvable. Con todo, es posible que Momoa (Khal Drogo en Juego de tronos) hubiera dado vida a un Conan decente, pero el material con el que cuenta es tan intrascedente, tan flojo, tan aburrido, que poco le queda por hacer. La rudeza y la determinación del bárbaro cimmerio sí las tiene, incluso el cuerpo de Conan, y eso era un paso importante. Pero no hay más. Ni siquiera química con la hermosa pero igualmente inane Rachel Nichols (a la que se vio en G.I.Joe), que acaba dando igual que viva o que muera, que sea interés romántico de Conan o simplemente la mujer con la que hay que rellenar la cuota en el reparto de todo filme fantástico.

Al final, Conan ni siquiera parece Conan. No porque haya una visión única del personaje, en absoluto. Es tan Conan el que escribió Howard como el que interpretó Schwarzenegger, o los que ofrecieron en el cómic los míticos Roy Thomas y John Buscema décadas atrás como el de Kurt Busiek y Cary Nord ya en el siglo XXI. Pero es que en la película no hay nada que lleve a decir sin duda alguna que ese que estamos viendo es Conan. También podría no serlo y, al mismo tiempo, ofrecer una película entretenida que enganchara al profano en los mitos del bárbaro cimmerio. Pero Conan el bárbaro deja insatisfechos a ambos tipos de público. Ni enganchará a quien no sepa nada del mundo de ficción en el que ha entrado, ni satisfará a quienes ya lo conocían de los libros, los cómics, las películas o las series. Es todo un ejercicio de impotencia que aboca a un nuevo fin de la vida cinematográfica de Conan, que ya había pasado 27 años lejos de la gran pantalla. Ojalá no pasen otros tantos para que alguien sepa rescatar con categoría alguna de las miles de historias decentes que se pueden contar de Conan. Y, por favor, que no incluya de nuevo otro prólogo con el personaje siendo niño.

5 comentarios:

Jose Vte. dijo...

Es que las cosas comos son, Schwarzanegger bordaba este tipo de papeles, nació para ello. Por otro lado hay remakes que no tienen ningún sentido. Ahora están preparando uno de Blade Ranner, creo que por parte incluso de Ridley Scott. Me parece alucinante.

Un abrazo

Gallo dijo...

Paso sin ver...estuve tentado porque la original de Conan con Arnold y James Earl Jones es fantastica para su epoca.

PASO

VAN dijo...

Ya me imaginaba que no valdría mucho... quizá para una tarde de lluvia... ;)

Juan Rodríguez Millán dijo...

José Vicente, es cierto que Arnie era el mejor para estas cosas... Pero ya te digo que Jason Momoa no es ni mucho menos lo peor de este Conan. Y, fíjate, yo aguardo con cierta ilusión lo que se pueda hacer con Blade Runner, pero precisamente porque Ridley Scott está detrás del proyecto...

Gallo, la verdad es que se gana a pulso que la gente pase de ella, pero por el aprecio que le tengo al personaje tenía que verla.

Van, tenía toda la pinta y se confirmaron los pronósticos, sí...

Mariana Hernández dijo...

Hizo un bue papel como Khal Drogo yo creo que lo dirigieron muy mal. Es una lástima.