jueves, septiembre 22, 2011

'Con derecho a roce', el disfrutable cliché que no quería ser

El cliché es uno de los peores enemigos del cine, pero si hay un género con el que se ceba especialmente en los tiempos modernos es con la comedia romántica, donde cada nueva película parece ser idéntica a la anterior, cambiando los nombres, las caras y las profesiones de los protagonistas. Con derecho a roce quiere ser algo diferente y, de hecho, arranca riéndose de los clichés. Pero, ironías de la vida, acaba convertido en el mismo cliché del que se ha reído durante un rato bastante largo. Eso no quiere decir que no sea un cliché disfrutable, al contrario. Con derecho a roce es una película divertida... sobre todo cuando no quiere ser del todo una comedia romántica. El mérito está en la envidiable química que desprenden los dos guapos reunidos para la ocasión, Justin Timberlake y Mila Kunis, y a pesar de que la película está bastante desequilibrada en algunos momentos y tiene altibajos y momentos repetitivos. Pero ellos dos enganchan, hacen que haya interés por ver lo que les sucede y por descubrir más sobre sus vidas. Aunque, en el fondo, la película acabe siendo el cliché que no quería ser.

El arranque es atractivo, porque comienza con una doble ruptura, las de los personajes de Mila Kunis y Justin Timberlake con sus respectivas parejas (atención al divertidísimo cameo de Emma Stone). Vaya con la comedia románica, eso sí que es empezar con una declaración de intenciones. Pero no, todo es un espejismo. La profunda renovación que necesita la comedia romántica no está aquí. Con más o menos diversión y casi siempre con bastante estilo (a pesar de abusar de la herramienta fácil, el sexo), Con derecho a roce es una nueva reunión de actores jóvenes de moda que sólo con su carisma ya son capaces de hacer creíble la más estrambótica histórica de amor. Eso sí, cuando a uno le ponen la miel tan cerca de los labios para después arrebatársela, es inevitable que quede cierto poso de decepción. Todo muy bonito, sí, muy recomendable para ver en pareja (si la pareja quiere ver una historia de amor feliz), pero al fin y al cabo lo mismo de siempre. Si ésta destaca por algo en particular es precisamente porque en muchos momentos no quiere ser esa misma comedia romántica de siempre.

Con derecho a roce crece en diversos momentos y por razones muy diferentes, casi siempre cuando está lejos de la comedia romántica. Comienza siendo un hermoso canto de amor a Nueva York (es imposible no caer rendido a los pies de la Gran Manzana en la media hora inicial... ¿o es a los de Jamie, el personaje de Mila Kunis), y más adelante se intenta equilibrar con el mismo spot publicitario de Los Ángeles (que es de donde procede Dylan, el personaje de Justin Timberlake). Hay un claro desequilibrio, en el que sale venciendo Nueva York. Y es que la película, emocionalmente, es de Mila Kunis casi siempre. Es su corazón el que marca el ritmo. Sin embargo, en la puesta en escena gana Justim Timberlake. El motivo esencial es que junto a él están los personajes más atractivos de la película: el periodista deportivo gay que interpreta un desatado y divertidísimo Woody Harrelson, el padre con alzheimer al que da vida el magnífico Richard Jenkins o la protectora hermana que incorpora Jenna Elfman. Kunis, en cambio, sólo aporta a una desaprovechada Patricia Clarckson, que daba más juego a pesar de que su papel, también, es un cliché muy explotado recientemente.

Kunis viene de deslumbrar en Cisne negro, aunque su brillo quedara demasiado eclipsado por Natalie Portman. De hecho, es curioso que las dos actrices hayan escogido dos películas tan parecidas para suceder al drama de ballet de Darren Aronofsky. Portman hizo la insulsa Sin compromiso, Kunis optó por esta Con derecho a roce. Vienen a tratar el mismo tema, con dos amigos que acaban acostándose acordando que no haya entre ellos una relación sentimental, pero si hay combate entre ambas ésta es clara ganadora. ¿Por qué? Pues para empezar porque aquí Kunis sí le gana la partida por goleada a Natalie Portman. La estrella de Cisne Negro está incómoda en películas inofensivas y brilla con los papeles difíciles. Kunis, en cambio, desborda aquí simpatía y naturalidad, como en Cisne Negro supo inquietar. Aquí domina con mucho acierto los altibajos emocionales de su personaje y encaja en todas y cada una de las escenas de la película, en las mejores y en las peores. Por ella merece la pena ver Con derecho a roce. También por Timberlake, por supuesto, que recupera el magnetismo que desprendía en La red social (y hace olvidar su mala interpretación en la también mala Bad teacher).

Es innegable que Con derecho a roce cae en más tópicos de los que seguramente le hubiera gustado. El clásico guión cíclico, que repite en el clímax final todas aquellas cosas que va enunciando en la primera mitad del filme, no ayuda mucho, como tampoco algunas situaciones un tanto absurdas (¿tiene algún sentido la sesión de fotos de deportistas desnudos?) o repetitivas (¿hacían falta tantas escenas de cama entre ellos dos si ya ha quedado claro que se acuestan pero no son pareja? El sexo vende. Y actores cotizados en ropa interior o desnudos, también). Pero es igualmente innegable que la película tiene momentos muy divertidos (como la repetida opinión de Dylan sobre el papel del piloto de un avión, una de ellas con el brillante cameo de Masi Oka, el Hiro Nakamura de Héroes), bromas sobre (¿contra?) Hollywood (fantástica la de George Clooney) y diálogos muy hábiles y rápidos. Por eso, su hora y tres cuartos se pasa, en realidad, volando. Y no es hasta el final cuando uno se da cuenta de que ha visto un cliché. Será que lo han hecho bien, porque hasta ese momento disfruté de lo lindo aun sabiendo que no estaba precisamente viendo Ciudadano Kane.

5 comentarios:

La pequeña Meg dijo...

Fnac invitaba al preestreno a sus socios y pasé de ir, no me llana la atención... :-)

Cris* dijo...

Ví esa película hace bastante tiempo, en inglés y descargada de internet, pero tenía curiosidad, sí. Lo cierto es que cae en cliché, como casi todo hoy en día. Por eso mismo me preguntaba yo hace algunas entradas si realmente había más posibilidades de hacer buen cine ahora o antes. Ahora hay más medios, pero casi todo está ya contado. Sea como sea, la película entretiene, por los protagonistas. Aunque... para serte sincera, me gustó más "Sin compromiso". Quizás porque me identifiqué más en su momento con la protagonista, o no sé.
Ahora que, discrepo en eso de que Portman eclipsó a Mila Kunis en cisne negro. A mí, el personaje de Kunnis me pareció sumamente atractivo.
Las lágrimas se acaban sí. Los momentos tristes también. Todo en la vida tiene un final, incluso la vida misma. Lo de la frialdad es algo bastante relativo. ¿En qué consiste? ¿En no sentir? ¿En ser capaz de frenar los sentimientos? Además, hoy en día la gente es muy "caliente". Los abrazos se dan gratis, y los te quieros caen del cielo. Yo jamás digo algo si no lo siento. Por eso soy fría.

Juan Rodríguez Millán dijo...

La pequeña Meg, bueno, a mí es un género que no me llama mucho tampoco...

Cris, pues mira, yo disfruté más con ésta, je, je, je... Lo de identificarse siempre ayuda a que una película te guste más o menos. Verás que yo muchas veces hablo de la empatía, me parece importantísima... Y eso no te hace fría, yo te veo más bien consecuente. A mí no me gustan los abrazos regalados, me gustan los que se sienten.

VAN dijo...

Fui a verla ayer con unas amigas al cine y aunque sí, sabía que no sería un peliculón sino una comedia romántica americana para pasar el rato, me reí bastante y me lo pasé bien, por lo tanto cumplió mis expectativas. Película para salir de buen rollo del cine :)

Juan Rodríguez Millán dijo...

Van, sí, con eso sí que cumple bastante bien, pero con el inicio que tiene yo me había hecho más ilusiones...