jueves, noviembre 12, 2009

'Moon', gran ciencia ficción para debatir

A veces se exagera la calidad de una película basándose en el poco dinero que se ha gastado, en contraposición a la frecuentemente escasa calidad de las superproducciones de Hollywood. Y, para mí, más pequeño no tiene por qué significar mejor. Eso sí, es obligado reconocer que el dinero muchas veces ofrece una espectacularidad que oculta la simpleza de los argumentos. Y que, otras veces, los pocos medios de que dispone un equipo para rodar una película no limitan en absoluta la categoría que esconde. Eso último es lo que sucede con Moon, un filme pequeño, de escaso presupuesto, de un director debutante, casi de un único personaje (¿o tendría que decir dos?), con escasos medios y con un rodaje brevísimo. Pequeño, sí, pero encierra mucho en su hora y media de duración. Sobre todo mucho debate cuando uno termina de ver la película.
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Moon es un tour de force psicológico, una historia humana a la que sólo soy capaz de encontrarle una pega: casi me parece más apasionante la película que sugiere el final que la historia que el director Duncan Jones ha plasmado en la pantalla. Y no revelo más, porque en lo que uno va descubriendo en cada escena, con cada pequeño detalle (las videollamadas de la esposa del protagonista son sensacionales) y con cada gran revelación, reside la esencia de este filme sorprendente, original y sincero. Especial atención, eso sí, a la llamada que Sam hace a la Tierra desde el vehículo de exploración lunar. Una escena tan sincera como preciosa, que además demuestra que el talento no necesita de efectos especiales carísimos para impresionar visualmente.
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La influencia de títulos míticos de la ciencia ficción es evidente, especialmente de 2001. Una odisea en el espacio (en la relación entre el hombre y la maquina, en el diseño de producción), pero cuando uno espera que GERTY, el sustituto aquí de HAL 9000 sea el auténtico protagonista de la historia (en el original, la voz es de Kevin Spacey; una pena haberla visto doblada), resulta que la cosa cambia y se centra en el humano, Sam Rockwell (uno de los periodistas de El desafío. Frost contra Nixon). Rockwell protagoniza un auténtico desafío del que sale más que airoso. Es una película en la que salen ocho actores y uno de ellos sólo con su voz. Aparece en todas las escenas de la cinta, y consigue que el ritmo y el interés no sólo se mantengan sino que crezcan hasta hasta el final. Y, por si acaso, me apunto el nombre de Dominique McElligott, que da vida y algo especial a la esposa del protagonista.
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Siendo 2001 la esencial, se le pueden buscar muchas influencias a la película, y temáticamente la más cercana puede ser Solaris (aunque allí la obsesión del astronauta era por la esposa fallecida y aquí es mucho más profunda y rica temáticamente), pero si por algo destaca Moon es por tener una personalidad propia. A pesar de las inevitables influencias, no es un remedo de títulos anteriores. Es una historia fresca, autónoma, interesante y llena de matices. Es lo que tiene que ser la ciencia ficción, una aventura (aquí más de la mente que del cuerpo, a pesar de desarrollarse en el futuro y en la luna) que esté abierta a interpretaciones, a matices, a debates. Y aquí hay mucho para debatir, aunque no se puede hacer sin haberla visto, porque hablar de ello supone robar demasiado de esta película a quien todavía no ha tenido la suerte de disfrutarla.
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La ciencia ficción vive un gran momento. Por el lado de las superproducciones porque el dinero bien invertido en efectos especiales nos permite ver mundos y seres con los que antes sólo podíamos soñar (¿será el Avatar de James Cameron algo más que eso...?). Por el lado de las películas de bajo presupuesto porque las ideas, por mucho que se diga, no se agotan (y hace nada tuvimos el ejemplo de District 9). Yo, como apasionado del género, sólo puedo lamentar que esa carcasa de ficción pueda alejar a algunos espectadores. Y es que Moon merece muchísimo la pena como pieza de género, pero también y sobre todo como película, rodada con precisión y pausa. Y con talento. Con mucho talento.

3 comentarios:

Jo Grass dijo...

Qué buena reseña. Juan. A ver si puedo verla. Tienes razón, un presupuesto no define la calidad de una película. Tenemos ejemplos a capazos que lo confirman. Desde pequeñas grandes obras hasta monumentales fiascos. Espero poder disfrutarla en VO. Me encanta Kevin Spacey.

Sonia dijo...

A mí también me encantó Moon, salí como en una nube del cine. ^^
Espero que siga habiendo estrenos como esta y como Distrito 9. Muy buenas piezas de ciencia ficción.
Un saludo!

Juan Rodríguez Millán dijo...

Jo, muchas gracias. Yo también adoro a Kevin Spacey, es un motivo más para volver a ver 'Moon', y ésta vez en versión original. Seguro que te gusta, ya me dirás...

Sonia, es como para salir así del cine, que estas pequeñas joyas no se encuentran tan a menudo...