sábado, octubre 17, 2009

'District 9', imprescindible metáfora social

La ciencia ficción es un género que provoca reacciones encontradas. Hay mucha gente que lo rechaza. Entiende que los marcianitos o las naves espaciales no van con ellos. Por otro lado, están los que adoran el género, y desatan fenómenos frikis, a veces desmesurados, que han encontrado en Internet el mejor terreno para propagarse. Puede que District 9 sea un producto perfecto para explicar la existencia de estos dos grupos. Que ha generado pasiones entre los aficionados al género es algo que está fuera de toda duda, no hay más que darse una vuelta por el ciberespacio (en IMDB ha recibido una puntuación de 8,4). Y habrá quien no sienta interés en verla porque nos habla de una peculiar invasión extraterrestre. A estos últimos hay que animarles a que la vean y salgan de su error de base. Sí, salen seres alienígenas. Y les podrá gustar o no, pero no por eso. Porque la película no va sobre eso. District 9 es una magnífica reflexión sobre la intolerancia, la inmigración y la naturaleza humana.

Se tiende a minusvalorar el poder de la ciencia ficción para hablar de la realidad, pero la Historia está llena de ejemplos de sentido contrario. Es imposible no acordarse de Ultimátum a la Tierra cuando uno piensa en las mejores películas sobre la guerra fría. O pensar en La invasión de los ladrones de cuerpos si se trata de la caza de brujas del mccarthismo. O rememorar La guerra de las galaxias para entender la respuesta optimista de Hollywood a la depresión en que quedó sumida la sociedad americana tras la guerra de Vietnam. Ahora, District 9 se suma a esta ilustre lista por ser una de las películas de los últimos tiempos que mejor nos habla sobre la intolerancia, sin necesidad de tomar como punto de partida una situación real (con lo que, además, se eliminan los prejuicios que se puedan tener sobre ese hecho).

Llega una nave extraterrestre a la Tierra, y se coloca sobre Sudáfrica, sobre Johannesburgo. En la nave no hay invasores, sino refugiados, millones de seres de los que sabemos poca cosa y que han llegado a nuestro planeta en lo que en el mar habríamos tachado de patera, sólo que mucho más grande. Las autoridades crean un gueto para alojar a estas criaturas mientras se piensa qué hacer con ellas. Ha nacido el distrito 9, una zona de miseria, crimen y corrupción en la que malviven los extraterrestres. Sólo por elegir África como escenario, esta película ya tiene un inmenso valor. Porque rompe con esa tan extendida costumbre en el cine de que las invasiones sólo se produzcan en Washington o Nueva York. Y, aunque sea indirectamente, quizá consiga que alguna mirada se detenga en el país sudafricano y en lo que sucedió allí durante algunas décadas.

Y es que ahí está el origen de la película, en el Apartheid. Su director, Neill Blomkamp, nació y creció en Johannesburgo y trasladó sus vivencias a este escenario de ciencia ficción. Que nadie se rompa la cabeza pensando quién demonios es Blomkamp, pues éste es su primer largometraje. Pero no su primer trabajo. De hecho, District 9 está basada en un cortometraje, Alive in Joburg, que él mismo dirigió en 2005. Este llamó la atención de Peter Jackson, el responsable de la saga de El Señor de los Anillos, y le escogió para que dirigiera la adaptación al cine del videojuego Halo. Como ésta película no vio finalmente la luz, Jackson le ofreció a Blomkamp treinta millones de dólares para hacer la película que quisiera. Y fue ésta. Igual que no sonorá el nombre del director, tampoco lo hará el de su protagonista, Sharlto Coopley, ya que es su primer papel y al parecer no tiene ningún interés en seguir trabajando como actor.

La película captura desde el principio, rodado como un falso documental. Poco a poco, la ficción evidente se va introduciendo en la trama, con planos que ese documental no podría de ningún modo conseguir, y va evolucionando hacia la historia que se quiere contar, aunque sin renunciar a magníficos insertos de la televisión o de cámaras de vigilancia. Poco a poco, con una naturalidad ejemplar, con un estilo formidable y con una manera de rodar magnífica, quizá impropia de un debutante. Quizá lo más convencional de District 9 esté en su climax final, donde se producen las concesiones más evidentes y abundantes a la ciencia ficción menos reflexiva y más de acción, pero estas concesiones son también necesarias para satisfacer al aficionado a los buenos efectos especiales (elemento que, en cualquier caso, es indispensable en el género). Se llegaron a rodar seis finales, que sin duda veremos en el DVD.

District 9 funciona a todos los niveles. No importa que no tenga grandes nombres o un presupuesto desorbitado. Ni el desconocimiento de los actores ni el nivel de los efectos especiales (muy buenos en los primeros planos, flojean algo más en los planos abiertos) suponen lastre alguno al filme. La ciencia ficción sí que está en plena forma, y esta película es una muestra evidente porque prima la imaginación, el talento y la metáfora social. Chapeau.

5 comentarios:

keko dijo...

http://gnula2.blogspot.com/search/label/Comics

Jo Grass dijo...

Excelente reseña, Juan. No he visto la peli todavía pero sí recuerdo el teaser. Esto de ser madre y pluriempleada tiene esos problemas. Ya te contaré porque pinta muy bien.

Simone B. dijo...

Jajaja pues me uno a Jo..no he visto la peli aún por los mismos motivos aunque me apetece mucho verla a pesar de que no me llama mucho la ciencia ficción.

Intentaré acercarme al cine que me encanta pero si no puedo me temo que tendré que pecar con el Ares o alguno de éstos jajaja

Besos;)

Reverendo Pohr dijo...

Para mí es un soplo de aire fresco, no solo en el terreno de la Ciencia Ficción, sino también para el cine en general.La realización es magnífica y me ha sorprendido gratamente, más teniendo en cuenta que el director se podría considerar novel (creo que también tendrías que animarte a ver también "Moon", otro buen ejemplo).

Ver esas "entrevistas" en las que personas pertenecientes a los colectivos generalmente más discriminados piden la segregación o la expulsión de los aliens (están aún más por debajo de ellos en la escala social) me resulta algo familiar.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Jo, muchas gracias. Espero que la llegues a ver (ay, dichoso y necesario pluriempleo laboral y personal...), de verdad que merece mucho la pena.

Simone, lo mismo te digo. Peca, peca, que aunque me hubiera gustado verla en sala, como está mandado, yo es lo que he tenido que hacer...

Reverendo, lo es, ya lo creo que lo es, y por eso incido tanto en que no hay que ser fan de la ciencia ficción para apreciarla. Y tengo muchas ganas de ver Moon después de todo lo que he leído sobre ella. No tardaré mucho en comentarla por aquí, espero...