martes, marzo 17, 2009

Una 'Resistencia' entretenida pero irregular

La Lista de Schindler supuso un antes y un después para los directores que quisieran aproximarse a historias sobre el exterminio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Llegar al nivel de la película de Steven Spielberg (adaptando un libro que Billy Wilder quiso que fuera su último filme) es prácticamente imposible. En el buen sentido de la palabra, Schindler contamina cualquier proyecto posterior sobre este tema. Resistencia no es una excepción. Aunque se quede muy lejos del nivel de la obra de Spielberg, el tono quiere ser similar, algunas escenas tienen claras influencias de Schindler y la música de James Newton Howard (nominada al Oscar; creo que este interesantísimo compositor tiene trabajos mucho más notables que éste) sigue el dictado la prodigiosa creación de John Williams para su amigo Spielberg. Resistencia narra la historia de un grupo de judíos que se esconden en los bosques de Bielorrusia, en un campamento que construyen y dirigen los tres hermanos Bielski para evitar que los nazis acaben con ellos.

Edward Zwick, director de Resistencia, lleva años rodando películas demasiado parecidas. No es difícil encontrar paralelismos entre esta película, Tiempos de gloria, El último samurai e incluso Diamante de sangre, todas ellas obras del mismo realizador. Todas ellas son películas irregulares que, seguramente, podrían haber dado más de sí. Y todas ellas, eso sí, presentan una corrección formal notable al que se añade un buen trabajo, ya sea de sus actores, de sus directores de fotografía, de sus compositores o de sus directores artísticos. Lo que es discutible es si la calidad de las películas de Zwick es por el trabajo de su director o por estas otras cuestiones. ¿Tiempos de gloria conmueve por la dirección o por unos actores descomunales? ¿El último samurai engancha por la labor de Zwick o por el retrato del Japón feudal? ¿Diamante de sangre gusta por el empleo de la cámara o por una historia atractiva?

Son preguntas difíciles de responder, pero lo que es innegable es que las películas de Zwick tienen interés. Busca buenas historias y las rueda con eficiencia, dejando siempre para el recuerdo algún detalle especial. Para Resistencia, cuenta con dos grandes bazas. Por un lado, los actores. Da gusto ver cómo Daniel Craig consigue no encasillarse en el papel de James Bond, cómo Liev Schreiber compagina productos independientes (produce Paramount Vantage, la filial independiente del gran estudio) con superproducciones (dentro de poco estrenará Lobezno, donde será Dientes de Sable, el villano al que se enfrenta Hugh Jackman), cómo Jamie Bell sigue creciendo como actor después de sorprender hace ya algunos años en Billy Elliot. Los tres tienen escenas para recordar. Craig y Bell comparten el momento más humano de todos, cuando el primero se desmorona y el segundo encuentra sus dotes de líder. Schreiber tiene dos: cuando le informan del destino de su familia y cuando descubre que sus camaradas son tan antisemitas como los alemanes.

Por otro lado, destaca mucho la ambientación de la película. La fotografía es una maravilla y esta película es un perfecto ejemplo para explicar lo que esta labor (que algunas veces queda confinada al análisis de los cinéfilos más pedantes, dicho con todo el cariño del mundo hacia ellos) puede hacer por un filme. Sólo hay que fijarse en el cambio de tonalidades cuando la película pasa de una estación a otra, en especial cuando llega el invierno. Estas dos cosas son más que suficientes para sostener una película que sobrepasa las dos horas y que, a pesar de que podría haber ofrecido mucho más, entretiene. La pena es que no conmueva tanto como prometía la historia. Zwick falla en la construcción del planteamiento y deja demasiadas lagunas en el primer tercio de la película, que quizá tendría que haber empezado y hacer más hincapié en el segundo, en la vida diaria en el campamento. Por falta de metraje, esa parte también flaquea y pierde demasiadas explicaciones necesarias. Y al final falta épica, la que Zwick sí supo poner en Tiempos de gloria o El último samurai. Con todo, y sobre todo por la historia (y no necesariamente el guión), una película interesante.

3 comentarios:

Mara dijo...

Bueno, bueno... si tan inspirada está yo por lo menos la quiero ver!! Me encanta esta temática (y no por morbo)...
La verdad es que nunca había caído en eso que dices Juan... Por culpa de La Lista todas las posteriores son minusvaloradas...

Angie dijo...

Es que es muy dificil superar una obra maestra como La Lista... De ésta no he oído hablar, desde luego, viniend aquí a leerte, siempre me voy sabiendo muchas cositas dobre cine.

Un beso.Angie.

A ver si un día te pasas por mi blog, que se te echa de menos por allí, jeje!

Juan Rodríguez Millán dijo...

Mara, no es que esté inspirada. Es que se nota que todas quieren llegar a lo mismo. A mí también me gusta esta temática, es historia contemporánea y estaría bien que todos supiéramos algo más...

Angie, muchas gracias. Yo oí hablar de ella más que nada por Daniel Craig, porque era lo primero que hacía tras su segundo Bond. Merece la pena. Me pasaré, me pasaré, je, je, je...