jueves, septiembre 20, 2007

Un cuarto de siglo sin dos grandes damas del cine

Entre agosto y septiembre de 1982, en apenas dos semanas de hace ya 25 años, se perdieron las vidas de dos auténticos mitos del cine, de dos de las mujeres más hermosas que haya captado nunca el celuloide. Grace Kelly murió el 14 de septiembre, a los 52 años, en un accidente de coche, más de un cuarto de siglo después de dejar el mundo del cine y cumplir en Mónaco su cuento de hadas. Ingrid Bergman falleció el 30 de agosto tras una dura lucha contra el cáncer. Tenía 67 años, los había cumplido el día antes de dejar esta vida. En el mundo de la interpretación trabajó hasta el mismo año de su muerte, aunque llevaba cuatro años sin hacer cine cuando nos dejó.

Grace era la preferida de Alfred Hitchcock. Era su ideal de belleza, una rubia perfectamente hermosa, y el mago del suspense nunca pudo soportar que dejara el cine. De hecho, intentó que volviera para interpretar Marnie, la ladrona, pero en Mónaco no gustó la idea de que su princesa interpretara a una delincuente y que, además, se enamorara del personaje de Sean Connery. En una ocasión dejó muy claros los motivos por los que dejó el cine: "Odio Hollywood. Es un mundo sin compasión. No conozco otro lugar en el mundo donde tanta gente sufra colapsos nerviosos, donde haya tantos alcóholicos, neuróticos y tanta infelicidad".

Estuvo pocos años en el mundo del cine, y nos dejó pocas películas, pero unas cuantas de ellas son inolvidables. Ganó el Oscar en 1954 por La angustia de vivir, protagonizó tres películas de Hitchcock (fue la víctima escogida para el Crimen perfecto, la novia de James Stewart en La ventana indiscreta y reinventó su papel de rubia para el maniático director en Atrapa a un ladrón) y dejó su sello en dos obras maestras del western (Sólo ante el peligro) y el cine de aventuras (Mogambo; la censura española evitó su adulterio con Clark Gable, pero apuntó el incesto al convertir a Donald Sinden en su hermano). Su última película fue Alta sociedad. Pocas veces la belleza de una mujer ha lucido tanto en una pantalla como conGrace Kelly.

No deja de ser curioso que una de sus actrices favoritas de en su juventud fuera, precisamente, Ingrid Bergman. Cuando Kelly debutó en 1951, Bergman era ya una estrella que había intervenido en una veintena de películas. Ella también fue la preferida de otro director, de Roberto Rossellini, pero el italiano consiguió lo que Hitchcock nunca pudo hacer con Grace Kelly: casarse con su musa. Orgullosa de ser sueca y de su trayectoria en su país natal, nunca accedió a los deseos que tuvieron los ejecutivos de los estudios de cambiar su nombre cuando llegó a Hollywood. Fue, también una de las actrices de Hitchcock (en dos joyas, Recuerda y Encadenados).

Ingrid Bergman nos dejó mucho más cine que Grace Kelly, pero siempre será Ilsa, la mujer a la que tiene que renunciar Rick (Humphrey Bogart) en Casablanca. No creo haber visto a una mujer llorar con tanta perfección, con tanto sentimiento, con tanta verosimilitud, en una pantalla. Estuvo en El extraño caso del Doctor Jekyll, en ¿Por quién doblan las campanas?, en Luz que agoniza, en Juana de Arco, en Stromboli, en Sonata de otoño y en otras tantas maravillosas películas... Pero siempre será Ilsa. Ella misma lo decía. "He hecho muchas películas importantes, pero la única de la que quieren hablar es de la que hice con Humphrey Bogart". No son las bombas, son los latidos de mi corazón.

2 comentarios:

Noelia Jiménez dijo...

Dos señoras, sí señor. Dos auténticas damas. En sus rostros y en sus portes llevan prendida la palabra "elegancia". Más: ellas SON la elegancia.
Precioso post, amigo Juan.

Mara dijo...

Que nostalgia de repente Juan!!! Esta noche pienso rever Casablanca, que lo sepas jejeje y también recuerda! Me fascinó esa película! Muchos besitos :)