lunes, diciembre 13, 2010

'Balada triste de trompeta', "¿pero qué coño es esto?"

Hay un momento en Balada triste de trompeta en que un personaje la pregunta a otro: "¿pero qué coño es esto?". Y eso mismo me preguntaba yo acerca de lo que estaba viendo. En otra escena, otro de los personajes dice: "no somos nosotros, es este país que no tiene remedio". Y también tengo que decir que ese pensamiento cruzó por mi mente viendo la película. Película que empieza con un fondo negro y las risas de muchos niños mientras desfilan los nombres de los patrocinadores públicos de la producción. Y hay algún ejemplo más, pero es francamente difícil que pueda haber más coincidencia entre las diálogos que sonaban dentro de la película y los que resonaban en mi cabeza. Balada triste de trompeta es un exceso, un desmadre, una locura, un atropello visual, narrativo y cinematográfico constante, una locura hecha cine, una película anclada veinte años atrás en la filmografía de Alex de la Iglesia. ¿Hace falta decir que no le vi ni pies ni cabeza a una película que, ojo, se llevó los premios al mejor guión y al mejor director en el Festival de Venecia?

Partimos de la base de que muchos han visto en Balada triste de trompeta una película arriesgada. Yo, la verdad, es que veo una película que Alex de la Iglesia podría haber firmado hace veinte años, cuando hacía Acción mutante o El día de la bestia. No veo grandes diferencias entre unas y otras en cuanto a su envoltorio o sus pretensiones. ¿Que en esta aparece la Guerra Civil, Franco, el Valle de los Caídos y el atentado contra Carrera Blanco? Pues vale. Si esta es la revisión que el cine español hace de la historia de su país, me van a perdonar pero prefiero sin lugar a dudas el cine americano. O el británico. ¿Que en ésta aparecen payasos y trapecistas? Pues vale. Como si son soldadores, porque más allá de la secuencia inicial (con un espíritu que para mí destroza Santiago Segura, que sabrá vender muy bien sus productos, pero nunca le he visto en un papel que me creyera) no le veo el homenaje a la profesión. ¿Que en ésta aparece una actriz desnuda de forma gratuita? Ah, no, que eso es una constante en el cine español (y ya sé que generalizar no es justo, pero es que...). Peter Jackson también empezó en el gore más gamberro. David Cronenberg lo hizo en el terror. Ambos, sirvan de ejemplo, han evolucionado hacía películas, mejores o perores, pero siempre más adultas. Alex de la Iglesia no.

La película desoncierta casi desde el principio, pasado ese momento nostálgico (y rodada con una aparente sensación de medios, una neblina sobre un fondo oscuro que parece ocultar la ausencia de decorado y que no se corresponde con el resto de la película, más ostentosa y rica), ya los títulos de crédito apuntan a que lo que vamos a ver en las próximas casi dos horas será un despropósito difícil de entender. El poderoso tema musical de Roque Baños suena sobre un estrafalario collage de imágenes históricas, sociales y culturales, que pretende servir de elipsis temporal (qué mal llevadas) para dejar atrás la Guerra Civil e introducir el supuesto anclaje emocional de la película. Tanto los diálogos como su recitado son torpes, lo que elimina toda profundidad al momento. De nuevo Santiago Segura está en él. Las actuaciones en general (no hay más nombres que se coloquen a diferente altura u ofrezcan algo distinto, quizá lo más divertido sea un desatado Fernando Guillén Cuervo) se topan con el impedimento que supone un atropellado desarrollo de una historia sin pausa, sin reflexión y sin demasiado sentimiento, en la que los personajes entran y salen sin demasiado sentido ni interés, en la que sobre todo los diálogos parecen artificiales.

Artificial es, de hecho, el adjetivo que mejor le pega a una película que busca entroncar con la historia de España. Y ese adjetivo es un durísimo enemigo, porque saca materialmente de la película a todo espectador que no esté dispuesto a creerse todos y cada uno de los innumerables excesos narrativos y visuales que propone Alex de la Iglesia. Es literalmente imposible saber qué se está viendo, más allá de una continua y algo aturullada sucesión de escenas, imposibles de ubicar en una línea temporal coherente y difícilmente creíbles (la aparición de Franco como un anciano cuasi simpático y humillable termina por descolocar acerca de las pretensiones del filme y de su arraigo histórico), cuál es el objetivo final de la película. Por quedarse con algo, habrá que valorar el esfuerzo visual que supone la recreación del Valle de los Caídos como escenario del tan inverosímil como absurdo (y, por qué no decirlo, tampoco demasiado extraño ni novedoso en la filmografía de Alex de la Iglesia) clímax de la película.

Si su director ha tenido éxito hasta ahora, será que alguien le ve cualidades a sus películas que yo no soy capaz de descubrir. Si ha llegado a ser presidente de la Academia española, querrá decir que es un tipo valorado en la profesión de nuestro país. Si esta película consigue llevarse dos premios de un Festival como el de Venecia, será que a los críticos también les gusta esta forma de hacer cine. Para mí, desde mi humilde y personal óptica, Balada triste de trompeta es una farsa precisamente como forma de hacer cine. Porque el cine para mí está en la antítesis de lo que ofrece esta película. Quizá, vista bajo unas determinadas circunstancias, pueda arrancar sonrisas producto del desmadre (que no del humor o la comedia). Quizá. Pero lo veo difícil. Muy difícil. Lo que está claro es que estamos ante un claro producto de Alex de la Iglesia, signifique eso lo que signifique para cada espectador que se atreva con este producto.

10 comentarios:

Jo Grass dijo...

¡Qué pena! No sé por qué pensaba que sí me sorprendería con algo arriesgado y más adulto. No he visto la peli. Alex de la Iglesia me cae bien (personalmente, es un tío inteligente y divertido). Esperaba que con todos los medios a su alcance se luciera un poco. Es un buen representante para la Academia, internacionalmente, porque tiene una buena agenda, es carismático y habla inglés ( tres cosas que no abundan en este país) Lo de las candidaturas y todo eso es solo negocio, no necesariamente unido a excelencia artística. Sirve para que alguien haga de embajador del cine español. SEguramente no se merece representarnos en los oscars por esta peli ( me fio de tu criterio) pero él y Segura tienen amigos al otro lado del charco y eso siempre ayuda!

Manuela dijo...

estoy con Jo, tampoco la he visto -ni sé si lo haré con esta crítica que te he leído...- pero bueno en cualquier caso es un tipo que me cae muy bien y que me divierte, y quería pensar que habría hecho algo novedoso y espectacular pero en todo caso memorable, pero bueno ya si la llego a ver te comento mis impresiones, aunque el cine tan extravagante confieso que me da cierta pereza ahora mismo...

María dijo...

Te dije que de Álex de la Iglesia se podría esperar cualquier cosa. No me llama como director pero coincido con Jo Grass que me cae muy bien. Creo que como Presidente de la Academia está haciendo un gran trabajo.
Lástima que no me gusten sus pelis ;(
Muchos besos!!

Doctora dijo...

Vaya,a mi me gustaron "Crimen Ferpecto" y "La Comunidad" y "800 balas" no me desagradó del todo,pero la verdad es que sólo con saber el argumento de la peli ya me temía algo así.

Jose Vte. dijo...

A mi en general si que me gusta bastante Alex de la Iglesia y su cine, tenía muchas esperanzas puestas en esta película, visto el revuelo que ha traido y los premios que se ha llevado, pero tu crítica me ha descolocado bastante.
Pero bueno, a pesar de todo la veré, y ya comentaremos.

Saludos

Juan Rodríguez Millán dijo...

Jo, a ver, igual te gusta si tú entindes a Alex de la Iglesia. De hecho, conozco a alguien que ha debido de salir entusiasmada del cine y que me ha preguntado si realmente vimos la misma película. El aval de Venecia y Tarantino también habrá contado para que la escojan para los Oscar, pero la verdad es que yo no le vi nada de nada positivo...

Manuela, si te da pereza el cine extravagante, definitivamente ésta no es tu película, pero te digo lo mismo que a Jo. Yo es que nunca le he pillado la sensibilidad a este De la Iglesia, pero a quien habitualmente le guste imagino que ésta la disfrutará también.

María, "cualquier cosa" se queda corto con esta película, je, je, je... A mí él no me entusiasma. Su cine directamente no me dice nada bueno.

Doctora, pues si te gustaron esas, te digo lo mismo que al resto de comentaristas, igual ésta la disfrutas. A mí me pareció un desmadre sin cabeza ni alma, pero...

José Vte., por eso insisto en decir que Alex de la Iglesia nunca me ha gustado, porque es un director que tiene un público al que seguro que no le defrauda 'Balada triste de trompeta' O a lo mejor sí. Esa es la gracia del cine, que lo que para unos es sencillamente infumable, a otros puede divertirles... Ya me contaréis todos si os decidís a verla...

Key dijo...

Cuando vi el anuncio pensé "qué mierda tiene que ser esa peli..." y ahora que he leído tu crítica, ya si que no creo que llegue a reunir jamás el valor para verla. A mí es que los payasos me dan muy mal rollo, de toda la vida ;)

Krust dijo...

Esta claro que es un película arriesgada, con una puesta escena tremenda, desde los títulos de crédito a ritmo cañí hasta esas escenas tan bien rodadas de la pugna civil entre las 2 Españas... pero cuando la trama salta hasta los años 70´ en tono de comedieta friki e hiperviolenta empieza a desinflarse como un globo al que le abres el pitorro de entrada de aire, pega tropecientas vueltas y nunca sabes donde va a ir a parar...
Sonó desafinada la pretenciosa trompeta y se ha dado un trompazo de la hostia! A mí me ha decepcionado mucho...

Saludos.-

Argan dijo...

Compañero, la vi ayer y no puedo sino suscribir punto por punto tu crítica. Soy fan de Alex de la Iglesia pero esta película me parece una sobrada que aunque con escenas remarcables (toda la parte del parque de atracciones que da pie a las dos peleas) pierde de vista lo que esta contando (si alguna vez hemos llegado a saber que es). En fin una película arriesgada pero fallida del todo.

De todos, dejame preguntarte, porque según tenía entendido sería También la lluvia, de Iciar bollaín la que nos representaría en los Oscars. Esto sigue siendo así o ha cambiado?

Juan Rodríguez Millán dijo...

Key, pues yo pensé lo mismo pero la acabé viendo... Hay mal rollo y mal rollo. El de los payasos que dan miedo tiene algo. Esto no.

Krust, ya puedes intuir que yo no soy fan de Alex de la Iglesia, con lo que decepción no es para mí la palabra. Pero estamos de acuerdo.

Argan, pues tienes toda la razón, es 'También la lluvia', muchas gracias por hacerme ver el error. He eliminado esa referencia a los Oscar para no confundir al personal. Yo es que no sé si tenía claro desde el principio lo que quería contar esta película...