miércoles, agosto 04, 2010

'Toy story 3', el mejor final posible para quince años de genialidad

Qué difícil es dar con un buen final para cualquiera historia. En el cine, cuando esas historias se alargan en varias películas, el miedo crece. Hay miedo a que lo que nos estén contando no merezca la pena. Miedo a que, en el caso de que consigan interesarnos a lo largo de toda una saga, el final no esté a la altura. Pero con Pixar no hay lugar a esos miedos. Con Toy story no hay rincón posible para el miedo previo o la decepción posterior. Quince años después de que la primera entrega de esta saga revolucionara por completo el cine de animación, los chicos de John Lasseter han vuelto a conseguir todo lo que se proponían. Todo. Pocas veces una tercera parte emocionará tanto como ésta. Pocas veces encontrará una conclusión más hermosa a una historia que conocemos desde hace tantos años. Lo único que puede hacer uno cuando termina la proyección y sale del cine es aplaudir a estos genios que durante tantos años nos han dado lo mejor de sí mismos en esta historia. Y secarse las lágrimas de los ojos.

Hablar de Toy Story siempre es sencillo porque los halagos no terminan nunca. Tendrá puntos débiles, seguro que sí, pero entre tanto maravilla es difícil encontrarlos. Las tres películas que conforman la saga son el mejor ejemplo de lo que debe ser un cine animado de entretenimiento y calidad. Hay mucha gente que todavía no se ha dado cuenta de que lo que antaño era el trazo de un lápiz y ahora es un dibujo por ordenador no es sino una herramiento más para hacer el mejor cine posible. No se han dado cuenta que, en los quince años que han pasado desde que Toy Story llegara a los cines, la animación de Pixar ha dejado un puñado de obras maestras, no ya del cine de animación sino del séptimo arte como tal. Es una pena que no vean que estos personajes de trazos y colores animados pueden expresar tanto o más que cualquiera actor de carne y hueso. Gracias a Pixar, cada vez son menos los que piensan así, pero alguno queda todavía. Pero para ellos, sin duda, porque se pierden algo imprescindible como es Toy story. La primera, la segunda y la tercera.

Que estemos ante una secuela generará los temores habituales. Pero esta vez más infundados que nunca. Con Toy story 3 se cierra la historia que nos comenzaron a contar en 1995, la relación entre Andy y sus juguetes. Y se cierra con tanta genialidad que es difícil hasta destacar algo. Porque la película empieza, como ya lo hacía la segunda, con un terremoto, con un torrente de imaginación, con una historia dentro de la historia que sencillamente maravilla. Y continúa ofreciendo un caudal de diversión, emociones y sensaciones. Si la segunda entrega destacó, además de por un guión sencillamente extraordinario, por los guiños cinematográficos que encerraba, esta tercera lo hace por recuperar buena parte de la propia mitología de Toy Story (ojo al gancho de los marcianos...). Y lo hace con clase, sin necesidad de recurrir a los mismos momentos de ingenio de las dos películas anteriores. No hay chistes repetidos, no hay personajes que no hayan evolucionado. Y, al mismo tiempo, siguen siendo los mismos de 1995.

Bueno, los mismos no. Pixar es la vanguardia de la animación por ordenador. Los demás siguen muy por detrás. La diferencia entre la primera y la última entrega es notable, sobre todo en lo que se refiere a las texturas de los seres humanos. Eso era hace quince años el talón de Aquiles de la tecnología. Hoy ya da igual. Los animadores pueden recrear lo que quieran con una precisión y una asombrosa. Los humanos son más humanos que nunca, pero no es sólo eso. Es la hierba. Es el entorno. Es la pintura. Es la suciedad. Es el fuego (¡por fin un fuego animado convincente!). Es todo. Es una maravilla visual que está años luz por delante de lo que nos pueden ofrecer los demás estudios que se dedican a la animación (y este año ha habido fácil comparación, pues además de ésta se han estrenado la entretenida Como entrenar a tu dragón o la cuarta entrega de Shrek, una saga que sí viene dando muestras de agotamiento ya desde su segunda parte).

Quizá hay quien piensa que el guión pierde fuerza al mismo tiempo que se ha perdido el elemento de la sorpresa. No voy a negar que hay algunos momentos de la película, en su tramo central, en el que hay cosas que recuerdan demasiado a detalles de las dos anteriores, pero esa sensación desaparece a medida que los nuevos elementos se van integrando con naturalidad en el universo de juguetes que ya conocíamos y, sobre todo, en el tramo final de la tercera parte. Porque es ahí cuando de verdad te das cuenta de que estás viendo el final de la historia. De que están desfilando por delante de tus ojos los últimos instantes de una parte de nuestras vidas. No sé si todo el mundo es consciente de ello. O de que está viendo Historia pura del cine (una sensación que ya viví de forma clara cuando se estaba terminando La venganza de los Sith). Sí, es lo que pienso, es lo que digo y es lo que mantendré siempre. Historia del cine. Eso es lo que hace Pixar. Eso es lo que supone Toy story.

Muchos son los platos fuertes que ofrece Toy story 3. Después de que la muñeca rubia debutara en la segunda parte, es impagable ver la historia de amor entre Barbie y Ken. Como innenarrable es el momento flamenco de Buzz Lightyear (que encuentra además un colofón perfecto en los títulos de crédito, esos que uno nunca puede dejar de ver en una película Pixar, esos que hacen que salgas del cine siempre sonriendo... y cierran el círculo con la sonrisa inicial, la del imprescindible corto de turno; Día y Noche, por cierto, es de los mejores que ha hecho Pixar si no el mejor). Todo lo demás raya a gran altura. Pero si algo es Toy Story 3 es su final. La saga es una hermosísima historia de amistad con el envoltorio de una película de aventuras. Y todo lo que representa está encerrado en los últimos cinco minutos antes de los créditos. Si Toy story ha formado parte de tu vida en los últimos quince años, es imposible no derramar alguna lágrima. Y en esa escena hay una frase que resume perfectamente lo que uno siente hacia Pixar, Toy Story, John Lasseter y Lee Unkirch, director de esta última entrega.

"Gracias, chicos". Gracias de corazón.

7 comentarios:

Utopia dijo...

Concuero contigo en todo. Cuando supe que iban a hacer una tercera pregunté, pero ¿para qué? y me temí que iba a ser más de lo mismo. Menos mal que me fíe de las críticas y fui a verla al cine en cuanto pude porque, a mi juicio, es la mejor de las tres y una gran peli de animación. Me sorprende que títulos como Wall-e, Up y esta película misma me emocionen más que muchas películas protagonizada por verdaderos actores. Un aplauso a Pixar y a tu entrada ;)

María dijo...

Tengo ganas de verla! Es una de las pelis de referencia de mi infancia. Tengo la primera en casa, ví la segunda y esperaba con ansias la tercera entrega. Con tu crítica me has conseguido animar del todo así que lo mismo este finde tengo sesión cinematográfica.

Un beso!

Laia Cabezas Cruz dijo...

Éste lunes estaré en algun cine de la península viendo esta maravillosa pelicula a la que, antes de leer tu entrada temía. Ahora voy medianamente preparada para disfrutar como la niña que soy de la genialidad de Pixar.
Coincido con un comentario anterior, un aplauso a Pixar y a tu entrada!

PD; Una pequeña parte del gran entusiasmo que me despierta ésta pelicula es que la voz de la muñeca Dolly corresponde a la actriz Ana Milán, persona a la que admiro con toda mi alma. Es un pequeño detalle que queria comentar contigo, qerido cinefilo!

CarlosXavi dijo...

Hola Juan. Me gustó la crítica. Yo no soy muy fan del cine de animación. Sólo he visto la primera Toy story que me pareció una buena película pero no me llama este tipo de cine. Independientemente de que no sea muy fan me alegra saber que han hecho un buen trabajo con la tercera entrega. Hay que reconocer que estos tios de pixar son unos genios y tienen imaginación para rato.

Un saludo

M@r@ dijo...

Nunca ha sido una pelicula que me haya gustado del elenco Pixar,siempre me he decantado por Shrek o Monstruos S.A que siempre esperé una segunda parte...
Pero he de decir que estos juguetes siempre han tenido su técnica y fueron los primeros.....:)
Hay un amigo en mi.....

Noelia Jiménez dijo...

No voy a tener más remedio que verla. No soy excesivamente fan de la animación, pero creo que "Toy Story 3" marcará un hito...

Saludos,

Noelia
njimenez79.blogspot.com

Juan Rodríguez Millán dijo...

Utopía, yo hace tiempo que me rendí a Pixar, son auténticos genios que hacen CINE con mayúsculas. No sé si es la mejor de las tres, pero cuando la tenga en DVD, me haré un maratón seguro para comprobarlo...

María, me alegra mucho oírte hablar así de esta joya, de verdad... Espero tu opinión cuando vuelvas de vacaciones, ¿eh...?

Laia, tengo algún año más que tú, pero Pixar en general y Toy Story en particular hacen que me sienta un niño. Y eso es impagable. Te digo lo mismo que a María, espero tu opinión... Y me fijé en lo de Ana Millán justo después de leer tu entrada sobre CQC, sí...

CarlosXavi, yo creo que lo mejor que puedes hacer es no verla como una película de dibujos animados. La imaginación y la sensibilidad que desprende la película merece ese pequeño esfuerzo, creeme...

M@r@, la primera entrega tiene ese valor, el ser la primera de Pixar. Para mí la segunda fue mucho mejor en todos los sentidos. Y la tercera me hace dudar de cuál es la mejor de todas. Shrek es de Dreamworks, y tengo que confesar que le he ido cogiendo algo de manía a la saga con los años. Y de Monstruos S.A. te digo que ya está anunciada la secuela...

Noelia, te digo lo mismo que a CarlosXavi. No piensen que estás viendo dibujos, sino personajes. Ahí está la clave de Pixar.