viernes, septiembre 08, 2017

'It', Muschietti encuentra la menor manera de adaptar a Stephen King

Ha escrito tantas novelas y tantas de ellas han tenido ya sus adaptaciones, que debatir sobre las películas que abordan creaciones de Stephen King es un debate fascinante. It, la película de Andrés Muschietto entra por derecho propio en el grupo de las buenas adaptaciones. Notable por muchas razones, aunque haya que frenar un poco el entusiasmo por razones que resultan evidentes para cualquier que esté acostumbrado a ver cine de terror. Partamos de la base de que Muschietti es un tipo que rueda excepcionalmente bien, que visualmente no tiene tacha ninguna, que aporta imaginación y clase, que entiende el género y que en este caso ha entendido de una manera casi intachable la historia que tenía entre manos. Con todo esto, confirma las buenas hechuras que demostró en Mamá, su primera y hasta ahora única película.

It, en ese sentido, es una película que conjuga a la perfección los dos terrores que hay en la novela de Stephen King. Por un lado, el terror fantástico, el sobrenatural, el que encarna Pennywise, ese payaso asesino que interpreta Bill Skarsgard. Por otro, el terror de la realidad, el que convierte el pueblo en el que se desarrolla la historia en una suerte de Twin Peaks realista, en el que hay violentos abusones, rumores malintencionados, madres hipocondríacas, padres peligrosos, inadaptados, perdedores y miedo a las emociones. Como el primero de los terrores lo minimiza Muschietti, en uno de los defectos más notables de su película, con un abusivo uso de una por otro lado notable música y de unos efectos de sonido que cumplen con el cliché de género de adelantar demasiado el susto, casi convence más el segundo de ellos, el que genera una identificación impresionante con los jóvenes protagonistas.

Y así enganchamos con otra de las virtudes de It, una que claramente se puede achacar a Muschietti: su reparto. Un puñado de chavales se comportan ante la cámara como auténticos veteranos. Y habiendo visto Mamá, y lo bien que manejaba ahí el director a sus estrellas infantiles, resulta evidente que hay mucha mano de Muschietti en ese terreno. Todos ellos se manejan con una sutileza espectacular, recordándonos los tiempos en los que el cine tenía actores infantiles o adolescentes capaces de llevar por si solos el peso de películas importantes en lo emocional, no solo respondiendo a una necesidad de edad. ¿Recordáis Cuenta conmigo, Los Goonies o E.T.? Las sensaciones aquí son idénticas, parte de un notable y sincero homenaje al cine de los años 80 que supone It, no solo por la época en la que acontece la historia sino por muchos elementos narrativos y cinematográficos.

Porque It es, y de eso no hay duda, una película de su tiempo. Tiene hallazgos visuales que no habrían sido posibles en otra época, y con los que Muschietti lleva jugando desde su corto, Mamá, que fue el que le permitió llevar esa misma historia al cine, pero en otros instantes es muy clásica. No cae en el fácil gore. Busca ganarse al espectador con la ambientación. Y aunque le falta explicar algo más al personaje de Pennywise, su historia y su capacidad (¿quizá en la segunda mitad de este anunciado díptico?), no se pueden encontrar muchas más flaquezas en su propuesta. Y ojo, que no es nada fácil llevar una película de terror hasta las dos horas y cuarto, que es lo que hace con It. Pero desde su acertado prólogo hasta su casi melancólico final, Muschietti ofrece una muy buena muestra de género y una adaptación de Stephen King que esquiva todos los peligros de serlo y del tiempo que llevaba el proyecto enquistado.

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