miércoles, marzo 23, 2016

'Resucitado', Semana Santa de saldo

Asumamos que Resucitado tiene un punto de vista original a la historia de siempre, la historia de Jesús tras ser crucificado hasta la muerte y de cómo regresó para inspirar a sus fieles apóstoles en la enseñanza del cristianismo. Una vez hecho ese ejercicio, se acabó todo lo positivo que se puede decir de la película. Por mucho que hayan pasado muchos años desde su época de gloria, da hasta cierta pena ver a Kevin Reynolds, director de la muy entretenida Robin Hood, príncipe de los ladrones y de la injustamente menospreciada Waterworld, ambas con Kevin Costner, no sólo como director de este filme de Semana Santa de saldo, sino también como su coguionista. Pero es que incluso asumiendo que es una producción que se ha hecho con cuatro duros, la película no consigue enganchar de ninguna de las maneras.

Efectivamente, el comienzo no es malo del todo. Resucitado, a pesar de su título, sigue las andanzas del tribuno que investiga qué sucedió con Jesús tras salir de su entierro. Jesús es, por tanto, una figura secundaria, pero Reynolds no consigue que tenga la fuerza necesaria ni en su presencia (ojo al final de la película, un efecto visual tan pobre como desconcertante) ni en su ausencia. Y si lo que tiene que ser el eje central de las preocupaciones y dilemas del protagonista no adquiere el poder necesario, toda la película se tambalea, hasta el punto de que es muy difícil de seguir incluso cuando da un giro radical y la cuestión pasa de ser un asunto romano a uno personal. La película acaba perdiéndose en una necesidad casi irrefutable de creerse lo que está contando en lugar de, simplemente, contarlo bien. Eso no lo hace.

Joseph Fiennes, protagonista del filme, hace lo que puede con su personaje, viendo cómo le rodean diálogos a veces absurdos y a veces repetitivos (¿cuántas veces se dice "Pilatos te reclama", como si no hubiera otra forma de provocar diálogos entre dos personajes?). Se asume que la película no busca ser épica, como otros grandes títulos de corte religioso que todas las Semanas Santas vemos por televisión, pero en realidad lo que ofrece es demasiado pobre. Hubiera sido mejor asumir esa escala y no incluir, por ejemplo, una escaramuza que casi parece una batalla de patio de colegio o esa escena de búsqueda de Jesús que casi parece un escondite también infantil y que acaba con una sensación casi alucinógena, la de unos protagonistas tan embriagados de felicidad que casi parecen fuera de la realidad.

Reynolds ni siquiera sabe imprimir ritmo a la película, tampoco a las poquísimas escenas intensas que hay en el relato, y la película cae en demasiados momentos en un exagerado aburrimiento. No interesan los diálogos, no se sabe muy bien qué papel juegan en esta historia el propio Pilatos o el personaje de Tom Felton, una especie de ambicioso segundo oficial al que se despacha sin desarrollarle. Resucitado no pasa el corte porque, en realidad, tampoco aspira a pasarlo. Se conforma con esa originalidad del punto de partida y después se hunde al asumir su escasez de miras, su pobreza presupuestaria y su escasa profundidad emocional o narrativa. Y no es cuestión de medios, porque manteniendo la escala desde luego se podría haber hecho una película mucho más interesante de la que ha firmado Reynolds con aburridas escenas de interrogatorios, persecuciones sin garra y personajes más bien planos.

1 comentario:

Éowyn dijo...

¡Hola!
Tenía pensado de ver este filme. Pero tras leer tu reseña, me temo que la dejaré pasar.

Un saludo!