viernes, enero 30, 2015

'Nightcrawler', un sociópata memorable

La contundencia de Nightcrawler obliga a pensar en dos genialidades absolutas que se mezclan en una sinergia formidable, Por un lado está el guión de Dan Gilroy, espléndido, con ritmo, tocando temas vitales, brutales y cargados de elementos para el debate, con unos diálogos rápidos e intensos, sobre todo inteligentes. Y por otro está la interpretación de Jake Gyllenhaal, que asume todo lo que escribe Gilroy en su guión y le da una fuerza a veces casi imposible de creer para crear un sociópata memorable. Porque Nightcrawler no es una película sobre los límites éticos de los medios, aunque ese tema esté ahí, sino que es un descarnado retrato de un tipo sin escrúpulos. Y como el filme trata del personaje por encima de lo que le rodea, sin Gyllenhaal esta habría sido una película completamente diferente. Probablemente se habría mantenido el fascinante ejercicio de estilo visual y sonoro por el que apuesta Gilroy, pero no habría sido tan profundo y fascinante. Y viendo el montaje final, Gilroy lo sabe sin ninguna duda.

Como a quienes hablamos de cine, y no digamos ya a quienes lo publicitan, nos encantan los referentes, saltan rápidamente a la cabeza dos títulos: Drive y Taxi Driver. Pero a pesar de que efectivamente hay algunos elementos en común con las películas de Nicolas Winding Refn y Martin Scorsese, sobre todo por su imprescindible componente urbano y por su considerable violencia, en realidad Nightcrawler marca distancias con respecto a ambos. Lo hace porque su protagonista no tiene nada que ver con los de aquellas en los aspectos más personales. Louis Bloom es, desde ya, un personaje clásico del cine contemporáneo, uno sin escrúpulos, ambicioso, asocial pero terriblemente inteligente, de reacciones rápidas y de un oportunismo extraordinario. Un sociópata, sí, precsiamente porque no encuentra encaje entre sus semejantes y sí se siente por encima de ellos, pero fascinante de principio a fin, en el fondo y en los pequeños detalles (como se ve en su frustración ante el espejo o su carcajada ante la televisión).

Gylleenhaal es, casi sin ninguna duda, el olvido más imperdonable de los Oscar de interpretación de este año. Lleva años creando personajes fuera de lo común y mostrando unas virtudes camaleónicas que ayudan a compararle con el Robert De Niro de Taxi Driver. Empieza a ser asombroso que la Academia no se acuerde de él desde su primera y única nominación en 2006 por Brokeback Mountain, sobre todo viéndole en sus trabajos más recientes, Enemy, Prisioneros o esta Nighcrawler. Gilroy saca todo el partido posible de la interpretación de Gyleenhaal haciendo que luzca, que brille, que sea el faro de su película, supeditando el desarrollo de todos los temas al retrato de su personaje. Casi parece, y eso es un halago, que Gilroy se comporta como el propio protagonista, colocando una cámara frente a la acción para conseguir un material de primera. Pero Gilroy ya se ha asegurado antes de darle un material de primera, con un guión sobresaliente y complejo, cargado de cinismo, de humor negro, de realismo y de crudeza.

Nightcrawler es, en ese sentido, una película mucho más profunda de lo que puede parecer en un vistazo. No es Drive, no quiere ser un western exageradamente violento, y no se queda en el derroche de estilo visual que, como en aquella, encuentra su mayor exponente en una brutal persecución automovilísitca en el tramo final del filme. Ni tampoco quiere ser Taxi Driver, porque no buscar ser una radiografía social de lo más degradante del paisaje urbano. Nightcrawler es una fotografía de un tipo psicológicamente apasionante por lo diferente, un tipo que encuentra en la ausencia de límites del periodismo más sensacionalista el campo perfecto al que dedicar sus numerosas habilidades. Y no se equivoca, lo que hace dota al filme de un debate ideológico, social y mediático absolutamente fascinante y que se convierte así en un retrato de enorme valor, construido con genialidad y que, una vez atrapa al espectador, no lo suelta ya hasta mucho tiempo después de que empiecen a pasar los títulos de crédito. Enorme e imprescindible.

3 comentarios:

Saramaga dijo...

Pinta muy muy bien. Apuntadísima queda!

Éowyn dijo...

La tengo para ver, a ver si esta semana no ando muy cansada y la visiono.

Saludos!

Juan Rodríguez Millán dijo...

Saramaga, la cogí con ganas, pero creo que el resultado las excede. Francamente buena.

Éowyn, pues ya me contarás. Yo, desde luego, entusiasmado con la película.