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viernes, diciembre 31, 2010

2010, un año de cine

Se acaba 2010. Ya sabéis, momento de balances, de hacer memoria y de confeccionar esas listas que tanto nos gustan a todos. Esta es la mía, este año muy cargada de títulos, tan personal e intransferible que no tiene por qué generar consenso. No debería, ahí está la gracia del cine. Pero, al fin y al cabo, es la mía. Y por eso os la cuento.

· La película del año: Origen
Encontrar una chispa de originalidad en Hollywood tiene mérito. Dar con todo un torrente visual y narrativo detrás de las cámaras como es Christopher Nolan, es un tesoro. Y Origen es, junto a las dos entregas de Batman que ha dirigido, el mejor ejemplo de lo que puede dar de sí una película cuando se pone cuidado en todas sus facetas. Magníficamente rodada, espléndidamente interpretada, con un guión tan apabullante como su imaginería visual, una música que pone los pelos de punta, escenas tan innovadoras como la del pasillo del hotel y un final tan abierto como presto para el debate. ¿Quién puede dar más? Origen es una de esas películas que perduran en la memoria. Y eso no tiene precio.
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· Lo más destacado
Cine moderno plagado de clasicismo, cine clásico tan hermoso como siempre y cine de género (¿son los dibujos animados realmente un género?) aferrado al clasicismo que funciona. La red social, Invictus y Toy Story 3. Para mí es lo mejor que se ha estrenado en España en 2010. Y con diferencia. David Fincher, que lleva años en plena forma y convirtiéndose película a película en uno de los directores más fascinantes del momento, creó un peliculón a partir de un guión fascinante y unos diálogos llenos de energía, armas que es bastante probable que le lleven a alzarse con algunos premios el próximo año. ¿El Oscar? Ya veremos. No me atrevería a decir que La red social no se lo merece.
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Clint Eastwood nos regaló con Invictus una gran obra, quizá no entre sus tres mejores (¡mucho decir es eso!), pero sí de una categoría excelsa, por mucho que muchos hayan dudado de ella. Qué hermoso final, qué grande es Morgan Freeman. Y qué grande es Clint, claro. No te mueras nunca. Los chicos de Pixar sí se superaron. Parecía imposible, otra vez más. Pero lo han vuelto a hacer. ¡Otra vez más! Qué manera de llorar en el final de esta película, una hermosísima muestra de que la animación, por mucho que algunos lo quieran seguir negando, es tan cine como el más aplaudido por la crítica. Toy Story 3 es la que más cerca está del peldaño anterior de esta lista, pero alguien va a pensar que estoy a sueldo de Pixar con tantas alabanzas como les dedico siempre.
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· Sorpresas positivas
Un ataúd como único escenario durante 90 minutos. Un solo actor en pantalla. Un director español que rueda en inglés con un intérprete norteamericano. ¿Puede salir algo bueno de ese cóctel? Yo no lo hubiera dicho antes del estreno, aunque admitiera desde el principio la valentía del planteamiento. Pero bueno es poco. Es un filme brillante, sorprendente y cautivador. Buried (Enterrado) es una de esas películas que dejan huella sin necesidad de tener decenas de grandes nombres en su cartel. Sólo con imaginación, ingenio y categoría. Eso sí, no es apta para claustrofóbicos.
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A veces parece que una película pensada para ser un éxito de taquilla (lo sea después o no), no puede ser buena. Sherlock Holmes sorprendió por ese lado. Y también por la fidelidad al personaje de Sir Arthur Conan Doyle, mayor de lo que se temía antes de verla. Una gozada. Y El equipo A fue la sorpresa agradable del verano. Lo tenía todo para ser terrible. Y resulta que es terriblemente entretenida. Como Un ciudadano ejemplar, una película que pasó casi desapercibida y que tenía muchos aciertos, aunque también algún que otro gran agujero.
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La animación dejó dos gratísimas sorpresas. Número 9 es un producto atípico, oscuro y fascinante, que demuestra que no hace falta contar todos los detalles de una historia para hacer una película atractiva y notable. Cómo entrenar a tu dragón dejó claro con una entretenidísima historia que hay vida en Dreamworks. Y eso, en el reinado de Pixar y en el complejo entratamado de las franquicias languidecientes, es una magnífica noticia para los espectadores.
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No pensé que el decadente romanticismo de Hollywood podía dar una película tan hermosa y fresca como Más allá del tiempo. No pensé que Ben Affleck, a pesar de ser tan mal actor, podría confirmar con The Town que es un buen director. No pensé que una peliculita independiente como Sunshine Cleanning, con la magnífica Amy Adams, podría entretenerme tanto. No pensé que An education podía esconder tantas virtudes tras el adorable rostro de Carey Mulligan. Y, por eso, todas ellas me sorprendieron agradablemente.
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· Me gustaron... como esperaba
No me sorprendieron, pero me gustaron. Me gustó el Ridley Scott del entretenidísimo Robin Hood. Como también el Martin Scorsese de Shutter Island, aunque el guión no estuviera a la altura que merecía la forma de rodar del maestro. O el Roman Polanski de El escritor, aunque no fuera su mejor película (pero qué gran Pierce Brosnan). Igualmente me gustó el Peter Jackson de la hermosa pero mal acabada The lovely bones. También el M. Night Shyamalan de Airbender, aunque muchos se empeñen en enterrar a quien encumbraron tras El sexto sentido. Y el Oliver Stone de la secuela de Wall Street, aunque no fuera la película definitiva de la crisis que podría haber sido.
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Si de secuelas hablamos, Harry Potter y las reliquias de la muerte me gustó tanto como esperaba. Es decir, no demasiado, como toda la saga, pero con sus pequeños aciertos. O Iron Man 2, por mucho que los villanos no terminaran de convencerme (pero es que Robert Downey Jr. está colosal). O Tron Legacy, una delicia visual. O las heroicidades huecas (muy huecas) de Furia de titanes. Convence la fuerza visual de Ga'Hoole. La leyenda de los guardianes. Y el regreso de Joe Dante al terror juvenil con Miedos. Corazón rebelde aguanta gracias a un Jeff Bridges inspiradísimo. Y Tiana y el sapo... ¿cómo no me va a convencer si tiene el sello de Disney y es, de nuevo, animación tradicional? Un pequeño cambio me hizo reír, por mucho que Jennifer Anniston siga interpretándose a sí misma. Al límite era el regreso de Mel Gibson, y con eso ya cabía esperarse lo que era. Y el remake de Déjame entrar me gustó más que la original gracias a la asombrosa música de Michael Giacchino.
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Cine más pequeño pero igualmente convincente es el que ofrece la animación de The secret of Kells. La cinta blanca y Un hombre soltero me gustaron tanto como esperaba, aunque por desgracia fue menos de lo que le gustó al universo de la crítica, que las ensalzó, sobre todo a la primera. Soul Kitchen y El silencio de Lorna son buenas películas para evadirse del cine americano. Y Cinco minutos de gloria para obtener una mirada muy, muy diferente sobre el terrorismo. La decisión de Anne no es tan pequeña, pero su tono de telefilme hace que se empequeñezca un poquito hasta quedarse en lo que es.
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· Enormes decepciones
Decepciona aquello que genera expectativas. Y los premios y la crítica se pusieron de acuerdo en ensalzar películas que se me quedaron en decepciones de mayor o menor calibre. El vacío espectáculo pirotécnico y pretencioso de Kathryn Bigelow, En tierra hostil, se lleva la palma, por muchos Oscars que ganara. Pero casi tanto como Up in the air (me pareció hueca e intrascendente, aunque lo intentara disimular) y Precious (un telefilme en toda regla, valiente si queréis, pero telefilme). Lo mismo me ocurrió con la premiadísima cinta francesa Un profeta, que me llevó al aburrimiento durante casi todo su larguísimo metraje.
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Tim Burton me decepcionó por primera vez con una versión sin alma de Alicia en el País de las Maravillas. Detrás de grandes nombres de actrices, Nine adolecía de lo mismo, de un espíritu que la sostuviera. The blind side contaba con el Oscar de Sandra Bullock, pero lo mismo daba, era la historia de siempre. Y El solista tenía buenos actores y mejores intenciones, pero no terminaba de dar con la tecla. Madres e hijas se me queda como una película coral tan fácil de hacer como casi todas las que han puesto de moda estas historias, y Two lovers prometía más de lo que ofrece, quizá lastrada por un poco creíble Joaquim Phoenix.
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El futuro apocalíptico de La carretera quedó demasiado filosófico. Como El libro de Eli de Denzel Washington. El americano de George Clooney quedó demasiado aburrido y pretencioso. El Irak de Paul Greengrass y Matt Damon en Green Zone quedó menos trasngresor de lo que se esperaba. Y los Hermanos que cortejaban a Natalie Portman demasiado insulsos. El Centurión de Neil Marshall se quedó lejísimos de revitalizar el cine de romanos. Casi tanto como Los mercenarios de Stallone de ofrecerse un autohomenaje digno. O El retrato de Dorian Gray de hacer justicia al novelón en que se basa.
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Shrek. Felices para siempre demostró lo equivocado que es estirar una saga hasta la extenuación. Astro Boy, que no basta con una buena animación para hacer una buena película. Como Fantástico Señor Fox en otro registro muy diferente. El aprendiz de brujo es tan mala que asusta, con lo fácil que parece hacer una película de fantasía simplemente entretenida. Scott Pilgrim contra el mundo evidencia que el lenguaje del cómic y el del cine son hermanos pero no gemelos. Y El hombre lobo casi no se merece el calificativo de decepción de lo mala que es. Qué pena de película.
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· Pérdidas de tiempo
Todos tuvimos amigos que ya no lo son. Llevado esto al cine, Predators es el mejor ejemplo. Por favor, que no hagan más. Woody Allen también encaja parcialmente en ese grupo, porque amigo-amigo nunca llegó a ser, y Conocerás al hombre de tus sueños creo que ya sólo contentó a los fans del Woody Allen actual. O los Coen, esos hermanos que dejaron de hacer cine tras El gran Lebowski y que ofrecieron (es un decir) Un tipo serio. Y el cine español, cumpliendo su cuota en esta apartado con Balada triste de trompeta (asombrosa película, sin duda), Didi Hollywood (todo más que previsible viniendo de Bigas Luna y Elsa Pataki) o Habitación en Roma (Julio Médem parece haber perdido definitivamente el buen rumbo de sus primeras películas).
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Skyline, Imparable, Salt, Splice, Pesadilla en Elm Street, Noche y día, Kick-Ass, Percy Jackson y el ladrón del rayo, Legión, Prince of Persia, Desde París con amor, Ex-posados, Teniente corrupto, Solomon Kane, Daybreakers, Una escapada perfecta, La cuarta fase (¿cuántas películas ha hecho Mila Jovovich, por dios...?), Los hombres que miraban fijamente a las cabras... Hollywood, en mayor o menor medida, pero siempre prescindible. El circo de los extraños es demasiado igual a todas las nuevas sagas de fantasía juvenil. Liam Neeson y Laura Linney no bastan para levantar Crónica de un engaño. Y Milley Cirus sí se basta solita para acabar con La última canción.
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· La peor película del año: Machete
A veces resulta más difícil escoger la peor película del año que destacar a la mejor. Suele haber más competencia por el lado de lo malo, vaya, y este año había varias películas que lucharon con denuedo por obtener esta mención. Me quedo con Machete por lo que representa. El de Robert Rodríguez, y por extensión el de Quentin Tarantino, es un cine alabado por ciertos sectores de la crítica y por una gran legión de aficionados. Lo ven como entretenido, quizá hasta rompedor. Y, sin embargo, a mí me parece un cine absurdo, facilón, salvaje (en el peor sentido de la palabra) y carente de toda genialidad, fruto de un tiempo en que vale más rodearse de amigos que de talento. Machete es una colección de tópicos, de absurdeces, de escenas sin sentido, de actores acomodados o directamente merecedores del olvido. Y todo esto tiene sus fans. Me parece genial. Pero yo no soy uno de ellos.
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· Ningún interés por verlas
Hace algunos años no me hubiera atrevido a decir que Robert de Niro es la razón por la que no tengo ningún interés en ver una película. Ahora lo digo sin miedo. Es lo que me pasó con Stone. Nunca he tenido reparos, en cambio, en decir eso del sobrevalorado Javier Bardem, un actor al que yo no le veo nada de nada de lo que sí le ven otros muchos. Por eso ni Biutiful ni Come, reza, ama me seducen lo más mínimo. Ni el Amador del otrora esperanzador Fernando León de Aranoa. O Los ojos de Julia que me suena a copia de El orfanato. O los 3 metros sobre el cielo. O el innecesario remaje de The Karate Kid.
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Ahora los padres son ellos (¿por qué, De Niro, por qué...?), Saw VI (¿y VII...?), Resident Evil. Ultratumba (¿cuántas van ya...?), Paranormal activity 2 (¿en serio engañó tanto la primera como para hacer una secuela...?), Sexo en Nueva York 2 (no me dice mucho esta serie, no...). Mucha secuela, mucho original que ya no me interesaba. Como los Millenium, aunque igual ahora que David Fincher hace el remake americano me toca revisarlas. Eclipse directamente no, que a mí me gustan los vampiros de verdad, los aterradores, y no los de Crepúsculo.
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· Lo que me queda por ver
Por mucho cine que uno vea, siempre se quedan películas en el tintero. A veces porque se han estrenado en las últimas semanas del año, como es el caso de El discurso del rey. También de otras como Burlesque, Megamind o The tourist. A veces porque su distribución es limitadísima, como Cheri, Acantilado rojo, Ciudad de vida y muerte, Philip Morris ¡te quiero!, Chloe o Tamara Drewe. A veces porque, ceñido al tópico, me sigue dando pereza que sean películas españolas, como me sucedió con Lope, Agnosia o El mal ajeno. A veces simplemente porque se escapan a la espera de una mejor ocasión. Ahí entran títulos como la tercera entrega de Las crónicas de Narnia, Ladrones, Caza a la espía, Rumores y mentiras, La otra hija, Adele y el misterio de la momia o Gru, mi villano favorito. Y seguro que hay más.

miércoles, agosto 04, 2010

'Toy story 3', el mejor final posible para quince años de genialidad

Qué difícil es dar con un buen final para cualquiera historia. En el cine, cuando esas historias se alargan en varias películas, el miedo crece. Hay miedo a que lo que nos estén contando no merezca la pena. Miedo a que, en el caso de que consigan interesarnos a lo largo de toda una saga, el final no esté a la altura. Pero con Pixar no hay lugar a esos miedos. Con Toy story no hay rincón posible para el miedo previo o la decepción posterior. Quince años después de que la primera entrega de esta saga revolucionara por completo el cine de animación, los chicos de John Lasseter han vuelto a conseguir todo lo que se proponían. Todo. Pocas veces una tercera parte emocionará tanto como ésta. Pocas veces encontrará una conclusión más hermosa a una historia que conocemos desde hace tantos años. Lo único que puede hacer uno cuando termina la proyección y sale del cine es aplaudir a estos genios que durante tantos años nos han dado lo mejor de sí mismos en esta historia. Y secarse las lágrimas de los ojos.

Hablar de Toy Story siempre es sencillo porque los halagos no terminan nunca. Tendrá puntos débiles, seguro que sí, pero entre tanto maravilla es difícil encontrarlos. Las tres películas que conforman la saga son el mejor ejemplo de lo que debe ser un cine animado de entretenimiento y calidad. Hay mucha gente que todavía no se ha dado cuenta de que lo que antaño era el trazo de un lápiz y ahora es un dibujo por ordenador no es sino una herramiento más para hacer el mejor cine posible. No se han dado cuenta que, en los quince años que han pasado desde que Toy Story llegara a los cines, la animación de Pixar ha dejado un puñado de obras maestras, no ya del cine de animación sino del séptimo arte como tal. Es una pena que no vean que estos personajes de trazos y colores animados pueden expresar tanto o más que cualquiera actor de carne y hueso. Gracias a Pixar, cada vez son menos los que piensan así, pero alguno queda todavía. Pero para ellos, sin duda, porque se pierden algo imprescindible como es Toy story. La primera, la segunda y la tercera.

Que estemos ante una secuela generará los temores habituales. Pero esta vez más infundados que nunca. Con Toy story 3 se cierra la historia que nos comenzaron a contar en 1995, la relación entre Andy y sus juguetes. Y se cierra con tanta genialidad que es difícil hasta destacar algo. Porque la película empieza, como ya lo hacía la segunda, con un terremoto, con un torrente de imaginación, con una historia dentro de la historia que sencillamente maravilla. Y continúa ofreciendo un caudal de diversión, emociones y sensaciones. Si la segunda entrega destacó, además de por un guión sencillamente extraordinario, por los guiños cinematográficos que encerraba, esta tercera lo hace por recuperar buena parte de la propia mitología de Toy Story (ojo al gancho de los marcianos...). Y lo hace con clase, sin necesidad de recurrir a los mismos momentos de ingenio de las dos películas anteriores. No hay chistes repetidos, no hay personajes que no hayan evolucionado. Y, al mismo tiempo, siguen siendo los mismos de 1995.

Bueno, los mismos no. Pixar es la vanguardia de la animación por ordenador. Los demás siguen muy por detrás. La diferencia entre la primera y la última entrega es notable, sobre todo en lo que se refiere a las texturas de los seres humanos. Eso era hace quince años el talón de Aquiles de la tecnología. Hoy ya da igual. Los animadores pueden recrear lo que quieran con una precisión y una asombrosa. Los humanos son más humanos que nunca, pero no es sólo eso. Es la hierba. Es el entorno. Es la pintura. Es la suciedad. Es el fuego (¡por fin un fuego animado convincente!). Es todo. Es una maravilla visual que está años luz por delante de lo que nos pueden ofrecer los demás estudios que se dedican a la animación (y este año ha habido fácil comparación, pues además de ésta se han estrenado la entretenida Como entrenar a tu dragón o la cuarta entrega de Shrek, una saga que sí viene dando muestras de agotamiento ya desde su segunda parte).

Quizá hay quien piensa que el guión pierde fuerza al mismo tiempo que se ha perdido el elemento de la sorpresa. No voy a negar que hay algunos momentos de la película, en su tramo central, en el que hay cosas que recuerdan demasiado a detalles de las dos anteriores, pero esa sensación desaparece a medida que los nuevos elementos se van integrando con naturalidad en el universo de juguetes que ya conocíamos y, sobre todo, en el tramo final de la tercera parte. Porque es ahí cuando de verdad te das cuenta de que estás viendo el final de la historia. De que están desfilando por delante de tus ojos los últimos instantes de una parte de nuestras vidas. No sé si todo el mundo es consciente de ello. O de que está viendo Historia pura del cine (una sensación que ya viví de forma clara cuando se estaba terminando La venganza de los Sith). Sí, es lo que pienso, es lo que digo y es lo que mantendré siempre. Historia del cine. Eso es lo que hace Pixar. Eso es lo que supone Toy story.

Muchos son los platos fuertes que ofrece Toy story 3. Después de que la muñeca rubia debutara en la segunda parte, es impagable ver la historia de amor entre Barbie y Ken. Como innenarrable es el momento flamenco de Buzz Lightyear (que encuentra además un colofón perfecto en los títulos de crédito, esos que uno nunca puede dejar de ver en una película Pixar, esos que hacen que salgas del cine siempre sonriendo... y cierran el círculo con la sonrisa inicial, la del imprescindible corto de turno; Día y Noche, por cierto, es de los mejores que ha hecho Pixar si no el mejor). Todo lo demás raya a gran altura. Pero si algo es Toy Story 3 es su final. La saga es una hermosísima historia de amistad con el envoltorio de una película de aventuras. Y todo lo que representa está encerrado en los últimos cinco minutos antes de los créditos. Si Toy story ha formado parte de tu vida en los últimos quince años, es imposible no derramar alguna lágrima. Y en esa escena hay una frase que resume perfectamente lo que uno siente hacia Pixar, Toy Story, John Lasseter y Lee Unkirch, director de esta última entrega.

"Gracias, chicos". Gracias de corazón.

lunes, marzo 24, 2008

10 PELÍCULAS... que hacen su peculiar homenaje a 'Star Wars'

Decir a estas alturas que Star Wars cambió la historia del cine no es descubrir algo nuevo. Decir que influyó de forma decisiva a un par de generaciones de los actuales directores de cine, tampoco. Muchos han querido dejar constancia de su admiración por la saga galáctica de George Lucas con los más dispares homenajes a Darth Vader, Luke Skywalker y compañía. Son innumerables los que se han visto en las tres últimas décadas, y no sólo en el mundo del cine, sino también en el de la música o la televisión. A veces son diálogos, a veces imágenes, a veces chistes más o menos privados. Estas son, por orden alfabético, diez películas que hacen su peculiar homenaje a Star Wars.
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CLERKS (1994), DE KEVIN SMITH

Casi toda la filmografía de Kevin Smitg está plagada de referencias a Star Wars (incluso en el título de una de sus películas, Jay y el Silencioso Bob contraatacan, haciendo referencia al Episodio V), pero la más recordada por los fans es la de Clerks. En esa película se ve a dos de sus protagonistas manteniendo uno de los debates más clásicos de los aficionados a la saga galáctica, qué episodio es mejor, si El Imperio contraataca o El retorno del Jedi. Y debatiendo también sobre la cantidad de personal civil que tuvo que matar la rebelión al destruir la segunda Estrella de la Muerte, todavía en construcción...

COCOON (1985), DE RON HOWARD

Star Wars ha dejado frases inolvidables, pero destaca una por encima de todas las demas: Que la Fuerza te acompañe. En el cine se ha escuchado muchas veces, pero particularmente simpática fue la del final de Cocoon. Cuando los alienígenas se disponen a marcharse de la Tierra con ese grupo de jubilados que ansían la eterna juventud, el personaje de Steve Guttenberg, capitán del barco que alquilaron para encontrar a sus compañeros ocultos en el fondo del mar, se despide de la única mujer de la expedición con esa frase. ¿Qué mejor forma de despedir a alguien que no es de la Tierra que con ese deseo...?

E.T. EL EXTRATERRESTRE (1982), DE STEVEN SPIELBERG

Sabido es que Steven Spielberg y George Lucas son grandes amigos desde hace muchísimos años. Por eso, no extraña ver constantes guiños a Star Wars en las películas de Spielberg. La broma privada más celebrada fue la de E.T. En la fiesta de Halloween, el entrañable ser de otro planeta, disfrazado de fantasma con una sábana, ver a un chaval disfrazado de Yoda. Y se va detrás de él diciendo "mi casa, mi casa". Lucas le devolvió la gracia a Spielberg en el Episodio I, La amenaza fantasma, incluyendo una delegación de E.T.s en el Senado Galáctico.

EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA (1981), DE STEVEN SPIELBERG

Uno de los guiños más desconocidos a Star Wars es el que incluyó Spielberg en En busca del Arca perdida. ¿Cómo enlazar Star Wars con la historia de un arqueólogo que está buscando el Arca en la que Moisés depositó las tablas de los diez mandamientos? Muy sencillo. Se busca una pared llena de jeroglíficos y se coloca, a la vista pero pasando desapercibido, un relieve con la forma de R2-D2 y C-3PO. ¿No lo vísteis? Pues está en la foto, en la columna que hay a la izquierda de Indy, justo a la altura del hombro del arqueólogo más famoso de la historia del cine...


ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE (1977), DE STEVEN SPIELBERG

El primer guiño de Spielberg a Lucas fue en una película que se estrenó el mismo año que el primer episodio de la saga galáctica. En la espectacular e inolvidable secuencia final de Encuentros en la tercera fase, la de la llegada de la nave nodriza, un detalle se le pasó a mucha gente. Cuando vemos por primera vez esa inmensa nave se puede apreciar (en la foto junto a los focos) una unidad R2 pegada boca abajo al casco. Es la primera vez que se vio a un astrodroide con esa función. Para ver algo similar en la mitología de Star Wars hubo que esperar al Episodio I, en 1999, cuando varias unidades R2 trataban de reparar la hipervelocidad del crucero de la reina Amidala, de Naboo.

ERAGON (2006), DE STEFEN FANGMEIER
Tras el asesinato de su tío, a manos de las fuerzas de un malvado tirano, un joven decide buscar su destino junto a un anciano maestro que le ayudará a controlar sus nuevos poderes. Para ello, tendrá que salvar a una valerosa y hermosa joven, cautiva de ese dictador y unirse a la rebelión. ¿La guerra de las galaxias? Sí, pero también Eragon. Toda la película (y todo el libro en el que se basa) es un guiño continuo a la historia de Star Wars. Pero el mejor homenaje es este plano, del joven protagonista antes de emprender su epopeya, mirando la puesta de sol. Luke Skywalker hizo lo mismo en Tatooine en el Episodio IV.

MEN IN BLACK (1997), DE BARRY SONNENFELD
Men in black se basa en que, sin saberlo, estamos rodeados de alienígenas. Muchos famosos son, en realidad, seres de otros mundos que viven en la Tierra. En la agencia que controla su presencia en nuestro planeta, se llega a ver un inmenso panel con el que los agentes especiales del Gobierno norteamericano controlan a varios de ellos. Y George Lucas, como no podía ser de otra forma, es uno de esos extraterrestres. Le vemos, de hecho, trabajando en el guión del Episodio I. Bien pensando, esto explicaría muchas cosas de su prodigiosa imaginación para crear universos como los de Star Wars...


REGRESO AL FUTURO (1985), DE ROBERT ZEMECKIS
Cuando Marty McFly viaja desde los años 80 a los 50, tiene la ventaja de tener una información cultural que sus futuros padres no tenían en ese momento... Y como tiene que convencer a su padre de que salga con su madre para seguir existiendo, puede recurrir al miedo de los Sith. De esta guisa se presenta en casa de su futuro padre para decirle que es Darth Vader y que tiene una misión para él: llevar a su futura esposa al famoso baile. Claro que el amigo Marty no debía llevar muy bien la vieja rivalidad entre Star Wars y Star Trek... Dice ser Darth Vader, pero también que viene del planeta Vulcano y hace el saludo que tantas veces vimos hacer a Spock...

TITÁN A.E. (2000), DE DON BLUTH Y GARY GOLDMAN
Cualquier película de ciencia ficción que se haya hecho después de 1977 ha tenido que sufrir las inevitables comparaciones con Star Wars. Titán A.E. es quizá una de las que más y mejor se haya acercado al espíritu desenfadado de la primera entrega de la saga galáctica. El homenaje, además de la historia en si misma, se puede ver en la imagen. ¿A qué os recuerda una parte de esos deshechos espaciales...? ¿No es la mismísima Estrella de la Muerte lo que se puede ver justo abajo en el centro de la foto...? ¿Quién habrá sido el rebelde que habrá tirado a la basura una estación espacial tan poderosa como ésa...?

TOY STORY 2 (1999), DE JOHN LASSETER
Son muchos los guiños en Toy Story a Star Wars, sobre todo en la secuela de la maravillosa película de Pixar. La escena inicial, la de Buzz Lightyear adentrándose en la fortaleza de Zurg tiene muchos que pueden pasar muy desapercibidos. Ahí se puede escuchar el sonido de la respiración de Darth Vader, de los blasters o de los sables de luz. Pero el guiño definitivo es cuando Buzz y Zurg se ven las caras. El héroe se niega a rendirse y acusa al tirano de haber matado a su padre. La respuesta de Zurg... ¿Realmente hace falta que diga cuál es la respuesta de Zurg...?

jueves, diciembre 27, 2007

'Toy Story 2', la joya de Pixar

Toy Story 2 sigue siendo para mí la joya de Pixar y nunca me cansaré de verla una y otra vez. El primer Toy Story fue excelente, abrió la puerta a que llegaran después maravillas como Buscando a Nemo o Los Increíbles, pero la mejor película de esta factoria de animación por ordenador de ese genio que es John Lasseter sigue siendo Toy Story 2. Lo tiene absolutamente todo, es una película tremendamente divertida, es adecuada para niños y para adultos, tiene un guión espléndido que pone el acento en los personajes como si fueran actores de carne y hueso, una música preciosa, una animación que deja la boca abierta a todos los espectadores y unas extraordinariamente divertidas tomas falsas que acompañan los títulos de crédito finales.

Pixar planeó la secuela de Toy Story para que fuera directamente al mercado de vídeo, como Disney hacía por aquellos años con casi todos sus títulos de éxito. Pero Lasseter y sus muchachos se dieron cuenta de que tenían entre manos un material de primera, un guión exquisito. No era sólo una secuela para ganar dinero. Era una muy buena historia, con los elementos que por un motivo u otro se habían caído de la película original (la pesadilla de Woody, por ejemplo), que merecía un esfuerzo al menos tan grande como el que se hizo para estrenar la película de 1995. Y se hizo. Y salió de maravilla, gracias también a que los actores que hicieron el primer filme estuvieron dispuestos a repetir. Es difícil imaginar a Woody sin la voz de Tom Hanks o a Buzz sin la de Tim Allen (prefiero escucharles en versión original).

Quien espere ver una simple repetición de Toy Story, se equivoca. Los personajes han evolucionado en muchísimos sentidos. Si en la original era Buzz quien tenía que aprender que era un juguete, ahora es Woody quien pasa por algo parecido pero a la vez distinto. El viejo vaquero de trapo descubre que es el protagonista de una serie infantl de marionetas, que fue un personaje de mucho éxito hace muchos años y no sabe en realidad si prefiere esa vida o ser el juguete de un niño. Los nuevos personajes son aciertos todos, desde el coleccionista de juguetes, Al, hasta el restaurador (diseñado como homenaje a Stuart Freeborn, genio del maquillaje y creador de Yoda), pasando por los nuevos vaqueros, Jessie (una impagable Joan Cusack en el original), Stinky Pete (Kelsey Grammer, el actor que dio vida a Frasier) o el inagotable y divertido caballo de Woody.

De Toy Story 2 me encantan los guiños. En la secuencia inicial, se escuchan muchísimos efectos de sonido procedentes de la saga de Star Wars, homenajeada también por la divertida escena entre un segundo Buzz Lightyear y Zurg, como si fueran Luke y Darth Vader. También hay referencias a películas como 2001, Star Trek (Buzz hace el saludo vulcaniano) o Parque Jurásico (impagable ver a ese Rex de juguete correr detrás de ese coche de juguete ¡conducido por una Barbie! como si fuera el T-Rex de Spielberg). La simple presencia de Barbie (Mattel se negó a ceder los derechos para la primera película y claudicó tras el enorme éxito de aquella) es un lujazo divertidísimo en todas sus apariciones... especialmente en la de los títulos de crédito. ¿Quién no ha pensando alguna vez que esa perpetua sonrisa tiene que doler...?

Que a nadie le engañe el aspecto de dibujos animados, que estamos ante una joya imprescindible...

lunes, febrero 12, 2007

¡Habrá 'Toy Story 3'!


Si hay una película que ha marcado época en la animación de la última década, esa es Toy Story. La secuela de aquella es, a mi juicio, la mejor película de esa época y, por lógica la mejor que salió de ese binomio mágico que formaron Disney y Pixar (hoy son ya la misma compañía aunque se mantengan los sellos individuales). Por eso me ha alegrado tanto la noticia de que la tercera entrega de la saga se va a realizar. Woody y Buzz Lightyear cabalgarán de nuevo juntos, en una nueva y seguro que divertida aventura.
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La única mala noticia de este proyecto es que Lasseter, director de las dos primeras entregas, no será el responsable de Toy Story 3, aunque el filme parece que se queda en buenas manos. El director será Lee Unkrich, codirector de otras joyas de la casa como Toy Story 2, Buscando a Nemo y Monstruos S.A. El guión lo escribe Michael Arndt, que está nominado al Oscar el mejor guión por Pequeña Miss Sunshine. El estreno de la película, según publica la revista Variety, está previsto para 2009. Ya tengo ganas de verla...