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viernes, noviembre 27, 2015

'El viaje de Arlo', un Pixar desconcertante

Asumiendo que los niños se lo pueden pasar en grande con El viaje de Arlo, es difícil no ver el filme como algo desconcertante en la filmografía de Pixar. Más aún después de la genialidad de Inside Out, que hace que estemos ante el primer año en el que llegan a estrenarse dos filmes del estudio. Esa es la primera característica desconcertante pero no la principal. Lo más llamativo es que sea una película que sobresalga de una forma tan extraordinaria en su animación de escenarios, con un dominio del agua y de la naturaleza nunca antes visto, con la simpleza de sus personajes, unos dinosaurios que casi parecen diseñados para formar parte de producciones animadas en plastilina. Desconcierta también el camino Disney (dicho esto desde la admiración al estudio madre pero de la forma más peyorativa que pueda entenderse), el uso de animales y de moralinas, pero sobre todo la copia casi indisimulada a elementos de El Rey león. Desconcierta mucho, sí.

El caso es que la película, pese a todo lo que parece desconcertante en su concepción y en su desarrollo (incluyendo una brevísima secuencia alucinógena que resulta muy difícil encajar), no deja de ser una historia bastante tópica, que busca apelar continuamente a los sentimientos, buscando una lágrima casi fácil, a través de los temas más habituales de la animación norteamericana, la amistad y sobre todo la familia. Arlo, el buen dinosaurio del título original, es pequeño y asustadizo, incapaz de llevar a cabo de forma exitosa las tareas que sus padres le asignan en su granja (sí, son dinosaurios... pero en un presente también desconcertante que se explica con un divertido gag inicial). Y un buen día las circunstancias le pondrán en un viaje único en el que, básicamente, aprenderá a ser adulto y a asumir responsabilidades.

Efectivamente, la historia no se sale de lo más habitual en este tipo de cine, pero sí, desde luego, para la apuesta habitual de Pixar. Como Brave, la película menos Pixar del estudio, la razón de ser a la que parece agarrarse el proyecto está en la animación. Si allí llamaba la atención el caballo de la protagonista, Merida, aquí lo que deja sin aliento es la creación de los escenarios. El agua, la hierba, las montañas... Todo tiene un detalle apabullante, pero eso mismo hace que el contraste con el divertido personaje de Spot, ese niño salvaje que casi parece sacado de Los Croods, y el propio Arlo, sea todavía más acusado. En realidad, pensando en la efectiva de Spot, lo mejor de la película está claramente en los secundarios, que son los que sacuden el efecto de historia previsible en la que muchas veces se cae (y la palma se la lleva un trío de dinosaurios voladores que protagonizan una primera escena brillante y que después se suman a lo desconcertante de la película en su clímax).

No es que El viaje de Arlo sea una mala película, pero sí cae a lo más bajo de Pixar, probablemente superando apenas a las dos entregas de Cars. Cumplirá el objetivo de satisfacer a los más pequeños, porque siempre va a funcionar con los niños una película de dinosaurios, incluso aunque el adulto que les acompañe tenga que explicar por qué son granjeros o cowboys (sí, se puede añadir a lo desconcertante que haya una par de escenas que homenajean al western), y porque la historia es correcta, adecuada para los cánones modernos de la animación. Pero la excelencia habitual de Pixar hace que ver su nombre en un cartel o en la pantalla sea un sinónimo de una mayor exigencia. Mucho más si encima está el tan cercano precedente de Inside Out, que más vale dejar aparcado antes de unirse a El viaje de Arlo, porque no hay comparación posible entre una y otra.

jueves, septiembre 23, 2010

'Apocalipsis', otra gran película animada de Superman y Batman

Las películas producidas por Warner sobre los superhéroes de DC Comics son el último reducto de la animación seria. Sólo ahí se pueden encontrar historias que, realizadas con dibujos animados tradicionales pero de corte realista, carezcan de canciones, secundarios cómicos o la intención de estar destinadas a un público infantil aunque puedan verlas también adultos. Sólo por eso, ya tendrían mérito. Pero es que además son endiabladamente entretenidas, están razonablemente bien producidas (aunque es obvio que al ser lanzamientos en DVD no tienen el dinero que requiere una largometraje destinado a las salas de cine) y cubren un hueco que, hoy por hoy, nadie más parece querer en el mundo del entretenimiento. No es descabellado decir que con Superman & Batman: Apocalipsis, la última aventura animada de la casa, se han superado y han logrado la mejor de las películas realizadas, que hasta ahora han tenido todas un nivel bastante notable.

En el título se incluye el nombre de los dos grandes superhéroes de DC porque la película estaba basada en uno de los arcos argumentales de la colección que lleva el mismo nombre, Superman & Batman. Pero no es del todo correcto ni justo limitar el protagonismo de la película a estos dos personajes, empezando por el gran protagonismo que tiene en el filme Wonder Woman, el tercer eje de la gran trinidad de DC. La saga en el cómic llevó por título La superchica de Krypton, ya que fue la reintroducción de Supergirl en el nuevo Universo DC. La película, en cambio, coloca en el título una referencia al villano de la función, Darkseid, y su mundo natal, Apokolyps. Diferentes enfoques de partida para una historia que sigue casi al pie de la letra los seis números originales de 24 páginas escritos por Jeph Loeb y dibujados por Michael Turner. Y digo casi al pie de la letra porque lo que la película expande es justo aquello en lo que destaca. Me explico.

Decía antes que a esta película le falta dinero. Y es verdad. Se nota mucho en la limitadísima animación de los fondos o los planos generales. Pero, a cambio, ofrece una animación de primer nivel en las escenas de pelea. No en las más multitudinarias (como en la de Superman, Batman, Wonder Woman y las amazonas contra un ejércido de réplicas de Doomsday, el personaje que mató a Superman), sino en las de cuerpo a cuerpo. Es ahí donde Superman & Batman: Apocalipsis expande la narración de las viñetas y la eleva a unos níveles prodigiosos. Ya quisieran las supuestamente espectaculares películas de acción de hoy en día contar con unas coreografías tan realistas y deliciosamente ejecutadas como las de, por ejemplo, las dos peleas que protagonizan las Furias en Apokolyps (la segunda de ellas, ya con Wonder Woman en pantalla, es una delicia). Esta es la gran novedad de la película porque en el cómic son sólo unas pocas viñetas, en la película piezas de acción magníficamente ejecutadas y montadas.

También decía que esta película y sus compañeras de línea llenan un hueco que nadie más quiere en el mercado actual. Y es cierto. Apocalipsis está sembrada de momentos de gran violencia. El rojo sangre está limitado, casi ausente, porque de lo contrario su calificación habría sido muy severa, pero no merma en absoluto el poder de los personajes que tiene en pantalla para dulcificar lo que no puede ser dulficiado. Si hay una pelea entre Superman y Darkseid, tiene que ser tal y como se muestra: salvaje, primaria y violenta. Rebajarla habría sido una burla, habría supuesto restarle valor a la leyenda que esconden estos personajes y sería una traición a la historia original en la que está basada la película, historia que, sin ser una obra maestra del cómic, sí es un producto que cumple con el cometido de ser una entretenidísima pieza de aventuras y ciencia ficción. En esos géneros se puede englobar la película, generos que la animación no toca con un tono adulto similar a este seguramente desde el estreno de la injustamente menospreciada Titán A.E.

Es curioso que Warner estuviera a punto de acabar con Batman gracias a las absurdas películas de Joel Schumacher, que Superman estuviera tantos años enterrado y que ahora no les gustara a sus directivos la resurrección que dirigió Bryan Singer, y que Wonder Woman todavía no tenga película a pesar de haber protagonizado algunos intentos frustrados. Digo que es curioso porque aquí, en esta película, están los mejores elementos para abordar esos proyectos. Estos son los personajes, ésta es su esencia. Y esa sensación se acentúa si hablamos de los personajes femeninos. Las heroínas de acción son uno de los terrenos en los que Hollywood naufraga con mucha frecuencia cuando quiere darles el protagonismo de una película. El tratamiento que la vertiente de animación de DC ha dado a Wonder Woman en su propia película o en ésta y la versión que aquí se presenta de Supergirl debieran ser modelos para venideras películas de imagen real. Si los siguen, tendrán por fin éxito con una heroína de acción como protagonista.

No es la ciencia ficción el mejor escenario para ver a Batman, pero aún así el personaje brilla (y mucho tiene que decir en ello el actor que le pone la voz, Kevin Conroy, quien cogió el personaje por primera vez hace casi veinte años, en la serie animada de los 90; otra voz que destaca es la de Summer Glau, una de las protagonistas de la serie Firefly su secuela cinematográfica Serenity y la terminator de la serie Las crónicas de Sarah Connor, como Kara/Supergirl). Sí es el mejor terreno para Superman y Wonder Woman. También para un villano de las proporciones de Darkseid. El cóctel es sencillamente genial y recuerda a los mejores episodios de la espléndida serie animada Justice League Unlimited. Con los defectos que presenta en la animación, irresolubles sin más presupuesto, la película se presenta como un gran festín visual, como un homenaje cariñoso a los personajes de DC que puede disfrutarse tanto si se conoce su historia como si se es totalmente ajeno (el placer es casi mayor si no se sabe mucho), y como una magnífica historia que pueden disfrutar por igual jóvenes y adultos de espíritu aventurero. Una delicia.

jueves, octubre 01, 2009

Enemigos públicos, héroes eternos

Cuando uno escribe historias de superhéroes, es difícil resistir a unir a Superman y Batman. Se hizo en la serie de animación del Hombre de Acero de los años 90 (la primera historia se llegó a comercializar en DVD con el título de Superman / Batman La Película; fantástica, por cierto) y la del Caballero Oscuro de la presente década. El cine todavía espera ver a los dos héroes juntos (lo intentó hace años Wolfgang Petersen). En el cómic, ambos personajes han caminado juntos casi desde su existencia, a finales de los años 30 del siglo pasado, en la serie World's Finest Comics primero, en las colecciones regulares de ambos personajes, en números especiales y, más recientemente, en la serie Superman & Batman. El primer arco argumental de este cómic mensual es el que ha servido de referencia a Warner Animation para su última película basada en héroes de DC Comics: Superman / Batman: Public enemies. Una película cuya principal razón de ser es agrandar la ya de por sí inagotable leyenda de dos héroes eternos.

Dada su breve duración (66 minutos), es fácil entender la gran simplificación a la que se ve sometida la historia original, que abarcó seis números de 24 páginas. El cómic no era precisamente una obra de arte irrepetible ni un sesudo análisis de los personajes, sino un simpático entretenimiento que tenía su principal atractivo en la ingente cantidad de héroes y villanos que desfilaban por sus páginas. Como gancho, el guionista Jeph Loeb (muy recomendable la lectura de sus dos grandes trabajos para Batman, El largo Halloween y Dark Victory) ofrecía también alguna que otra pincelada sobre los orígenes y el futuro de Batman y Superman. La película prescinde de todas esas subtramas y se centra, además de en las numerosas escenas de acción (motor principal de la película, que nadie espera una historia existencial), en la relación de amistad entre ambos superhéroes. Bromas, chistes privados y mucha confianza. Interesante de ver, sin duda, por atípico.

Atípico es también el comienzo de la película, ya que plantea un mundo en crisis, más o menos como la que se está viviendo en la actualidad, pero en un escenario aún más desesperado, con revueltas sociales incluídas. Una pena que sólo sea el prólogo de la película, el gancho con el que justificar que Lex Luthor, el mayor enemigo de Superman, haya llegado a convertirse en presidente de Estados Unidos (para así, y tras varios acontecimientos, declarar a Superman enemigo público y ofrecer una recompensa por su cabeza), y no el motor argumental de la cinta. Bien distinta (y tremendamente atractiva y novedosa) podría haber sido la película de haber seguido esos derroteros, pero la acción manda y es la pieza esencial de esta cinta. De hecho, hay una traslación casi literal del cómic a la pantalla de casi todas las luchas (y sus diálogos). Con la misma y sencilla ambición, no demasiado elevada, de ver en acción a cuantos más personajes del universo DC como sea posible.

Paradójicamente, lo mejor de la película no está en las escenas de acción (sencillas, bien resueltas, pero no muy originales para quien conozca las aventuras de Superman y Batman; prima más el deseo de satisfacer al fan, de hacer una lectura casi directa del cómic, que el de hacer algo diferente), sino en las pequeñas conversaciones entre los dos héroes. Las alusiones de Superman a Lois Lane y su vida conyugal; los detalles que evidencian que, pese a aser como la noche y el día, Superman y Batman se conocen como lo que son, dos viejos y grandes amigos. Es decir, la perspectiva más novedosa, sobre todo para quienes estén acostumbrados a ver a los paladines de Metropolis y Gotham sólo en el cine y por separado. Visualmente, Public enemies es tan atractiva como cabría esperar, con el destacable detalle de respetar los diseños de los personajes que el dibujante Ed McGuinness hizo para la versión original en las viñetas.

No es una película imprescindible en la mitología de ambos héroes, pero sí un buen entretenimiento, como casi todas las recientes películas animadas que está produciendo sobre héroes DC (Justice League: The new frontier, Green Lantern: First Flight, La muerte de Superman y Wonder Woman -estas dos últimas ya editadas en DVD en España-). La película se acaba de estrenar en DVD en Estados Unidos, ya veremos cuándo llega a nuestro país... si es que llega. En todo caso, siempre es un placer escuchar en la versión original la voz de Kevin Conroy, el mejor Batman animado posible.

lunes, abril 27, 2009

'Monstruos contra alienígenas': nada nuevo en el horizonte

Pixar aparte, la animación no termina de ofrecer títulos que perduren en la memoria. El último, Monstruos contra alienígenas. Entretenida, sí, pero igual que tantas otras películas. Cambia el escenario, cambian los protagonistas (monstruos en lugar de los habituales animales), pero no hay forma de sacudirse la sensación de que ya hemos visto lo que se nos ofrece. Y creo que el problema es la imperiosa necesidad que tiene este género de captar audiencias muy distintas entre sí. Pixar no hace eso. Pixar hace cine. Y eso nos gusta a todos. Pero el resto parecen obligados a cumplir con todas las minorías que pueden pagar una entrada para ver la película. Eso hace que muchos no entiendan la mayoría de las cosas que aparecen en pantalla y que cuando captamos algo tengamos la sensación de haber mordido sólo una zanahoria.

Monstruos contra alienígenas es una película para niños, sin duda alguna. Sus personajes no piden mucho del espectador, como tampoco su previsible y trillado guión. Pero, al mismo tiempo, es una película repleta de guiños que los más pequeños no son capaces de entender. Referencias a E.T., Encuentros en la tercera fase, Teléfono rojo: volamos hacia Moscú, Superdetective en Hollywood, Star Trek y otros muchos clásicos, que harán las (momentáneas, efímeras, insuficientes) delicias de quienes capten los guiños cinéfilos en su momento, pero que también supone gastar energía en gags que dejarán indiferentes a quienes no conozcan el original. Dreamworks se siente en la obligación de incluirlos para que el adulto que acompañe al niño al cine pueda encontrar motivos de satisfacción a lo largo del metraje. Y eso ya sabe a poco para cualquiera en una película de animación, mucho más desde que reina Pixar en el género.

A esto hay que añadir la procedencia de todos los protagonistas de la película, claro, ya que todos ellos tienen su reflejo en títulos clásicos de la ciencia ficción. La mosca, La mujer y el monstruo, Attack of the 50 foot woman, La masa devoradora y Mothra son los puntos originarios de los cinco monstruos de Dreamworks. Todas estas películas se hicieron entre 1954 y 1961, una época para muchos dorada en la ciencia ficción cinematográfica y, claro está, un gancho perfecto para el cinéfilo clásico (como lo pretende ser para el público femenino que la protagonista sea una heroína, una mujer de acción). Pero, claro, eso mismo resta originalidad al planteamiento de Monstruos contra alienígenas. Uno se llega a preguntar cuánto hay de original hay en la película y cuanto de remedo de otros tantos títulos anteriores, los mencionados, los desconocidos y mil más. Y por eso precisamente lo que podría haber sido una propuesta original pierde muchísima fuerza por ahí.

¿Entretenida? Sin duda, no podría decir que es una película aburrida y seguro que los más pequeños se lo pasan bomba. Pero es posible que este filme sea mucho más interesante desde el punto de vista comercial que desde el cinematográfico. La película se ha distribuido en 3-D (no sé hasta qué punto en España hay accesibilidad a ese sistema o al Imax, pero...) y parece que ha logrado muy buenas recaudaciones gracias a ese sistema. Pretende ser una forma más de luchar contra la piratería, de llevar a la gente a los cines para ver algo más que lo que podrían conseguir bajándose la película de Internet. Y me parece estupendo. Pero eso mismo es también una debilidad de la película vista en 2-D. Así, tiene demasiados planos que se nota que están pensado para las tres dimensiones. Y sin las famosas gafas y una proyección adecuada, parecen forzados. Y no tendría porqué ser así.

Otro vicio en el que suele caer el cine de animación está en el doblaje y Monstruos contra alienígenas no se escapa de ese error. Recurrir a personajes más o menos conocidos es un error. En esta ocasión, la protagonista tiene la voz en España de Carolina Cerezuela (Camera café, Hospital Central). Y su voz parece sacada de una película diferente a la que protagonizan el resto de actores de doblaje, una sensación muy similar a la que recuerdo en Dinosaurio con Maribel Verdú. Sigo pensando que en España hay un serio problema con la voz, un terreno que casi ningún actor parece dominar de verdad. Por eso hay actores de doblaje por un lado y actores por otro. Los primeros hicieron que el doblaje español fuera siempre de los mejores. Los segundos lo empobrecen. En la versión original, ponen su voz Hugh Laurie (House), Reese Whiterspoon o Kiefer Sutherland. Pero en Estados Unidos la voz sí es la mitad de la actuación y los actores la cuidan, la preparan y la educan de forma profesional. Sobre eso todavía no se ha reflexionado aquí. Suerte para cuando lo hagan.

Monstruos contra alienígenas es la típica historia de buenos sentimientos y moralina infantil que abunda en el cine de animación. Algún chiste divertido, muchos ya vistos, alguna escena interesante (la boda frustrada), algún momento visual muy impactante (la lucha en el Golden Gate de San Francisco)... y poco más. Pasable, pero predecidble. Para ver algo nuevo en el cine de animación, como siempre, esperaremos a Pixar. Ya queda poco para Up.

miércoles, agosto 27, 2008

'The Clone Wars': la magia sigue viva

De un tiempo a esta parte, a George Lucas le llueven palos por todas partes. Cuando estaba en un semiretiro y se dedicaba a explotar sus compañías colaterales (las de efectos especiales, sonido y merchandising) no parecía molestar a nadie. Pero fue ponerse manos a la obra con su segunda trilogía de Star Wars, y todo el mundo empezó a darle: que si no era un buen guionista, que si como director de actores dejaba mucho que desear, que si había infantilizado su saga, que si el toque se había perdido, que si estaba traicionando a su propia creación, que si tenía que dedicarse a otras cosas (y se dedicó a Indiana Jones y, oh, sorpresa, le siguieron lloviendo palos)... Pues hete aquí que Star Wars vuelve a la gran pantalla y lo hace de una forma diferente, bajo una carcasa de animación por ordenador y sin George Lucas en la dirección... pero le siguen lloviendo palos a George Lucas.

Y, sin embargo, a mí no me queda más remedio que romper una y las lanzas que hagan falta en su favor. No es que las necesite, claro, porque es un multimillonario que sigue explorando la galaxia porque le apetece, pero creo que es de justicia. Otros hacen películas con mucho menos nivel, con menos dosis de entretenimiento, con menos toques de genialidad, y suelen encontrar una respuesta mucho más entusiasta. George Lucas no. Y no lo entiendo. Esta nueva película de Star Wars, séptima de la saga pero un tanto al margen de la misma, demuestra que la magia sigue viva. Es el preludio de una serie de animación que se podrá ver en televisión a partir del próximo otoño. Desde luego, la valoración, por su forma y por su fondo, tiene que producirse al margen de los seis episodios cinematográficos ya conocidos. Pero lo que está claro es que la valoración es positiva. Es Star Wars, es entretenida y viene a llenar un hueco que hasta ahora nadie cubría en la ciencia ficción.

Es Star Wars porque si está el nombre de George Lucas detrás no puede ser de otro modo. Es su creación y, por mucho que algunos fans puristas se rasguen las vestiduras, sólo él puede ofrecernos este espectáculo de forma coherente con lo que hemos visto en los últimos 30 años. Los personajes, los mundos y los efectos siguen fieles a los retratos que de ellos se hizo con anterioridad. Es Star Wars porque el deleite en las peleas de sables de luz es el mismo que cuando empuñaba el arma Hayden Christensen, Ewan McGregor o Christopher Lee. Es Star Wars porque todo suena como tiene que sonar. Y es Star Wars, aunque muchos no quieran compartir esa apreciación si no se hace con respecto a la trilogía original, porque es una película condenadamente entretenida a pesar de que, en el fondo, no tiene demasiado que contar en sí misma.

Y es que esta película es más importante en la forma que en el fondo. Como decía, es el preludio de una serie de televisión, y lo cierto es que la película tiene aspecto de que habría funcionado mejor como dos episodios independientes de esa serie que como película. Ese es el principal defecto que atesora The Clone Wars. Salvo la introducción del nuevo personaje, Ahsoka Tano, una joven padawan que Yoda le asigna a Anakinm y la forma en la que evoluciona el trato que se dan una y otro, lo cierto es que no hay mucho más que rascar de los personajes. En este sentido, no ayuda demasiado el reiterado uso y abuso de frases tópicas ("todo va según lo planeado" se escucha al menos en un par de ocasiones).

Es una pena, porque están casi todos los que protagonizaron la nueva trilogía, desde Anakin y Obi Wan, a Padme y Palpatine, pasando, por supuesto, por Yoda, R2-D2 o C-3PO (Anthony Daniels, como siempre, presta su voz al androide en la versión original; junto a él, repiten de la saga cinematográfica Christopher Lee como el Conde Dooku y Samuel L. Jackson en la brevísima aparición de Mace Windu). Para esta primera toma de contacto con este universo expandido, vemos a viejos conocidos, como Jabba el Hutt (y la sorprendente expansión de su familia; cabe recordar que en el Episodio I se veía a Gardulla la Hutt, su esposa...) o Asajj Ventress, la Sith que ya se pudo ver en la primera serie que se hizo de las Guerras Clon. Es como volver a ver a viejos amigos. Y eso siempre se agradece.

Decía también que viene a cubrir un hueco hasta ahora vacío en la ciencia ficción: la animación. Hace algunos años, hubo un intento de Fox por entrar en este terreno, pero Titán A.E., a pesar de ser una muy apreciable película, no consiguió respaldo de público o crítica. La animación parecía un terreno vedado a la ciencia ficción, salvo colateralmente (Wall·E es el mejor ejemplo) o con personajes cómicos en abundancia. Sin ser una grandiosa cinta, TMNT abrió ese camino. Ojalá el poder de la franquicia de Star Wars contribuya a seguir expandiéndolo para una vertiente que, siendo divertida (el humor siempre ha tenido un hueco en la historia de Star Wars, y aquí se da con más motivo por el público objetivo que siempre tendrá la animación), ofrezca también historias a la altura y nada infantilizadas.

La animación da unas posibilidades inmensas de crear mundos fantásticos que en imagen real costarían miles y miles de millones. The Clone Wars lo aprovecha al máximo para crear unas imágenes francamente buenas, y eso que el diseño de los personajes es como poco chocante. La animación por ordenador tiende al hiperrealismo, pero George Lucas no ha querido optar por esa vía. Dice que para tener personajes realistas habría hecho una película de imagen real. Y no le falta razón, pero ver caras como la de Obi-Wan, en la que el pelo no se mueve, choca bastante, casi tanto como escuchar el tradicional tema que John Williams inmortalizó en una nueva y diferente versión, distinta de la que conocemos. Suenan en algún momento variaciones de sus temas, pero se echa mucho de menos el tono general de la música de Williams.

La película no llega a las dos horas (tal y como se llegó a difundir por Internet, de lo cual me hice eco), pero sus 100 minutos sobrepasan la media de las películas de animación. Lo mejor que uno puede hacer ante una película como ésta, es sentarse cómodamente en la butaca y disfrutar. Al fin y al cabo, Star Wars es un emblema del escapismo cinematográfico. La saga ofrece mucho más que esta The Clone Wars, que también se queda por debajo de aquella imprescindible obra maestra de la animación que, bajo el mismo nombre, unió los Episodios II y III de la mano de Gendy Tartakovsky. Es probable incluso que la futura serie dé mucho más juego que esta película, pero aún así ofrece un rato tremendamente entretenido. Y eso no es poco en los tiempos que corren. ¿Que la gente prefiere seguir criticando a Lucas...? Allá ellos. Yo me limito a disfrutar de su legado.

martes, enero 29, 2008

La auténtica gran película de los 'Transformers'

Michael Bay estrenó el año pasado Transformers, película que tiene uno de los peores guiones que jamás haya visto, que no es digna de la mitología que arrastra y que, sin embargo, fue un éxito impresionante (arrasó en taquilla y se convirtió en el título más descargado de Internet el pasado año). La película está basada en los populares muñecos que durante los años 80 hicieron furor en todo el mundo (especialmente en Japón y Estados Unidos) y generaron una serie de dibujos animados que tuvo tres temporadas que, hoy, por fin, se están editando en DVD en España. Pues bien, no mucha gente recuerda que el nexo de unión entre la segunda y la tercera temporada fue una película que en Estados Unidos llegó a estrenarse en cines y que en España salió directamente en VHS. Siempre he recordado con muchísimo cariño esta película y ahora, por fin, se ha editado en DVD.
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No voy a perder el tiempo en comparar aquella Transformers: La película con el Transformers de Michael Bay, porque la diferencia es abismal en favor de la primera. Aquella se estrenó en 1986 y es una espléndida aventura de ciencia ficción para todos los públicos, sencilla (que no por ello simple) y amena, con un buen número de escenas de acción variadas y bien resueltas, con una inmensa cantidad de personajes de importancia en el universo de los Transformers. Y una gran novedad, Unicron, un devorador de mundos que le da cien vueltas a esa burla del Galactus del cómic que presentaba Los 4 Fantásticos y Silver Surfer.
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La película comienza con un gran salto temporal con respecto a lo que se vio al final de la segunda temporada de la serie. Los malvados Decepticons han conquistado Cybertron, planeta del que son originarios tanto Decepticons como Autobots. Los buenos de la historia mantienen bases en las lunas de aquel planeta y en la Tierra. Megatron, líder Decepticon, planea lanzar un ataque a gran escala contra la base terrestre para destruir toda posibilidad de sus enemigos de recuperar Cybertron. Pero los Autobots consiguen mandar un mensaje a su líder, Optimus Prime, que acudirá al rescate desde una de las lunas del lejano Cybertron. Mientras tanto, un enorme planeta va devorando mundos y se dirige precisamente hacia al hogar de los Transformers con un solo obstáculo en su camino, la Matriz de los Autobots, que Optimus Prime lleva en su interior.
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Transformers tuvo siempre un gran e imaginativo punto de partida: unos robots que se transformaban en los más variopintos vehículos (coches, aviones, cohetes e incluso trenes) o seres (desde insectos a dinosaurios), que llevaban su guerra a la Tierra desde su mundo natal. No es que la animación fuera portentosa o que las tramas de la serie fueran excesivamente complejas (muchas veces se veían reducidas al hallazgo de una fuente de energía que los Decepticons querían y los Autobots protegían), pero tenía su encanto ochentero. En todo caso, la película fue un salto de calidad en ese sentido. Se buscó la complicidad de un público más adulto, con sencillez pero con dramatismo. Al principio puede chocar que muchos de los personajes originarios pierdan la vida durante la película, porque no es lo habitual en este tipo de producciones. Pero le da un aura de drama y de realismo poco frecuente en la animación de ciencia ficción.
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Los creadores de la película confiesan que no se habían dado cuenta hasta entonces de que Optimus Prime era mucho más que un personaje. Era y es un icono. Su eterna lucha contra Megatron forma parte de la iconografía juvenil de los años 80. La película engrandece ese duelo hasta extremos que seguramente no sospechaban sus creadores. ¿Por qué? Descubridlo vosotros mismos en la película, no sería bueno que yo os lo destripara. Transformers: La película no sólo es respetuosa con los mitos de este universo, sino que abre la puerta a muchas posibilidades, en cuanto a escenarios y en cuanto a personajes. Todos los personajes nuevos que aparecen fueron diseñados expresamente para la película, todos a excepción de Ultra Magnus, que ya tenía su propio juguete en Japón.
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El reparto de voces fue, en muchos casos, el mismo de la serie, empezando por Peter Cullen, que dio vida a Optimus Prime en la serie y también, en un guiño precioso para los fans, en la reciente película de Michael Bay. Junto a él, además de los habituales de la serie, se juntaron unos cuantos actores conocidos: Robert Stack, el protagonista de la serie de Los Intocables, es Ultra Magnus; Leonard Nimoy, el inmortal Spock de Star Trek, es Galvatron; Clive Revill, el Emperador de El Imperio contraataca antes de que la Edición Especial se lo llevara por delante, es Kickback; Scatman Crothers, el actor negro de El resplandor, es Jazz, en su último trabajo como actor antes de morir; Eric Idle, uno de los Monty Python, es Wreckgar; y Unicron es ni más ni menos que... Orson Welles.
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No mucha gente lo sabe, pero ésta fue la última película en la que trabajó Orson Welles y, de hecho, muchas biografías omiten este título en su filmografía (por ejemplo, no aparece en el libro de Cahiers du Cinema del coleccionable de DVDs que El País está sacando en estos momentos). El mítico creador de Ciudadano Kane, que lógicamente tenía objetivos muy distintos en el cine que los que perseguía esta película, parece ser que no disfruto demasiado haciéndola. Se dice que nunca llegó a saber cómo se llamaba su personaje y que, cuando alguien le preguntaba, decía que era "un gran juguete que ataca a un montón de juguetes más pequeños". Orson Welles estaba ya muy enfermo cuando grabó sus líneas, y para disimular sus problemas respiratorios los productores decidieron alterar esa voz para darle el aspecto final que tiene en la película.
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Uno de los puntos fuertes de la película es la endiabladamente pegadiza banda sonora que compuso Vince DiCola, una música electrónica que encaja perfectamente en el filme a pesar de ser una ruptura con lo que ofrecía la serie en este sentido. Lo peor de la película es que tiene algunos problemas de animación muy serios. En su conjunto, la técnica es muy buena, superior a la media de aquella época y, por descontado, mucho mejor que la propia serie de Transformers. Pero, seguramente por estar en manos de diferentes equipos de dibujantes y animadores, la película presenta numerosos problemas de continuidad. Así, hay personajes que aparecen y desaparecen, cambios continuos de sitio en un escenario o frases que se pronuncian sin sincronía con el movimiento de la boca.
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En cualquier caso, si queréis ver una buena película de Transformers, olvidáos de esa pretenciosa, aburrida, confusa y estúpida película de Michael Bay, coged el DVD (que, eso sí, tiene unos horribles subtítulos, sólo en castellano, que se inventan la mitad de las frases y otras las copia del doblaje original sudamericano) de esta pequeña joya friki de los años 80 y disfrutad.

jueves, diciembre 27, 2007

'Toy Story 2', la joya de Pixar

Toy Story 2 sigue siendo para mí la joya de Pixar y nunca me cansaré de verla una y otra vez. El primer Toy Story fue excelente, abrió la puerta a que llegaran después maravillas como Buscando a Nemo o Los Increíbles, pero la mejor película de esta factoria de animación por ordenador de ese genio que es John Lasseter sigue siendo Toy Story 2. Lo tiene absolutamente todo, es una película tremendamente divertida, es adecuada para niños y para adultos, tiene un guión espléndido que pone el acento en los personajes como si fueran actores de carne y hueso, una música preciosa, una animación que deja la boca abierta a todos los espectadores y unas extraordinariamente divertidas tomas falsas que acompañan los títulos de crédito finales.

Pixar planeó la secuela de Toy Story para que fuera directamente al mercado de vídeo, como Disney hacía por aquellos años con casi todos sus títulos de éxito. Pero Lasseter y sus muchachos se dieron cuenta de que tenían entre manos un material de primera, un guión exquisito. No era sólo una secuela para ganar dinero. Era una muy buena historia, con los elementos que por un motivo u otro se habían caído de la película original (la pesadilla de Woody, por ejemplo), que merecía un esfuerzo al menos tan grande como el que se hizo para estrenar la película de 1995. Y se hizo. Y salió de maravilla, gracias también a que los actores que hicieron el primer filme estuvieron dispuestos a repetir. Es difícil imaginar a Woody sin la voz de Tom Hanks o a Buzz sin la de Tim Allen (prefiero escucharles en versión original).

Quien espere ver una simple repetición de Toy Story, se equivoca. Los personajes han evolucionado en muchísimos sentidos. Si en la original era Buzz quien tenía que aprender que era un juguete, ahora es Woody quien pasa por algo parecido pero a la vez distinto. El viejo vaquero de trapo descubre que es el protagonista de una serie infantl de marionetas, que fue un personaje de mucho éxito hace muchos años y no sabe en realidad si prefiere esa vida o ser el juguete de un niño. Los nuevos personajes son aciertos todos, desde el coleccionista de juguetes, Al, hasta el restaurador (diseñado como homenaje a Stuart Freeborn, genio del maquillaje y creador de Yoda), pasando por los nuevos vaqueros, Jessie (una impagable Joan Cusack en el original), Stinky Pete (Kelsey Grammer, el actor que dio vida a Frasier) o el inagotable y divertido caballo de Woody.

De Toy Story 2 me encantan los guiños. En la secuencia inicial, se escuchan muchísimos efectos de sonido procedentes de la saga de Star Wars, homenajeada también por la divertida escena entre un segundo Buzz Lightyear y Zurg, como si fueran Luke y Darth Vader. También hay referencias a películas como 2001, Star Trek (Buzz hace el saludo vulcaniano) o Parque Jurásico (impagable ver a ese Rex de juguete correr detrás de ese coche de juguete ¡conducido por una Barbie! como si fuera el T-Rex de Spielberg). La simple presencia de Barbie (Mattel se negó a ceder los derechos para la primera película y claudicó tras el enorme éxito de aquella) es un lujazo divertidísimo en todas sus apariciones... especialmente en la de los títulos de crédito. ¿Quién no ha pensando alguna vez que esa perpetua sonrisa tiene que doler...?

Que a nadie le engañe el aspecto de dibujos animados, que estamos ante una joya imprescindible...

viernes, agosto 24, 2007

'TMNT', un regreso divertido

Vuelven las Tortugas Ninja, seguramente con bastante menos fuerza que a comienzos de los años 90, cuando se convirtieron en los personajes de moda (gracias al cómic, los muñecos, la serie de dibujos animados y la primera de las tres películas que protagonizaron), pero han vuelto. El envoltorio esta vez es una película de animación por ordenador que cumple bastante bien con las expectativas y se convierte en un entrentenido relato, algo irregular, pero que hará las delicias de quienes gusten de las aventuras de estas cuatro tortugas mutantes. Como es mi caso, por cierto... Y es que le cojo cariño con facilidad a los héroes de cómic en la gran pantalla...

La historia nos coloca aparentemente un año después de lo que sucedía al final de las dos primeras aventuras cinematográficas. No es que guarde una continuidad exhaustiva, pero sí hace relación directa a bastantes de los acontecimientos de aquellas dos historias. Lo más sorprendente es que April O'Neil, a quien conocimos como periodista, aparece por primera vez en la película como una especie de Lara Croft (nada disimulado el parecido en el vestuario) y se convierte en una ninja más en el clímax. Supongo que es el precio que hay que pagar por esa falsa igualdad entre sexos que suele vender el cine y la obligatoriedad de que haya una heroína...

TNMT es hora y media muy entretenida y que presenta un nivel de animación bastante alto (ver sobre todo la pelea bajo la lluvia, la recreación del agua resbalando por la piel de las tortugas es una delicia visual para los enamorados del género), y desde luego como película es bastante superior a las de acción real que vimos a lo largo de la década de los 90. Por supuesto, se pagan los peajes habituales de este tipo de cine: canciones rockeras a lo largo de toda la película, una resolución algo precipitada y que algunos personajes queden un poco de lado (esta vez le toca a Donatello, ya que la historia se centra claramente en Leonardo y Raphael, y Michelangelo se erige en el secundario cómico por excelencia de TNMT).

La animación suele tener un déficit bastante acusado de géneros como la fantasía y la ciencia ficción, y apuesta mucho más por el producto infantil. Por eso de vez en cuando viene bien ver películas como ésta (es la misma sensación que tuve ante películas que, también es verdad, son mejores que ésta, como El gigante de hierro o Titán A.E.). Es una cinta claramente fantástica, de tonalidades visuales bastante oscuras (casi toda la película se desarrolla en un Nueva York nocturno) aunque la historia no lo sea tanto y quede también apta para los más pequeños. A mí, desde luego, me ha entretenido y tampoco es que le pidiera mucho más.

Queda una gran puerta abierta para una secuela (no sólo porque un personaje de cómic siempre lo permita, sino porque hay claras referencias al regreso del viejo enemigo que todo fan de las tortugas ninja conoce más que de sobra...), aunque todavía no hay noticias reales de que se vaya a hacer. Lo que sí se dijo es que el mismo equipo que ha hecho TNMT (no entiendo por qué en España la coletilla es Tortugas Ninja Jóvenes Mutantes; o se cambian las siglas del título, o se deja tal cual, o se queda como conocemos todos a la franquicia, las tortugas ninja) se iba a hacer cargo de una adaptación, también mediante animación por ordenador, del Comando G, esa antigua serie japonesa de los años 70 que ya ha tenido un revival en cómic en este siglo XXI.

sábado, agosto 18, 2007

'Ratatouille': Pixar mantiene alto el nivel

El cine de animación vive un periodo de cierto estancamiento. Las mismas historias, los mismos protagonistas, los mismos chistes... Las mismas películas, en definitiva. Desde que Disney alcanzó la plenitud de su última época dorada (La Bella y la Bestia sobre todo y también El Rey León serán siempre mis favoritas) han salido películas más que interesantes en este género que todavía algunos siguen pensando que es sólo para niños, pero la amplia mayoría de los títulos tenían cierto tufo infantiloide (que no infantil, no confundir; ojalá se hiciera hoy en día el cine infantil que vimos en los años 80) que acababa con todos los buenos deseos que destilaban sus aparentemente entretenidas propuestas.

Y en esto apareció Pixar, un estudio dedicado a hacer cine de animación por ordenador que, en alianza con Disney, se lanzaba al mundo del largometraje. Acababa de nacer Toy Story. Un pequeño gran clásico del género. Después llegaron otras películas por encima de la media como la propia secuela de Toy Story, Monstruos S.A. o Buscando a Nemo. Y algo más tarde, cuando todos los estudios habían decidido cerrar sus estudios de animación tradicional y lanzarse al mundo del ordenador, llegaron Los Increíbles, dirigida por un tal Brad Bird. Anotad el nombre.

Y digo que lo anotéis porque es lo malo del cine de animación. La gente no se queda con los responsables de las películas. Y eso es posible que le haya pasado hasta ahora a Brad Bird. Nadie le recuerda como el director del episodio Perro de familia en los Cuentos Asombrosos que produjo Spielberg para televisión. Casi nadie le recuerda como el director de una de las mejores películas de animación de la última década (me atrevería incluso a decir que la mejor si no fuera por la deficiente calidad de la animación en algunos momentos; ya se sabe que hace falta dinero para hacer una película), El gigante de hierro. Y la gente empezó a quedarse con su nombre después de ese fabuloso entretenimiento que es Los Increíbles.

Llegamos al presente. Tras la pequeña decepción de la previsible y rutinaria Cars, lo mejor que se puede decir de Ratatouille es que Pixar mantiene su gran nivel habitual. El tercer largometraje de Bird, segundo para Pixar/Disney, es una película fresca, entretenida, divertida y humana. Una de esas por las que da gusto pagar la entrada, y más teniendo en cuenta lo que ofrece la maquinaria hollywoodiense para pasar este verano. Ante todo, evita el principal problema del cine reciente de animación y no se trata de una película infantiloide, no trata al espectador como si fuera un estúpido que sólo puede reírse de bromas escatológicas. Que no se trata del típico producto de dibujos animados se puede intuir ya por la duración, cercana a las dos horas y alejada de los rutinarios 90 minutos en los que los directores de animación suelen despachar sus historias prefabricadas.

Visualmente, es una auténtica maravilla. Y no estoy hablando sólo de dinero, de presupuesto y de años empleados en hacer una película, no (aunque se me va a quedar para siempre grabado ese plano giratorio de todo París...). Eso ya lo tienen todos los productos de animación. Hablo de genialidad, hablo de encuadres maravillosos, de coreografías tan sutiles como perfectas, de movimientos de cámara pensados para seguir a los personajes y también a la historia, de unos personajes, ratas y humanos por igual, creíbles y muy bien definidos. Y si a eso le sumas un guión cuidado (que cae en algún tópico de la animación, de acuerdo, pero con categoría), el resultado no puede ser otro que la mejor película de animación de este año y de unos cuantos más. Entretenidísima.

De Ratouille, además, me han gustado aspectos ajenos a la película. Un breve corte explicativo de manos de sus creadores sirve para enlazar esta película con los mejores éxitos de Pixar. Unos títulos de crédito divertidos (que, por cierto, terminé de ver totalmente solo en el cine; allá el personal, ellos se pierden un cuidadao trabajo con el que finalizar una muy buena película). Y el obligado corto que nos ha acostumbrado Pixar a ver antes del largo. Ese Abducido que precede a Ratatouille es tan divertido como la película. Así sí se hace cine de animación, así sí...

Por cierto, ratatouille es el nombre de un plato hecho a base de vegetales procedente de Francia, como se explica perfectamente (maravilloso flashback con uno de los mejores personajes secundarios de la película) durante las dos horas y diversión que ofrece este título...

lunes, febrero 12, 2007

¡Habrá 'Toy Story 3'!


Si hay una película que ha marcado época en la animación de la última década, esa es Toy Story. La secuela de aquella es, a mi juicio, la mejor película de esa época y, por lógica la mejor que salió de ese binomio mágico que formaron Disney y Pixar (hoy son ya la misma compañía aunque se mantengan los sellos individuales). Por eso me ha alegrado tanto la noticia de que la tercera entrega de la saga se va a realizar. Woody y Buzz Lightyear cabalgarán de nuevo juntos, en una nueva y seguro que divertida aventura.
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La única mala noticia de este proyecto es que Lasseter, director de las dos primeras entregas, no será el responsable de Toy Story 3, aunque el filme parece que se queda en buenas manos. El director será Lee Unkrich, codirector de otras joyas de la casa como Toy Story 2, Buscando a Nemo y Monstruos S.A. El guión lo escribe Michael Arndt, que está nominado al Oscar el mejor guión por Pequeña Miss Sunshine. El estreno de la película, según publica la revista Variety, está previsto para 2009. Ya tengo ganas de verla...

lunes, enero 22, 2007

'Comando G' tendrá un largometraje de dibujos animados

Los viejos personajes de la animación siguen abriéndose camino en el cine. Los próximos en llegar a la gran pantalla serán los miembros del Comando G. Kevin Munroe, que ultima en estos momentos el primer largometraje de dibujos animados de Las Tortugas Nijnja (que se estrenará en unos meses), está ya preparando esta nueva adaptación. "Estamos en mitad de la escritura del guión ahora mismo, y haciendo algo de preproducción, algunos storyboards preliminares", anunció Munroe. Tom Gray, productor de Las Tortugas Ninja y de la futura Comando G, detalló que será una película de animación por ordenador y que estará pensada para mayores de 13 años (todo un alivio, porque parece que a la hora de enfocar la animación parece que siempre tiene que ser para niños...). Las técnicas serán las mismas que se están utilizando para hacer Las Tortugas Ninja y, de hecho, buena parte del equipo será el mismo.
Para quienes no conozcan al Comando G, se trata de un grupo de cinco héroes que protegen a la tierra y a otros plantes de la Federación Intergaláctica de las amenazas del espacio exterior, en especial del malvado Zoltar y de su organización criminal, Spectra. Se trata de una serie japonesa que se comenzó a emitir en 1972. Producida por Tatsunoko Productions, fue un intento de adaptar en Japón el género americano de superhéroes, quizá el título que más éxito cosechó dentro de este género. La serie ha sido editadano hace mucho en DVD y, recientemente, la ha emitido en España Cuatro. Y en España muchos recordarán esta serie porque el tema principal lo cantaba Parchís, aquel grupo de niños que se hizo popular en los años 80 y que llegó a protagonizar varias películas.