Salgo del cine bastante contento después de ver Michael Clayton, una de esas películas interesantes, bien hechas, muy bien interpretadas y con un buen guión; una película de denuncia social y de personajes; una película clásica, que bien podría haberse hecho en los años 70. La primera de sus dos horas me parece demasiado larga, yo le habría recortado unos minutos para que fuera redonda, pero aún así salgo muy contento. No llevo mala racha, no, después de ver en menos de una semana Redacted, Leones por corderos y Michael Clayton. Las tres son películas bastante notables, cada una a su estilo, y un cine comprometido de ese que tanto me gusta, sobre todo si viene del tradicionalmente conservador Hollywood.-
Michael Clayton es una película hecha a priori para el lucimiento de George Clooney. Mirad los carteles. Primer plano de este actor y nada más. Admito que a Clooney siempre le había tenido cierta manía. Convertirse en el actor que casi entierra para siempre la franquicia de Batman (mi superhéroe de cómic favorito, por si alguien no lo sabe) con ese engrendro de Joel Schumacher que fue Batman & Robin me parecía un motivo bastante bueno para tenerle esa manía. Pero al césar lo que es del césar. Clooney ha crecido mucho como actor desde entonces y su carrera, además, ha seguido una línea de compromiso realmente interesante, alternando las películas comerciales de turno con otras de bajo presupuesto. Protagonizar y dirigir Buenas noches, y buena suerte cambió por completo mi opinión sobre él. Y aquí está realmente bien.
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Pero Clooney no es, en absoluto, el mejor actor de la película, porque hay hasta tres que hacen trabajos sensacionales. Tom Wilkinson, al que descubrí tardíamente hace un par de años en Batman begins, hace un papel extraordinario, lo mismo que Sidney Pollack, más conocido como director pero al que mucha gente recordará por su personaje en el Eyes Wide Shut de Kubrick. Los dos están brillantes, pero quien reamente se sale es Tilda Swinton, a la que ya había visto en Las crónicas de Narnia. Su trabajo es sencillamente formidable en todas las escenas en las que aparece. Toda una lección para todos aquellos, demasiados, que piensan que para ser actriz hay que tener veintitantos años y tener un cuerpo escultural. Tilda Swinton me ha ganado para siempre como seguidor.
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Para comprobar el buen trabajo de los actores, ojo a sobre todo a tres escenas: el encuentro en el callejón de Wilkinson y Clooney, la aparición de Wilkinson en Times Square (¡quiero ir a Nueva York...!) y el memorable cara a cara final entre Swinton y Clooney. Tampoco es nada desdeñable el momento en que Pollack responde en su despacho del bufete a la petición monetaria del personaje de Clooney.
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La película se centra en Michael Clayton, un antiguo fiscal que trabaja ahora para un bufete de abogados como solucionador de problemas. No es un héroe. Tampoco un antihéroe. Es un personaje que sabe lo que hace en su trabajo, pero al que se le acumulan los problemas en su vida personal. Su último trabajo va a mezclar ambas cosas. Necesita dinero para saldar una vieja deuda familiar, y sólo su bufete se lo puede dar. Pero al mismo tiempo el caso en el que está trabajando le plantea dudas morales. Un abogado (Wilkinson) amigo suyo, con problemas de personalidad, se cambia de bando en un caso para defender a una joven que se enfrenta a una corporación que ha intoxicado a cientos de granjeros. Ese abogado descubre la inquietante verdad sobre la corporación, representada por una mujer aparentemente sin escrúpulos (Swinton), pero que en realidad pasa por momentos muy duros cuando toma las decisiones más difíciles.
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Dirige el debutante Tony Gilroy, responsable de guiones como la trilogía de Bourne o Pactar con el diablo. Y no lo hace mal. Mis principales reproches a su trabajo son como montador, ya que, como he dicho, yo habría cortado unos minutos al comienzo de la película. Como guionista pasa por altibajos. Hay momentos muy buenos y diálogos maravillosos, pero hay escenas que no terminan de encajar, sobre todo en la primera mitad del filme. Pero, insisto, es una muy buena película, muy recomendable y no sólo para fans del amigo Clooney.


























