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viernes, diciembre 12, 2008

Para esto, mejor un reestreno que un remake

Uno escucha la palabra remake y se echa a temblar. Y no porque no me gusten los remakes, al contrario, hay muchos mundos que me encanta volver a visitar décadas después de haberlos conocido por primera vez (y sobre todo los más fantásticos). Me echo a temblar porque hemos visto decepcionantes reinterpretaciones de grandes películas tantas y tantas veces que ya he perdido la cuenta. Y siempre me lo venden como algo nuevo, diferente, excitante y necesario, como una oportunidad de que las nuevas generaciones conozcan esas historias clásicas, actualizadas a nuestros días. Ultimátum a la Tierra acaba de pasar por ese proceso. Y, como tantas otras veces, la conclusión es que, visto el resultado final de este remake, más hubiera valido programar un reestreno de la cinta original. Esa es la que deberían conocer las nuevas generaciones y no este triste y anodino producto.

El primer Ultimátum a la Tierra es una de las películas emblemáticas de la ciencia ficción de la década de los 50, un producto que venía a reflejar en la pantalla el ambiente que vivía la Historia, ya en plena Guerra Fría, con el temor a la amenaza nuclear ya vigente, una de las primeras muestras de que la ciencia ficción podía ser mucho más que simple escapismo y podía convertirse en una parábola histórica, llena de pensamiento y filosofía si era necesario. Era una magnífica película, dirigida por el gran Robert Wise (al que tanto daba meterse de lleno en la mejor ciencia ficción, como años después volvería a hacer con la primera entrega cinematográfica de Star Trek, o rodar un clásico inmortal como West Side Story), un canto a la vida y a la humanidad visto desde los ojos de un alienígena que venía a advertir a toda la raza humana: si no cambiábamos nuestra actitud, seríamos destruidos antes de que nos convirtiéramos en una amenaza para todo el universo.

Las novedades que presenta el remake son tan pocas como innecesarias. El calor de la guerra no es lo que mueve a las civilizaciones alienígenas a lanzarnos el ultimátum del título español, sino su intención de no perder un mundo fértil como la Tierra a manos de la prescindible raza humana. El tufillo ecologista y cambioclimático que preside esta premisa ni siquiera se confirma a lo largo del metraje, porque hay demasiada corrección política que insertar como para centrarse en una denuncia tan hermosa y antibelicista como la de la cinta original. Así, es imprescindible que el ama de casa que protaginizaba aquella película se convirtiera aquí en una bióloga, que el niño presente fuera negro (no pienso escribir afroamericano como eufemismo) y que juntos formaran una familia alejada del modelo tradicional. También era imprescindible que, a falta de un presidente de Estados Unidos en pantalla, fuera una mujer la secretaria de Defensa. Y así muchas cosas. Viva la corrección política por encima de las necesidades de la historia.

El guión tiene tantas incongruencias como agujeros, tantas cuestiones inexplicadas como inexplicables (y que no forman parte, precisamente, de ese misterio que siempre debe dejar una buena película de ciencia ficción), y culmina en una resolución apresurada, simplona y carente de sentido. Keanu Reeves da vida a Klaatu, el alienígena que viene a avisarnos de nuestro negligente comportamiento para con el planeta. La pretensión, como en el original, era crear un ser ajeno a las emociones (¿por qué repite entonces "lo siento" si no lo siente?), y para ello han dado con el actor perfecto, uno que no es nada expresivo, al que tanto da estar salvando el mundo en una película que destruyéndolo en otra. Jennifer Connelly, una magnífica actriz, hace lo que puede, que por desgracia no es mucho, con el papel que le dan. Su personaje se diluye en la parte final de la película, cuando más fuerza debía adquirir, con escenas y frases repetitivas. Y la comparación con el original es catastrófica con el personaje de John Cleese, minimizado y despreciado en ésta.

¿Qué nos queda? Lo de siempre. Los efectos especiales. Lo único verdaderamente salvable de esta previsible y olvidable película es la llegada de la nave (¿nave?) extraterrestre. Es el único momento en el que Scott Derrikson, director de la cinta, consigue estimular los sentidos mediante un espléndido uso de la perspectiva y la iluminación. No tiene sentido dramático alguno, pero sí una inusitada fuerza visual que, sólo aquí, consigue emocionar. Pero siempre queda la duda en estos casos. ¿El aplauso lo merece el realizador o los genios de los efectos especiales, en este caso de Weta Digital (la compañía que saltó al primer plano de la actualidad con la trilogía de El Señor de los Anillos), artífices de estas oníricas y preciosas imágenes? Me inclino por la segunda opción, la verdad.

Pero si los efectos son brillantes en la imaginería visual de la maquinaria extraterrestre y, si acaso, en el conato (selectivo e incomprensible) de destrucción que precede al clímax de la película (la explicación de la brevedad probablemente haya que encontrarla en el reducidísimo periodo de postproducción para llegar a tiempo al estreno), lo cierto es que decepciona en uno de los aspectos más esperados de este remake: la reinterpretación de Gort, el robot guardaespaldas de Klaatu. Sí, es más grande. Sí, parece más poderoso. Sí, muestra más poderes y capacidades. Pero, además de parecer un personaje ya visto (y no sólo en Ultimátum a la Tierra), no genera ni la mitad de tensión en el espectador que la que generaba aquel tipo disfrazado en 1951. Esa es la magia que se quedó por el camino en el salto al terreno digital. Todo el mundo parece creer que dinero y ordenadores bastan para crear magia y no es así. Por eso sigo admirando tanto al criticadísimo George Lucas.

Y ya que hablamos de críticas. Estoy algo asombrado de la cálida recepción crítica que ha recibido este Ultimátum a la Tierra. Como poco se dice de ella que no es tan mala como cabía esperar (aunque, en realidad, sí lo es), y no deja de sorprenderme la tibieza que se muestra con algunos remakes cuando en otros está el hacha preparada para atacar. El caso de Ultimátum a la Tierra me ha recordado irremediablemente el de La guerra de los mundos. La prodigiosa novela de H. G. Welles contó con un magnífico filme también en la era dorada de la ciencia ficción, en 1953, apenas dos años después de conocer Ultimátum a la Tierra. Y hubo un remake hace no tantos años, apenas tres. Un remake masacrado por la crítica. Claro, lo dirigía el fácilmente criticado Steven Spielberg y lo protagonizaba el por todos lados atacado Tom Cruise. Sigo pensando que La guerra de los mundos de 2005 es una película magnífica, un remake que sí crea y reinventa, un filme que ganará prestigio con los años y que animo a todo el mundo a ver para disfrutar. Al contrario que este Ultimátum, por cierto.

La decepción que genera esta película es grande, sobre todo entre los que adoramos el original (¡Si ni siquiera llegamos a escuchar en el remake la mítica frase "Klaatu Barada Nikto", todo un icono para los aficionados de la ciencia ficción!). Le falta épica, le sobra metraje (sobre todo la parte más militar de la película, incomprensible, inconsecuente, insustancial) y un misterio en la primera mitad de la cinta que no consigue transmitir con éxito al espectador. Una película mal escrita, mal construída, mal hecha. Una pérdida de tiempo. Y no, probablemente no sea tan mala, pero sí es total y absolutamente innecesaria y prescindible. Y eso duele teniendo un material tan magnífico para empezar a trabajar.

viernes, julio 04, 2008

Póster y trailer del remake de 'Ultimatum a la Tierra'

Ya he hablado en alguna ocasión de Ultimátum a la Tierra y de los planes para hacer un remake de este título clásico y mítico de la ciencia ficción de los años 50 (aquí, aquí y aquí). El motivo de retomar la cuestión es que se acaban de hacer públicos el primer poster de la película y el trailer. El avance da la impresión de que la película va a ser una mezcla entre la película original, La guerra de los mundos de Steven Spielberg y las partes más serias de Independence Day (que las tenía, a pesar del envoltorio de comedia casi juvenil).

Se ve que va a haber un claro apoyo en los efectos especiales, algo que no se podía hacer obviamente en los años 50 y ojalá que eso no haga diluirse un argumento sencillamente magnífico. Lo que está claro es que aquí no se puede utilizar la excusa de la Guerra Fría, con lo que habrá que ver con qué nos sorprenden los avezados guionistas (¿o debería decir productores?) como gancho para la visita extraterrestre. ¿El cambio climático tal vez...? Sería curiosa la casualidad después de haber visto El incidente...

No quiero ilusionarme demasiado a pesar de la buena pinta que tiene el trailer, porque uno se acuerda de otros remakes de clásicos de los años 50 y 60 y se echa a llorar (el último, Invasión, o cómo destrozar la magnífica historia de La invasión de los ladrones de cuerpos). Aun así, siempre merecerá la pena ver a Jennifer Connelly o, por qué no, admitir que Hollywood ha encontrado el papel perfecto para Keanu Reeves, el de extraterrestre inexpresivo...

miércoles, noviembre 07, 2007

Tres remakes de títulos ilustres

Hollywood sigue preparando remakes. Tres de los últimos que se han anunciado suponen revisar auténticos clásicos del cine, películas inmortales. Será difícil que los remakes se acerquen a la calidad de los originales...


La nueva versión de Ultimátum a la Tierra la dirigirá Scott Derrickson (El exorcismo de Emily Rose). El increíblemente soso y a la vez muy bien valorado en Hollywood Keanu Reeves dará vida a Klatuu, el alienígena que viene a la Tierra para alertarnos del peligro que corremos. Junto a él estará la excepcional Jennifer Connelly y, probablemente, Kathy Bates. El rodaje comenzará el próximo mes y la película se estrenará en diciembre de 2008. El Ultimátum a la Tierra original era una película que basaba toda su trama en la Guerra Fría. Con aquel conflicto ya enterrado, está por ver qué excusa se le ocurre a los guionistas Ryne Douglas Pearson y David Scarpa para poner en marcha la historia y hacerla creíble.

Parece que el western vuelve a dar señales de vida. El remake que se anuncia para confirmar el regreso del género es el de Solo ante el peligro, la extraordinaria película que en su día protagonizaron Gary Cooper, Grace Kelly, Kathy Jurado y Lloyd Bridges (¡es sorprendente ver en papeles serios a este actor que acabó su carrera en comedias como Hot Shots!). El proyecto todavía no tiene ni director ni una estrella que recoja el testigo de Cooper, que ganó el Oscar por su papel, y el objetivo es comenzar el rodaje a comienzos del próximo año. Solo ante el peligro es uno de los mejores westerns de la historia, una impresionante película rodada casi a tiempo real y con un final mítico en el género. Además de versiones televisivas, la cinta de ciencia ficción Atmósfera cero, con el gran Sean Connery, ya fue un remake encubierto de esta película.

Hitchcock también está siendo objetivo de los estudios para sus remakes. Si Disturbia es una especie de versión de La ventana indiscreta, el próximo título es revisarse será Los pájaros. Que nadie se asuste, que al propio Hitchcock le gustaban los remakes y él mismo se hizo uno de El hombre que sabía demasiado. Martin Campbell, director de Casino Royale, será el encargado de llevar de nuevo Los pájaros a la gran pantalla. Quiere que su estrella sea Naomi Watts, pero no hay nada confirmado y se está reescribiendo el guión en estos momentos. Será difícil llegar a generar tanto terror y tensión con unos animales como hizo el gran Hitch. Una curiosidad: la película original no tiene música en ninguna de sus escenas. Lo fácil hubiera sido subrayar el terror con una orquesta, pero Hitchcock logra lo impensable. Por eso era un genio. Por eso le hacen remakes hoy en día.

sábado, junio 02, 2007

DVDs para recordar y reflexionar

Mis dos últimas compras en DVD me han hecho recordar y reflexionar. Son la película de Robert Wise Ultimátum a la tierra y la serie de dibujos animados Flash Gordon. Es obvio el motivo por el que me han despertado la nostalgia. La película es de 1951, en blanco y negro, todo un clásico de la ciencia ficción; y la serie es de 1979, y la vi por primera vez cuando Telemadrid comenzó sus emisiones, en aquellas tardes de dibujos animados que ya, parece, se han perdido para siempre en las parillas de las cadenas.

Las reflexiones son distintas, pero a la vez convergentes. Con Ultimátum a la tierra, la reflexión es de índole cinematográfica. Dice el libreto que lleva esa maravillosa edición en dos DVDs que ya forma parte de mi colección que "si se pregunta a los aficionados serios cuál es su película de ciencia ficción favorita, muchos responderán sin titubear que es el clásico de Robert Wise Ultimátum a la Tierra". Me ha hecho mucha gracia ese hincapié en lo de "aficionados serios", porque lo cierto es que lo comparto. En el mundo actual, el cine de consumo rápido ha devorado a los clásicos y casi nadie pierde el tiempo en recuperar (o entender) el cine de los años 40, 50 o 60.

Ultimátum a la Tierra deja además imágenes de esas que permanencen en el recuerdo de los "aficionados serios" y que en la memoria del común de los espectadores se están empezando a perder. Como aquella de Charles Chaplin haciendo bailar a unos panecillos con unos tenedores, la de King Kong (el original, no los remakes) subido al Empire State Building o la del monstruo de Frankenstein cogiendo la flor que le ofrece una niña. Como la de Marlon Brando al final de La Ley del silencio o la hemorsa conclusión de Dos hombres y un destino, por citar sólo unas pocas que me vienen ahora mismo a la cabeza sin motivo alguno. Ya no perduran en el recuerdo esas imágenes con las que yo he crecido. ¿Será que me hago mayor?

Y en ese pensamiento confluye la compra de la serie completa en DVD de Flash Gordon. La primera temporada son 16 episodios de una calidad fantástica a todos los niveles (aunque se usaban las mismas secuencias de animación debido a las limitaciones presupuestarias de la época), de un diseño de personajes maravilloso, de unas historias adultas de ciencia ficción y de un movimiento en las naves que pocas series de aquellos años podían igualar. Y la reflexión viene porque casi nadie apreciará hoy en día o en el futuro esta serie, una de las mejores que se han hecho nunca.

Pasa con la animación clásica lo mismo que en el cine en general. Si no hay vertiginosos movimientos de cámara, si no hay un montaje de videoclip, parece que no vale la pena... Y es una pena, porque hay muchas historias, muchas películas, muchas series, que están cayendo en el olvido o quedando como títulos que sólo recordamos unos pocos con la misma admiración con la que los vimos cuando éramos niños. Y ojalá alguien me demuestre lo contrario, pero creo que tanto Ultimátum a la Tierra como este Flash Gordon son pruebas evidentes de ellos...

viernes, febrero 23, 2007

Remake de 'Ultimátum a la tierra'

La ciencia ficción de los años 50 sigue siendo terreno abonado para los remakes. Después de la brillante y por lo visto incomprendida recreación que hizo Steven Spielberg de La guerra de los mundos y del anuncio de una tercera versión de La cosa, ahora llega el turno de otro título mítico: Ultimátum a la Tierra. Robert Wise dirigió la original en 1951, y fue una de las primeras películas en dotar de un trasfondo más o menos serio y trascendente a una historia de ciencia ficción.

En aquella película, un alienígena llamado Klaatu llegaba a la Tierra acompañado por un robot de inemnsos poderes, Gort. Su objetivo es hablar con los gobernantes de todas las naciones, algo que se revela imposible por el momento histórico en el que se encuentra, la Guerra Fría, para advertirles de que si prosigue la escalada de violencia en nuestro planeta, éste sería destruido por la amenaza que supondría para otros mundos. Al ver que su objetivo es imposible, Klaatu decide buscar el apoyo de hombres de ciencia. Ultimátum a la Tierra es una película imprescindible que recomiendo a todos los amantes del cine clásico y de la ciencia ficción de los 50.
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Nada se sabe del reparto de esta nueva entrega o siquiera del director. El original contó tras la cámara con Robert Wise, quien años después de ésta hizo otro gran clásico de la ciencia ficción, Star Trek: La película y que dirigió títulos emblemáticos de la historia del cine como West Side Story o Sonrisas y lágrimas. Michael Rennie, Patricia Neal y Hugh Marlowe encabezaron un reparto de nombres bastante desconocidos. El remake está previsto que se estrene en la campaña veraniega del próximo año y se apunta incluso la fecha del 9 de mayo.
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Una de las frases que se pronuncian en la película, en un idioma alienígena, "Klaatu barada nikto", se ha convertido en un icono del género, tan conocida por los fanáticos como otras de mayor y más moderno alcance popular. Sam Raimi hizo un homenaje a Ultimátum a la tierra al incluir esta frase como el hechizo que tenía que pronunciar Ash en El ejército de las tinieblas para poder coger el Necronomicon sin peligro de despertar a poderosas fuerzas ocultas.