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jueves, marzo 12, 2009

10 PELÍCULAS... con nombre de hombre

Cumpliendo con lo prometido, la nueva entrega de 10 películas... no podía tratar otro tema que el cine con nombres de hombre en el título. Reflejo del número de papeles que hay para actores y actrices, hay muchas más películas con título masculino, por lo que se han quedado muchísimos en el tintero. He intentado que sean películas de las que no he hablado aquí o que no sean demasiado recientes. El caso es despertar recuerdos e impresiones...

· ALEJANDRO MAGNO
El hombre que trató de unir todo el mundo conocido. Sorprendió ver a Oliver Stone rodando una película épica sobre Alejandro Magno, porque es un género que no había tocado nunca y en el que no se mueve tan a gusto como en el cine más político y polémica. A Colin Farrel le cayó encima un marrón del que no salió mal y Angelina Jolie sentó las bases de lo que era interpretarse a sí misma (aunque aquí no me disgustó). Lo mejor de la película, sin duda, Val Kilmer, a ratos la música de Vangelis y alguna de las escenas de batalla. Lo peor, el afán de (homo)sexualizar a todos los personajes en todas y cada una de las escenas. Si ya queda claro en la primera, ¿por qué insistir? Irregular y algo olvidable.

· CHAPLIN
El genio del cine en estado puro. Robert Downey Jr. se convirtió en un actor de prestigio con su formidable retrato de Charles Chaplin. Es imposible no sonreír al verle recrear la famosa escena de los panecillos de La quimera de oro. Es uno de los muchos logros de este biopic de Richard Attenborough, una película larga (de todos modos, se me hace difícil pensar qué se podría recortar, y estoy seguro de que tanto el director como los actores encontró motivos para la sonrisa en todas sus escenas, incluso en las más tristes) y algo lenta (como casi todas las cintas biográficas), pero imprescindible para aquellos que vemos con una sonrisa el cine que trata sobre las etapas pioneras de este arte. El reparto, que ya era de lujo en 1992, ha ganado mucho con los años. Me quedo con Kevin Kline dando vida a Douglas Fairbanks.

· ED WOOD
El peor director de la Historia del cine encontró en Tim Burton un alma gemela (afortunadamente, la calidad cinematográfica de uno y otro están en las antípodas), el perfecto cineasta para contar su peculiar vida. Ed Wood es un precioso relato sobre cine, rodado en un exquisito blanco y negro (como las películas del propio Ed Wood) y con un grupo de actores inolvidables, desde Johnny Depp hasta un prodigioso Martin Landau (que da vida a Bela Lugosi; imprescindible para cualquier seguidor del mejor Drácula del cine), pasando por Bill Murray, Sarah Jessica Parker, Patricia Arquette o Jeffrey Jones. Formidable homenaje a un cine muy especial. La película contó con una distribución horrenda en España, a pesar de que ser una de las mejores películas de Tim Burton.

· FLASH GORDON
El héroe que salva al universo de la destrucción. Revitalizado el cine de aventuras y ciencia ficción con Star Wars en 1977, era cuestión de tiempo que Flash Gordon saltara a la gran pantalla. Lo hizo con un protagonista tan desconocido como soso, Sam Jones, pero rodeado de grandes nombres como un impagable Max Von Sydow como Ming O un Thimothy Dalton muy divertido como Barin. La sensualidad de Ornella Muti como la Princesa Aura realmente transportaba a otra galaxia. Flash Gordon no es una buena película, quizá incluso al contrario si se toma demasiado en serio, pero también es un encantador y muy entretenido relato kitsch, plagado de colores y de pura serie B con dinero. Y si faltaba algo para hacerla inolvidable, ahí queda el tema que Queen compuso para la película. Un delirio tan imposible como divertido.

· HAMLET
El príncipe shakespeariano de dudas metafísicas. Kenneth Branagh rodó una apabullante, preciosista y formidable adaptación de la obra más famosa del mundo. Y se reservó para él mismo el papel protagonista dentro de un reparto absolutamente formidable (a partir de esta película comencé a adorar a Dereck Jacobi). Cuatro horas de cine puro, que confirmaron a Branagh como uno de los cineastas más importantes de los 90 (lo que acentúa la preocupación por saber qué demonios le ha pasado desde entonces...). El director apostó por rodar íntegro el texto de Shakespeare, con la única modificación de la época en que transcurre la historia, lo que fue todo un acierto desde el punto de vista visual. Formidable música de Patrick Doyle. A los cines de España sólo llegó doblada la versión reducida del filme. Después de haber visto la completa (e imprescindible) sólo aguanté diez minutos delante del televisor ante la copia mutilada, maldiciendo el poco esfuerzo que hacen los espectadores a la hora de ver cine.

· HANNIBAL
El sociópata por excelencia del mundo del cine. Tras revelar al mundo una nueva forma de aproximarse al asesino en serie con El silencio de los corderos, la secuela sólo podía llevar por título el nombre del delicioso (perdón por el juego de palabras; al fin y al cabo es un caníbal...) Hannibal Lecter. Anthony Hopkins, como en la primera, borda el papel, ahora de la mano de un Ridley Scott que enamora con su visión de la exquisita Florencia. Eso sí, Julianne Moore no consigue hacer olvidar a Jodie Foster. El final, violento, explícito y algo asqueroso, fue muy criticado a pesar de que encaja perfectamente en la historia. Una tonelada de maquillaje ocultó a un Gary Oldman que ni siquiera aparecía en los títulos de crédito. Hans Zimmer, que ya me gustaba, me ganó para siempre con la música de esta película. Mejor película de lo que pueda parecer y, con un estilo muy diferente, muy cerca de la altura de su predecesora.

· PAPILLON
El preso que intenta escapar a toda costa. Steve McQueen, todo un icono del cine de los años 70, protagoniza este drama carcelario (un subgénero que triunfó mucho desde entonces, desde Fuga de Alcatraz a Cadena perpetua) intenso y duro. La diferencia con películas similares está en el escenario escogido: la Guayana Francesa. Su prisión es una isla de la que nadie ha escapado antes. Por lo demás, cuenta con todos los argumentos típicos del subgénero: intentos de huída fallidos, compañeros de celda carismáticos (un Dustin Hoffman notable, que basó su actuación en el escritor Dalton Trumbo), un alcaide despótico y mucho drama. Se vendió como una historia real, pero, ante la crudeza de los hechos mostrados, Francia protestó y afirmó que había mucho de invención en el filme. Papillon, por cierto, no es un nombre, sino un apodo: mariposa en francés.

· ROCKY
El boxeador que se enfrenta a la oportunidad de su vida. En apariencia, una película más de Sylvester Stallone, ¿no? No, en absoluto. Rocky es una película hermosa, con un gran guión (sorprendentemente escrito por el propio Stallone... que ganó así su único Oscar), un intenso relato sobre un boxeador de medio pelo que recibe la oferta de su vida: un combate contra el campeón de los pesos pesados, Apollo Creed. Con una acertadísima música de Bill Conti (el tema del combate final es uno de los más perfectos que he escuchado nunca) y un desarrollo magnífico y basado siempre en los personajes, Rocky es una de esas películas que no envejece ni envejecerá nunca, que sigue emocionando aunque ya hayan pasado 30 años desde su estreno y todos sepamos cómo termina el combate. De sus cinco secuelas, la mejor, sin duda, la última.

· TANGO Y CASH
Dos policías, el rebelde que tendrá que aceptar a seguir las normas y el recto que tendrá que aprender a saltarse el guión, rivales al principio y grandes amigos al final. Stallone y Kurt Russell eran ya dos de las más importantes estrellas de acción del cine americano. Juntarles era cuestión de tiempo, y eso que el papel de Russell lo iba a interpretar en un principio Patrick Swayze (que prefirió hacer, ojo al título español, De profesión: duro). Tango y Cash es una película mala, de acuerdo, y buena prueba de ello es que renegó del filme hasta su director, Andrei Konchalovsky. Pero a ver quién la ve y admite que no se lo ha pasado bien. Con una Teri Hatcher (Mujeres desesperadas) de 25 años y Jack Palance y Brion James (el replicante Leon de Blade Runner) haciendo de malos, ¿qué más da que el guión sea lamentable, tópico y facilón? Si el caso era comer unas cuantas palomitas y reírse un rato... A Stallone le dio tiempo a meter bromas para su ex esposa Briggitte Nielsen y su amigo Jackie Chan (a quien copió la escena inicial del camión).

· TARZAN
El hombre mono por excelencia. Disney casi siempre ha preferido heroínas para sus películas, pero eso no quiere decir que desdeñe el héroe masculino. Tarzan fue la mejor forma de cerrar una década dorada para el gran estudio, una espléndida película de aventuras que es mejor de lo que mucha gente cree, puesto que no muchas la citan entre sus favoritas de esos años. Un magnífico guión acompañado de una maravillosa animación y una música inolvidable (a cargo de Hans Zimmer y con canciones de Phil Collins) son sus puntos fuertes. Fue toda una sorpresa descubrir a un Tarzan con cuerpo tan de animal como de hombre y con movimientos de surfero que incluso necesitaron la creación de un nuevo software para la animación. Fue una gran sorpresa y la constatación de que se puede hacer un cine adulto de animación (a pesar de los inevitables secundarios cómicos).

sábado, junio 02, 2007

DVDs para recordar y reflexionar

Mis dos últimas compras en DVD me han hecho recordar y reflexionar. Son la película de Robert Wise Ultimátum a la tierra y la serie de dibujos animados Flash Gordon. Es obvio el motivo por el que me han despertado la nostalgia. La película es de 1951, en blanco y negro, todo un clásico de la ciencia ficción; y la serie es de 1979, y la vi por primera vez cuando Telemadrid comenzó sus emisiones, en aquellas tardes de dibujos animados que ya, parece, se han perdido para siempre en las parillas de las cadenas.

Las reflexiones son distintas, pero a la vez convergentes. Con Ultimátum a la tierra, la reflexión es de índole cinematográfica. Dice el libreto que lleva esa maravillosa edición en dos DVDs que ya forma parte de mi colección que "si se pregunta a los aficionados serios cuál es su película de ciencia ficción favorita, muchos responderán sin titubear que es el clásico de Robert Wise Ultimátum a la Tierra". Me ha hecho mucha gracia ese hincapié en lo de "aficionados serios", porque lo cierto es que lo comparto. En el mundo actual, el cine de consumo rápido ha devorado a los clásicos y casi nadie pierde el tiempo en recuperar (o entender) el cine de los años 40, 50 o 60.

Ultimátum a la Tierra deja además imágenes de esas que permanencen en el recuerdo de los "aficionados serios" y que en la memoria del común de los espectadores se están empezando a perder. Como aquella de Charles Chaplin haciendo bailar a unos panecillos con unos tenedores, la de King Kong (el original, no los remakes) subido al Empire State Building o la del monstruo de Frankenstein cogiendo la flor que le ofrece una niña. Como la de Marlon Brando al final de La Ley del silencio o la hemorsa conclusión de Dos hombres y un destino, por citar sólo unas pocas que me vienen ahora mismo a la cabeza sin motivo alguno. Ya no perduran en el recuerdo esas imágenes con las que yo he crecido. ¿Será que me hago mayor?

Y en ese pensamiento confluye la compra de la serie completa en DVD de Flash Gordon. La primera temporada son 16 episodios de una calidad fantástica a todos los niveles (aunque se usaban las mismas secuencias de animación debido a las limitaciones presupuestarias de la época), de un diseño de personajes maravilloso, de unas historias adultas de ciencia ficción y de un movimiento en las naves que pocas series de aquellos años podían igualar. Y la reflexión viene porque casi nadie apreciará hoy en día o en el futuro esta serie, una de las mejores que se han hecho nunca.

Pasa con la animación clásica lo mismo que en el cine en general. Si no hay vertiginosos movimientos de cámara, si no hay un montaje de videoclip, parece que no vale la pena... Y es una pena, porque hay muchas historias, muchas películas, muchas series, que están cayendo en el olvido o quedando como títulos que sólo recordamos unos pocos con la misma admiración con la que los vimos cuando éramos niños. Y ojalá alguien me demuestre lo contrario, pero creo que tanto Ultimátum a la Tierra como este Flash Gordon son pruebas evidentes de ellos...