viernes, diciembre 02, 2016
'Vaiana', Disney regresa... ¿pero acaso se fue?
viernes, febrero 12, 2016
'Zootrópolis', los animales de Disney se sofistican
martes, diciembre 20, 2011
'El rey león' es la joya; el 3D, el negocio
El rey león llega en 3D, no podía ser de otra forma en el momento que vive el cine. Y la pregunta inevitable es si merece la pena. Desde luego, el trabajo de conversión es espléndido. A pesar de los años que han pasado desde su estreno, si no lo supiéramos nadie podría decir que no se trata de una película rodada para ser vista con las dichosas gafas. Hay planos que quitan el aliento, y el primer vuelo de Zazú hacia la roca en la que le espera Mufasa mientras suena el formidable tema de apertura de la película es probablemente el mejor ejemplo. La animación, además, es el mejor campo para jugar con las tres dimensiones, porque se le puede dar tanta luz como se quiera para que las gafas no lastren el oscurecido visionado. Pero no soy un fan del 3D. No me convence. Sí, hay momentos en que destaca, pero nunca es en toda la película, y eso hace preguntarse por la necesidad de este sistema, y eso que llevamos ya dos largos años bombardeados por este fenómeno. El día en que todos y cada uno de los planos ofrezcan la sensación de las tres dimensiones, quizá sea indiscutible en el cine. Mientras tanto, no lo tengo tan claro.
Con 3D o sin él, sigue siendo El rey león y eso, para quienes conozcan la película, lo dice todo. Hay quien piensa que es la mejor cinta de dibujos animados de todos los tiempos. Yo siempre he preferido La Bella y la Bestia, pero puedo entender las razones por las que hay gente que se queda con la odisea shakespeariana de Simba. Todo sigue ahí. La excelencia en la animación, el formidable y redondo guión, las pegadizas canciones de Elton John y Tim Rice, la excelente y contundente música de Hans Zimmer, James Earl Jones y Jeremy Irons en las voces originales (magníficamente reemplazados, cuando el doblaje en España todavía tenía una calidad excelsa, por Constantino Romero y Ricardo Solans), la impactante primera muerte en cámara de un personaje protagonista de Disney, la portentosa escena de la estampida, la comicidad de Timón, Pumba, Zazú y Rafiki, lo inspirador de su historia, su formidable clímax final. ¿Qué puedo añadir que no se haya dicho ya de una película tan extraordinaria como ésta?
Puedo decir, eso sí, que sigo lamentando profundamente que haya gente que no vea en los dibujos animados cine de verdad. Lo siento por ellos, porque se pierden cine con mayúsculas. ¿Qué es sino cine la espléndida escena en la que Simba mira al cielo y habla con su padre entre las estrellas? ¿Qué es la escalofriante forma en la que Scar consigue ser rey? ¿Qué es el perfecto prólogo de la película? Cine, puro cine. El rey león es una de las más grandes demostraciones de las posibilidades de la animación, una herramienta y nunca un género. También es señal de que la excelencia que se alcanzaba con el dibujo animado tradicional todavía no ha sido igualada por la animación por ordenador. Sí, ahora los movimientos son perfectos, los escenarios casi reales. Pero la magia del dibujo animado clásico no puede perderse. Así como sí soy capaz de imaginarme las maravillas de Pixar dibujadas como antaño, no soy capaz de vislumbrar cómo habría sido El rey león hecho con las técnicas de hoy. No puedo. Y, francamente, no quiero.
Será por la nostalgia. Esa que me ha tenido, otra vez, hora y media sentado en el filo de mi butaca, emocionándome con una película intachable que resiste el paso del tiempo con una firmeza admirable, propia de los clásicos más grandes. Y es que El rey león es una joya. Disney, por supuesto, quiere seguir exprimiéndola y que dé más dinero. Lo dará, gracias al elevadísimo precio de las entradas para ver un filme en 3D. Pero éste es un 3D que no molesta, que maravilla en momentos puntuales. Disney siempre ha hecho reestrenos como éste y gracias a eso pude ver de niño películas como Bambi o Peter Pan, estrenadas originalmente muchos años antes de que naciera. Y cada vez que vuelve un clásico, me lo tomo como una nueva oportunidad, como la ocasión de que los ahora más pequeños sueñen como yo soñé en su día con otras tantas historias. Decía que Disney es una empresa, y lo es, pero también es mucho más que eso. El rey león, como tantos otros títulos, así lo atestigua. Qué maravilla de película, ahora y siempre, en dos o en tres dimensiones, en la televisión de mi casa y, sobre todo, en el cine.
viernes, febrero 11, 2011
'Enredados'... y encantados
Disney siempre será Disney. Y eso significa ser la mayor y mejor marca de la animación de toda la vida. Cierto es que Disney ha estado perdida unos años, devorada por la genialidad de Pixar (y a pesar de que compartan marca desde el principio, primero como distribuidora de los filmes de John Lasseter y compañía y después como la misma empresa), angustiada por la competencia de otros estudios (por mucho que sólo ocasionalmente ofrezcan éstas productos que puedan rivalizar con ella), y quizá algo inadaptada a los nuevos tiempos. Pues eso se acabó. Y se acabó como se tenía que acabar, con una vuelta a los orígenes pero entendiendo los nuevos tiempos. Tiana y el sapo marcó el camino, pero Enredados (Rapunzel) es la película que marca el inicio de una nueva era para Disney, una en la que vuelve a maravillar a niños y adultos, una en la que los cuentos de hadas vuelven a ser su base temática y la excelencia en la animación su marca de fábrica. Una en la que se puede esperar cada película con el ánimo de que iguale o supere a la anterior. Enredados consigue todo eso porque es una delicia. Como las de toda la vida.No podía ser más que con un cuento clásico reconvertido a lo que espera un público de hoy en día. Rapunzel es una historia que hicieron popular los hermanos Grimm (aunque el filme animado casi se limita a usar la premisa inicial del relato clásico y el nombre de su nueva heroína), como Blancanieves, La Cenicienta, La bella durmiente o El príncipe rana. Nótese que todos ellos son clásicos Disney... y el último de ellos la historia en que se basó, muy libremente, Tiana y el sapo. Es decir, que la compañía de Mickey Mouse ha entendido el mensaje. Que para competir con otros estudios no se espera de la marca Disney títulos como El planeta del tesoro, Lillo y Stitch o Zafarrancho en el rancho. Se esperan cuentos de hadas, se esperan heroínas como protagonistas, se esperan historias de amor y magia, se esperan bandas sonoras como las clásicas de Alan Menken para La Bella y la Bestia, Aladdin o La Sirenita (y Enredados, no podía ser de otra forma, tiene música de Menken). Disney tiene un modelo que nadie más sabe llevar adelante. No es casualidad que Dreamworks empezara su andadura con Shrek, una parodia de aquello que Disney maneja como nadie.
Hechas estas precisiones, Enredados cuenta con dos claros referentes. El primero es, precisamente, La Sirenita. Y no es un referente baldío, pues fue el filme que inauguró la última época dorada de Disney, la que llegó a la cima con la nominación al Oscar a la mejor película para La Bella y la Bestia y con la multimillonaria recaudación de El rey león. Rapunzel, como Ariel, es una jovencita apriosionada en un mundo cerrado (por mucho que el de la sirena sea la inmensidad de los océanos) y ansiosa de conocer qué hace fuera de él. La joven de larga cabellera, tal y como se nos cuenta en un formidable prólogo (que tiene un parecido momentáneo y absolutamente sorprendente con el de... Megamind), es una princesa raptada cuando es sólo un bebé por una bruja que se hace pasar por su madre para aprovecharse del poder que encierra el pelo de la niña, el secreto de la eterna juventud. Por ello, la encierra en una torre confiando en que nadie la encuentre nunca. Pero quien da con ella es un apuesto y joven ladrón, un granuja irónico que llega a su torre huyendo de los guardias de palacio y que accederá a llevar a Rapunzel a donde ella quiere ir para cumplir un sueño a cambio del objeto que había robado.
El segundo referente, uno que sin duda poca gente citará al hablar de Rapunzel es Simbad. La leyenda de los siete mares. Se trata de unas de las películas más entretenidas producidas por Dreamworks a pesar de que no sea en absoluto de las más famosas, y es la que marcó una línea que hasta Enredados nadie ha sabido entender: una historia y unos personajes clásicos vistos con un sentido de la aventura tan clásico (valga la redundancia) como inigualable. Eso es Enredados. Y en eso triunfa sobre todo durante la primera mitad de la película, una auténtica montaña rusa de acción, aventura y música en la que nada sobra, nada falta y casi todo maravilla (aunque algunos números musicales casi parezcan sobrar, al menos para el público adulto). Y en ese concepto de montaña rusa, encaja un guión cuidado hasta el más mínimo detalle y que establece las relaciones entre los distintos personajes de forma casi perfecta y con un sentido del humor formidable y muy variado (¡incluso aparece un mimo!). Como decía, nada sobra, nada falta y todo evoluciona a los mejores lugares posibles, de la montaña rusa aventurera a la montaña rusa emocional.
En cuanto a la animación, Disney siempre será Disney. La excelencia tiene que ser su baremo. Y eso parecía perdido. Quizá era por la ausencia de escenarios mágicos en tantas de sus últimas películas, pero lo cierto es que Enredados recupera un poderío visual que parecía perdido. Una magia en la imagen llevada al extremo de movimientos de cámara tan hermosos como imposibles, producto del inmenso avance de las técnicas de animación y algo con lo que el propio Walt Disney no llegaría siquiera a soñar, pero también una magia procedente de la imaginación de siempre (atención a la preciosa y preciosista escena de los farolillos, capaz de dejar boquiabierto a cualquier espectador, de la edad que sea). Es animación por ordenador, pero casi da la sensación de ser animación tradicional. Porque uno ve el agua y cree estar en el mundo de La Sirenita, ve el castillo y piensa en La bella durmiente, ve la magia de la melena de Rapunzel y es imposible no pensar en la transformación final de La Bella y la Bestia. La magia de Disney ha vuelto, y lo ha hecho con fuerza.
Enredados no está al nivel de los grandes títulos de Disney (de los grandes de verdad, que ya son unos cuantos), pero sí al de bastantes dé los títulos clásicos que todos tenemos en la cabeza. Es, sin duda, un paso adelante pero en la misma dirección con respecto a Tiana y el sapo. Es una hermosa película de aventuras, una fascinante historia de amor (qué mejor forma de celebrar San Valentín, que no se diga que ya no quedan románticos...), un magnífico retrato de personajes al estilo Disney. Aunque es un personaje más que interesante por momentos, quizá la mala no entre en el panteón en el que están la bruja de Blancanives, Scar de El rey León, Maléfica de La Bella Durmiente o tantos otros. Ese es el único pero que se me ocurre ponerle a esta deliciosa película, que irá eliminando escena a escena las reservas que puedan tener los adultos que la vean acompañando a sus niños gracias a su sentido del humor, con su historia bien construida y con sus personajes fuertes y creíbles. Los niños están ya convencidos y encantados desde el principio. Y dicen que los niños nunca mienten.
viernes, febrero 05, 2010
'Tiana y el sapo', un buen Disney
Mucha gente suele renegar de los dibujos animados. Los ven como una excusa para meter a los críos en el cine pero casi nunca como una oportunidad de pasar un rato entretenido. Pixar vino a cambiar esto (todavía no he aplaudido lo suficiente la merecidísima nominación al Oscar a la mejor película para Up, a pesar del claro menoscabo del prestigio del premio que supone que haya diez finalistas), pero Disney sigue teniendo para muchos la etiqueta de "familiar" cuando no directamente de "inferior". Allá aquellos que no entiendan todavía la animación como una forma igualmente válida de hacer una buena película y no como un género en esencia menor. La reflexión quizá no encaja demasiado con Tiana y el sapo, que no deja de ser un producto bastante correcto, un buen ejemplo de cine para todos los públicos y de la tradición Disney, pero que está lejos de las joyas de esta casa. No obstante, siempre es un buen momento para recordarlo.Quizá el gran problema al que va a tener que hacer frente Tiana y el sapo es que se va a hablar más de ella por sus aspectos extracinematográficos que por lo que de verdad ofrece en su hora y media de duración. Es lo que pasa por ser el regreso a la animación tradicional de Disney desde que decidiera poner lo que entonces parecía un punto final en 2004 con Zafarrancho en el rancho. En un cine ya absolutamente dominado por la animación en 3D, ésta película adquiere un poco más de valor, porque devuelve la animación tradiicional a la pantalla grande, abandonando por un momento su reclusión televisiva de los últimos años. Y, además, su protagonista es la primera protagonista negra en un filme Disney. John Lasseter, jefazo en su día de Pixar y hoy también de Disney se ha apresurado a decir que nada tiene que ver con la llegada de Obama, pues el proyecto lleva cuatro años gestándose.
Y otro gran problema al que tendrá que hacer frente Tiana y el sapo es la permanente comparación que sufre la animación con productos anteriores. ¿Es mejor que las de Pixar? No, la verdad es que no. ¿Es mejor que las últimas de animación tradicional? Pues depende. Por fijarnos es las películas de sus directores, Ron Clements y John Musker, es mejor que El planeta del tesoro, es peor que La Sirenita o Aladdín, y probablemente tenga el nivel de Hercules. ¿Es de lo mejor de Disney? Pues viendo la anterior respuesta es fácil deducir que no, pero esto último es un arma de doble filo y un argumento tan válido para defensores como para detractores, porque una película no tan buena de Disney suele ser bastante mejor que otras muchas muestras de animación que hemos visto en los últimos años. Hablando claro, eso quiere decir que en Tiana y el sapo hay muchas cosas que merecen ser destacadas.
Obviamente, la fundamental es la música. El alma de jazz y de blues que desprende por los cuatro costados. Ahí la referencia más clara es Hercules, una película mitológica que apostó por el gospel, otro género musical poco tradicional en la animación. Quizá el problema es que, a pesar de que dos de ellas están nominadas al Oscar, ninguna de las canciones cobra una personalidad clara, diferenciada y memorable. Predomina el ambiente, no la pieza separada. Y eso, con la clara aspiración que se intuye de ser una especie de El libro de la selva, sabe a poco si se mira cada canción de forma individual. No hay en Tiana y el sapo un Quiero ser como tú. La película, por cierto, se desarrolla en Nueva Orleans, cuna de este estilo musical además de una excusa perfecta para que la protagonista sea negra, y eso enriquece muchísimo al conjunto. Y, claro está, lo coloca en la más pura tradición del musical de Disney.
Si la música ofrece esa referencia, también es importante recordar que no hay Disney que se precie sin un buen villano. Y los villanos de Disney, por mucho que se muevan en películas aptas para todos los públicos, suelen ser muy oscuros. Facilier, el de este título, eleva un poco más el listón gracias a que se trata de un mago vudú. Muy tétrico, muy tenebroso, muy oscuro. Y brillante, porque encaja a la perfección en el estilo de la película. Facilier (a pesar de que la voz de Javier Gurruchaga en la versión doblada lleva a veces a pensar demasiado en el actor y poco en el personaje) protagoniza los mejores momentos de la película y abre las puertas a territorios difícilmente transitables (como el desenlace de uno de los personajes; decir más destripa la historia) en una película de animación que llevará a muchos niños a la sala. Pero todo con una exquisitez envidiable. Disney sigue siendo Disney y marcando diferencias de calidad notables con respecto a los demás estudios.
Teniendo en cuenta que sus directores son los responsables de Aladdin, a nadie le sorprenderá que Tiana y el sapo encuentre una de sus mejores cualidades en el constante recurso del gag. Es un musical, sí, también una moderna adaptación de un cuento clásico, pero sobre todo es una comedia. Y tremendamente divertida, habría que añadir. Disney ofrece todo lo que se espera de esta marca, a nivel técnico y a nivel temático, y nunca defrauda. Ni siquiera cuando es sabedora de que, quizá, no está en estos momentos en disposición de darnos obras maestras como La Bella y la Bestia, El Rey León o El jorobado de Notre Dame. O quizá sí. No hay que olvidar que la última edad de oro del estudio comenzó con La Sirenita, pero comenzó a esbozarse con Los rescatadores en Cangurolandia. Que Disney viva por muchos años. Y que la animación tradicional no se muera nunca.
domingo, agosto 09, 2009
Pixar, gracias por la aventura de 'Up'
Hace un año se estrenó Wall·E, la enésima obra maestra de Pixar. Y entonces ya dije que el estudio que hizo competencia a la mismísima Disney y acabó fusionada con ella tenía un don: no hace películas de animación, hace cine por encima de todo y la animación es su herramienta. Eso hace que cada nuevo título deje una sensación contradictoria. Por un lado, uno piensa que Pixar ha alcanzando su cumbre, que ya no volverá a hacer un peliculón como el anterior. Como Toy Story, como su secuela, como Monstruos S.A., como Buscando a Nemo, como Los Increíbles o como la mencionada Wall·E. Pero, por otro lado, uno piensa que, si tienen la capacidad de hacer buen cine, ¿por qué no repetir con otra fresca y original genialidad? Suele triunfar más la primera corriente, y se generaliza la idea de que el nuevo Pixar no puede ser tan bueno como el anterior, y más cuando corren tantos riesgos como ahora. Y todavía no sé cómo lo hacen, pero lo consiguen. Se superan película a película. Hilan obra maestra tras obra maestra y traspasan con una facilidad asombrosa límites que parecían vedados al cine de animación. Eso es Up.Con Up la sorpresa ha sido aún mayor de lo esperado, porque lo que esperaba ver, lo que anunciaban los trailers, era una comedia desenfrenada. Esperaba ver el mismo tono humorístico de Buscando a Nemo, para mí la más divertida de todas las películas de Pixar. Y no, no tiene nada que ver. Por descontado que hay risas, muchísimas (¿son los animadores los únicos capaces de conseguir hoy en día comedia de primera y con buen gusto?). Pero Up es, por encima de todo, una historia de amor. Los diez primeros minutos de la película son un cursillo acelerado de cinematografía y animación. Sin diálogos, sólo con la música de ese genio que es Michael Giacchino, pasamos por delante de toda una vida en común de una pareja, asomándonos a temas que el espectador jamás esperaría encontrar en el cine de animación (como el aborto o la muerte)... porque el cine de animación actual sigue empeñado en tratar a los niños como idiotas. Todos, salvo Pixar. Y por eso Pixar reina. El toque de genialidad es que la historia de amor se sigue desarrollando a lo largo de toda la película con sólo uno de sus dos protagonistas. Sencillamente maravilloso.
También es Up una historia de amistad, entre el anciano protagonista y el pequeño explorador que busca la última distinción que le falta (quizá esta relación sea lo más predecible de toda la película, pero es igualmente encantadora gracias a que los personajes están trazados con maestría, sin forzar situaciones, sin recurrir a estereotipos facilones). Y una historia de aventuras, de lugares exóticos y desconocidos, con un malo a la altura, con un desenlace magníficamente coreografiado. Por supuesto que, como buena película de animación, es una comedia. Y es una comedia que marca distancia con la comedia moderna y para niños. No hay escatología, no hay chistes fáciles. Hay genialidades, tiene un humor tan inteligente y a la vez tan sencillo que lo captan espectadores de todas las edades. Porque si algo tiene Pixar es que hiptoniza a los más pequeños, les cautiva, les hace estar pendientes de la pantalla, y no de las palomitas, del baño o de lo que les espera a la salida del cine. Lo vi con Wall·E y lo he corroborado con Up. Y todavía no salgo de mi asombro.
Había quien no veía claro el negocio de Up. Pensaron que un anciano no engancharía a los más pequeños, que no era un protagonista adecuado para una película de animación. Creían que apostar por una gran historia y un guión magnífico, por una obra de calidad, no mejoraba la tradición de hacer la misma película de siempre, con los mismos animales, con los secundarios cómicos de siempre, con los mismos chistes fáciles. Y Up, como casi todo lo que hace Pixar, se revela como un auténtico prodigio, como una rara especie (tan como el pájaro Kevin de la película o como los perros parlantes) dentro de un cine que no termina de darse cuenta de que en el talento se puede confiar por encima de todo. Y en Up hay mucho talento, muchísimo, desde su prológo hasta el álbum con el que se cierra la película en los títulos de créditos (homenaje a Star Wars incluído), pasando por unos diálogos certeros, un guión lleno de ritmo, escenas de acción perfectas y un desarrollo de personajes que supera a buena parte del cine moderno.
Siendo sinceros, yo también habría dudado si fuera un ejecutivo de un gran estudio y alguien me dice que quiere hacer una película sobre un anciano que un buen día decide llevarse su casa volando gracias a cientos de globos a un lugar exótico en el que su mujer y él siempre soñaron vivir, y que hace ese viaje con un niño polizón, un ave zancuda y un perro que habla. Pero si a continuación me dicen que es un producto Pixar, cierro los ojos y salto al vacío. Algún día Pixar se equivocará (Cars para mí es su título más flojo), pero para cuando llegue ese día ya nos habrá dejado un puñado de obras maestras inolvidables. Up es otra más. Si ya fue duro ver que Wall·E se quedara fuera de las nominadas al Oscar a la mejor película (no de animación, sino en la categoría general), este año sería aún más difícil de explicar, ya que cambian las normas y serán diez las nominadas.
En el viejo álbum que aparece en la película, descubrimos casi al final una frase que describe a la perfección lo que desprende la película. "Gracias por la aventura. Ahora empieza otra nueva". Gracias, Pixar, por esta aventura. Ya estoy deseando ver la nueva, la próxima, la que de nuevo me volverá a hacer sentir que es imposible mejorar lo anterior y nuevamente me volverá a emocionar y entusiasmar. Gracias de verdad. Porque por esto es por lo que merece la pena pagar una entrada.
jueves, abril 16, 2009
Las mejores películas americanas por género
· Animación: Blancanieves y los siete enanitos.Del segundo al décimo: Pinocho, Bambi, El Rey León, Fantasía, Toy Story, La Bella y la Bestia, Shrek, La Cenicienta, Buscando a Nemo.
Disney manda, como no podía ser de otra manera. El viejo estudio coloca siete películas, por dos de Pixar y una de Dreamworks. Personalmente, me sobra esa última, Shrek, una película que me hizo mucha gracia en su día pero a la que no vi la trascendencia que quisieron darle. Que la saga se alargue hasta el cansancio tampoco ayuda a que mejore mi opinión sobre ella. Blancanieves es Blancanieves, sin duda, pero para mí la mejor es La Bella y la Bestia y su séptimo puesto me sabe a muy poco. ¿Y La dama y el vagabundo...? De Pixar sigo pensando que Toy Story 2 es mejor que la original y que Los Increíbles, Ratotuille o Wall·E son mejores películas que Buscando a Nemo, aunque ésta puede ser la más divertida. Y para romper la hegemonia del gran estudio de animación, yo hubiera propuesto El gigante de hierro o El príncipe de Egipto, dos películas bastante infravaloradas (sobre todo la primera) y de una calidad impresionante.
· Comedia romántica: Luces de la ciudad.Del segundo al décimo: Annie Hall, Sucedió una noche, Vacaciones en Roma, Historias de Filadelfia, Cuando Harry encontró a Sally, La costilla de Adán, Hechizo de luna, Harold y Maude, Algo para recordar.
No es precisamente un género que me apasione, porque le veo síntomas de agotamiento desde hace algunos años, nula originalidad y siempre buscando el esquema que dé el éxito en taquilla aunque lo hayamos visto una y cien veces. Creo que es el género en el que menos películas he visto de las seleccionadas por el Instituto de Cine Americano. Y la que encabeza la lista es una de ellas. Pero Chaplin era un genio, así que... Me sabe a poco el quinto puesto de Historias de Filadelfia y el séptimo de La costilla de Adán. Sin haberla visto, me sorprende muchísimo la presencia de Hechizo de luna y habiéndola visto no comparto en absoluto la inclusión de Algo para recordar. Prefiero Pretty Woman. Y entre los clásicos, ¿dónde quedaron Adivina quién viene esta noche o El apartamento?
No hay lista de westerns que no esté encabezada por Centauros del desierto. Y probablemente con todo merecimiento. Es una joya inmortal. Y John Wayne todo un arquetipo insustituible. No es un género que domine demasiado, aunque sí creía tener más controlados los grandes títulos, pero descubro que me faltan cuatro de los seleccionados. La sonrisa es inevitable al leer en las películas elegidas títulos que adoro como Solo ante el peligro (quieren hacer un remake; tiemblo desde el día en que lo oí por primera vez...), Sin perdón (todo un reconocimiento a Clint Eastwood), Dos hombres y un destino (¿existe mejor pareja cinematográfica que Newman y Redford...? Y qué final...) o La diligencia (y es que John Ford era el rey del género). Pero me resisto a creer que algunas de las que no he visto son mejores que Duelo al sol.
Esta es la categoría que me parece más discutible. ¿Pueden entrar en la misma categoría Toro salvaje, Hoosiers o El buscavidas? Complicado, muy complicado, aunque tengan el débil nexo en común de una práctica deportiva en sus metrajes. En cualquier caso, sí, Toro salvaje es la mejor. Y me hace mucha ilusión que una película como Hoosiers, probablmente muy desconocida para muchos, ocupe el cuarto lugar de esta lista. Puestos a incluir Jerry Maguire, yo hubiera preferido El color del dinero (continuación de El buscavidas a cargo de Martin Scorsese) o, qué demonios, Karate Kid, una película que marcó como tantas otras los años 80. Sorprende que no esté Carros de fuego, que es la más premiada de entre las películas que se han acercado de una u otra forma al mundo del deporte.
Vaya colección de peliculones las que ofrece la categoría de cine de misterio. Y por si quedaba alguna duda, Alfred Hitchcock era, es y siempre será el rey. Nada menos que cuatro películas suyas se cuelan en este apartado. Y la mejor, sin duda, Vértigo. Claro que yo hubiera colocado Con la muerte en los talones en el lugar de La ventana indiscreta (a pesar de la magnética presencia de Grace Kelly), pero... Laura y El halcón maltés son dos películas que resisten el paso del tiempo con una firmeza asombrosa. Me sobra Terciopelo azul, una película a la que no le vi nada genial, y es que David Lynch no me termina de llegar. Entre las más modernas, prefiero sin duda L. A. Confidential o Seven (que sí fue una revolución en su momento y permanece muy vigente en la memoria de los cinéfilos), y entras las clásicas El cartero siempre llama dos veces (no el remake de los 70 con Jack Nicholson y Jessica Lange). ¿Perdición podría entrar en esta categoría...?
· Fantasía: El Mago de Oz.Del segundo al décimo: El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, Qué bello es vivir, King Kong, De ilusión también se vive, Campo de sueños, El invisible Harvey, Atrapado en el tiempo, El ladrón de Bagdad, Big.
Una selección sorprendente la de las películas fantásticas. Sorprendente por la inclusión de títulos como De ilusión también se vive o El invisible Harvey, que uno no tildaría de fantásticos así de primeras; por el recuerdo al clásico El ladrón de Bagdad y no a los títulos de terror de la Universal; por el ninguneo a la década prodigiosa de la fantasía, los 80; por la mención a títulos modernos pero anclados en la realidad como Atrapado en el tiempo, Campo de sueños (una película que siempre he adorado y que creía algo más olvidada) o Big, y el olvido de fantasías puras y duras como Cristal oscuro, Eduardo Manostijeras o La princesa prometida. Y el olvido perpétuo al mundo de los superhéroes y ese ejemplo inmortal que es el Superman de Richardo Donner o la magia contemporánea de El Caballero Oscuro de Christopher Nolan. Eso sí, no me siento capaz de discutir la supremacía de El Mago de Oz. Es una delicia recomendable para públicos de todas las edades.
Cuántas veces habré visto casi todas las películas que conforman este apartado. Y qué distintas son estas películas entre sí. Yo no hubiera incluído E.T. en ciencia ficción, sino en fantasía. De esas décadas tan prodigiosas como llenas de ingenuidad e imaginación, y antes que La invasión de los ladrones de cuerpos, la clásica, yo habría metido a Planeta prohibido, El increíble hombre menguante, La guerra de los mundos o El pueblo de los malditos. No comparto que la elegida sea Terminator 2 y no la película original. Y el toque de nostalgia de incluir Regreso al futuro reivindica una película que es más de lo que muchos piensan. Pero que no esté Encuentros en la tercera fase me parece ofensivo. Se me hace difícil ver una lista de ciencia ficción sin un clásico moderno como Desafío total. Y siempre he pensado que Minority report acabará convertida en un clásico.
Lo fundamental de esta categoría me parece la decisión sobre el eterno: ¿es mejor El Padrino o El Padrino II? Y yo que casi me decanto por la segunda... aunque Marlon Brando es mucho Marlon Brando. Ya he dicho muchas veces que Tarantino no es santo de mi devoción, así que ver Pulp Fiction junto a El Padrino o Uno de los nuestros me chirría muchísimo. Puestos a colocar una película moderna en esta lista, yo hubiera preferido Infiltrados o Heat, aunque parece que las dos están cayendo en un relativo olvido (¿me equivoco?). No ver en la lista Cayo Largo, La ley del silencio o Sed de mal me duele en el alma cinéfila. ¿Y Los intocables de Eliot Ness? Siempre le he tenido cariño...
Este es otro género más que discutible, que abarca películas difícilmente clasificables en la misma estantería... En todo caso, las dos primeras me parecen innegociables, dos títulos clave para entender el cine norteamericano de la época. Ambas películas demuestran los tipos tan distintos de cine que se engloban aquí. Kramer contra Kramer me sorprendió gratamente cuando la vi, me parece mejor película de lo que parece que se piensa hoy. La inclusión de Algunos hombres buenos, siendo una cinta que me gusta, me parece una concesión a la galería. Prefiero mil veces El dilema. Que entre las elegidas no esté Senderos de gloria es, probablemente, una muestra de lo confuso que es este género. De otro modo, es inexplicable este olvido.
Mucho, mucho, mucho espectáculo hay en esta categoría. Y aunque Ben-Hur siempre formará parte de mis favoritas, el primer puesto para Lawrence de Arabia me parece muy justo. Es una película impresionante que no envejecerá nunca. No sé si metería a La lista de Schindler en la misma categoría, pero contar aquí dos películas de Spielberg es una gran alegría. Y más porque la segunda es Salvar al soldado Ryan, que en su día fue bastante despreciada por motivos de guión que no comparto. Titanic me chirría. No me gusta la película por la que James Cameron se autoproclamó rey del mundo. Prefiero mil veces Apocalypse now, Braveheart o Gladiator. Master and Commander y La pasión están un peldaño por debajo, pero también me hubiera producido alegría verlas por aquí.
martes, octubre 07, 2008
10 PELÍCULAS... diez besos inolvidables
El beso de Adivina quién viene esta noche pasó a la historia por ser un osado reflejo de su tiempo. En unos años 60 en los que el amor interracial empezaba a ser algo más o menos habitual (sin embargo, el matrimonio entre personas de distinta raza era todavía ilegal en 14 estados norteamericanos cuando se gestó el proyecto), la película que dirigió Stanley Kramer se erigió como un grito social. El filme empezaba prácticamente con este beso, rodado con una maestría y una elegencia poco usual. A través del espejo retrovisor de un taxi. Seguro que más de un espectador se frotaba los ojos y dudaba que hubiera visto lo que realmente había visto. El beso entre Sidney Poitier y Katharine Houghton ya había roto barreras.DE AQUÍ A LA ETERNIDAD (1953)
Quizá el más famoso de la historia del cine, una inolvidable imagen de Burt Lancaster y Deborah Kerr devorados por las olas, tumbados sobre la arena y besándose apasionadamente. Y curiosamente es una escena que parte de un momento tremendamente romántico pero que acaba en pelea de enoramorados (adúlteros, eso sí). "Nadie me ha besado como lo haces tú", le dice ella. Y así, de esa forma tan inocente e inesperada, se inicia una discusión, generada por las dudas del hombre y las fantasías anteriores de la mujer. Son las horas previas del ataque japonés a Pearl Harbor. Y la tragedia que está por venir hace aún más valiosos los besos que se han dado.DESAYUNO CON DIAMANTES (1961)
¿Qué más necesita un beso para crear una imagen hermosa y romántica? Blake Edwards tenía clara la respuesta: la lluvia empapando los cuerpos y, sobre todo, los rostros de los dos enamorados. Y también un gato. Y los acordes de la inolvidable Moon River de Henry Mancini. El mejor final posible, mostrando el beso desde cuatro ángulos diferentes partiendo desde un primer plano, para una de las comedias románticas más bonitas que se hayan visto nunca. No hacían falta palabras, sólo dos miradas, para saber lo mucho que se querían. Y el beso entre George Peppard y Audrey Hepburn era sólo cuestión de tiempo. Si la magia existe en el cine, esta película y esta escena en particular se acercan mucho a ella.DUELO AL SOL (1946)
Una historia de amor y odio sólo puede finalizar con un beso apasionado. Duelo al sol es el mejor ejemplo de ello. Sólo al final, cuando están a punto de morir, la salvaje mestiza interpretada por Jennifer Jones y el arrogante vaquero al que da vida Gregory Peck se dan cuenta de lo que realmente sienten el uno por el otro. Un "te quiero" cambia los disparos por el deseo de darse un último beso. Ella se arrastra con sus últimas fuerzas, con un esfuerzo agónico y casi sobrehumano, intentando llegar hasta él para demostrar que también le ama. Sus cuerpos, empapados en sangre, sudor y lágrimas. Y tras el lamento por los besos que ya nunca más se darán, sólo queda el silencio.-
Lo llevábamos esperando desde la primera película, cuando en La guerra de las galaxias Han se pregunta si una princesa y un tipo como él tendrían futuro. Pocas veces habremos escuchado una frase de un hombre para convencer a una mujer como "Te gusto porque soy un sinvergüenza. ¿No quieres un sinvergüenza en tu vida?" y que la escena acabe en beso. Y aunque ella dice que le gustan los hombres decentes, princesa y sinvergüenza, Carrie Fisher y Harrison Ford, se besan mientras suena el más hermoso tema de amor que haya compuesto nunca el maestro John Williams. ¿A quién le podía importar en ese momento el acoplamiento de energía del flujo inverso, 3PO...?
La censura tenía antes normas muy estrictas que afectaban incluso a los besos más inocentes. Fueran como fueran, el contacto entre los labios no podía durar más de tres segundos. De lo contrario, se cortaba la escena. ¿Qué hizo el genial Alfred Hitchcock? Encadenar esos tres segundos a lo largo de una secuencia de dos minutos y medio, creando el que en su día se conoció como el beso más largo de la historia del cine. Cary Grant e Ingrid Bergman se besan una y otra vez, sin que apenas se rompa el contacto físico entre ambos. Se mueven entre el balcón y la habitación, una conversación de teléfono se produce entre tanto. "Nuestro amor es bastante extraño". "¿Por qué?". "Porque a lo mejor tú no me quieres". "Cuando deje de quererte ya te avisaré". "¿Pero me quieres?". "Los actos importan más que las palabras". Sin duda.
Disney también ha sabido siempre enseñar el lado más romántico del amor. Incluso cuando sus protagonistas son animales. ¿Quién no recuerda con inmenso cariño la escena del beso de La Dama y el Vagabundo? Ese momento inadvertido, robado y hermoso en el que los dos enamorados juntan sus labios por culpa de un traicionero espagueti. Y cómo ella aparta la mirada, algo avergonzada pero consciente de ese amor. Y de cómo él, como gesto romántico, le ofrece la última albóndiga del plato. Y todo ello mientras suena una canción llamada Bella notte. Sí, incluso Disney sabía cómo era el amor, aunque tuviera que contarlo con protagonistas del mundo animal, a veces más humanos que los hombres y las mujeres...
Cuando el héroe es Spider-Man y la chica es Mary Jane, sólo hay una forma de hacer creíble un beso: con el héroe boca abajo, colgado de una de sus telarañas. Tanto gustó la escena y tanto marcó romántico el tono de la película, que hay referencias a esta secuencia en las otras dos partes de la saga del superhéroe arácnido. En la vida real, un beso así es difícil, y más si se hace bajo la lluvia (¡pero qué romántico queda el aguacero!). Tobey Maguire lo pasó muy mal rodándola, viendo como su nariz se llenaba de agua. Y como la boca la tenía ocupada besando a Kirsten Dunst, respirar se hacía difícil. Pero todo vale la pena por un beso así. ¿Quién no ha soñado con tener poderes arácnidos después de ver esta escena...?
Humphrey Bogart y Lauren Bacall acabaron siendo pareja en la vida real. No es de extrañar viendo el beso de Tener y no tener. "¿Por qué has hecho esto?", le pregunta él después del primer beso. "No estaba segura de si me gustaría", dice ella, dando comienzo al juego que, en realidad, llevaban ya entablando toda la película. "¿Y cuál es el veredicto?", añade él. "Todavía no lo sé", sentencia ella antes de besarle de nuevo. Esa escena finaliza con una inolvidable Lauren Bacall elevando para siempre la temperatura de los cines, las salas de estar y cualquier lugar en el que se vea esta película. "Sabes cómo silbar, ¿verdad, Steve? Sólo tienes que juntar los labios y soplar". Su mirada valía más incluso que el beso. Inolvidable.
martes, junio 03, 2008
'La Sirenita', el comienzo de la última edad de oro de Disney
La Sirenita es una de esas películas de Disney que podría haber sido realizada en cualquier década. Es puro Disney. Es una hermosa historia de amor y aventura, adaptada de un cuento clásico, de tono musical, de acción bien resuelta, para públicos de todas las edades. Pero se estrenó en 1989 y fue el comienzo de la última edad dorada del estudio. La que se consolidó con la histórica nominación al Oscar de La Bella y la Bestia, con las recaudaciones millonarias de El Rey León, con el contenido adulto de El jorobado de Notre Dame o con la aventura sin límites de Tarzán. Y, aunque sólo fuera por eso, merece un lugar en la historia. La Sirenita sacó a Disney de una larga travesía por el desierto, en la que hizo buenas películas pero que no terminaban de ser los éxitos que cosechó en décadas anteriores.Y es que La Sirenita marcó varios hitos. Además de su espléndida recaudación y la reivindicación de que los dibujos animados también podían ofrecer historias para todos los públicos y no sólo para niños, fue la primera película de Disney que integró en su proceso la animación por ordenador. La canción Bajo el mar (cantada por el cangrejo Sebastián) y su banda sonora, a cargo de Howard Ahsman y Alan Menken, ganaron sendos Oscar. La Sirenita era la primera película Disney en recibir una nominación en dos décadas. A pesar de su gran éxito, fue uno de los clásicos Disney de aquellos años que más tardó en dar el salto a Broadway, algo que no se produjo hasta 2007.
La música es, sin duda, uno de los platos fuertes de esta película. Canciones tremendamente pegadizas, la marca imborrable de Alan Menken, le dieron a esta película un carácter que no tuvieron otros títulos Disney anteriores y desarrolan los personajes de una forma sencillamente brillante (Ariel descubriendo el mundo de los humanos o la presentación de la villana de la función, Úrsula). En realidad, La Sirenita marcó muchas pautas del cine Disney moderno, y no sólo en el estilo de las canciones: villanos de lujo, secundarios cómicos acertados... Quizá la única pega que se le pueda poner a la película es la precipitación con la que se resuelve todo, pero con la duración que tiene era previsible.
Patrick Stewart iba a prestar su voz al Rey Tritón (libertad que se tomó Disney; el rey de los mares mitológico es Poseidón, Tritón era uno de sus hijos), pero no pudo hacerlo por estar comprometido para interpretar al capitán Picard en la serie Star Trek: La nueva generación. La Sirenita pudo haber sido un título Disney allá en los años 30, en forma de cortometraje, pero al final el proyecto no salió a la luz. A mediados de los 80 renació la posiblidad de hacerlo, pero hubo que hacer un cambio drástico: el color del pelo de Ariel. Se optó por hacer pelirroja a esta sirenita para diferenciarla del personaje de Daryl Hannah, otra sirena, en Un, dos tres... Splash.
En aquella época, Disney se enfrentaba a las continuas protestas de grupos de ultraderecha que veían en sus imágenes mucho más de lo que había, peligros para los pobres niños que, inconscientemente, asumían supuestos mensajes subliminales ocultos. La Sirenita fue un ejemplo perfecto de aquellos sucesos. Estos grupos propagaron el rumor de que, en la escena de la boda, al cura se le podía distinguir con total nitidez una erección. En realidad, lo que se veía era la rodilla del oficiante de la ceremonia, pero ¿qué más da...? Difama que algo queda, debieron pensar los extremistas moralistas. Incluso llegaron a presentar una demanda contra Disney que, sobra decirlo, no prosperó.
En España vimos La Sirenita con doblaje sudamericano, que es como llegaban aquí todas las películas de animación. La Bella y la Bestia ya fue la primera cinta Disney en tener un doblaje propio. La Sirenita, con motivo de su reestreno unos cuantos años después, fue redoblaba (y esa pista de audio está también incluída en el DVD), pero el experimento no tuvo éxito. ¿Quién podía escuchar a Sebastián cantar aquello de Bajo el mar con una voz que no fuera la sudamericana...?
lunes, diciembre 03, 2007
La mejor película de animación de todos los tiempos
Y lo digo así, sin más, porque para mí no hay discusión posible: La Bella y la Bestia es la mejor película de animación de todos los tiempos. Hay quien apuesta por El Rey León. Hay quien dice que es la inmortal Bambi. Pero La Bella y la Bestia es una joya única, inolvidable, preciosa y encantadora. Una película maravillosa que demostró a mucha gente que la animación podía brindar obras maestras como cualquier otro género. Que estos filmes no eran sólo un entretenimiento para niños. Que era una historia con un alma como pocas veces se había visto en un producto así.Toda en ella es perfecto, desde su inigualable prólogo (desde el precioso plano inicial del castillo hasta la sombría primera aparición de la Bestia, pasando por la magnífica narración a través de las vidrieras) hasta el emocionante final. Fue el primer título de dibujos animados en conseguir una nominación al Oscar a la mejor película (por aquel entonces no existía la actual categoría específica para este género) y el primero en conseguir el Globo de Oro en la categoría de mejor comedia o musical. Confirmaba que Disney entraba en una nueva era dorada, abierta por La Sirenita y que nos dejó títulos como El Rey León, El Jorobado de Notre Dame o Tarzan. Pero sobre todo nos dejó La Bella y la Bestia.
Por encima de todo, es una historia de amor, emocionante en muchas de sus escenas y sobre todo al final (sí, lo confieso, una lágrima asoma siempre que veo la conversación final que mantienen Bella y la Bestia, después del enfrentamiento con Gastón). También es divertida para los más pequeños. La genialidad de que los personajes secundarios del castillo fueran en realidad objetos encantados fue de Howard Ashman, el letrista de las canciones, que tristemente ni siquiera llegó a ver acabada la película. Murió en marzo de 1991 por culpa del sida, antes de que se estrenara su último trabajo. Hay una preciosa dedicatoria al final de los títulos de crédito: "A nuestro amigo Howard, que dio voz a una sirena y alma a una bestia, siempre estaremos agradecidos".
Y es que, por encima de todo, La Bella y la Bestia es un musical que tiene auténticos momentos cumbre del género. Alan Menken compuso una partitura inolvidable (divertida, apasionada, emocionante y, sobre todo, un acompañamiento perfecto a los diferentes tonos que adquiere la película durante su desarrollo; seguramente su mejor trabajo junto a El Jorobado de Notre Dame) y con Howard Ashman creó algunos de los mejores números musicales de la historia de Disney. No hay palabras para describir Qué festín (Be our guest en el original) o la preciosa canción central de la película, además del maravilloso y divertido número inicial del filme, en el que se nos presenta a todos los personajes del pueblo en el que Bella vive con su padre.
Las canciones encajan de maravilla en un cuidadísimo guión. Hay quien piensa que la animación es un género sólo para niños y que, por ello, los personajes deben ser simples y planos. Craso error si estamos hablando de La Bella y la Bestia. La evolución que van sufriendo Bella, la Bestia y Gastón a lo largo de la película es memorable. Es indescriptible ver cómo Bella pasa de ser una joven soñadora a una mujer arriesgada y decidida, cómo la Bestia pasa de ser un tirano amargado y sin corazón a un hombre generoso y sacrificado, cómo ambos pasan de ser seres enfrentados a la más hermosa pareja enamorada que pueda verse en el cine, cómo Gastón pasa de ser un simple ligón de pueblo a uno de los más memorables villanos que ha creado Disney. Y eso que tiene unos cuantos.
Anécdotas tiene muchas la película. Por ejemplo, ¿alguien ha notado que nunca llega a mencionarse el nombre real de la Bestia? ¿O que Chip, el niño convertido en taza, es el único habitante del castillo que llega a llamar a Bella por su nombre? ¿Sabíais que Angela Lansbury no estaba convencida de que su personaje, la Señora Potts, fuera el indicado para cantar la canción principal de la película mientras Bella y la Bestia bailan y que sólo hizo una toma por si acaso los directores no tenían una idea mejor? ¿O que fue la primera película de Disney que utilizó técnicas de animación en 3-D para los fondos, concretamente el del salón de baile? ¿Que sólo cinco minutos de los casi 90 que dura la película no tienen música? ¿Que algunas de las esculturas que se ven en el castillo eran versiones preliminares de la Bestia?
¿Y recordáis que fue la primera película de Disney que se dobló en España? Antes teníamos que escuchar los doblajes procedentes de Sudamérica, y el trabajo que se hizo aquí, con Inés Moraleda y Jordi Brau en los principales papeles, fue estupendo. En cuanto a las voces originales, Julie Andrews fue uno de los nombres que se consideró para hacer de Señora Potts y Patrick Stewart, el Capitán Picard de Star Trek y el Profesor Xavier de X-Men se vio obligado a rechazar el papel de Ding-Dong (Cogsworth en el original, Big Ben en el doblaje para Reino Unido) por problemas de agenda con la serie de ciencia ficción. Y lo mejor de todo... ¿A que no sabéis quien puso la voz de la Bestia en la versión china...? Ni más ni menos que Jackie Chan, que además se atrevió con las canciones...
El éxito fue instantáneo. Ganó casi 400 millones de dólares en todo el mundo sólo con su exhibición cinematográfica, siendo la primera película de animación que superaba la barrera de los 100 millones, y luego arrasó en el mercado del vídeo. Logró seis nominaciones a los Oscar, tres de ellas en el apartado de mejor canción. Ganó la canción principal de la película y Alan Menken se llevó también el Oscar a la mejor banda sonora. Propició una versión en teatro, un espectáculo sobre hielo, una secuela que fue directamente al mercado del vídeo y hasta varios videojuegos. Es, sin duda, una de las películas más queridas de Disney.
Mi cariño por La Bella y la Bestia nació desde el mismo momento en que vi su maravilloso cartel original, éste que aparece más abajo. Evocador, sugerente y misterioso. Lo que necesita un cuento imperecedero como éste, que sirve de base a la mejor película de animación de la Historia. Y por todo esto, tendrá siempre un hueco en mi corazón cinematográfico.
martes, octubre 23, 2007
'El jorobado de Notre Dame', una joya no tan conocida de Disney
Disney vivió años de esplendor en los años 90, comenzó una auténtica época dorada. La Sirenita abrió el camino, La Bella y la Bestia (siempre será mi favorita junto con el clásico que es y siempre será Bambi) se convirtió en todo un hito al convertirse en la primera película de animación que pudo ganar el Oscar al mejor filme, Aladdin y El Rey León destrozaron las taquillas... Y muy poca gente se acuerda de que una de las siguientes películas que hizo Disney, quizá su última obra maestra de ese periodo (con permiso de Tarzan, que veo como una película injustamente infravalorada) fue El jorobado de Notre Dame. A pesar de que no es uno de los títulos más conocidos y reconocidos, siempre he pensado que es una de las mejores películas que salió del estudio, unas de las más ricas y completas.Los seis primeros minutos de la película son simplemente magistrales, uno de los mejores prólogos que se han visto nunca en una película de animación. Sí, El jorobado es una película de dibujos animados. Sí, es un musical. Sí, tiene secundarios cómicos para que disfruten los más pequeños. Pero la historia, basada en la espectacular, oscura y dramática obra de Víctor Hugo, no podía reflejarse en una película sólo para niños. Ese prólogo es oscuro, duro, violento y dramático, seis minutos perfectos, vibrantes y brillantes. Contado como un cuento para niños, descubrimos el origen de Quasimodo, el campanero de la magnífica Notre Dame, cómo llegó allí y quién es el responsable.
Y en esa escena conocemos a uno de los mejores villanos modernos de Disney: el juez Frollo. Víctor Hugo retrató a un mandatario eclesiástico, pero Disney optó por convertirlo en magistrado y darle el poder en París. El estudio esgrimió ese motivo para justificar el cambio, pero es obvio que hubiera habido protestas si ese comportamiento lo mostrara un cura en una película de dibujos animados. Y es que hay dos motores en esta película para explicar las motivaciones de los personajes. El primero, muy habitual en Disney, el amor. Quasimodo y Febo se enamoran de Esmeralda, y ella siente cariño por el primero y amor por el segundo.
Pero Frollo es otra historia. La lujuria es lo que le mueve. Y hay que ser muy valiente para expresar eso es una película de dibujos animados. Es sencillamente espectacular ver cómo la canción de amor de Quasimodo se transforma, temática y visualmente, en el grito lujurioso de un Frollo que clama ante la atenta mirada de unos ficticios inquisidores que parecen salidos del mismísimo infierno. Este es uno de los mejores números musicales que jamás ha metido Disney en sus películas (por cierto, en castellano es Constantino Romero quien dobla a Frollo y quien canta sus canciones).
Tan adulto estaba quedando el contenido visual de este filme, que esta escena llamó la atención de la asociación norteamericana que se encarga de calificar las películas y le llevó a pedir que las líneas de la ropa de la Esmeralda que Frollo ve bailando en el fuego quedaran mejor definidas, para que no diera la impresión de que la gitana está desnuda. Y es que El jorobado de Notre Dame puede ser el primer filme Disney que utiliza de una forma tan abierta y expresa el deseo sexual. Ese uso es tanto visual (el baile de Esmeralda en el Festival de los Locos es, como poco, sugerente) como narrativo.
La animación es de las más conseguidas de la época y, si no me falla la memoria, fue el primer título de este género que utilizó el ordenador para generar escenas de masas. Los paisajes de París y de Notre Dame, ya desde el excepcional comienzo de la película (Notre Dame observada por encima de las nubes en un travelling que acaba en las calles de la capital francesa), son el marco perfecto para la historia.
Y como colofón, cuenta con la mejor banda sonora escrita por Alan Menken (no encuentro otra partitura que haya sabido utilizar los coros de una forma tan maestra como la de El jorobado), quien fue dueño de los Oscar musicales durante tantos años con su trabajo para Disney y que, curiosamente, se quedó sin estatuilla por este título (siempre he pensado que este es uno de los premios más esquizofrénicos de la Academia, en el que casi nunca estoy de acuerdo; aquel año el ganador fue Gabriel Yared por su correcta música para El paciente inglés).
El jorobado es una joya de Disney. Una joya que muchos no han descubierto todavía y, sin duda, el mejor camino para conocer la obra de Víctor Hugo si todavía no la habéis leído.














