Cuando uno ve una edición especial o un montaje del director hay dos grandes posibilidades. La primera es que sea un método más de sacar dinero. Tenemos una película de razonable éxito, tenemos mucho material que se ha quedado en la sala de montaje y tenemos afán de seguir sacando beneficios en el mercado del DVD. Solución, editamos una una película con cinco, diez, veinte o treinta minutos más, al margen de que sean necesarios, de que mejoren la película o de que cuenten con el beneplácito de sus autores. Porque lo único que importa es ganar dinero y los fans de una película normalmente están dispuestos a picar para conseguir un nuevo montaje de la misma con escenas nuevas.El segundo camino normalmente lo emprende el director. La película que se ha estrenado en el cine no es exactamente la que él había visualizado. Y sacando partido de ese afán económico del productor, le convence para que le deje hacer un montaje más personal. Con estos montajes se suele remediar el daño que se ha hecho al estrenar una película, lastrándola con la ausencia de secuencias y personajes importantes sólo para conseguir que la duración sea apta para que haya cinco sesiones al día y no tres (así se venden más entradas) o que la calificación por edades no sea restrictiva (se amplía el público que puede acceder a la sala).
Después de ver el montaje del director de El reino de los cielos, me decanto por la segunda opción y censuro con toda mi alma a los productores, distribuidores o responsables que hayan decidido en su día cortar tanto esta película. Siempre he pensado que Ridley Scott es uno de los grandes directores de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Pero, por algún motivo, casi siempre ha tenido problemas con el montaje final de sus películas. Y también con la crítica, que siempre ha gustado de despedazar cada uno de sus trabajos, por muy notables que puedan ser. Eso sucedió con El reino de los cielos, una película denostada en su día con críticas facilonas y que a mí, en su momento, me pareció un espectáculo realmente entretenido.
Ahora veo este nuevo montaje y rectifico. El reino de los cielos es una gran película. No es una obra maestra, no está entre las grandes maravillas de su director (Alien, Blade Runner, Thelma & Louise), pero sí es una gran historia. Ahora sí. Al verla en el cine, era obvio que faltaban muchas cosas. Era imposible entender cómo un herrero (Orlando Bloom; no es un gran actor pero con esta película demostró que podía ser alguien más que Legolas en la pantalla) se convertía, casi de la noche a la mañana, en todo un caballero del reino de Jerusalén. Era imposible entender las decisiones que adoptaba la reina de Jerusalén (una Eva Green a la que no conocía y que me sorprendió muy positivamente).
El montaje del director añade escenas del inicio y ayuda a entender el dolor de Balian por la muerte de su esposa. Extiende muchísimo el personaje de Sybila, hasta el punto de darle un hijo que había desaparecido del montaje cinematográfico. Sin él, sin esa parte de la historia, no se puede entender mucho de lo que sucede después. Recrea casi desde cero la relación entre Balian y el rey Balduino (que en el original tiene la voz de Edward Norton), dando una mejor y mayor explicación de por qué confian tanto el uno en el otro. Explica tantas cosas que se hace difícil entender por qué se cayó tanto material en la sala de montaje.
Este nuevo montaje mantiene todas las cualidades de la película estrenada en cine. Actores bastante correctos (es una gozada oír a Jeremy Irons en la versión original o ver el enésimo papel de maestro de Liam Neeson; pero si un actor me gustó de verdad es el sirio Ghassan Massoud, que interpreta a Saladino), una fotografía preciosa que distingue de maravilla los distintos escenarios y tonos de la película, un diseño de producción extraordinario y una música de Harry Gregson-Williams (esto sí que no lo entenderé nunca en Ridley Scott, cómo contando con músicos en estado de gracia rellena sus películas con temas de otros: aquí usa música de Hannibal, El cuervo: ciudad de ángeles y El guerrero nº13).
La película pasa de 130 a 185 minutos. Esos 55 minutos más tampoco ponían la película en una duración imposible de estrenar. Pero los productores decidieron cortar indiscriminadamente. Una pena, porque El reino de los cielos que conocerán la mayoría de los espectadores no será el mismo que tenía en mente Ridley Scott cuando rodó la película, el que yo he visto en este nuevo montaje. Menos mal que nos queda el DVD...
"No muestres temor cuando estés ante el enemigo
Sé valiente y recto para que Dios te ame
Di la verdad siempre aunque te conduza a la muerte
Protege a los indefensos y sé justo
Este es tu juramento
Y esto es para que no lo olvides"