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jueves, abril 09, 2009

10 PELÍCULAS..., diez frases míticas

Hace ya algunos años, me guardé un recorte de prensa que recogía las diez frases más celebres de la Historia del cine que había recopilado el Libro Guinness del Cine. Pensaba hacerme eco aquí de dicho listado, publicado en 1998, pero está visto que Internet llega a todas partes y hay montones de páginas en las que se pueden consultar esas diez frases memorables. Así que me he puesto manos a la obra y he recopilado otras diez frases míticas, diez frases que se me han grabado de tal forma en la memoria que las he utilizado en la vida diaria con cierta habitualidad. A veces con su sentido más literal, a veces como comparación con algún suceso, a veces simplemente como recordatorio a la película en cuestión. Diez frases míticas ordenadas por orden cronológico.


· DRACULA (1931)
"Yo no bebo... vino".

Tras la fantasmagórica y aterradora aparición de Bela Lugosi en pantalla, poco a poco se van dando a conocer detalles sobre el personaje. Y uno de ellos es el esencial. Cuando Renfield, de viaje de negocios en Transilvania, insta al Conde Dracula a unirse a él en la mesa, éste le replica de una forma tan categórica como terrorífica. Vino no. Pero sí bebe, ya lo creo que sí. Renfield no sabe lo que bebe Dracula, el mejor Dracula que ha visto nunca la pantalla, pero el espectador sí. Yo tampoco bebo vino... ni sangre.

· LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ (1939)
"A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre".

Uno de los parlamentos, de los diálogos y de las escenas más famosas del cine de siempre, el final de la primera mitad de Lo que el viento se llevó. Vivian Leigh, sobre un atardecer rojizo y haciendo una solemne promesa, la de que nunca más volverá a sufrir penurias. Poco sabía la buena (¿buena?) de Escarlata O'Hara que todavía le quedaba más de hora y media de sufrimiento en la película. Yo no he pasado hambre, no, pero ¿quién no se acuerda de este memorable momento?

· CASABLANCA (1942)
"Siempre nos quedará París".

Casablanca es la película que más frases célebres ha dejado en la Historia del cine. Lo difícil es escoger sólo una. Que si puede ser el comienzo de una gran amistad, que si de todos los cafés del mundo tuvo que entrar en el mío, que si tócala otra vez Sam (cosa que, en realidad, no se llega a decir en la película). Pero como en el fondo soy un romántico incurable y, además, no conozco de la capital francesa más que uno de sus aeropuertos, me tengo que quedar con ésta. Y es que nunca hubo una pareja como Bogart y Bergman. Bueno, Bogart y Bacall, pero esa además de en el cine vivió su pasión en la vida real.

· CON FALDAS Y A LO LOCO (1959)
"Nadie es perfecto".

No podía faltar en esta lista una película de Billy Wilder. Y no podía faltar el mejor final posible de una comedia sencillamente extraordinaria. Después de toda una película preguntándonos cómo iba a acabar la imposible relación entre Daphne (Jack Lemmon) y Osgood (Joe E. Brown)... nos quedamos con las ganas de saberlo. ¿Por qué? Porque podemos ser muchas cosas en esta vida, ricos o pobres, sensatos o alocados, hombres o mujeres, pero hay una cosa que no podemos ser por mucho que nos empeñemos: perfectos. ¿Y quién quiere perfección...? Yo no. Me gustan esas pequeñas imperfecciones que hacen de la vida algo apasionante.

· EL PADRINO (1972)
"Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar".
Pensad en una frase que os haya puesto los pelos más de punta que ésta. Porque el Padrino, don Vito Corleone, Marlon Brando, lo dice como si nada. Sin amenazar realmente. Pero se ve todo lo que hay detrás de esa sencilla frase. Una oferta que no podrá rechazar. El "no podrá" no implica que la oferta sea tan buena que sea imposible decir no. El "no podrá" significa exactamente eso, que no va a poder rechazarla. Y sólo de pensarlo, insisto, se me ponen los pelos de punta. La amenaza más limpia y hermosa que ha dicho un mafioso en la pantalla. Y en un peliculón de esos imposibles de olvidar.
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· TIBURÓN (1975)
"Vamos a necesitar un barco más grande".
Un tiburón ataca en la costa y hay que cazarle. Vale. Hasta ahí todo parece relativamente fácil, ¿no? Salen tres hombres con un barco a alta mar con ese objetivo. Y entonces es cuando uno de ellos, el jefe de Policía Brody (Roy Scheider), ve por primera vez y de cerca al bicho que quiere cazar. Es grande. Muy, muy grande. Y a Brody no le queda más remedio que asumir que va a necesitar un barco más grande para cazar al animal asesino. Como en tantas y tantas cazas de la vida real, hace falta un barco así.
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· TAXI DRIVER (1976)
"¿Me estás hablando a mí?".
Decía un poco más arriba que pensárais en una frase que ponga los pelos de punta. Es esta. Travis (Robert De Niro) frente al espejo, planeando su cruzada contra aquellos que hacen de Nueva York una ciudad peligrosa. Con un arma en su mano. Y recreando cómo va a reaccionar cuando se encuentre al primer listo al que ajusticiará. Lo que uno siente al ver esta escena sólo se parece a lo que sentí al ver a Clint Eastwood en Gran Torino. Y, no, nunca jamás en la vida le he dicho esta frase a nadie en serio. Yo no soy capaz.

· LA GUERRA DE LAS GALAXIAS (1977)
"Que la Fuerza te acompañe".
La Fuerza, siempre la Fuerza. Ni la suerte ni nada parecido. Lo que tiene que acompañar a la gente para que las cosas le salgan bien es la Fuerza. Lo complicado en esta saga es recordar qué personaje dijo esta frase en qué escena. Yo siempre me quedo con esa en la que Han Solo (Harrison Ford) se la dice a Luke Skywalker antes del ataque a la Estrella de la Muerte. No creerá en la Fuerza, pero sabe que es lo que su amigo necesita oír. Y si Han lo dice, es que algo tiene que haber... No hay mucha gente que me lo ha dicho, no, pero es una frase que yo sí suelo utilizar. Que la Fuerza os acompañe a todos.

· BLADE RUNNER (1982)
"He visto cosas que vosotros no imaginaríais".
Si alguna vez el cine se ha acercado a la poesía, es en este parlamento de Blade Runner. La misión del replicante Roy Batty (Rutger Hauer) llega a su fin ante el blade runner Deckard (Harrison Ford). Y entonces, sólo entonces, Roy es capaz de expresar el inmenso e infinito valor de la vida. El de esos pequeños y grandes recuerdos que nos mantienen vivos. El de todo aquello que se perderá cuando dejemos de respirar. Y no importa quién escucha esos sentimientos. Lo importante es plasmarlos para que no se olviden, antes de que se pierdan como lágrimas en la lluvia. Como las lágrimas que siempre me despierta esta escena.

· E.T. EL EXTRATERRESTRE (1982)
"Mi casa, teléfono".
Pocas cosas me han generado más asombro en un cine que ver a E.T. hablar por primera vez. Y no tiene nada que ver con que tuviera cuatro años cuando lo vi. Tiene que ver con la magia, con los sueños y con la empatía que uno puede sentir con un personaje, por mucho que no sea en realidad más que un amasijo de cables y plástico. Lo de "teléfono, mi casa" es sólo uno de los incontables momentos mágicos que tiene esta película. Pero es algo que permanecerá para siempre en mi memoria. Y seguro que en la de otros muchos que, como yo, cayeron un bue día bajo el influyo de esta preciosa e inolvidable película. Que levante la mano quien no haya dicho nunca "teléfono, mi casa" intentado imitar la voz de E.T. ¿Hay alguien? Pues no sabes lo que te has perdido...

domingo, noviembre 04, 2007

'Taxi driver', cine puro

No importa cuántas veces vea Taxi driver, siempre me parecerá una película extraordinaria, sorprendente, magnética. Siempre se encuentra algo nuevo. Siempre produce un escalofrío ver a Travis Bickle (un impresionante Robert de Niro) hablando delante de su espejo con la pistola en la mano. Siempre se ve la maestría de Scorsese en la dirección y de Paul Shcrader en el guión. Siempre se ve un aspecto del Nueva York de los años 70 en el que no había reparado antes. Siempre estremece la maravillosa música de ese genio que era Bernard Herrmann, en lo que fue su último trabajo para el cine, ya que murió al día siguiente de finalizar la grabación. Siempre hay algo que coloca ésta entre las mejores películas de todos los tiempos, que la convierte en un clásico inmortal.

Taxi driver es un impresionante relato sobre la soledad, pero también un descenso redentor a los infiernos. Es la historia de un hombre enfermo, de un auténtico psicópata que descarga toda su ira en menos de dos horas de película, pero que tiene unos objetivos muy claros y, en el fondo, no tan perversos como puede parecer en un principio. Es el antihéroe por excelencia. De Niro borda el papel. No soy capaz de imaginarme a otro en la piel de Travis, por mucho que se llegara a negociar con Dustin Hoffman o con Al Pacino para hacer la película. El gran De Niro estuvo un mes trabajando de taxista doce horas al día, igual que su personaje. Tenía que sentir lo mismo que Travis, entenderlo para plasmar en la pantalla todas esas sensaciones. Y lo consigue, ya lo creo que lo consigue. No hay más que ver su último plano en la película, tremendamente inquietante, para ver la sintonía entre el actor y el personaje.

De Niro y Scorsese llegaron prácticamente juntos al proyecto. Ambos venían de hacer Malas calles y querían hacer Taxi Driver. No todo el mundo sabe que el propio Scorsese se reservó un pequeño papel en la película. Acostumbrados a verle con su imagen actual, es difícil reconocerle con su pelo totalmente negro y con una abundante perilla, pero es el hombre que se sienta en el taxi de Travis y le dice que va a matar a su mujer, cuya sombra se ve en la ventana de la casa de otro hombre. Entre los dos mejoraron el impresionante guión de Schrader, que usó algunos aspectos de su propia vida, escrito en apenas cinco días. El "¿Me estás hablando a mí?" delante del espejo no figuraba en el guión, fue una gloriosa improvisación de De Niro.

La película fue nominada a cuatro Oscar, los de mejor película, mejor actor (De Niro lo perdió ante el Peter Finch de Network), mejor banda sonora (ganó Jerry Goldsmith con esa joya que es La profecía) y mejor actriz secundaria (una Jodie Foster espectacular a sus 14 años, que no pudo rodar las escenas más explícitas sexualmente hablando que había en el guión por ser menor de edad y su hermana mayor, de una talla muy similar, actuó como doble; el premio se lo llevó Beatrice Straight por Network). Ese fue el principio del ninguneo de la Academia a Scorsese, que duró hasta el año pasado, cuando logró la estatuilla por Infiltrados. Aquel fue el año en el que triunfó Rocky.

Cuando triunfa una película tan violenta como ésta, suelen sucederse las críticas por lo explícito de lo que se ve en pantalla. Hay quien cree que filmes así fomentan el uso de la violencia. Y, desde mi punto de vista, se equivocan. Es un estudio sobre la violencia, además de sobre la soledad, es un análisis de la sociedad estadounidense de mitad de los años 70. La violencia forma parte de la vida e ignorarla no va a conseguir que desaparezca. Quien quiera utilizar un modelo para descargar su ira y su odio lo va a encontrar, con o sin Taxi driver. Y si no defendemos este cine, lo único que conseguimos es perder para siempre el trabajo de varios genios que coincidieron en un mismo proyecto. Taxi driver es historia del cine, séptimo arte con mayúsculas, una delicatessen para la vista y para el cerebro, una de esas películas que hacen pensar y disfrutar.

Acaba de salir una muy buena edición de dos discos en DVD. Escuchar a Scorsese hablar sobre los planos innovadores que incluyó (como el travelling a un pasillo vacío mientras Travis habla por teléfono), De Niro o Schrader hablar de la película es un lujo. Y me quedo con una anécdota que revela cuan realista es este filme. Un día entró un hombre en el despacho de Schrader y le preguntó quién le había hablado sobre él para escribir ese guión. ¿Os imagináis lo que puede ser tener delante a alguien parecido a Travis Bickle pidiéndote explicaciones...? Tiemblo sólo de pensarlo...