jueves, febrero 21, 2008

'Sweeney Todd', una maravilla más de Tim Burton

No hay muchos directores que se hayan ganado que siempre pague una entrada de cine para ver sus películas, hagan lo que hagan. Tim Burton es uno de ellos. A lo largo de los años, este realizador ha ido creando un universo de fantasía único, brillante, excepcional. Me gusta su visión de Batman, me emociona su acercamiento al mito de la bella y la bestia a través de un muchacho con tijeras en lugar de manos, me gusta el toque siniestro de su animación, me siento muy identificado con su amor por el cine, incluso a través de la vida del peor director de la historia, me maravilla su forma de contar fábulas de cualquier tipo.

Y llega ahora Sweeney Todd. Un musical. ¿Puede Tim Burton hacer un musical, por mucho que sea una historia macabra como la de este barbero diabólico? Claro que puede. Es Tim Burton y es uno de esos pocos directores que disfruta tanto con lo que hace que siempre ofrece algo interesante. Y a veces que lo que ofrece es tan interesante que se acerca a la perfección absoluta. Sweeney Todd es una de esas ocasiones, y con ella nos regala unas cuantas escenas memorables, algún que otro personaje irrepetible, dos horas de puro cine personal. Se acerca a la perfección, digo, porque no acaba de ser redonda, pero no le falta mucho. Es lo que tiene, por un lado, ser un genio y, por otro, estar atado a un material espléndido, en este caso un musical de éxito.

Sweeney Todd es la adaptación al cine, como decía, de un exitoso y sangriento musical. En el Londres del siglo XIX, un barbero que es feliz con su preciosa mujer y su pequeña niña. Pero un poderoso juez sin escrúpulos se encapricha de esa mujer y hace apresar al barbero. Éste permanece preso quince años, pero logra escapar y regresa a Londres dispuesto a clamar venganza. La historia está repleta de canciones (lo cual hace absurdo que se hayan doblado los escasos diálogos que hay sin música, incluso frases entre las propias canciones; una absurdez más de este sistema que tenemos en España), que nadie espere un respiro musical porque no lo hay. Y eso que se han suprimido algunas canciones del musical para adaptar un montaje que dura tres horas a una película casi redonda de 120 minutos.

Tim Burton ofrece pura magia desplegada en un Londres lóbrego, oscuro y decadente. Ofrece humor negro. Ofrece unas dosis de romanticismo que para sí quisieran películas que presumen de ello. Ofrece números musicales inolvidables, un montaje precioso. Y ofrece un plano final de esos que ponen la piel de gallina. Casi todo en la película funciona a la perfección y visualmente es un espectáculo que muchos realizadores pueden ofrecer en el cine actual. El imprescindible apartado musical se complementa deliciosamente con una cuidadísima fotografía, con una dirección artística envolvente y con unas actuaciones absolutamente de lujo. Y aquí hay que detenerse en algunos nombres.

Sobra decir que el alma de la película es Johnny Depp. Estoy convencido de que su Sweeney Todd es el mejor personaje que ha creado nunca. Contenido cuando debe serlo, desatado y algo histriónico cuando corresponde. Cantando sus propias canciones. Y dejando magia pura en muchos momentos. Y aunque todo el mundo se haya deshecho en elogios hacia Depp (algo, por otra parte, habitual con este actor), no desmerece en absoluto Helena Bonham-Carter (pareja sentimental de Tim Burton, por cierto), que realiza una actuación portentosa, tan divertida como emocionante. Y podríamos seguir, porque Alan Rickman es un espléndido villano de la función y Sacha Baron Cohen firma una gran actuación de barbero italiano. Con lo difícil que es conseguir una buena actuación de un niño, y Burton también la ofrece con Edward Sanders.

¿Qué falla en Sweeney Todd? Un pequeño detalle de guión. A ratos, a Tim Burton parece sobrarle la historia de amor, más allá de su necesario papel de motor de la venganza de Todd. Esto se ve especialmente al final. No es un final precipitado, pero sí prescinde de los dos jóvenes enamorados en la medida de lo posible. Porque, en el fondo, esta tiene que ser la historia de Sweeny Todd. Pero a Tim Burton se le puede perdonar ese pequeño detalle después de dejarnos dos horas gloriosas, con un vigor tremendo (quien siga diciendo que el musical ha muerto, que vea esta película...), muy sangrientas (el color de la sangre le da un toque de irrealidad, pero hay mucha, mucha, sangre...) y, sobre todo, muy emocionante y entretenida. Un lujo.

Aunque mucha gente prefiere Ed Wood o Big Fish, incluso quizá ahora haya quien prefiera Sweeney Todd de entre su formidable filmografía, yo me sigo quedando con Eduardo Manostijeras. Pero Sweeney Todd es de lo mejor que se ha podido ver en el cine en mucho tiempo. ¡Que viva muchos años Tim Burton y nos siga ofreciendo esos maravillosos pedazos de su portentosa imaginación!

miércoles, febrero 20, 2008

'Jumper' y 'Monstruoso', dos fiascos de ciencia ficción

Me encanta la ciencia ficción. Cada vez que llega una película de este género las espero con expectación, esperando ver cosas nuevas, historias emocionantes de otros mundos, de personajes extraordinarios, de situaciones inverosímiles pero apasionantes. Suelo ser menos exigente con una película de ciencia ficción que con un título de cualquier otro género. Eso no es del todo positivo, pero me ha dado tantas horas de diversión que le perdono muchas cosas al género. Abundan, además, las grandes ideas que no terminan en grandes películas, de esas que piensan "qué peliculón se podría haber hecho" pero no lo has visto.

A pesar de todo, la ciencia ficción me deja de vez en cuando películas que realmente no merecen la pena. Y acabo de juntar dos: Jumper y Monstruoso.

Jumper me llamó la atención hace tiempo. Me gustó la idea de un tipo que pudiera teletransportarse a donde quisiera con sólo tener una referencia visual. Pensé que tenía muchísimas posibilidades cinematográficas. El trailer no era malo del todo. Y el reparto, interesante: Hayden Christensen, Samuel L. Jackson (dos Jedi que se juntaban de nuevo, aunque ésta vez el primero es el héroe y el segundo el villano), Jamie Bell, Diane Lane, Michael Rooker... Pero la verdad es que la película deja una sensación de vacío casi absoluto. Sí, entretenidilla, pero nada más. No hay mucho que rascar.

La película cumple muchos tópicos del cine moderno. Por supuesto, no puede faltar la habitual niña más o menos mona que ejerza de novia del protagonista. Por supuesto, no puede faltar el final abierto que dé pie a una trilogía (¿por qué no se puede hacer una saga de dos o de cuatro partes? ¿por qué todo tiene que ser una trilogía?). Por supuesto, se trata de una película cortita que en realidad camufla lo que podría haber sido una buena introducción de una historia más completa (si acaso, la historia interesante que tiene Jumper está en el epílogo). Por supuesto, adolece de un climax realmente fascinante y la pelea final se queda en algo de andar por casa. Por supuesto, no pasará a la historia por mucha secuela que se estrene.

Y no es que sea una mala película, tampoco es eso, pero es una pena que se desperdicie buen material. De hecho, el rodaje se retrasó porque a última hora se decidió que los protagonistas, en lugar de ser adolescentes, debían ser jóvenes. La tiranía de la imagen, una vez más. O quizá el aburrimiento de ver a un niño/chaval/adolescente salvado siempre el mundo, eso que ya hemos visto tantas veces. Al final salí del cine lamentando lo inane de la hora y media que acababa de ver, de la que sólo disfrute realmente de la música de John Powell, pegadiza y muy adecuada a la cinta, y de la cara de mala leche de Samuel L. Jackson (que, también hay que decirlo, ya la ha lucido en pantalla con mucha asiduidad). Prescindible.

El segundo fiasco (en el sentido de que no me ha gustado, no de que me haya decepcionado; sabía lo que era de sobra antes de verlo) es Monstruoso. Precedida de una enorme y exitosa campaña de marketing en Internet (que en realidad casi se ha quedado en Estados Unidos, porque en España todavía nadie se ha sumado de verdad al carro de Internet para casi nada) y asociada al nombre de J. J. Abrams, el creador de series como Alias o Perdidos, es una película difícil de evaluar. Rodada cámara digital en mano, como si fuera un documento de los protagonistas, una técnica ya vista hace muchos años en La leyenda de la Bruja de Blair y, mucho más recientemente, en REC. Nada nuevo por ese lado, aunque sí 75 minutos de imagen mareante y de bajísima calidad. ¿Que es lo que se buscaba? Estupendo. ¿Que es mareante? Por descontado.
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La historia que cuenta tampoco es nueva. Un monstruo gigante ataca y destroza Nueva York (lo mejor de la película es que Estados Unidos vuelve a recuperar el humor para este tipo de películas y abandona la psicosis del 11-S). Dice Abrams que la idea se le ocurrió viendo en Japón una tienda llena de muñequitos de Godzilla. Vale. Al monstruo de Monstruoso no le vemos hasta que no han pasado 20 minutos de película (en la mejor escena de la película, que, dicho sea de paso, es la que aparece en el trailer...). Y luego tampoco le vemos mucho más que en tres o cuatro planos más o menos borrosos y confusos. Muy poco para ser una película de monstruo, ¿no? El bicho en cuestión está bien hecho, sí, pero al final sabe a muy poco y para saber exactamente cómo es la gente está recurriendo en Internet... a la foto del juguete que se va a comercializar. Cuando más se le ve es al final es una escena... cómo decirlo sin revelar nada... que es vergonzosamente inverosímil...
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En lugar de seguir las andanzas del monstruo, lo que seguimos es a un grupo de jóvenes, que comienzan la noche en la fiesta de despedida de uno de ellos, que se marcha a trabajar a Japón (qué guiño tan fácil a Godzilla...) y de los remordimientos que le entran por no haber sido capaz de mantener en su vida a la chica de sus sueños, que se presenta en la fiesta con un ligue. Absolutamente prescindible todo esto, la verdad. El resto de la película está plagado de gritos, expresiones grandilocuentes, "¡¡¡dios míos!!!" a mansalva... y poco más. Hay quien piensa que Monstruoso puede marcar época. A mí sólo me pareció un ratito de entretenimiento previsible y de baja calidad técnica. Pero, ya se sabe, sobre cine cada uno tiene su propia opinión...

viernes, febrero 15, 2008

'Juno', una película simpática y entretenida, algo sobrevalorada

Juno es de esas películas ante las que uno no sabe muy bien cómo reaccionar antes de ponerse a verla. Por un lado, piensas que va a ser una película sencilla, amable, simpática, para pasar un rato muy entretenido y posiblemente poco más. Por otro, resulta que es la película semi-independiente (luego explico ésto) que ha caído en gracia entre los críticos, algunos de las cuales la llegan a considerar la mejor película del año, lo que unido al bombardeo de nominaciones y premios hace de ella uno de esos títulos imprescindibles de la temporada. Abstraido por completo de lo que dicen unos y otros, el veredicto es claro: ni una cosa ni la otra, pero creo que se acerca más a lo primero que a lo segundo.
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Lo esencial de Juno es Ellen Page, una joven actriz de 21 años que borda su papel con una sencillez y una naturalidad espectaculares. Sin ella, es probable que esta película hubiera caído en el olvido. Ellen Page mejora el guión que tiene entre manos, da una vida inusitada a cada secuencia en la que participa y hace creíbles diálogos que autoasumen demasiado que deben ser graciosos e hilarantes y no siempre están a la altura. No es nada fácil llevar el peso de una película que ofrece un punto de vista tan original, el de una adolescente que se queda embarazada y decide tener el niño y darlo en adopción a una pareja que ha puesto un anuncio en una revista. Embarazos no deseados se han visto unos cuantos en el cine, pero nunca desde el punto de vista de una madre tan joven y desde una óptica tan desenfadada. Porque Ellen Page, Juno, es el motor de la historia, lo demás queda en un segundo plano.
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Esa misma concepción, siendo original y positiva, acaba por mermar otras bazas de la película. El guión engaña, es bastante menos ocurrente de lo que parece, pero los actores dan vida a muchas de las situaciones. Pero algunos quedan arrinconados. J. K. Simmons, padre de la joven Juno, realiza un papel extraordinario... pero desaprovechado, lo mismo que le sucede al futuro padre adoptivo del bebé de Juno (Jason Bateman) en la parte final de la película. Al recorrer nueve meses de la vida de los protagonistas, la película pasa por encima de muchas situaciones que podrían haber dado mucho juego y deja algo desdibujados a muchos personajes, en especial los de los padres de la joven (padre y madrastra). También deja en el aire muchas relaciones entre personajes, como la que mantiene Juno con el padre de la criatura (un divertido Michael Cera).
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Pero lo cierto es que la película consigue su objetivo: la sonrisa del espectador durante casi todo el metraje y, sobre todo, al final. Y como eso no es tan habitual, hay que agradecerlo y aplaudirlo como se merece. A pesar de tratar un tema polémico, no pretende ser una película moralizante, no es un discurso aleccionador, sino una historia humana. Y por eso cae simpática de principio a fin. Tiene cuatro nominaciones al Oscar (mejor película, mejor director, mejor guión y mejor actriz protagonista), pero lo cierto es que sólo apostaría por ella para que Ellen Page se llevara una merecida estatuilla por su retrato de Juno (Page fue derrotada en los Globos de Oro por Julie Christie, también nominada a los premios de la Academia).
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La comparación de Juno con Pequeña Miss Sunshine se ha establecido de inmediato. Y es verdad que es la película sencilla del año, por recaudación (costó 2,5 millones y hace algunas semanas llevaba en taquilla, sólo en Estados Unidos, unos 75) y por valoración del público (8,3 sobre 10 en IMDB) Pero se corre el riesgo de calificar a Juno como lo que no es. Y no es una película independiente en el sentido estricto de la palabra. No lo es porque viene de un pequeño estudio (Fox Searchlight), sí, pero filial de uno de los grandes (20th Century Fox). Y seguramente la Fox habrá tenido mucho que ver en la campaña de promoción que le ha proporcionado esas cuatro nominaciones a los Oscar o las tres a los Globos de Oro.
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No lo es tampoco por sus actores. Porque no son grandes estrellas, pero a ninguno se le caen los anillos por formar parte de superproducciones al igual que de películas más pequeñas como ésta. Y por citar una pequeña curiosidad, en Juno se dan cita Elektra (Jennifer Garner, en Daredevil y Elektra), Kitty Pryde (la propia Ellen Page, en X-Men. La decisión final) y J. J. Jameson (J. K. Simmons, en las tres entregas de Spider-Man), tres personajes de adaptaciones cinematográficas de cómic. ¿Eso es bueno o es malo? Ni bueno ni malo, simplemente demuestra las conexiones entre el cine de los grandes estudios y el cine independiente, que ambos pueden gustar a todo tipo de públicos por mucho que se intente trazar, con demasiada frecuencia, una frontera entre los espectadores que ven uno y otro cine.
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Probablemente estemos ante la película sobrevalorada del año, por los motivos que sean, pero que se pasa un buen rato con esta simpática historia es algo que queda fuera de toda duda. Yo, a pesar de todo, la he disfrutado. Mucho.

jueves, febrero 14, 2008

Primer trailer de 'Indy 4'... no tengo palabras

Después de ver un rápido repaso a las tres primeras películas, vemos el sombrero. Su sombrero. En el suelo. Y ÉL alarga una mano, lo coge y se lo pone. Vemos sólo la sombra. Y sabemos inmediatamente que es él, que es Indiana Jones. El de siempre. Uno de los más grandes iconos de la historia del cine. Uno de los pocos personajes a los que podemos reconocer sólo por su silueta. O por la maravillosa y evocadora marcha que el maestro John Williams compuso para él, y que suena mientras le vemos recoger su sombrero y durante el siguiente minuto.

Ya tenemos trailer de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. El primero. No muestra mucho de la película, alguna pequeña pincelada que, si se sabe ver, dice por dónde va a ir la película. Y todavía sin calavera de cristal a la vista. Pero yo me he quedado sin palabras. Es él. Es Indy. Casi 20 años después de la última vez que le vimos. Pero es él, en plena forma, con el mismo humor de siempre, con el látigo, con el sarcasmo, con todo. Es Indy. ¿Cómo puede ser mala esta película si es Indy...? Y si es Spielberg quien dirige, el último genio de la aventura y la fantasía, ¿cómo va a salir más este glorioso regreso a la gran pantalla...?

Dice el contador que hay en la web de Yahoo (que distribuye el trailer en exclusiva) que me quedan 97 días, 14 horas, dos minutos y siete segundos para que llegue el estreno. Y la espera se me hace eterna...

miércoles, febrero 13, 2008

'Star Wars' vuelve a los cines

Y cuando parecía que Star Wars nunca más iba a volver a los cines, que su futuro pasaba por la televisión, va George Lucas y vuelve a sorprendernos... Se sabía que estaba preparando dos series, una de animación por ordenador, a la que corresponden las imágenes de este post, y otra de acción real. La primera está previsto que llegue a la pequeña pantalla en otoño y para la segunda habrá que esperar bastante más. Pues ahora resulta que la primera la veremos en verano... ¡¡¡en el cine!!! El 15 de agosto se podrá ver en pantalla grande (en Estados Unidos; las fechas internacionales del estreno aún no se conocen) el episodio piloto, algo más de tres años después del estreno de La venganza de los Sith, la que se suponía iba a ser última aportación cinematográfica de la saga.

Como la serie está centrada en las Guerras Clon (entre los episodios cinematográficos II y III), veremos a los personajes más conocidos de la saga: Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi, C-3PO y R2-D2, Padme, Yoda, el General Grievous, el Conde Dooku o Darth Sidious. Pero también a otros menos populares, como Asajj Ventress. Poco se ha podido ver de la serie, pero en la web oficial de Star Wars hay colgado un trailer que es sencillamente impresionante (http://www.starwars.com/video/view/000478.html), que promete muchísima acción y que ya pone los dientes muy, pero que muy largos... La espera hasta agosto (si es que tenemos la suerte de que llegue a los cines españoles, cruzaremos los dedos) se va a hacer eterna...

Sobre las Guerras Clon ya se hizo una serie de dibujos animados, extraordinaria por cierto, a cargo de Gendy Tartakowsky. Está editada en DVD y es de visión obligada para todo fan de la saga... y casi también para quien no lo sea. Animación espléndia, una historia maravillosa y un prodigioso dominio de la narración hacen que este producto destaque sobre la mayoría de las series modernas de animación y sea un perecto completo a la saga cinematográfica de Lucas. La segunda temporada, además, narra el preludio de lo que se vio en el Episodio III. La venganza de los Sith. Veremos si esta nueva serie mejora lo ya visto, pero hay que reconocer que tiene un aspecto espléndido y que las Guerras Clon es el periodo de la cronología de Star Wars que más posiblidades ofrece en muchos aspectos.

lunes, febrero 11, 2008

Adiós a Roy Scheider, el jefe de policía Brody de 'Tiburón'

Hay personajes que se quedab grabados para siempre en la memoria gracias a películas que nunca se pueden olvidar. Tiburón, de Steven Spielberg, es una de esas películas. El jefe de policía Martin Brody, interpretado por Roy Scheider, es uno de esos personajes. Roy Scheider murió ayer domingo a los 75 años después de dos años recibiendo tratamiento por un mieloma múltiple. Pero siempre nos quedarán sus personajes.
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A Scheider le conocí por Tiburón, y después le vi en la secuela del exitazo de Spielberg, muy inferior al extraordinario filme original, por descontado. Luego le descubrí como el compañero del glorioso Popeye Doyle de Gene Hackman en French Connection. También le recuerdo en el formidable papel protagonista de Empieza el espectáculo, aquella particular autobiografía musical de Bob Fosse.
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Pero vuelvo a Tiburón. Muchas veces me salen frases de películas en la vida cotidiana. A Roy Scheider le debo una. "Vamos a necesitar un barco más grande", dice cuando ve el tamaño del escualo que intentan capturar en la película. Mucha gente utiliza esa frase para explicar que tenemos un problema serio entre manos. La gente normalmente no me la entiende cuando la digo y hay muchas veces que, por eso, me limitó a pensarla en silencio. Pero otras muchas veces me sale. Y me acuerdo de Roy Scheider.
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Descanse en paz.

jueves, febrero 07, 2008

Brillante y emocionante 'Expiación'


¡Qué gozada disfrutar con una película de la que uno no espera demasiado, sorprenderse en el cine con un título que ofrece algunos de los mejores momentos del año, descubrir todavía hoy formas de narrar! Eso es lo que me ha pasado con Expiación. Lo admito. Tenía ciertas reservas por el tipo de historia que es y que en el cine me suele parecer preciosista pero aburrida. Quizá el referente más claro sea El paciente inglés, que me provocó precisamente eso, cierto aburrimiento sin desmerecer sus logros visuales. Pero la sorpresa con Expiación ha sido grata, muy grata, por bastantes motivos. En la historia no me voy a meter demasiado para no correr el riesgo de desvelar aspectos fundamentales de la película, pero aún así hay muchas cosas que se pueden comentar de esta historia de amor apasionado que transcurre en la Inglaterra de los años 30 y 40, en el seno de una familia adinerada.

La primera mitad de la película es sencillamente brillante. Joe Wright, director que debutó con Orgullo y prejuicio, demuestra un espectacular dominio de la cámara, del tiempo cinematográfico, de la elipsis, del montaje y de la narración. Es impresionante ver cómo hace encajar una doble narración de los mismos hechos, desde dos puntos de vista tan diversos como imprescindibles para entender las motivaciones de la historia. Se respirá la tensión, la pasión y hasta el drama en cada una de las secuencias. Algunas parecen triviales, pero poco a poco el espectador va descubriendo que cada detalle cuenta, sobre todo los más pequeños. Muy impresionante para un director casi novel y un escándalo que su nombre no sea uno de los cinco nominados al Oscar, a pesar de las siete candidaturas de su película.

El segundo acto tiene un bajón de ritmo y de interés bastante severo. Pero es breve. Porque de repente, sin avisar, casi sin darnos cuenta, nos deja una joya como hace mucho tiempo que no se veía, un plano secuencia maravilloso, sobrecogedor, brillante e inolvidable. De esos que hacen que un escalofrío te recorra la espalda ante tanta belleza. Describirlo con palabras sería indecente. Es para verlo y recordarlo para siempre. El tercer acto recupera el pulso narrativo con mucha fuerza y la película desemboca en un final maravilloso y precioso, coronado con un epílogo sencillamente precioso. Y así uno sale de la sala pensando que ha visto una película brillante y emocionante, algo no tan frecuente como pueda parecer.

El reparto es británico en su totalidad y eso hace que muchas de las caras no sean excesivamente conocidas. Sí es perfectamente reconocible una Keira Knightley que, pese a todo lo bueno que se diga y escriba sobre ella, sigue sin decirme gran cosa. En conjunto, los actores están correctos, como suele suceder con un reparto británico, pero no inolvidables. Salí de la película pensando que nadie desprende el carisma de Clark Gable o Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó, de Humphrey Bogart o Ingrid Bergman en Casablanca. Esa es la fuerza que al final le falta a la película. Clase, lo que se dice clase, no hay en Expiación hasta el final, cuando Vanessa Redgrave hace una pequeña pero imprescindible aparición en la película.

Y hay un detalle más absolutamente imprescindible en Expiación: la música de Dario Marianelli. Absolutamente perfecta. Desde el juguetón comienzo con una máquina de escribir como instrumento hasta las notas más trágicas. Una absoluta obra maestra musical, integrada en la película y a su servicio con una perfección que hacía tiempo que no veía. Descubrí a Marianelli en V de Vendetta. Después he escuchado sus trabajos en Orgullo y prejuicio, Los hermanos Grimm y La extraña que hay en ti, pero no he visto esas películas, así que el juicio no puede ser completo. Y me apunto el nombre de Marianelli para el futuro. Nominado al Oscar por esta película, tengo la sensación de que Alberto Iglesias no va a tener muchas opciones ante esta espectacular partitura.

Antes de ir a verla, no pensaba yo que recomendaría Expiación con tanto entusiasmo, no... Pero es una de las películas imprescindibles del año. Sin duda.

martes, febrero 05, 2008

10 PELÍCULAS... que le encantan a todo el mundo y yo no aguanto

Inauguro sección. Dentro de 10 películas incluiré grupos de títulos según muy diferentes criterios. A veces serán películas para recordar y otras para olvidar (acepto sugerencias...). Y para empezar con fuerza recurro a este segundo grupo. Todos tenemos alguna película célebre que no somos capaces de ver, que pensamos que nos están tomando el pelo cuando la estamos viendo a pesar del fervor popular y crítico que concitan. Hay quien odia Lo que el viento se llevó o Casablanca. Hay quien no soporta La guerra de las galaxias (¿en serio...?). Las mías son bastante modernas, e incluyo su valoración en www.imdb.com, realizado por los usuarios, y los premios más importantes que ganó. Estas son mis diez películas que le encantan a todo el mundo y yo no aguanto. No creo que coincida con muchos de vosotros, ¿verdad...? ¿Y cuáles son las vuestras?


AMELIE
Puntuación IMDB: 8,6
Nominada a cinco Oscar, incluyendo los de mejor película extranjera y mejor guión original.
Nominada al Globo de Oro a la mejor película extranjera.
Ganadora de cuatro premios César, incluyendo los de mejor película y mejor director.

Sí, una historia muy bonita, un guión interesante, pero una realización que me colocó al borde del abandono en demasiados momento del visionado, que me hizo mirar el reloj una cantidad de veces exagerada. Al final pude acabar de verla, pero no me generó ningún tipo de entusiasmo. Nada que ver con lo que cuenta, sino con cómo lo cuenta. Puede que esté influenciado por el hecho de que el director, Jean Pierre Jeunet, sea el tipo que destrozó la saga de Alien con su Resurrección, pero el caso es que la película no me dice absolutamente nada. Y eso que, por lo que cuenta, tenía muchas papeletas para enamorarme.


BABEL
Puntuación IMDB: 7,7
Nominada a siete Oscar, ganó el de mejor banda sonora original.
Globo de Oro a la mejor película dramática, nominada en otras seis categorías.
Ganó el premio al mejor director y el premio del jurado en el Festival de Cannes.

Una sensación, en el fondo, similar a la de Amelie. Una historia que debiera llegar y que no me llega en absoluto, ni siquiera en los momentos más dramáticos, quizá sólo en alguno de la parte de México, pero poco más. La historia de la adolescente japonesa, además de unida al resto por un absurdo e inverosímil giro de guión, sobra por completo en esta película. Y sigo sin creerme a Brad Pitt. El montaje es indiferente, las historias no están hiladas por ningún motivo concreto, ninguna de las historias aguantaría por sí sola una película y deja una sensación de que ya hemos visto algo parecido en demasiadas ocasiones. ¿Y se ha dado cuenta alguien que en esta película todo el mundo acaba mal salvo los norteamericanos...?

BROKEBACK MOUNTAIN
Puntuación IMDB: 7,8
Ganadora de tres Oscar, incluyendo mejor director y mejor guión. Tuvo cinco nominaciones más.
Ganó cuatro Globos de Oro, incluyendo los de mejor película dramática, mejor director y mejor guión.

Esta es una de esas películas que, cuando acaba, uno no sabe muy bien de qué van. Y eso no puede ser bueno. Da la sensación de que lo único que interesaba era que dos vaqueros se reveleran como gays. Y punto. Porque la película no da más de sí a pesar de cubrir varias décadas de la vida de dos personas. Es lenta como ella sola, no tiene ritmo de ningún tipo y el guión es aburrido, muy aburrido. Sí, los actores están muy bien, pero eso no basta para salvar la película. Los enormes y largos silencios de la primera escena de la película evidencian que ésta tiene muy poquito que decir. Polémica al margen, por supuesto, porque a veces esto es más que suficiente para vender una película.


CRASH
Puntuación IMDB: 8,1
Ganadora de tres Oscar, incluyendo los de mejor película y mejor guión. Tres nominaciones más.
Nominada a dos Globos de Oro.

Cada día parece más fácil hacer una película coral que pase como una obra trascendente y profunda. Crash quiere tocar muchos temas, pero en realidad no tiene la valentía necesaria para profundizar en alguno de ellos, lo que le convierte en un proyecto bastante más fácil de hacer de lo que parece. La apariencia tapa un contenido vacío, una historia a medio hacer, unos personajes sin desarrollar, pensados para impactar en una escena muy puntual más que por su desarrollo. A mí no me dejó ninguna huella a pesar de que toca temas muy actuales en una sociedad moderna como el racismo, la corrupción policial o la violencia. En el valle de Elah confirma que Paul Haggis dirige filmes inanes.

LOS LUNES AL SOL
Puntuación IMDB: 7,7
Ganadora de cinco de los ocho Goyas a los que aspiraba, incluyendo los de mejor película, mejor director y mejor actor (Javier Bardem).
Concha de Oro del Festival de San Sebastián.

Una de esas muchas películas españolas que se presentan como obras maestras indiscutibles e indiscutidas y que en realidad no dicen mucho. El supuesto retrato progresista de unos parados es en realidad una crónica social bastante peligrosa, porque supone una exaltación del vago y una condena de todo aquel que desea reciclarse en el complejo mundo laboral. Yo, desde luego, jamás contrataría para mi empresa a personas como la que interpreta Bardem, un actor que, por cierto, no consigue despertar en mí emoción alguna. Bueno, sí, la de que he desperdiciado dos horas de mi vida en ver esta película.

PIRATAS DEL CARIBE
Puntuación IMDB: 8,0
Nominada a cinco Oscar, incluyendo al de mejor actor (Johnny Depp, también nominado al Globo de Oro).

Con la cantidad de películas de fantasía, acción y aventura que merecen la pena y tiene que triunfar una saga que no tiene absolutamente nada de original ni de entretenido... Admito que sólo he visto la primera parte y con eso tuve suficiente. Personajes planos con actores más planos todavía, a excepción de un Johnny Depp que se lo pasa bomba y que, sin mucho esfuerzo, consigue llamar la atención de los críticos. Qué lástima para un actor que ha hecho tantos y tantos papeles interesantes. Un título infantiloide que en los años 80 hubiera caído en el más justo de los olvidos o, como mucho, hubiera suscitado el cariño que siente un fan por la serie B. En el siglo XXI es una auténtica moda. Y nada más. De cine, nada.

PULP FICTION
Puntuación IMDB: 8,9
Oscar y Globo de Oro al mejor guión original,
Nominada a otros seis Oscar y otros cinco Globos de Oro, incluyendo en ambos los de mejor película y mejor director.
Palma de Oro del Festival de Cannes para Quentin Tarantino.

Para mí, la quintaesencia de las películas sobrevaloradas. No acabo de ver la genialidad de esta historia de asesinos a sueldo y drogadictos de clase alta. No entiendo por qué es una genialidad un guión repleto de situaciones absurdas. Años después de haberla visto, no consigo recordar ni una sola escena de la película, más allá del baile de John Travolta y Uma Thurman, que probablemente no venía a cuento pero que había que meter para hacer resurgir al héroe de Grease. Entiendo a quien no fue capaz de soportar toda esta película, que algún que otro caso conozco. Por el contenido y por la película en sí.

TITANIC
Puntuación IMDB: 7,1
Ganadora de 11 Oscar, la mayor cifra de la historia, y cuatro Globos de Oro, incluyendo en ambos los premios de mejor película y mejor director.

¿La crítica ensalzando a James Cameron? No podía creerlo antes de ir a ver la película, a la que fui con toda la ilusión del mundo y tras muchos años admirando la leyenda del Titanic. Después de ver la película, me creía los elogios aún menos, pero por el asombro que me provocaba lo que había visto. Le sobra más de media hora de metraje para dejar una película simplemente correcta. El guión es malo y repetitivo. Lo de los actores, una broma de mal gusto, aunque Leonardi di Caprio, después de unas cuantas con Scorsese, va a prendiendo. La aplaudida música de James Horner es un refrito de diez o doce partituras anteriores suyas. Si no saliera el Titanic, recreado de forma preciosa, esta película no me diría nada en absoluto.

TODO SOBRE MI MADRE
Puntuación IMDB: 7,8
Ganadora del Oscar y del Globo de Oro a la mejor película extranjera.
Se llevó siete de los 14 Goyas a los que aspiraba, incluyendo los de mejor película y mejor director.
Quizá sea la película con la que más timado me he sentido nunca. Nunca me ha llegado el particular universo de Almodóvar, pero aquí menos que nunca, y no sólo porque sus mundos sean totalmente ajenos al mío, sino por que sus personajes no me generan la más mínima empatía, me da igual lo que me están contando en todo momento. Y así es imposible disfrutar una película, mucho menos creértela o quererla. La cámara no dice nada, simplemente se queda quieta a contemplar cómo los personajes pasan por delante de ella y salen del plano sin importancia alguna. La supuesta genialidad del manchego para mí no pasa de ser una anecdótica singularidad que no me suscita ningún interés.
UNA HISTORIA VERDADERA
Puntuación IMDB: 8,0
Nominada al Oscar y al Globo de Oro al mejor actor (Richard Farnsworth).

David Lynch, que tampoco suele entusiasmarme con sus habituales paranoias (al margen de esa maravilla que es El hombre elefante), se alejó de sus mundos de locura para rodar, como decía el título, una historia verdadera, auténtica. Pero lo que le quedó fue una película aburrida. Ver a un tipo conduciendo un tractor por medio Estados Unidos para ver a su hermano enfermo puede ser una preciosa historia humana en la vida real, pero en el cine sólo puede provocar una película soporífera. Ningún actor del mundo podría levantar algo así, por mucho que Richard Farnsworth consechara cientos de elogios, nominaciones y premios.

martes, enero 29, 2008

La auténtica gran película de los 'Transformers'

Michael Bay estrenó el año pasado Transformers, película que tiene uno de los peores guiones que jamás haya visto, que no es digna de la mitología que arrastra y que, sin embargo, fue un éxito impresionante (arrasó en taquilla y se convirtió en el título más descargado de Internet el pasado año). La película está basada en los populares muñecos que durante los años 80 hicieron furor en todo el mundo (especialmente en Japón y Estados Unidos) y generaron una serie de dibujos animados que tuvo tres temporadas que, hoy, por fin, se están editando en DVD en España. Pues bien, no mucha gente recuerda que el nexo de unión entre la segunda y la tercera temporada fue una película que en Estados Unidos llegó a estrenarse en cines y que en España salió directamente en VHS. Siempre he recordado con muchísimo cariño esta película y ahora, por fin, se ha editado en DVD.
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No voy a perder el tiempo en comparar aquella Transformers: La película con el Transformers de Michael Bay, porque la diferencia es abismal en favor de la primera. Aquella se estrenó en 1986 y es una espléndida aventura de ciencia ficción para todos los públicos, sencilla (que no por ello simple) y amena, con un buen número de escenas de acción variadas y bien resueltas, con una inmensa cantidad de personajes de importancia en el universo de los Transformers. Y una gran novedad, Unicron, un devorador de mundos que le da cien vueltas a esa burla del Galactus del cómic que presentaba Los 4 Fantásticos y Silver Surfer.
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La película comienza con un gran salto temporal con respecto a lo que se vio al final de la segunda temporada de la serie. Los malvados Decepticons han conquistado Cybertron, planeta del que son originarios tanto Decepticons como Autobots. Los buenos de la historia mantienen bases en las lunas de aquel planeta y en la Tierra. Megatron, líder Decepticon, planea lanzar un ataque a gran escala contra la base terrestre para destruir toda posibilidad de sus enemigos de recuperar Cybertron. Pero los Autobots consiguen mandar un mensaje a su líder, Optimus Prime, que acudirá al rescate desde una de las lunas del lejano Cybertron. Mientras tanto, un enorme planeta va devorando mundos y se dirige precisamente hacia al hogar de los Transformers con un solo obstáculo en su camino, la Matriz de los Autobots, que Optimus Prime lleva en su interior.
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Transformers tuvo siempre un gran e imaginativo punto de partida: unos robots que se transformaban en los más variopintos vehículos (coches, aviones, cohetes e incluso trenes) o seres (desde insectos a dinosaurios), que llevaban su guerra a la Tierra desde su mundo natal. No es que la animación fuera portentosa o que las tramas de la serie fueran excesivamente complejas (muchas veces se veían reducidas al hallazgo de una fuente de energía que los Decepticons querían y los Autobots protegían), pero tenía su encanto ochentero. En todo caso, la película fue un salto de calidad en ese sentido. Se buscó la complicidad de un público más adulto, con sencillez pero con dramatismo. Al principio puede chocar que muchos de los personajes originarios pierdan la vida durante la película, porque no es lo habitual en este tipo de producciones. Pero le da un aura de drama y de realismo poco frecuente en la animación de ciencia ficción.
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Los creadores de la película confiesan que no se habían dado cuenta hasta entonces de que Optimus Prime era mucho más que un personaje. Era y es un icono. Su eterna lucha contra Megatron forma parte de la iconografía juvenil de los años 80. La película engrandece ese duelo hasta extremos que seguramente no sospechaban sus creadores. ¿Por qué? Descubridlo vosotros mismos en la película, no sería bueno que yo os lo destripara. Transformers: La película no sólo es respetuosa con los mitos de este universo, sino que abre la puerta a muchas posibilidades, en cuanto a escenarios y en cuanto a personajes. Todos los personajes nuevos que aparecen fueron diseñados expresamente para la película, todos a excepción de Ultra Magnus, que ya tenía su propio juguete en Japón.
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El reparto de voces fue, en muchos casos, el mismo de la serie, empezando por Peter Cullen, que dio vida a Optimus Prime en la serie y también, en un guiño precioso para los fans, en la reciente película de Michael Bay. Junto a él, además de los habituales de la serie, se juntaron unos cuantos actores conocidos: Robert Stack, el protagonista de la serie de Los Intocables, es Ultra Magnus; Leonard Nimoy, el inmortal Spock de Star Trek, es Galvatron; Clive Revill, el Emperador de El Imperio contraataca antes de que la Edición Especial se lo llevara por delante, es Kickback; Scatman Crothers, el actor negro de El resplandor, es Jazz, en su último trabajo como actor antes de morir; Eric Idle, uno de los Monty Python, es Wreckgar; y Unicron es ni más ni menos que... Orson Welles.
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No mucha gente lo sabe, pero ésta fue la última película en la que trabajó Orson Welles y, de hecho, muchas biografías omiten este título en su filmografía (por ejemplo, no aparece en el libro de Cahiers du Cinema del coleccionable de DVDs que El País está sacando en estos momentos). El mítico creador de Ciudadano Kane, que lógicamente tenía objetivos muy distintos en el cine que los que perseguía esta película, parece ser que no disfruto demasiado haciéndola. Se dice que nunca llegó a saber cómo se llamaba su personaje y que, cuando alguien le preguntaba, decía que era "un gran juguete que ataca a un montón de juguetes más pequeños". Orson Welles estaba ya muy enfermo cuando grabó sus líneas, y para disimular sus problemas respiratorios los productores decidieron alterar esa voz para darle el aspecto final que tiene en la película.
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Uno de los puntos fuertes de la película es la endiabladamente pegadiza banda sonora que compuso Vince DiCola, una música electrónica que encaja perfectamente en el filme a pesar de ser una ruptura con lo que ofrecía la serie en este sentido. Lo peor de la película es que tiene algunos problemas de animación muy serios. En su conjunto, la técnica es muy buena, superior a la media de aquella época y, por descontado, mucho mejor que la propia serie de Transformers. Pero, seguramente por estar en manos de diferentes equipos de dibujantes y animadores, la película presenta numerosos problemas de continuidad. Así, hay personajes que aparecen y desaparecen, cambios continuos de sitio en un escenario o frases que se pronuncian sin sincronía con el movimiento de la boca.
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En cualquier caso, si queréis ver una buena película de Transformers, olvidáos de esa pretenciosa, aburrida, confusa y estúpida película de Michael Bay, coged el DVD (que, eso sí, tiene unos horribles subtítulos, sólo en castellano, que se inventan la mitad de las frases y otras las copia del doblaje original sudamericano) de esta pequeña joya friki de los años 80 y disfrutad.

jueves, enero 24, 2008

El Joker ha muerto


Se me hace raro decir que el Joker ha muerto cuando ni siquiera he visto la película en la que aparecerá el personaje. Pero es muy propio del mundo cómic la muerte del villano. Y es muy propio de la vida real la muerte de un actor joven, con un futuro prometedor, en circunstancias extrañas. No seré yo quien diga que Heath Ledger se ha suicidado a base de pastillas. No voy a caer en ese sensacionalismo tan sencillo para el periodismo de hoy en día porque no tengo ni la más remota idea de lo que rondaba la cabeza de Heath Ledger antes de echarse a dormir para siempre. Pero el caso es que ha muerto. Y, como se dice por ahí, lo único que no tiene solución es la muerte.

Cuando oí que Christopher Nolan había escogido a Heath Ledger para encarnar al Joker en The Dark Knight no le había visto en ninguna película. La elección me sorprendió, me pareció bastante insólita y a priori muy alejada del concepto del personaje, pero no podía juzgar al actor. Eso sí, confiaba en Nolan. Lo que hizo en Batman begins fue espectacular y tenía carta blanca, al menos por parte de este fan absoluto del universo de Batman, para encarar la secuela como quisiera. Todavía no hemos podido ver a Ledger y ya se nos ha muerto. Qué injusto.

Ni siquiera una veintena de películas nos ha dejado Heath Ledger. Yo sólo le he visto en dos. Quería conocer al Joker antes de verle en la pantalla, claro. Me gustó mucho, a pesar de lo breve de su papel, en Monster's ball. Me gustó aún más en Brokeback Mountain, papel que le valió una nominación al Oscar, estatuilla que le arrebató Philip Seymour Hoffman por Truman Capote. En ambas me pareció un actor muy interesante, capaz de muchos y variados registros, y por eso me apetecía verle en un papel tan distinto a todos los que había hecho como el de Joker. Y será la última vez que le vea. Qué lástima.

Rápidamente han surgido recuerdos de otros casos. Hay quien se acordó de James Dean. Hay quien pensó en River Phoenix. Desde que me enteré de su muerte, y precisamente pensando en su imagen como el Joker, no me quito de la cabeza a Brandon Lee, que murió durante el rodaje de El Cuervo. Lee y Ledger nos dejarán para el recuerdo su cara pintada de blanco dando vida a un personaje del mundo del cómic. Qué irónico es el mundo del cine de vez en cuando...

martes, enero 22, 2008

Y a mí que no me hace ilusión que nominen a Bardem...

Javier Bardem ha sido nominado al Oscar al mejor actor secundario por su papel en No es país para viejos, la última película de los hermanos Cohen. A pesar del fervor patrio que se suele desatar por estos lares cada vez que se produce algún reconocimiento extranjero para un español, o quizás también precisamente por eso, tengo que admitir que no me hace la más mínima ilusión que Bardem sea nominado o gane un Oscar. No me hizo ilusión cuando recibió tal distinción por Antes que anochezca (aquel año ganó Russell Crowe por Gladiator), y no me ha hecho ilusión ahora. Y como ha ganado tantos premios ya por este papel, lo normal es que se lleve también la estatuilla dorada, así que no me queda más que prepararme para la avalancha de elogios que se avecina.

No me hace ilusión porque nunca me ha gustado Bardem como actor. Nunca me ha llamado la atención. Nunca me lo he creído en sus personajes. Creo que tiene un grave problema interpretativo con la voz. Y, como me pasa con otra española reconocida en Hollywood, Penélope Cruz, no acabo de entender qué chispa de genialidad le ven fuera de España (y también en este país, para qué nos vamos a engañar...). Hace no mucho, alguien me contó que una persona muy allegada a Javier Bardem admitía que no era un gran actor. Así es la vida, así es el arte y así es el cine.

Mucho más que lo de Bardem, reconozco que me ha hecho muchísima ilusión que el trío de actores que encabeza Michael Clayton (George Clooney, Tilda Swinton y Tom Wilkinson; éste último será rival de Bardem) haya recibido nominaciones; que los maravillosos trabajos de Tommy Lee Jones en En el Valle de Elah y de Viggo Mortensen en Promesas del Este, sin los cuales sus películas se desmontarían por completo, hayan recibido reconocimiento; que esa joya llamada Rataouille haya logrado una nominación al mejor guión original, al margen de la ya esperada a la mejor película de animación; que dos grandísimos compositores con dos maravillosos trabajos, James Newton Howard (Michael Clayton) y Michael Giacchino (Ratatouille), luchen por el Oscar a la mejor banda sonora; o que Alan Menken vuelva a tener tres canciones nominadas por Encantada, como en los viejos tiempos de arrollador dominio musical de Disney en los Oscar.

Todo eso sí me ha hecho ilusión. Porque todos ellos me han conmovido con sus trabajos, me han entusiasmado, han arrancado un aplauso, han conseguido que sus películas me envíen algún mensaje, algún sentimiento, alguna idea. Bardem nunca ha conseguido eso conmigo. Y por eso no me hace especial ilusión. Lo mismo descubro algo nuevo en No es país para viejos, pero para eso tendré que esperar a verla. En España se estrena el 8 de febrero, y la espero con cautela, porque algunos de los últimos trabajos de los Cohen, como O brother o Ladykillers no me gustaron nada en absoluto y los veo muy lejanos de buenas películas como Fargo, El gran Lebowski o El gran salto. Y no sé si alguien esperaba alguna nominación para El orfanato después de caerse de la carrera por el Oscar a la mejor película extranjera, pero sobra decir que no ha conseguido ninguna. Tampoco me hubiera hecho especial ilusión.

Lo que ya está claro es que las nominaciones a los Oscar me han dejado muchos deberes para las próximas semanas. Hasta ahora sólo he visto una de las cinco nominadas a la mejor película, Michael Clayton. Expiación ya está en cartel, e intentaré verla esta misma semana; Juno, una tragicomedia con un embarazo no deseado de fondo, llega el 1 de febrero; y Pozos de ambición, con un, dicen, espléndido Daniel Day-Lewis (en realidad no creo que este actor pueda estar por debajo de la categoría de espléndido) se estrena el 15 del próximo mes. Unas semanas intensas de cine las próximas.

Las nominaciones también me han dejado alguna que otra desilusión. No entiendo el ninguneo que Hollywood le suele hacer a sus grandes nombres de siempre. Ridley Scott ha visto despreciada su gran American gangster (sólo dos nominaciones) y Tim Burton su Sweeney Todd (con tres, todas menores a excepción de la de Johnny Depp; se estrenará, por cierto, el día 15). Zodiac, la revolucionara película policiaca de David Fincher ha caído en el olvido. Y no sé cómo tomarme que la película más cara de la historia, Spider-Man 3, no haya visto recompensada la contribución de toda la saga a la industria norteamericana ni tan siquiera con una nominación a sus brillantes y seguramente no igualados este año efectos especiales. Pero ya sabe, Hollywood es así...

sábado, enero 19, 2008

Perdidos en 'El Valle de Elah'

En el Valle de Elah es una de esas películas que se presentan como una crítica progresista pero que en realidad no saben lo que quieren. No saben cuál es realmente su mensaje porque no se atreve a dar el paso de mostrarse abiertamente en contra del conservadurismo que se propone critcar. Intentan moralizar en lugar de plantear debates y por ello generan rechazo (en la taquilla norteamericana, como todas las películas sobre Irak, y entre el público de a pie, como se demuestra escuchando a la gente cuando sale del cine en España). Mezclan grandes momentos con otros que uno no sabe muy bien cómo clasificar. Les sobra metraje, porque con pequeños detalles intentan desviar la atención del espectador para que no se dé cuenta de la sibilina manipulación de la que está siendo objeto. Y se pierden y nos pierden al mismo tiempo y con la misma facilidad.

¿Es En el Valle de Elah una mala película? Yo no diría eso, puesto que tiene algunos alicientes y algunos muy buenos momentos. ¿Es una buena película? Tampoco sería capaz de decirlo, porque no me llega ni el mensaje ni la forma en que me lanzan ese mensaje. El filme cuenta la historia de un policía militar ya retirado (Tommy Lee Jones) que se lanza a la búsqueda de su hijo, también militar, desaparecido poco después de regresar de Irak. En esa tarea encontrará la ayuda de una agente de policía despreciada por muchos sus compañeros (Charlize Theron). El muchacho, como era de suponer (aunque no se nos dice casi hasta la media hora de película, y es en esa primera parte donde sobra más metraje), aparece muerto y la búsqueda del hijo se convierte en la de sus asesinos.

Lo mejor de esta película, sin duda, son los actores. Tommy Lee Jones siempre ha sido un actor brillante y lo demuestra una vez más. Su creación de un rudo, avejentado y entristecido militar retirado es formidable en toda la película. No flaquea, conmueve siempre aunque el guión no lo haga, solo o acompañdo por otros actores en escena, con la palabra y con la mirada, sobre todo con la mirada. Charlize Theron, actriz a la que sólo parece apreciarse cuando aparece en pantalla afeada, vuelve a dar muestras de que es fantástica en su trabajo. Pocas miradas como la de esta mujer son tan fuertes en pantalla. Pocas aguantan un cara a cara constante tan intenso y tan cambiante con un actor del calibre de Tommy Lee Jones (brillante también su enfrentamiento final con Jason Patric). Si la tiranía de la belleza y la juventud de Hollywood se lo permite, envejecerá delante de la pantalla y crecerá como actriz más todavía.

Susan Sarandon tiene un brevísimo personaje (cabría más hablar de apariciones que de personaje por su escaso tiempo en pantalla; una pena, talento desaprovechado) y eso le vale para dejarnos uno de los cara a cara más brillantes de los últimos años, sin compartir espacio físico ni plano, con Tommy Lee Jones. Soberbia la conversación telefónica en la que él le dice a ella que su hijo está muerto, sencillamente soberbia y conmovedora. Y junto a estos tres magníficos actores, un elenco de secundarios del que sobresalen un par de nombres que bordan sus papeles, actores como Jason Patric (¿quién iba a decir que que el protagonista de Speed 2 podría hacer un buen papel?) o Josh Brolin (actor a seguir, brillante en American Gangster, aquí demasiado breve pero intenso en un papel bastante similar).

En el Valle de Elah es la segunda película como director de Paul Haggis. Su nombre comenzó a sonar, a pesar de llevar muchísimos años en el negocio, como guionista de esa maravilla que es Million Dollar Baby. Después de se colocó detrás de la cámara para dirigir Crash, la sorpresa en los Oscar de hace dos años, una película que nunca me ha terminado de llegar ni conmover y que me pareció sumamente fácil y nada arriesgada de realizar. Tan poco arriesgada como En el Valle de Elah. Sí, el tema que trata es controvertido (los efectos de la guerra de Irak en los soldados que allí van destinados), pero el enfoque es tremendamente superficial (como le pasaba a Crash aunque en su día se hablara de ella como una película valiente y comprometida).

Sobra decir que busca ser una crítica a la intervención norteamericana en Irak (no deja de resultar curioso que haya ni un solo cineasta norteamericano que quiera dar una visión más favorable o que no se haya atrevido a rodar ese punto de vista, que, por otra parte, tiene muchos adeptos en Norteamérica). Pero parte de la confusión, se desarrolla en una confusión aún mayor y al final uno no sabe qué quiere contar realmente la película. La culpa de eso también hay que buscarla en la amalgama que suponen las tres personalidades que se ofrecen del hijo militar muerto, que apenas llega a aparecer en la película, que son imposibles de fundir en un mismo personaje. No es creíble que el buen soldado que tiene su padre en la mente, el soldado más o menos sensible que se ve en Irak y el macarra que se presenta en Estados Unidos sean la misma persona. No es creíble en asboluto. Y ahí flaquea la película, casi tanto como en la previsible resolución de la intriga policial.

Por el camino queda una metáfora tan obvia que da título a la película (el Valle de Elah es el lugar donde David se enfrentó a Goliath, se supone que es una acusación al Gobierno de Estados Unidos de mandar a unos jóvenes a una guerra con sólo unas piedras para derrotar a un enemigo invencible) y que ofrece un par de escenas formidables. Pero eso puede que sea sólo por el talento de un reparto formidable. Paul Haggis sigue sin hacer una película verdaderamente apreciable como director, a pesar de que la crítica le suele dar todo su fervor. Le sigo prefieriendo como guionista de ese genio que es Clint Eastwood. En conjunto, En el Valle de Elah se queda como una decepcionante película con un reparto impresionante.

viernes, enero 11, 2008

Requiem para dos grandes sagas

Los chicos de marketing de Fox me dan la clave para empezar a hablar de Aliens vs. Predator 2. En Estados Unidos, la película en cuestión se estrenó con un subtítulo que en España ha desaparecido para dejar paso a ese 2. Ese subtítulo era Requiem. Y eso es exactamente lo que es este experimento, el requiem de dos de las mejores sagas de fantasía de las últimas décadas, un despropósito de hora y media (menos mal que no dura más) ridículo, inverosímil, desastroso, tópico hasta la extenuación y muy violento. No se le puede aplicar el término infantil (en su más peyorativo significado) precisamente por esa extrema violencia. Lo único bueno es que no tuve que pagar por verla, porque el precio de una entrada es muy doloroso después de ver esto...

Vayamos por partes y haciendo historia para que la gente sepa donde situarse a la hora de entender esta mi opinión. Alien es una de las cumbres de la ciencia ficción, Aliens una muy estimable continuación de la saga, Alien 3 una cinta interesante (y muy mejorada en su director's cut, disponible en DVD) y Alien Resurrección una locura sin pies ni cabeza que acabó por enterrar esta saga. Depredador es un pequeño clásico de la ciencia ficción de los 80 y Depredador 2 una intensa, violenta y buena secuela. La unión de ambas franquicias, Alien vs. Predator (¿porque lo llaman Predator cuando en España siempre ha sido Depredador...?), es una película bastante mala. Pero la secuela es incluso peor.

Esta secuela empieza justo donde acababa la primera película, viendo el nacimiento de una nueva criatura, el PredAlien (según la información oficial, el bicho es en un 80 por ciento Alien y en un 80 por ciento Depredador). Ahí empieza la matanza de esta hiperviolenta película. Seres humanos mueren muchísimos y en pantalla se pueden ver unas 30 muertes, la mayoría de ellos a manos de los múltiples Aliens y del PredAlien. Tampoco es que el Depredador se quede corto, pero en esta unión de sagas le ha tocado el papel de tipo más o menos bueno y más o menos aliado de los humanos...

¿Que por qué digo que la película es nefasta? Porque salí del cine con la sensación de que ninguno de sus responsables entendió a los personajes. Los hermanos Strause, debutantes responsables de esta película, se creen que con parodiar/homenajear/recrear/copiar algunas escenas de la saga tienen suficiente. Que con armar una escabechina en la pantalla (que no tengo nada en contra de las escabechinas, que nadie me entienda mal...) se contenta a los fans de los personajes. Pero cuando uno escucha decir a la rubia (siempre tiene que haber una rubia, y siempre tiene que haber una excusa para desnudarla parcialmente...) algo así como "no sobreviviremos, ¿verdad?" o al supuesto héroe de la película, rodeado por unos cuantos aliens, lanzar el grito de guerra "¡venid a por mí, cabrones!", queda claro que está viendo un bodrio de enormes proporciones.

Decir que esta película tiene guión es casi un guiño irónico. Es lamentable ver cómo se mezclan las historias supuestamente humanas y cotidianas de un pueblo americano con la guerra entre aliens y predators. Es triste ver que las cosas van pasando porque sí. El Depredador cambia de camuflado a no camuflado sin sentido alguno. Los aliens son implacables en unos casos y realmente torpes en otros. Los humanos son tan malos actores y ofrecen semejante repertorio de frases estupidas e inverosímiles que casi dan ganas de aplaudir con cada una de las muertes. El crecimiento de los recién incubados aliens es a conveniencia. Y si no tenemos suficientes facehuggers (que es como se llaman esos bichos que se pegan en la cara de los huéspedes para acabar engrendrando a un alien) como para justificar esa invasión... ¿qué más da? ¿Alguien los ha contado? Un aguafiestas, seguro...

Hay un par de secuencias que pueden resultar interesantes para el fan (sólo para el fan), como por ejemplo la primera pelea entre el Depredador y un grupo de aliens en las alcantarillas, pero se pierden en la inmensidad de un despropósito de colosales proporciones, que lleva entre otras cosas al macarra del pueblo a convertirse en un héroe de guerra porque sí. Es curioso, el primer Alien vs. Predator también tenía una sola secuencia de interés, y era una de las peleas entre ambas criaturas, perfectamente coreografiada y montada. Aquí el montaje es bastante más torpe, si cabe, que en la primera película, pero también es esa la única escena realmente a destacar. Bueno, también fue destacable la carcajada que soltó el cine entero cuando, en un alarde de perspicacia, uno de los personajes grita: "el Gobierno nunca nos mentiría".

Por algún extraño motivo, la primera película funcionó bastante bien en taquilla y esta segunda comentan por Internet que ha gustado más que su predecesora. Sus directores dicen que ese era el objetivo, contentar al fan que no salió satisfecho de la primera. Yo todavía estoy consternado por la forma de destrozar a estos personajes y por la triste posibilidad de que estos hermanos Strause se puedan hacer cargo de una tercera película de esta nueva saga híbrida. Conmigo ya que no cuenten...

miércoles, enero 09, 2008

La magia de las mujeres y el cine

Mujeres y cine. Misteriosa asociación que provoca, muy de vez en cuando, una magia única, especial, irrepetible. Hoy, que tan pocas actrices merecen realmente la pena, que tan pocos papeles para ellas merecen ser rescatados del olvido, que la tiranía de la belleza física se ha impuesto al talento interpretativo, no suele ser posible. Pero en el cine clásico. ¡Ah, esas mujeres en blanco y negro que eran capaces de hechizarnos con algo más que una cara bonita...!


Algo así es lo que uno siente al ver a Anne Baxter en las primeras secuencias de Eva al desnudo. Una cara angelical, una presencia radiante, una dulzura inigualable en su voz, una mujer de que cualquier podría enamorarse sólo con verla. ¡Todo una mentira! Su Eva Harrington, una joven aspirante a actriz, es un demonio con cara de ángel, una mujer ambiciosa y cruel, capaz de todo ("y más", como ella misma dice) por conseguir un buen papel. Pero engaña, ya lo creo que engaña. Joseph L. Mankiewicz, director de esta maravillosa película, escogió a Anne Baxter, porque podía dar "virtudes de zorra" al personaje. Y ya lo creo que lo consiguió. Tanto, que con ese formidable e irónico final, magnífico e inolvidable, lo que asoma en la cara del espectador es una sonrisa. Justicia divina, lo llaman...

Para lograr sus objetivos, Eva se pega a una actriz de éxito, otra composición maestra, ésta de Bette Davis. La actriz ya pasaba de los 40 (edad maldita para el cine, por lo visto) y su carrera pasaba por un abjón increíble. De hecho, Davis confesó años después que Eva al desnudo le permitió tener un futuro profesional. Su personaje, Margo, es una gran diva del teatro, una actriz capaz de dar vida sobre las tablas a una veinteañera, pero que empieza a sufrir crisis por su edad. Ya no es joven y se da cuenta. Y todo lo que hay alrededor se convierte en una amenaza para ella. Eva por encima de todo. La jovencita que tan alegre le había hecho con su adulación de pronto se convierte en una rival. Qué duelo de actrices, qué cantidad de detalles, de miradas, de niveles en su interpretación. Qué gozada. "Ajústense los cinturones, esta noche vamos a tener tormenta", como la propia Margo dice.

Celeste Holm interpreta a Karen, esposa del dramaturgo para el que trabajo Margo y a la vez su mejor amiga, la mujer que maquina una cura de humildad para la gran diva y se ve atrapado por ello en las garras de la maquiavélica Eva. ¿Cómo creerse que Davis y Holm se odiaban después de ver la extraordinaria química que muestran en pantalla? Pues es cierto, no se podían ni ver, tal y como recuerda Holm: "Entré en el plató, el primer día de rodaje, y dije 'buenos días'. ¿Y saben cómo me contestó? Dijo 'oh, mierda, buenos modales'. No le volví a dirigir la palabra, nunca". Con ellas, la genial Thelma Ritter, criada de Margo en la película y la primera persona que sospecha de Eva. ¿Quién si no una mujer podría darse cuenta de las artimañas de otra mujer...?

Anne Baxter, Bette Davis, Celeste Holm y Thelma Ritter fueron nominadas al Oscar, conviertiendo esta película en la que más nominaciones para su reparto femenino ha tenido nunca, un récord que parece imposible de romper con el cine de nuestros días. Pero no ganó ninguna de ellas, las estatuillas fueron para Judy Holliday por Nacida ayer y Josephine Hull por El invisible Harvey. A la maquinadora Eva Harrington seguro que no se le habría escapado el premio...

Eva al desnudo tiene también el privilegio de contar con una de las primeras apariciones cinemtográficas de Marilyn Monroe. Da vida a una aspirante a actriz con el cerebro vacío pero con un cuerpo de escándalo y muchas artes para tratar de engatusar a la persona adecuada, en este caso el crítico al que da vida George Sanders, para conseguir un papel. ¿Lo consigue? Para eso tendría que pasar por encima del cadáver de la angelical Eva (me encanta el nombre original, Eve, y la asociación fonética que Margo hace con la palabra "evil"). Lo que sí consiguió Marilyn es despertar los celos de Zsa Zsa Gabor, mujer de Sanders, con quien compartía muchas escenas. Años después, Gabor dijo que Marilyn era "extremadamente proclive a menear el culo y a mover las pestañas". Y por eso, como mujer, no podía dejar de vigilarla en el rodaje...

¿Hombres? Sí, hay unos cuantos en el reparto, magníficos actores que están magníficos en la película. ¿Pero quién se ha fijado en ellos? En el genial Mankiewicz sí, en él sí que habría que fijarse, aunque sólo fuera para conseguir en el cine moderno una pequeña parte de la magnificencia de sus guiones, de sus maravillosas líneas de guión, de sus indudables dotes como director de actores...

El nexo de unión entre aquella película y ¿Qué fue de Baby Jane? es Bette Davis, que aquí comparte pantalla con Joan Crawford. Cuando se estrenó la película, en 1962, Davis tenía 54 años y Crawford 57. Ellas dos sostienen casi sin ayuda una película de dos horas de duración. Enfrentar este impresionante duelo interpretativo femenino a la proliferación de mujeres jóvenes sin talento en el cine actual es sonrojante. ¿Cuántas jóvenes, niñas acaso, vemos pasar por la pantalla sin más dotes que su belleza física? ¿Cuántas caerán en el olvido cuando esa belleza ya no resplandezca tanto? ¿Cuántas quedarán? Sólo las verdaderas diosas. ¿Y cuántos directores se empeñan en llenar sus películas de bellezas que no saben actuar? ¿Cuántas películas sin una sola auténtica actriz en el reparto? Debieran ver ¿Qué fue de Baby Jane? para darse cuenta de lo que puede hacer una actriz de verdad, sea cual sea su edad, por una película.
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Davis y Crawford dan vida a dos hermanas. La primera, Jane, era una estrella infantil de las tablas; la segunda, Blanche, su hermana, furiosa en algunos momentos por no tener la atención que logra captar la otra niña. Pero la situación se vive a la inversa cuando son adultas. Blanche se convierte en una estrella del cine que lucha, casi por caridad, porque le den algún papel a su hermana. Y de repente, un accidente de coche cambia sus vidas. Blanche se queda en una silla de ruedas, al parecer por haber sido atropellada por su hermana en una noche que no es capaz de recordar. Al parecer, los celos por el estrellato llevaron a Jane a intentar atropellar a su hermana, aunque con maestría la cámara esquiva enseñar demasiado sobre ese momento. Ambas mujeres viven en la misma casa. Pero Blanche siente pena de su hermana, que ha perdido la cabeza en muchos sentidos, y no es consciente de todo lo que está pasando a su alrededor.
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La tensión se palpa durante toda la película. Porque vemos que las obsesiones infantiles de Jane afloran de nuevo. Quiere ser de nuevo la estrella que se cree que es, muy por encima de su hermana. Y Blanche no se lo impedirá. De la tensión pasamos a la violencia. Descarnada. Salvaje. Plasmada en un blanco y negro hermoso, casi poético. Las sombras de la oscura casa dan paso a una soledada playa donde se resuelve toda la trama. Las cosas no eran como parecían y al final, sólo al final, se dan cuenta ambas mujeres de que han impedido su propia felicidad y de la su hermana. Y la historia deja un poso de tristeza infinita.
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El cine de terror actual está lleno de veinteañeras ligeras de ropa y generosas de escote. Robert Aldrich, el de Doce del patíbulo, rodó su película de terror (sí, sí, ¿Qué fue de Baby Jane? es claramente una pesadilla terrorífica, aunque no haya vísceras) con dos mujeres maduras... que no se podían ni ver. ¿Sorprendidos? No lo creo. Joan Crawford formaba parte de la directiva de Pepsi, así que Bette Davis mandó instalar una máquina de Coca-Cola sólo para enfurecer a su compañera de reparto. Incluso alguna de las patadas del enfrentamiento entre ambas se saldó con alguna que otra tirita en la cabeza de Crawford ¿Su venganza? Ponerse pesos en los bolsillos para que la espalda de Davis sufriera más de lo debido en la escena en la que carga con el cuerpo de su hermana cinematográfica. Bette Davis consiguió la nominación al Oscar por esta película. Joan Crawford no. Pero se vengó de nuevo al salir a recoger la estatuilla en nombre de la ganadora, Anne Bancroft, por su trabajo en El milagro de Anna Sullivan.
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Mujeres, qué mujeres las del cine clásico...

jueves, enero 03, 2008

'Soy leyenda', entretiene pero decepciona

Hace ya algunos años cayó en mis manos la novela Soy leyenda, de Richard Matheson, una notable y angustiosa novela de terror escrita a mediados de los años 50 con una premisa muy básica: ¿cómo sería un mundo infestado de vampiros y cómo podría sobrevivir en él un solo hombre?. La novela tuvo dos adaptaciones cinematográficas que cambiaron demasiadas cosas, The last man on earth y El último hombre... vivo, la primera con Vincent Price y la segunda con Charlton Heston. La primera no he tenido la oportunidad de verla (pero el propio Matheson pidió que le retiraran de los créditos ante el poco parecido entre su obra y la película) y la segunda es una muestra del cine de catástrofes de los años 70 que elimina de la novela algo esencial: los vampiros.

Me ilusionó la noticia, a finales de los años 90, de que Arnold Schwarzenegger y Ridley Scott querían poner en marcha una versión mucho más fiel de la novela. Me entristeció saber que al final ambos abandonaron el proyecto, que iba a ser una de las películas más caras de su época Entre unas cosas y otras, esa versión se ha retrasado una década más y ha cambiado por completo. Will Smith es el protagonista y Francis Lawrence (autor de Constantine) el director. Y la fidelidad a la novela se ha quedado también por el camino en buena medida. Eso es lo que más decepciona de esta Soy leyenda, una película que vista por sí sola es un entretenimiento comerical de Hollywood, sin grandes pretensiones y sin grandes fallos, algo atípica por ser una película básicamente de un solo actor.

Dado que voy a comparar película y novela, creo que a partir de aquí me veo en la obligación de hablar demasiado para quien no haya visto aún el filme, así que sugiero que no sigáis leyendo si todavía no habéis visto Soy leyenda. El que avisa... De todos modos, no reviento el final, así que vosotros mismos.

La novela Soy leyenda es la historia de un hombre, Robert Neville, que intenta sobrevivir siendo, en apariencia, el último hombre sobre la faz de la tierra que no ha sido infectado por un virus que ha convertido a la población en una especie de vampiros. Neville, que vive en su casa de un pueblo a las afueras de Los Ángeles, pasa sus ratos de ocio leyendo y aprendiendo sobre las más diversas materias, cualquier cosa que le pueda ayudar en su lucha por la supervivencia, y en excursiones en busca de material y provisiones en un coche que cuida con esmero porque es el único medio que le permite alejarse de su casa y volver at iempo antes de que anochezca. Y, al mismo tiempo, tiene que hacer frente a las provocaciones de los vampiros, en especial un viejo vecino suyo y las mujeres.

La película Soy leyenda cambia por completo todas estas premisas. Para empezar, no son exactamente vampiros lo que aparece en la película, sino más bien unos mutantes violentos y caníbales que, eso sí, mantienen la aversión a la luz intensa. Neville, en este caso, es un general y un científico que trata de encontrar una cura para el virus. El escenario ha cambiado. Es Nueva York y el Neville cinematográfico tiene todo lo que necesita para sobrevivir en su casa fortificada. Y como ningún ser infectado sabe dónde vive, no tiene que sufrir las provocaciones de los vampiros, seres en absoluto inteligentes que no manifiestan ningún comportamiento social o racional y que no son capaces de hablar. Ni siquiera hay provocaciones de las mujeres, puesto que la película elimina todo el erotismo que, en este limitado sentido, contenía la novela.

Comparando ambas premisas, es obvio concluir que la angustia del protagonista cada vez que abandona la casa (pensando que un error le impediría volver a tiempo) y el duelo personal entre un vampiro y un ser humano han desaparecido de la película. Y eran dos de los mejores elementos que tenía la novela. Por eso, la película Soy leyenda es decepcionante. No ha sabido entender las bazas más interesantes que ofrecía la novela de Matheson. Aprovecha la locura que puede provocar a un hombre la soledad, pero no que le estén ofreciendo constantemente el dulce final de la muerte. El final apocalíptico, dramático y desesperanzador de la novela encuentra un cierto eco en la película que seguramente muchos no esperaban, pero el epílogo cinematográfico se carga todo el espíritu que tenía el cierre de la novela.

Dicho todo esto, la película por sí sola funciona bastante bien como una historia fatalista en su desarrollo y triste (sobre todo uno de los flashbacks) en lo que se nos cuenta, especialmente en su primera mitad (y en una escena aislada que da inicio real al desenlace, que provoca un último movimiento desesperado de Neville). La descripción de un desolado Nueva York en el que un hombre solo vive a sus anchas, con su pastor alemán, es interesante, aunque roza el límite de lo repetitivo en algunas escenas. Se echa en falta una mayor tensión, una mayor sensación de amenaza ante lo que sale a las calles por la noche, que en realidad no llega a verse en toda la película. Cuando se ve, la violencia solapa por completo el terror.

Los ¿vampiros? son al final criaturas generadas por ordenador, lo que le resta toda la humanidad que podrían tener. Dicen que el director no le gustó cómo quedaban los actores con maquillaje y por eso recurrió al universo digital, pero a mí me queda la duda de qué habría sido mejor. Will Smith hace un auténtico tour de force, puesto que aparece en todas y cada una de las escenas de la película, muchas veces en solitario. No me gusta nada como cómico, pero como actor serio tiene grandes virtudes. En buena medida, es él quien hace que funcione esta entretanida película pero decepcionante adaptación.

Un último apunte, éste especialmente dedicado a los estudiosos de la publicidad en el cine y a los fans del mundo del cómic. Al final de la primera escena, en las calles de Nueva York se puede ver un cartel de una hipotética película de Batman y Superman con fecha de estreno en 2010. Rápidamente, los foros de Internet se hicieron eco de la noticia. ¿Era esta la forma de Warner de anunciar que el proyecto iba a ver la luz? De ser así, Soy leyenda sería una película pionera en esta forma de publicidad. Pero no. Akiva Goldsman, productor y coguionista de Soy leyenda, aseguró que no es más que una broma privada. Goldsman lleva años luchando por que se haga aquella película, que de momento tendrá que esperar a ver cómo le va al muchas veces anunciado proyecto de la Liga de la Justicia. Después he leído, aunque no llegué a verlo en la película, que en la escena del videoclub se pueden ver carátulas de otras supuestas versiones cinematográficas de héroes DC, Green Lantern y Teen Titans.

martes, enero 01, 2008

...Y esto es lo que veremos en 2008

Una vez que hemos hecho un repaso de 2007, habrá que echar un ojo para inaugurar el año a lo que podremos ver en los próximos doce meses. Faltarán algunas, pero espero que os sirva para iros haciendo a la idea de lo que queréis ver en 2008. Habrá fiascos, habrá grandes obras, habrá sorpresas y habrá decepciones. Pero cine que haya siempre... Las fechas corresponden, en su mayoría, al estreno norteamericano, aunque algunas, sobre todo las de los primeros meses, son las del día que podremos ver estas películas ya en España.

· 11 de enero. Expiación. La favorita para los Globos de Oro, acapara siete nominaciones. Drama épico británico de esos que tanto gustan en Hollywood. Protagoniza Kiera Knightley.

· 18 de enero. En el Valle de Elah. Paul Haggis, después de la oscarizada y sobrevalorada Crash dirige a Tommy Lee Jones, Charlize Theron y Susan Sarandon en un drama con la guerra de Irak de fondo.

· 1 de febrero. Cloverfield. Nueva York arrasada por un monstruo gigante, visto a través de la videocámara de un grupo de amigos. Viene precedida de una gran fama, pero con este tipo de películas nunca se sabe...

· 15 de febrero. Jumper ¿La sorpresa fantástica del año? Hayden Christensen descubre que una anomalía genética le permite teleportarse a cualquier sitio... y que no es el único que puede hacerlo.

· 15 de febrero. Sweeney Todd. Vuelve la magia de Tim Burton, esta vez en forma de musical, con Johnny Depp dando vida a un siniestro barbero.

· 29 de febrero. The Other Bolenyan Girl. Natalie Portman y Scarlett Johansson, juntas por primera vez, disputándose a Eric Bana en un drama de época.

· 7 de marzo. 10.000. Roland Emmerich nos traslada a la prehistoria, sin excesivo rigor histórico pero con muchísima espectacularidad y actores desconocidos en su mayoría.

· 7 de marzo. No Country for Old Men. Los hermanos Cohen regresan, dicen que con mucha fuerza. Javier Bardem tiene un papel secundario que está gustando mucho.

· 28 de marzo. Stop-Loss. Más sobre Irak. Un oficial condecorado por su labor en aquel país regresa a su pueblo americano para rehacer la vida que dejó antes de partir para el combate.

· 4 de abril. Leatherheads. Geroge Clooney vuelve a dirigir, aunque sorprende por ser una comedia romántica con él mismo y Renee Zellwegger como protagonistas.

· 18 de abril. Righteous Kill. Robert de Niro y Al Pacino juntos, de verdad, en la pantalla. Jon Avnet dirige una historia policíaca en la que se busca a un asesino dedicado a liquidar delincuentes.

· 30 de abril. Iron Man. Otro cómic Marvel más, con un buen reparto. Robert Downey es el protagonista, Jeff Bridges el villano y Gwyneth Paltrow la chica. Prometen los efectos especiales.

· 9 de mayo. Speed Racer. Vuelven los hermanos Wachowski, que no dirigían desde el final de Matrix, para adaptar una conocida serie de animación japonesa de los años 70.

· 16 de mayo. Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspián. Segunda parte de la saga, promete ser más adulta que la interesante película original y una mayor inversión mejorará el aspecto visual de la película.

· 22 de mayo. Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. Steven Spielberg dirige, George Lucas produce y Harrison Ford recupera su sombrero y su látigo. ¿Hace falta decir algo más...?

· 13 de junio. The Incredible Hulk. Edward Norton como Hulk promete un cambio radical tras la aburrida adaptación del cómic que hizo Ang Lee.

· 20 de junio. The Happening. El nuevo trabajo de un Shyamalan que ya no tiene el fervor crítico de sus inicios. El cambio climático llega al cine de ficción. Protagoniza Mark Whalberg.

· 20 de junio. Get Smart. Adaptación cinematográfica del popular Superagente 86 televisivo. Steve Carrel y Anne Hathaway protagonizan una comedia con aroma nostálgico.

· 27 de junio. WALL-E. La nueva apuesta de la infalible Pixar. La historia de un robot compresor de basura que descubre un nuevo propósito en su vida la dirige el responsable de Buscando a Nemo.

· 18 de julio. Mamma Mia! Adaptación del conocido musical, con un reparto encabezado por Meryl Streep y Pierce Brosnan.

· 13 de agosto. The Dark Knight. Secuela de Batman Begins. Reparto espectacular para ver la primera aparición del Joker (Heath Ledger) en esta nueva saga sobre el superhéroe atormentado de Gotham City.

· 5 de septiembre. Australia. Bazz Luhrman vuelve a dirigir siete años después de Moulin Rouge. Repite con Nicole Kidman y añade a la causa a Hugh Jackman para esta comedia romántica de acción.

· 19 de septiembre. Vicky Cristina Barcelona. El nuevo Woody Allen, rodado en España, con Scarlett Johansson (tercera película con Allen), Penélope Cruz y Javier Bardem.

· 3 de octubre. Valkirye. Bryan Singer abandona los superhéroes para relatar un histórico intento de atentado contra Adolf Hitler urdido desde el ejército alemán. Tom Cruise, parche en el ojo incluido, encabeza el reparto.

· 10 de octubre. Body of Lies. Ridley Scott vuelve a contar con Russell Crowe y suma a Leonardo DiCaprio para contar la historia de unos agentes de la CIA que buscan atrapar a un líder de Al Qaeda.

· 7 de noviembre. The Changeling. El nuevo Clint Eastwood, una historia cargada de suspense. Con Angelina Jolie y John Malkovich.

· 26 de noviembre. The Curious Case of Benjamín Button. David Fincher adapta un relato de F. Scott Fitzgerald con un reparto encabezado por Brad Pitt, Cate Blanchet y Tilda Swinton.

· 28 de noviembre. Harry Potter y el Príncipe Mestizo. Más Harry Potter. ¿Veremos por fin a Voldemort en todo su esplendor o habrá que esperar al final de la saga?

· 19 de diciembre. Revolutionary Road. Sam Mendes reune a Leonardo DiCaprio y Kate Winslet diez años después de Titanic para un drama ambientado en los años 50.

· 25 de diciembre. Star Trek XI. J.J.Abrams, creador de Perdidos y director de Misión Imposible III, busca resucitar la vieja saga galáctica con una historia sobre la juventud de Kirk y Spock de la que poco más se sabe.

Sin fecha:
· Frost/Nixon. Ron Howard lleva a la pantalla la aclamada obra teatral sobre el enfrenamiento entre Richard Nixon y un personaje de la televisión. Con Frank Langella y Martin Sheen.

· Guerrilla. Benecio del Toro se mete en la piel del Che Guevara en la biografía que rueda Steven Soderbergh.