martes, febrero 05, 2008

10 PELÍCULAS... que le encantan a todo el mundo y yo no aguanto

Inauguro sección. Dentro de 10 películas incluiré grupos de títulos según muy diferentes criterios. A veces serán películas para recordar y otras para olvidar (acepto sugerencias...). Y para empezar con fuerza recurro a este segundo grupo. Todos tenemos alguna película célebre que no somos capaces de ver, que pensamos que nos están tomando el pelo cuando la estamos viendo a pesar del fervor popular y crítico que concitan. Hay quien odia Lo que el viento se llevó o Casablanca. Hay quien no soporta La guerra de las galaxias (¿en serio...?). Las mías son bastante modernas, e incluyo su valoración en www.imdb.com, realizado por los usuarios, y los premios más importantes que ganó. Estas son mis diez películas que le encantan a todo el mundo y yo no aguanto. No creo que coincida con muchos de vosotros, ¿verdad...? ¿Y cuáles son las vuestras?


AMELIE
Puntuación IMDB: 8,6
Nominada a cinco Oscar, incluyendo los de mejor película extranjera y mejor guión original.
Nominada al Globo de Oro a la mejor película extranjera.
Ganadora de cuatro premios César, incluyendo los de mejor película y mejor director.

Sí, una historia muy bonita, un guión interesante, pero una realización que me colocó al borde del abandono en demasiados momento del visionado, que me hizo mirar el reloj una cantidad de veces exagerada. Al final pude acabar de verla, pero no me generó ningún tipo de entusiasmo. Nada que ver con lo que cuenta, sino con cómo lo cuenta. Puede que esté influenciado por el hecho de que el director, Jean Pierre Jeunet, sea el tipo que destrozó la saga de Alien con su Resurrección, pero el caso es que la película no me dice absolutamente nada. Y eso que, por lo que cuenta, tenía muchas papeletas para enamorarme.


BABEL
Puntuación IMDB: 7,7
Nominada a siete Oscar, ganó el de mejor banda sonora original.
Globo de Oro a la mejor película dramática, nominada en otras seis categorías.
Ganó el premio al mejor director y el premio del jurado en el Festival de Cannes.

Una sensación, en el fondo, similar a la de Amelie. Una historia que debiera llegar y que no me llega en absoluto, ni siquiera en los momentos más dramáticos, quizá sólo en alguno de la parte de México, pero poco más. La historia de la adolescente japonesa, además de unida al resto por un absurdo e inverosímil giro de guión, sobra por completo en esta película. Y sigo sin creerme a Brad Pitt. El montaje es indiferente, las historias no están hiladas por ningún motivo concreto, ninguna de las historias aguantaría por sí sola una película y deja una sensación de que ya hemos visto algo parecido en demasiadas ocasiones. ¿Y se ha dado cuenta alguien que en esta película todo el mundo acaba mal salvo los norteamericanos...?

BROKEBACK MOUNTAIN
Puntuación IMDB: 7,8
Ganadora de tres Oscar, incluyendo mejor director y mejor guión. Tuvo cinco nominaciones más.
Ganó cuatro Globos de Oro, incluyendo los de mejor película dramática, mejor director y mejor guión.

Esta es una de esas películas que, cuando acaba, uno no sabe muy bien de qué van. Y eso no puede ser bueno. Da la sensación de que lo único que interesaba era que dos vaqueros se reveleran como gays. Y punto. Porque la película no da más de sí a pesar de cubrir varias décadas de la vida de dos personas. Es lenta como ella sola, no tiene ritmo de ningún tipo y el guión es aburrido, muy aburrido. Sí, los actores están muy bien, pero eso no basta para salvar la película. Los enormes y largos silencios de la primera escena de la película evidencian que ésta tiene muy poquito que decir. Polémica al margen, por supuesto, porque a veces esto es más que suficiente para vender una película.


CRASH
Puntuación IMDB: 8,1
Ganadora de tres Oscar, incluyendo los de mejor película y mejor guión. Tres nominaciones más.
Nominada a dos Globos de Oro.

Cada día parece más fácil hacer una película coral que pase como una obra trascendente y profunda. Crash quiere tocar muchos temas, pero en realidad no tiene la valentía necesaria para profundizar en alguno de ellos, lo que le convierte en un proyecto bastante más fácil de hacer de lo que parece. La apariencia tapa un contenido vacío, una historia a medio hacer, unos personajes sin desarrollar, pensados para impactar en una escena muy puntual más que por su desarrollo. A mí no me dejó ninguna huella a pesar de que toca temas muy actuales en una sociedad moderna como el racismo, la corrupción policial o la violencia. En el valle de Elah confirma que Paul Haggis dirige filmes inanes.

LOS LUNES AL SOL
Puntuación IMDB: 7,7
Ganadora de cinco de los ocho Goyas a los que aspiraba, incluyendo los de mejor película, mejor director y mejor actor (Javier Bardem).
Concha de Oro del Festival de San Sebastián.

Una de esas muchas películas españolas que se presentan como obras maestras indiscutibles e indiscutidas y que en realidad no dicen mucho. El supuesto retrato progresista de unos parados es en realidad una crónica social bastante peligrosa, porque supone una exaltación del vago y una condena de todo aquel que desea reciclarse en el complejo mundo laboral. Yo, desde luego, jamás contrataría para mi empresa a personas como la que interpreta Bardem, un actor que, por cierto, no consigue despertar en mí emoción alguna. Bueno, sí, la de que he desperdiciado dos horas de mi vida en ver esta película.

PIRATAS DEL CARIBE
Puntuación IMDB: 8,0
Nominada a cinco Oscar, incluyendo al de mejor actor (Johnny Depp, también nominado al Globo de Oro).

Con la cantidad de películas de fantasía, acción y aventura que merecen la pena y tiene que triunfar una saga que no tiene absolutamente nada de original ni de entretenido... Admito que sólo he visto la primera parte y con eso tuve suficiente. Personajes planos con actores más planos todavía, a excepción de un Johnny Depp que se lo pasa bomba y que, sin mucho esfuerzo, consigue llamar la atención de los críticos. Qué lástima para un actor que ha hecho tantos y tantos papeles interesantes. Un título infantiloide que en los años 80 hubiera caído en el más justo de los olvidos o, como mucho, hubiera suscitado el cariño que siente un fan por la serie B. En el siglo XXI es una auténtica moda. Y nada más. De cine, nada.

PULP FICTION
Puntuación IMDB: 8,9
Oscar y Globo de Oro al mejor guión original,
Nominada a otros seis Oscar y otros cinco Globos de Oro, incluyendo en ambos los de mejor película y mejor director.
Palma de Oro del Festival de Cannes para Quentin Tarantino.

Para mí, la quintaesencia de las películas sobrevaloradas. No acabo de ver la genialidad de esta historia de asesinos a sueldo y drogadictos de clase alta. No entiendo por qué es una genialidad un guión repleto de situaciones absurdas. Años después de haberla visto, no consigo recordar ni una sola escena de la película, más allá del baile de John Travolta y Uma Thurman, que probablemente no venía a cuento pero que había que meter para hacer resurgir al héroe de Grease. Entiendo a quien no fue capaz de soportar toda esta película, que algún que otro caso conozco. Por el contenido y por la película en sí.

TITANIC
Puntuación IMDB: 7,1
Ganadora de 11 Oscar, la mayor cifra de la historia, y cuatro Globos de Oro, incluyendo en ambos los premios de mejor película y mejor director.

¿La crítica ensalzando a James Cameron? No podía creerlo antes de ir a ver la película, a la que fui con toda la ilusión del mundo y tras muchos años admirando la leyenda del Titanic. Después de ver la película, me creía los elogios aún menos, pero por el asombro que me provocaba lo que había visto. Le sobra más de media hora de metraje para dejar una película simplemente correcta. El guión es malo y repetitivo. Lo de los actores, una broma de mal gusto, aunque Leonardi di Caprio, después de unas cuantas con Scorsese, va a prendiendo. La aplaudida música de James Horner es un refrito de diez o doce partituras anteriores suyas. Si no saliera el Titanic, recreado de forma preciosa, esta película no me diría nada en absoluto.

TODO SOBRE MI MADRE
Puntuación IMDB: 7,8
Ganadora del Oscar y del Globo de Oro a la mejor película extranjera.
Se llevó siete de los 14 Goyas a los que aspiraba, incluyendo los de mejor película y mejor director.
Quizá sea la película con la que más timado me he sentido nunca. Nunca me ha llegado el particular universo de Almodóvar, pero aquí menos que nunca, y no sólo porque sus mundos sean totalmente ajenos al mío, sino por que sus personajes no me generan la más mínima empatía, me da igual lo que me están contando en todo momento. Y así es imposible disfrutar una película, mucho menos creértela o quererla. La cámara no dice nada, simplemente se queda quieta a contemplar cómo los personajes pasan por delante de ella y salen del plano sin importancia alguna. La supuesta genialidad del manchego para mí no pasa de ser una anecdótica singularidad que no me suscita ningún interés.
UNA HISTORIA VERDADERA
Puntuación IMDB: 8,0
Nominada al Oscar y al Globo de Oro al mejor actor (Richard Farnsworth).

David Lynch, que tampoco suele entusiasmarme con sus habituales paranoias (al margen de esa maravilla que es El hombre elefante), se alejó de sus mundos de locura para rodar, como decía el título, una historia verdadera, auténtica. Pero lo que le quedó fue una película aburrida. Ver a un tipo conduciendo un tractor por medio Estados Unidos para ver a su hermano enfermo puede ser una preciosa historia humana en la vida real, pero en el cine sólo puede provocar una película soporífera. Ningún actor del mundo podría levantar algo así, por mucho que Richard Farnsworth consechara cientos de elogios, nominaciones y premios.

martes, enero 29, 2008

La auténtica gran película de los 'Transformers'

Michael Bay estrenó el año pasado Transformers, película que tiene uno de los peores guiones que jamás haya visto, que no es digna de la mitología que arrastra y que, sin embargo, fue un éxito impresionante (arrasó en taquilla y se convirtió en el título más descargado de Internet el pasado año). La película está basada en los populares muñecos que durante los años 80 hicieron furor en todo el mundo (especialmente en Japón y Estados Unidos) y generaron una serie de dibujos animados que tuvo tres temporadas que, hoy, por fin, se están editando en DVD en España. Pues bien, no mucha gente recuerda que el nexo de unión entre la segunda y la tercera temporada fue una película que en Estados Unidos llegó a estrenarse en cines y que en España salió directamente en VHS. Siempre he recordado con muchísimo cariño esta película y ahora, por fin, se ha editado en DVD.
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No voy a perder el tiempo en comparar aquella Transformers: La película con el Transformers de Michael Bay, porque la diferencia es abismal en favor de la primera. Aquella se estrenó en 1986 y es una espléndida aventura de ciencia ficción para todos los públicos, sencilla (que no por ello simple) y amena, con un buen número de escenas de acción variadas y bien resueltas, con una inmensa cantidad de personajes de importancia en el universo de los Transformers. Y una gran novedad, Unicron, un devorador de mundos que le da cien vueltas a esa burla del Galactus del cómic que presentaba Los 4 Fantásticos y Silver Surfer.
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La película comienza con un gran salto temporal con respecto a lo que se vio al final de la segunda temporada de la serie. Los malvados Decepticons han conquistado Cybertron, planeta del que son originarios tanto Decepticons como Autobots. Los buenos de la historia mantienen bases en las lunas de aquel planeta y en la Tierra. Megatron, líder Decepticon, planea lanzar un ataque a gran escala contra la base terrestre para destruir toda posibilidad de sus enemigos de recuperar Cybertron. Pero los Autobots consiguen mandar un mensaje a su líder, Optimus Prime, que acudirá al rescate desde una de las lunas del lejano Cybertron. Mientras tanto, un enorme planeta va devorando mundos y se dirige precisamente hacia al hogar de los Transformers con un solo obstáculo en su camino, la Matriz de los Autobots, que Optimus Prime lleva en su interior.
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Transformers tuvo siempre un gran e imaginativo punto de partida: unos robots que se transformaban en los más variopintos vehículos (coches, aviones, cohetes e incluso trenes) o seres (desde insectos a dinosaurios), que llevaban su guerra a la Tierra desde su mundo natal. No es que la animación fuera portentosa o que las tramas de la serie fueran excesivamente complejas (muchas veces se veían reducidas al hallazgo de una fuente de energía que los Decepticons querían y los Autobots protegían), pero tenía su encanto ochentero. En todo caso, la película fue un salto de calidad en ese sentido. Se buscó la complicidad de un público más adulto, con sencillez pero con dramatismo. Al principio puede chocar que muchos de los personajes originarios pierdan la vida durante la película, porque no es lo habitual en este tipo de producciones. Pero le da un aura de drama y de realismo poco frecuente en la animación de ciencia ficción.
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Los creadores de la película confiesan que no se habían dado cuenta hasta entonces de que Optimus Prime era mucho más que un personaje. Era y es un icono. Su eterna lucha contra Megatron forma parte de la iconografía juvenil de los años 80. La película engrandece ese duelo hasta extremos que seguramente no sospechaban sus creadores. ¿Por qué? Descubridlo vosotros mismos en la película, no sería bueno que yo os lo destripara. Transformers: La película no sólo es respetuosa con los mitos de este universo, sino que abre la puerta a muchas posibilidades, en cuanto a escenarios y en cuanto a personajes. Todos los personajes nuevos que aparecen fueron diseñados expresamente para la película, todos a excepción de Ultra Magnus, que ya tenía su propio juguete en Japón.
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El reparto de voces fue, en muchos casos, el mismo de la serie, empezando por Peter Cullen, que dio vida a Optimus Prime en la serie y también, en un guiño precioso para los fans, en la reciente película de Michael Bay. Junto a él, además de los habituales de la serie, se juntaron unos cuantos actores conocidos: Robert Stack, el protagonista de la serie de Los Intocables, es Ultra Magnus; Leonard Nimoy, el inmortal Spock de Star Trek, es Galvatron; Clive Revill, el Emperador de El Imperio contraataca antes de que la Edición Especial se lo llevara por delante, es Kickback; Scatman Crothers, el actor negro de El resplandor, es Jazz, en su último trabajo como actor antes de morir; Eric Idle, uno de los Monty Python, es Wreckgar; y Unicron es ni más ni menos que... Orson Welles.
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No mucha gente lo sabe, pero ésta fue la última película en la que trabajó Orson Welles y, de hecho, muchas biografías omiten este título en su filmografía (por ejemplo, no aparece en el libro de Cahiers du Cinema del coleccionable de DVDs que El País está sacando en estos momentos). El mítico creador de Ciudadano Kane, que lógicamente tenía objetivos muy distintos en el cine que los que perseguía esta película, parece ser que no disfruto demasiado haciéndola. Se dice que nunca llegó a saber cómo se llamaba su personaje y que, cuando alguien le preguntaba, decía que era "un gran juguete que ataca a un montón de juguetes más pequeños". Orson Welles estaba ya muy enfermo cuando grabó sus líneas, y para disimular sus problemas respiratorios los productores decidieron alterar esa voz para darle el aspecto final que tiene en la película.
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Uno de los puntos fuertes de la película es la endiabladamente pegadiza banda sonora que compuso Vince DiCola, una música electrónica que encaja perfectamente en el filme a pesar de ser una ruptura con lo que ofrecía la serie en este sentido. Lo peor de la película es que tiene algunos problemas de animación muy serios. En su conjunto, la técnica es muy buena, superior a la media de aquella época y, por descontado, mucho mejor que la propia serie de Transformers. Pero, seguramente por estar en manos de diferentes equipos de dibujantes y animadores, la película presenta numerosos problemas de continuidad. Así, hay personajes que aparecen y desaparecen, cambios continuos de sitio en un escenario o frases que se pronuncian sin sincronía con el movimiento de la boca.
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En cualquier caso, si queréis ver una buena película de Transformers, olvidáos de esa pretenciosa, aburrida, confusa y estúpida película de Michael Bay, coged el DVD (que, eso sí, tiene unos horribles subtítulos, sólo en castellano, que se inventan la mitad de las frases y otras las copia del doblaje original sudamericano) de esta pequeña joya friki de los años 80 y disfrutad.

jueves, enero 24, 2008

El Joker ha muerto


Se me hace raro decir que el Joker ha muerto cuando ni siquiera he visto la película en la que aparecerá el personaje. Pero es muy propio del mundo cómic la muerte del villano. Y es muy propio de la vida real la muerte de un actor joven, con un futuro prometedor, en circunstancias extrañas. No seré yo quien diga que Heath Ledger se ha suicidado a base de pastillas. No voy a caer en ese sensacionalismo tan sencillo para el periodismo de hoy en día porque no tengo ni la más remota idea de lo que rondaba la cabeza de Heath Ledger antes de echarse a dormir para siempre. Pero el caso es que ha muerto. Y, como se dice por ahí, lo único que no tiene solución es la muerte.

Cuando oí que Christopher Nolan había escogido a Heath Ledger para encarnar al Joker en The Dark Knight no le había visto en ninguna película. La elección me sorprendió, me pareció bastante insólita y a priori muy alejada del concepto del personaje, pero no podía juzgar al actor. Eso sí, confiaba en Nolan. Lo que hizo en Batman begins fue espectacular y tenía carta blanca, al menos por parte de este fan absoluto del universo de Batman, para encarar la secuela como quisiera. Todavía no hemos podido ver a Ledger y ya se nos ha muerto. Qué injusto.

Ni siquiera una veintena de películas nos ha dejado Heath Ledger. Yo sólo le he visto en dos. Quería conocer al Joker antes de verle en la pantalla, claro. Me gustó mucho, a pesar de lo breve de su papel, en Monster's ball. Me gustó aún más en Brokeback Mountain, papel que le valió una nominación al Oscar, estatuilla que le arrebató Philip Seymour Hoffman por Truman Capote. En ambas me pareció un actor muy interesante, capaz de muchos y variados registros, y por eso me apetecía verle en un papel tan distinto a todos los que había hecho como el de Joker. Y será la última vez que le vea. Qué lástima.

Rápidamente han surgido recuerdos de otros casos. Hay quien se acordó de James Dean. Hay quien pensó en River Phoenix. Desde que me enteré de su muerte, y precisamente pensando en su imagen como el Joker, no me quito de la cabeza a Brandon Lee, que murió durante el rodaje de El Cuervo. Lee y Ledger nos dejarán para el recuerdo su cara pintada de blanco dando vida a un personaje del mundo del cómic. Qué irónico es el mundo del cine de vez en cuando...

martes, enero 22, 2008

Y a mí que no me hace ilusión que nominen a Bardem...

Javier Bardem ha sido nominado al Oscar al mejor actor secundario por su papel en No es país para viejos, la última película de los hermanos Cohen. A pesar del fervor patrio que se suele desatar por estos lares cada vez que se produce algún reconocimiento extranjero para un español, o quizás también precisamente por eso, tengo que admitir que no me hace la más mínima ilusión que Bardem sea nominado o gane un Oscar. No me hizo ilusión cuando recibió tal distinción por Antes que anochezca (aquel año ganó Russell Crowe por Gladiator), y no me ha hecho ilusión ahora. Y como ha ganado tantos premios ya por este papel, lo normal es que se lleve también la estatuilla dorada, así que no me queda más que prepararme para la avalancha de elogios que se avecina.

No me hace ilusión porque nunca me ha gustado Bardem como actor. Nunca me ha llamado la atención. Nunca me lo he creído en sus personajes. Creo que tiene un grave problema interpretativo con la voz. Y, como me pasa con otra española reconocida en Hollywood, Penélope Cruz, no acabo de entender qué chispa de genialidad le ven fuera de España (y también en este país, para qué nos vamos a engañar...). Hace no mucho, alguien me contó que una persona muy allegada a Javier Bardem admitía que no era un gran actor. Así es la vida, así es el arte y así es el cine.

Mucho más que lo de Bardem, reconozco que me ha hecho muchísima ilusión que el trío de actores que encabeza Michael Clayton (George Clooney, Tilda Swinton y Tom Wilkinson; éste último será rival de Bardem) haya recibido nominaciones; que los maravillosos trabajos de Tommy Lee Jones en En el Valle de Elah y de Viggo Mortensen en Promesas del Este, sin los cuales sus películas se desmontarían por completo, hayan recibido reconocimiento; que esa joya llamada Rataouille haya logrado una nominación al mejor guión original, al margen de la ya esperada a la mejor película de animación; que dos grandísimos compositores con dos maravillosos trabajos, James Newton Howard (Michael Clayton) y Michael Giacchino (Ratatouille), luchen por el Oscar a la mejor banda sonora; o que Alan Menken vuelva a tener tres canciones nominadas por Encantada, como en los viejos tiempos de arrollador dominio musical de Disney en los Oscar.

Todo eso sí me ha hecho ilusión. Porque todos ellos me han conmovido con sus trabajos, me han entusiasmado, han arrancado un aplauso, han conseguido que sus películas me envíen algún mensaje, algún sentimiento, alguna idea. Bardem nunca ha conseguido eso conmigo. Y por eso no me hace especial ilusión. Lo mismo descubro algo nuevo en No es país para viejos, pero para eso tendré que esperar a verla. En España se estrena el 8 de febrero, y la espero con cautela, porque algunos de los últimos trabajos de los Cohen, como O brother o Ladykillers no me gustaron nada en absoluto y los veo muy lejanos de buenas películas como Fargo, El gran Lebowski o El gran salto. Y no sé si alguien esperaba alguna nominación para El orfanato después de caerse de la carrera por el Oscar a la mejor película extranjera, pero sobra decir que no ha conseguido ninguna. Tampoco me hubiera hecho especial ilusión.

Lo que ya está claro es que las nominaciones a los Oscar me han dejado muchos deberes para las próximas semanas. Hasta ahora sólo he visto una de las cinco nominadas a la mejor película, Michael Clayton. Expiación ya está en cartel, e intentaré verla esta misma semana; Juno, una tragicomedia con un embarazo no deseado de fondo, llega el 1 de febrero; y Pozos de ambición, con un, dicen, espléndido Daniel Day-Lewis (en realidad no creo que este actor pueda estar por debajo de la categoría de espléndido) se estrena el 15 del próximo mes. Unas semanas intensas de cine las próximas.

Las nominaciones también me han dejado alguna que otra desilusión. No entiendo el ninguneo que Hollywood le suele hacer a sus grandes nombres de siempre. Ridley Scott ha visto despreciada su gran American gangster (sólo dos nominaciones) y Tim Burton su Sweeney Todd (con tres, todas menores a excepción de la de Johnny Depp; se estrenará, por cierto, el día 15). Zodiac, la revolucionara película policiaca de David Fincher ha caído en el olvido. Y no sé cómo tomarme que la película más cara de la historia, Spider-Man 3, no haya visto recompensada la contribución de toda la saga a la industria norteamericana ni tan siquiera con una nominación a sus brillantes y seguramente no igualados este año efectos especiales. Pero ya sabe, Hollywood es así...

sábado, enero 19, 2008

Perdidos en 'El Valle de Elah'

En el Valle de Elah es una de esas películas que se presentan como una crítica progresista pero que en realidad no saben lo que quieren. No saben cuál es realmente su mensaje porque no se atreve a dar el paso de mostrarse abiertamente en contra del conservadurismo que se propone critcar. Intentan moralizar en lugar de plantear debates y por ello generan rechazo (en la taquilla norteamericana, como todas las películas sobre Irak, y entre el público de a pie, como se demuestra escuchando a la gente cuando sale del cine en España). Mezclan grandes momentos con otros que uno no sabe muy bien cómo clasificar. Les sobra metraje, porque con pequeños detalles intentan desviar la atención del espectador para que no se dé cuenta de la sibilina manipulación de la que está siendo objeto. Y se pierden y nos pierden al mismo tiempo y con la misma facilidad.

¿Es En el Valle de Elah una mala película? Yo no diría eso, puesto que tiene algunos alicientes y algunos muy buenos momentos. ¿Es una buena película? Tampoco sería capaz de decirlo, porque no me llega ni el mensaje ni la forma en que me lanzan ese mensaje. El filme cuenta la historia de un policía militar ya retirado (Tommy Lee Jones) que se lanza a la búsqueda de su hijo, también militar, desaparecido poco después de regresar de Irak. En esa tarea encontrará la ayuda de una agente de policía despreciada por muchos sus compañeros (Charlize Theron). El muchacho, como era de suponer (aunque no se nos dice casi hasta la media hora de película, y es en esa primera parte donde sobra más metraje), aparece muerto y la búsqueda del hijo se convierte en la de sus asesinos.

Lo mejor de esta película, sin duda, son los actores. Tommy Lee Jones siempre ha sido un actor brillante y lo demuestra una vez más. Su creación de un rudo, avejentado y entristecido militar retirado es formidable en toda la película. No flaquea, conmueve siempre aunque el guión no lo haga, solo o acompañdo por otros actores en escena, con la palabra y con la mirada, sobre todo con la mirada. Charlize Theron, actriz a la que sólo parece apreciarse cuando aparece en pantalla afeada, vuelve a dar muestras de que es fantástica en su trabajo. Pocas miradas como la de esta mujer son tan fuertes en pantalla. Pocas aguantan un cara a cara constante tan intenso y tan cambiante con un actor del calibre de Tommy Lee Jones (brillante también su enfrentamiento final con Jason Patric). Si la tiranía de la belleza y la juventud de Hollywood se lo permite, envejecerá delante de la pantalla y crecerá como actriz más todavía.

Susan Sarandon tiene un brevísimo personaje (cabría más hablar de apariciones que de personaje por su escaso tiempo en pantalla; una pena, talento desaprovechado) y eso le vale para dejarnos uno de los cara a cara más brillantes de los últimos años, sin compartir espacio físico ni plano, con Tommy Lee Jones. Soberbia la conversación telefónica en la que él le dice a ella que su hijo está muerto, sencillamente soberbia y conmovedora. Y junto a estos tres magníficos actores, un elenco de secundarios del que sobresalen un par de nombres que bordan sus papeles, actores como Jason Patric (¿quién iba a decir que que el protagonista de Speed 2 podría hacer un buen papel?) o Josh Brolin (actor a seguir, brillante en American Gangster, aquí demasiado breve pero intenso en un papel bastante similar).

En el Valle de Elah es la segunda película como director de Paul Haggis. Su nombre comenzó a sonar, a pesar de llevar muchísimos años en el negocio, como guionista de esa maravilla que es Million Dollar Baby. Después de se colocó detrás de la cámara para dirigir Crash, la sorpresa en los Oscar de hace dos años, una película que nunca me ha terminado de llegar ni conmover y que me pareció sumamente fácil y nada arriesgada de realizar. Tan poco arriesgada como En el Valle de Elah. Sí, el tema que trata es controvertido (los efectos de la guerra de Irak en los soldados que allí van destinados), pero el enfoque es tremendamente superficial (como le pasaba a Crash aunque en su día se hablara de ella como una película valiente y comprometida).

Sobra decir que busca ser una crítica a la intervención norteamericana en Irak (no deja de resultar curioso que haya ni un solo cineasta norteamericano que quiera dar una visión más favorable o que no se haya atrevido a rodar ese punto de vista, que, por otra parte, tiene muchos adeptos en Norteamérica). Pero parte de la confusión, se desarrolla en una confusión aún mayor y al final uno no sabe qué quiere contar realmente la película. La culpa de eso también hay que buscarla en la amalgama que suponen las tres personalidades que se ofrecen del hijo militar muerto, que apenas llega a aparecer en la película, que son imposibles de fundir en un mismo personaje. No es creíble que el buen soldado que tiene su padre en la mente, el soldado más o menos sensible que se ve en Irak y el macarra que se presenta en Estados Unidos sean la misma persona. No es creíble en asboluto. Y ahí flaquea la película, casi tanto como en la previsible resolución de la intriga policial.

Por el camino queda una metáfora tan obvia que da título a la película (el Valle de Elah es el lugar donde David se enfrentó a Goliath, se supone que es una acusación al Gobierno de Estados Unidos de mandar a unos jóvenes a una guerra con sólo unas piedras para derrotar a un enemigo invencible) y que ofrece un par de escenas formidables. Pero eso puede que sea sólo por el talento de un reparto formidable. Paul Haggis sigue sin hacer una película verdaderamente apreciable como director, a pesar de que la crítica le suele dar todo su fervor. Le sigo prefieriendo como guionista de ese genio que es Clint Eastwood. En conjunto, En el Valle de Elah se queda como una decepcionante película con un reparto impresionante.

viernes, enero 11, 2008

Requiem para dos grandes sagas

Los chicos de marketing de Fox me dan la clave para empezar a hablar de Aliens vs. Predator 2. En Estados Unidos, la película en cuestión se estrenó con un subtítulo que en España ha desaparecido para dejar paso a ese 2. Ese subtítulo era Requiem. Y eso es exactamente lo que es este experimento, el requiem de dos de las mejores sagas de fantasía de las últimas décadas, un despropósito de hora y media (menos mal que no dura más) ridículo, inverosímil, desastroso, tópico hasta la extenuación y muy violento. No se le puede aplicar el término infantil (en su más peyorativo significado) precisamente por esa extrema violencia. Lo único bueno es que no tuve que pagar por verla, porque el precio de una entrada es muy doloroso después de ver esto...

Vayamos por partes y haciendo historia para que la gente sepa donde situarse a la hora de entender esta mi opinión. Alien es una de las cumbres de la ciencia ficción, Aliens una muy estimable continuación de la saga, Alien 3 una cinta interesante (y muy mejorada en su director's cut, disponible en DVD) y Alien Resurrección una locura sin pies ni cabeza que acabó por enterrar esta saga. Depredador es un pequeño clásico de la ciencia ficción de los 80 y Depredador 2 una intensa, violenta y buena secuela. La unión de ambas franquicias, Alien vs. Predator (¿porque lo llaman Predator cuando en España siempre ha sido Depredador...?), es una película bastante mala. Pero la secuela es incluso peor.

Esta secuela empieza justo donde acababa la primera película, viendo el nacimiento de una nueva criatura, el PredAlien (según la información oficial, el bicho es en un 80 por ciento Alien y en un 80 por ciento Depredador). Ahí empieza la matanza de esta hiperviolenta película. Seres humanos mueren muchísimos y en pantalla se pueden ver unas 30 muertes, la mayoría de ellos a manos de los múltiples Aliens y del PredAlien. Tampoco es que el Depredador se quede corto, pero en esta unión de sagas le ha tocado el papel de tipo más o menos bueno y más o menos aliado de los humanos...

¿Que por qué digo que la película es nefasta? Porque salí del cine con la sensación de que ninguno de sus responsables entendió a los personajes. Los hermanos Strause, debutantes responsables de esta película, se creen que con parodiar/homenajear/recrear/copiar algunas escenas de la saga tienen suficiente. Que con armar una escabechina en la pantalla (que no tengo nada en contra de las escabechinas, que nadie me entienda mal...) se contenta a los fans de los personajes. Pero cuando uno escucha decir a la rubia (siempre tiene que haber una rubia, y siempre tiene que haber una excusa para desnudarla parcialmente...) algo así como "no sobreviviremos, ¿verdad?" o al supuesto héroe de la película, rodeado por unos cuantos aliens, lanzar el grito de guerra "¡venid a por mí, cabrones!", queda claro que está viendo un bodrio de enormes proporciones.

Decir que esta película tiene guión es casi un guiño irónico. Es lamentable ver cómo se mezclan las historias supuestamente humanas y cotidianas de un pueblo americano con la guerra entre aliens y predators. Es triste ver que las cosas van pasando porque sí. El Depredador cambia de camuflado a no camuflado sin sentido alguno. Los aliens son implacables en unos casos y realmente torpes en otros. Los humanos son tan malos actores y ofrecen semejante repertorio de frases estupidas e inverosímiles que casi dan ganas de aplaudir con cada una de las muertes. El crecimiento de los recién incubados aliens es a conveniencia. Y si no tenemos suficientes facehuggers (que es como se llaman esos bichos que se pegan en la cara de los huéspedes para acabar engrendrando a un alien) como para justificar esa invasión... ¿qué más da? ¿Alguien los ha contado? Un aguafiestas, seguro...

Hay un par de secuencias que pueden resultar interesantes para el fan (sólo para el fan), como por ejemplo la primera pelea entre el Depredador y un grupo de aliens en las alcantarillas, pero se pierden en la inmensidad de un despropósito de colosales proporciones, que lleva entre otras cosas al macarra del pueblo a convertirse en un héroe de guerra porque sí. Es curioso, el primer Alien vs. Predator también tenía una sola secuencia de interés, y era una de las peleas entre ambas criaturas, perfectamente coreografiada y montada. Aquí el montaje es bastante más torpe, si cabe, que en la primera película, pero también es esa la única escena realmente a destacar. Bueno, también fue destacable la carcajada que soltó el cine entero cuando, en un alarde de perspicacia, uno de los personajes grita: "el Gobierno nunca nos mentiría".

Por algún extraño motivo, la primera película funcionó bastante bien en taquilla y esta segunda comentan por Internet que ha gustado más que su predecesora. Sus directores dicen que ese era el objetivo, contentar al fan que no salió satisfecho de la primera. Yo todavía estoy consternado por la forma de destrozar a estos personajes y por la triste posibilidad de que estos hermanos Strause se puedan hacer cargo de una tercera película de esta nueva saga híbrida. Conmigo ya que no cuenten...

miércoles, enero 09, 2008

La magia de las mujeres y el cine

Mujeres y cine. Misteriosa asociación que provoca, muy de vez en cuando, una magia única, especial, irrepetible. Hoy, que tan pocas actrices merecen realmente la pena, que tan pocos papeles para ellas merecen ser rescatados del olvido, que la tiranía de la belleza física se ha impuesto al talento interpretativo, no suele ser posible. Pero en el cine clásico. ¡Ah, esas mujeres en blanco y negro que eran capaces de hechizarnos con algo más que una cara bonita...!


Algo así es lo que uno siente al ver a Anne Baxter en las primeras secuencias de Eva al desnudo. Una cara angelical, una presencia radiante, una dulzura inigualable en su voz, una mujer de que cualquier podría enamorarse sólo con verla. ¡Todo una mentira! Su Eva Harrington, una joven aspirante a actriz, es un demonio con cara de ángel, una mujer ambiciosa y cruel, capaz de todo ("y más", como ella misma dice) por conseguir un buen papel. Pero engaña, ya lo creo que engaña. Joseph L. Mankiewicz, director de esta maravillosa película, escogió a Anne Baxter, porque podía dar "virtudes de zorra" al personaje. Y ya lo creo que lo consiguió. Tanto, que con ese formidable e irónico final, magnífico e inolvidable, lo que asoma en la cara del espectador es una sonrisa. Justicia divina, lo llaman...

Para lograr sus objetivos, Eva se pega a una actriz de éxito, otra composición maestra, ésta de Bette Davis. La actriz ya pasaba de los 40 (edad maldita para el cine, por lo visto) y su carrera pasaba por un abjón increíble. De hecho, Davis confesó años después que Eva al desnudo le permitió tener un futuro profesional. Su personaje, Margo, es una gran diva del teatro, una actriz capaz de dar vida sobre las tablas a una veinteañera, pero que empieza a sufrir crisis por su edad. Ya no es joven y se da cuenta. Y todo lo que hay alrededor se convierte en una amenaza para ella. Eva por encima de todo. La jovencita que tan alegre le había hecho con su adulación de pronto se convierte en una rival. Qué duelo de actrices, qué cantidad de detalles, de miradas, de niveles en su interpretación. Qué gozada. "Ajústense los cinturones, esta noche vamos a tener tormenta", como la propia Margo dice.

Celeste Holm interpreta a Karen, esposa del dramaturgo para el que trabajo Margo y a la vez su mejor amiga, la mujer que maquina una cura de humildad para la gran diva y se ve atrapado por ello en las garras de la maquiavélica Eva. ¿Cómo creerse que Davis y Holm se odiaban después de ver la extraordinaria química que muestran en pantalla? Pues es cierto, no se podían ni ver, tal y como recuerda Holm: "Entré en el plató, el primer día de rodaje, y dije 'buenos días'. ¿Y saben cómo me contestó? Dijo 'oh, mierda, buenos modales'. No le volví a dirigir la palabra, nunca". Con ellas, la genial Thelma Ritter, criada de Margo en la película y la primera persona que sospecha de Eva. ¿Quién si no una mujer podría darse cuenta de las artimañas de otra mujer...?

Anne Baxter, Bette Davis, Celeste Holm y Thelma Ritter fueron nominadas al Oscar, conviertiendo esta película en la que más nominaciones para su reparto femenino ha tenido nunca, un récord que parece imposible de romper con el cine de nuestros días. Pero no ganó ninguna de ellas, las estatuillas fueron para Judy Holliday por Nacida ayer y Josephine Hull por El invisible Harvey. A la maquinadora Eva Harrington seguro que no se le habría escapado el premio...

Eva al desnudo tiene también el privilegio de contar con una de las primeras apariciones cinemtográficas de Marilyn Monroe. Da vida a una aspirante a actriz con el cerebro vacío pero con un cuerpo de escándalo y muchas artes para tratar de engatusar a la persona adecuada, en este caso el crítico al que da vida George Sanders, para conseguir un papel. ¿Lo consigue? Para eso tendría que pasar por encima del cadáver de la angelical Eva (me encanta el nombre original, Eve, y la asociación fonética que Margo hace con la palabra "evil"). Lo que sí consiguió Marilyn es despertar los celos de Zsa Zsa Gabor, mujer de Sanders, con quien compartía muchas escenas. Años después, Gabor dijo que Marilyn era "extremadamente proclive a menear el culo y a mover las pestañas". Y por eso, como mujer, no podía dejar de vigilarla en el rodaje...

¿Hombres? Sí, hay unos cuantos en el reparto, magníficos actores que están magníficos en la película. ¿Pero quién se ha fijado en ellos? En el genial Mankiewicz sí, en él sí que habría que fijarse, aunque sólo fuera para conseguir en el cine moderno una pequeña parte de la magnificencia de sus guiones, de sus maravillosas líneas de guión, de sus indudables dotes como director de actores...

El nexo de unión entre aquella película y ¿Qué fue de Baby Jane? es Bette Davis, que aquí comparte pantalla con Joan Crawford. Cuando se estrenó la película, en 1962, Davis tenía 54 años y Crawford 57. Ellas dos sostienen casi sin ayuda una película de dos horas de duración. Enfrentar este impresionante duelo interpretativo femenino a la proliferación de mujeres jóvenes sin talento en el cine actual es sonrojante. ¿Cuántas jóvenes, niñas acaso, vemos pasar por la pantalla sin más dotes que su belleza física? ¿Cuántas caerán en el olvido cuando esa belleza ya no resplandezca tanto? ¿Cuántas quedarán? Sólo las verdaderas diosas. ¿Y cuántos directores se empeñan en llenar sus películas de bellezas que no saben actuar? ¿Cuántas películas sin una sola auténtica actriz en el reparto? Debieran ver ¿Qué fue de Baby Jane? para darse cuenta de lo que puede hacer una actriz de verdad, sea cual sea su edad, por una película.
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Davis y Crawford dan vida a dos hermanas. La primera, Jane, era una estrella infantil de las tablas; la segunda, Blanche, su hermana, furiosa en algunos momentos por no tener la atención que logra captar la otra niña. Pero la situación se vive a la inversa cuando son adultas. Blanche se convierte en una estrella del cine que lucha, casi por caridad, porque le den algún papel a su hermana. Y de repente, un accidente de coche cambia sus vidas. Blanche se queda en una silla de ruedas, al parecer por haber sido atropellada por su hermana en una noche que no es capaz de recordar. Al parecer, los celos por el estrellato llevaron a Jane a intentar atropellar a su hermana, aunque con maestría la cámara esquiva enseñar demasiado sobre ese momento. Ambas mujeres viven en la misma casa. Pero Blanche siente pena de su hermana, que ha perdido la cabeza en muchos sentidos, y no es consciente de todo lo que está pasando a su alrededor.
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La tensión se palpa durante toda la película. Porque vemos que las obsesiones infantiles de Jane afloran de nuevo. Quiere ser de nuevo la estrella que se cree que es, muy por encima de su hermana. Y Blanche no se lo impedirá. De la tensión pasamos a la violencia. Descarnada. Salvaje. Plasmada en un blanco y negro hermoso, casi poético. Las sombras de la oscura casa dan paso a una soledada playa donde se resuelve toda la trama. Las cosas no eran como parecían y al final, sólo al final, se dan cuenta ambas mujeres de que han impedido su propia felicidad y de la su hermana. Y la historia deja un poso de tristeza infinita.
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El cine de terror actual está lleno de veinteañeras ligeras de ropa y generosas de escote. Robert Aldrich, el de Doce del patíbulo, rodó su película de terror (sí, sí, ¿Qué fue de Baby Jane? es claramente una pesadilla terrorífica, aunque no haya vísceras) con dos mujeres maduras... que no se podían ni ver. ¿Sorprendidos? No lo creo. Joan Crawford formaba parte de la directiva de Pepsi, así que Bette Davis mandó instalar una máquina de Coca-Cola sólo para enfurecer a su compañera de reparto. Incluso alguna de las patadas del enfrentamiento entre ambas se saldó con alguna que otra tirita en la cabeza de Crawford ¿Su venganza? Ponerse pesos en los bolsillos para que la espalda de Davis sufriera más de lo debido en la escena en la que carga con el cuerpo de su hermana cinematográfica. Bette Davis consiguió la nominación al Oscar por esta película. Joan Crawford no. Pero se vengó de nuevo al salir a recoger la estatuilla en nombre de la ganadora, Anne Bancroft, por su trabajo en El milagro de Anna Sullivan.
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Mujeres, qué mujeres las del cine clásico...

jueves, enero 03, 2008

'Soy leyenda', entretiene pero decepciona

Hace ya algunos años cayó en mis manos la novela Soy leyenda, de Richard Matheson, una notable y angustiosa novela de terror escrita a mediados de los años 50 con una premisa muy básica: ¿cómo sería un mundo infestado de vampiros y cómo podría sobrevivir en él un solo hombre?. La novela tuvo dos adaptaciones cinematográficas que cambiaron demasiadas cosas, The last man on earth y El último hombre... vivo, la primera con Vincent Price y la segunda con Charlton Heston. La primera no he tenido la oportunidad de verla (pero el propio Matheson pidió que le retiraran de los créditos ante el poco parecido entre su obra y la película) y la segunda es una muestra del cine de catástrofes de los años 70 que elimina de la novela algo esencial: los vampiros.

Me ilusionó la noticia, a finales de los años 90, de que Arnold Schwarzenegger y Ridley Scott querían poner en marcha una versión mucho más fiel de la novela. Me entristeció saber que al final ambos abandonaron el proyecto, que iba a ser una de las películas más caras de su época Entre unas cosas y otras, esa versión se ha retrasado una década más y ha cambiado por completo. Will Smith es el protagonista y Francis Lawrence (autor de Constantine) el director. Y la fidelidad a la novela se ha quedado también por el camino en buena medida. Eso es lo que más decepciona de esta Soy leyenda, una película que vista por sí sola es un entretenimiento comerical de Hollywood, sin grandes pretensiones y sin grandes fallos, algo atípica por ser una película básicamente de un solo actor.

Dado que voy a comparar película y novela, creo que a partir de aquí me veo en la obligación de hablar demasiado para quien no haya visto aún el filme, así que sugiero que no sigáis leyendo si todavía no habéis visto Soy leyenda. El que avisa... De todos modos, no reviento el final, así que vosotros mismos.

La novela Soy leyenda es la historia de un hombre, Robert Neville, que intenta sobrevivir siendo, en apariencia, el último hombre sobre la faz de la tierra que no ha sido infectado por un virus que ha convertido a la población en una especie de vampiros. Neville, que vive en su casa de un pueblo a las afueras de Los Ángeles, pasa sus ratos de ocio leyendo y aprendiendo sobre las más diversas materias, cualquier cosa que le pueda ayudar en su lucha por la supervivencia, y en excursiones en busca de material y provisiones en un coche que cuida con esmero porque es el único medio que le permite alejarse de su casa y volver at iempo antes de que anochezca. Y, al mismo tiempo, tiene que hacer frente a las provocaciones de los vampiros, en especial un viejo vecino suyo y las mujeres.

La película Soy leyenda cambia por completo todas estas premisas. Para empezar, no son exactamente vampiros lo que aparece en la película, sino más bien unos mutantes violentos y caníbales que, eso sí, mantienen la aversión a la luz intensa. Neville, en este caso, es un general y un científico que trata de encontrar una cura para el virus. El escenario ha cambiado. Es Nueva York y el Neville cinematográfico tiene todo lo que necesita para sobrevivir en su casa fortificada. Y como ningún ser infectado sabe dónde vive, no tiene que sufrir las provocaciones de los vampiros, seres en absoluto inteligentes que no manifiestan ningún comportamiento social o racional y que no son capaces de hablar. Ni siquiera hay provocaciones de las mujeres, puesto que la película elimina todo el erotismo que, en este limitado sentido, contenía la novela.

Comparando ambas premisas, es obvio concluir que la angustia del protagonista cada vez que abandona la casa (pensando que un error le impediría volver a tiempo) y el duelo personal entre un vampiro y un ser humano han desaparecido de la película. Y eran dos de los mejores elementos que tenía la novela. Por eso, la película Soy leyenda es decepcionante. No ha sabido entender las bazas más interesantes que ofrecía la novela de Matheson. Aprovecha la locura que puede provocar a un hombre la soledad, pero no que le estén ofreciendo constantemente el dulce final de la muerte. El final apocalíptico, dramático y desesperanzador de la novela encuentra un cierto eco en la película que seguramente muchos no esperaban, pero el epílogo cinematográfico se carga todo el espíritu que tenía el cierre de la novela.

Dicho todo esto, la película por sí sola funciona bastante bien como una historia fatalista en su desarrollo y triste (sobre todo uno de los flashbacks) en lo que se nos cuenta, especialmente en su primera mitad (y en una escena aislada que da inicio real al desenlace, que provoca un último movimiento desesperado de Neville). La descripción de un desolado Nueva York en el que un hombre solo vive a sus anchas, con su pastor alemán, es interesante, aunque roza el límite de lo repetitivo en algunas escenas. Se echa en falta una mayor tensión, una mayor sensación de amenaza ante lo que sale a las calles por la noche, que en realidad no llega a verse en toda la película. Cuando se ve, la violencia solapa por completo el terror.

Los ¿vampiros? son al final criaturas generadas por ordenador, lo que le resta toda la humanidad que podrían tener. Dicen que el director no le gustó cómo quedaban los actores con maquillaje y por eso recurrió al universo digital, pero a mí me queda la duda de qué habría sido mejor. Will Smith hace un auténtico tour de force, puesto que aparece en todas y cada una de las escenas de la película, muchas veces en solitario. No me gusta nada como cómico, pero como actor serio tiene grandes virtudes. En buena medida, es él quien hace que funcione esta entretanida película pero decepcionante adaptación.

Un último apunte, éste especialmente dedicado a los estudiosos de la publicidad en el cine y a los fans del mundo del cómic. Al final de la primera escena, en las calles de Nueva York se puede ver un cartel de una hipotética película de Batman y Superman con fecha de estreno en 2010. Rápidamente, los foros de Internet se hicieron eco de la noticia. ¿Era esta la forma de Warner de anunciar que el proyecto iba a ver la luz? De ser así, Soy leyenda sería una película pionera en esta forma de publicidad. Pero no. Akiva Goldsman, productor y coguionista de Soy leyenda, aseguró que no es más que una broma privada. Goldsman lleva años luchando por que se haga aquella película, que de momento tendrá que esperar a ver cómo le va al muchas veces anunciado proyecto de la Liga de la Justicia. Después he leído, aunque no llegué a verlo en la película, que en la escena del videoclub se pueden ver carátulas de otras supuestas versiones cinematográficas de héroes DC, Green Lantern y Teen Titans.

martes, enero 01, 2008

...Y esto es lo que veremos en 2008

Una vez que hemos hecho un repaso de 2007, habrá que echar un ojo para inaugurar el año a lo que podremos ver en los próximos doce meses. Faltarán algunas, pero espero que os sirva para iros haciendo a la idea de lo que queréis ver en 2008. Habrá fiascos, habrá grandes obras, habrá sorpresas y habrá decepciones. Pero cine que haya siempre... Las fechas corresponden, en su mayoría, al estreno norteamericano, aunque algunas, sobre todo las de los primeros meses, son las del día que podremos ver estas películas ya en España.

· 11 de enero. Expiación. La favorita para los Globos de Oro, acapara siete nominaciones. Drama épico británico de esos que tanto gustan en Hollywood. Protagoniza Kiera Knightley.

· 18 de enero. En el Valle de Elah. Paul Haggis, después de la oscarizada y sobrevalorada Crash dirige a Tommy Lee Jones, Charlize Theron y Susan Sarandon en un drama con la guerra de Irak de fondo.

· 1 de febrero. Cloverfield. Nueva York arrasada por un monstruo gigante, visto a través de la videocámara de un grupo de amigos. Viene precedida de una gran fama, pero con este tipo de películas nunca se sabe...

· 15 de febrero. Jumper ¿La sorpresa fantástica del año? Hayden Christensen descubre que una anomalía genética le permite teleportarse a cualquier sitio... y que no es el único que puede hacerlo.

· 15 de febrero. Sweeney Todd. Vuelve la magia de Tim Burton, esta vez en forma de musical, con Johnny Depp dando vida a un siniestro barbero.

· 29 de febrero. The Other Bolenyan Girl. Natalie Portman y Scarlett Johansson, juntas por primera vez, disputándose a Eric Bana en un drama de época.

· 7 de marzo. 10.000. Roland Emmerich nos traslada a la prehistoria, sin excesivo rigor histórico pero con muchísima espectacularidad y actores desconocidos en su mayoría.

· 7 de marzo. No Country for Old Men. Los hermanos Cohen regresan, dicen que con mucha fuerza. Javier Bardem tiene un papel secundario que está gustando mucho.

· 28 de marzo. Stop-Loss. Más sobre Irak. Un oficial condecorado por su labor en aquel país regresa a su pueblo americano para rehacer la vida que dejó antes de partir para el combate.

· 4 de abril. Leatherheads. Geroge Clooney vuelve a dirigir, aunque sorprende por ser una comedia romántica con él mismo y Renee Zellwegger como protagonistas.

· 18 de abril. Righteous Kill. Robert de Niro y Al Pacino juntos, de verdad, en la pantalla. Jon Avnet dirige una historia policíaca en la que se busca a un asesino dedicado a liquidar delincuentes.

· 30 de abril. Iron Man. Otro cómic Marvel más, con un buen reparto. Robert Downey es el protagonista, Jeff Bridges el villano y Gwyneth Paltrow la chica. Prometen los efectos especiales.

· 9 de mayo. Speed Racer. Vuelven los hermanos Wachowski, que no dirigían desde el final de Matrix, para adaptar una conocida serie de animación japonesa de los años 70.

· 16 de mayo. Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspián. Segunda parte de la saga, promete ser más adulta que la interesante película original y una mayor inversión mejorará el aspecto visual de la película.

· 22 de mayo. Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. Steven Spielberg dirige, George Lucas produce y Harrison Ford recupera su sombrero y su látigo. ¿Hace falta decir algo más...?

· 13 de junio. The Incredible Hulk. Edward Norton como Hulk promete un cambio radical tras la aburrida adaptación del cómic que hizo Ang Lee.

· 20 de junio. The Happening. El nuevo trabajo de un Shyamalan que ya no tiene el fervor crítico de sus inicios. El cambio climático llega al cine de ficción. Protagoniza Mark Whalberg.

· 20 de junio. Get Smart. Adaptación cinematográfica del popular Superagente 86 televisivo. Steve Carrel y Anne Hathaway protagonizan una comedia con aroma nostálgico.

· 27 de junio. WALL-E. La nueva apuesta de la infalible Pixar. La historia de un robot compresor de basura que descubre un nuevo propósito en su vida la dirige el responsable de Buscando a Nemo.

· 18 de julio. Mamma Mia! Adaptación del conocido musical, con un reparto encabezado por Meryl Streep y Pierce Brosnan.

· 13 de agosto. The Dark Knight. Secuela de Batman Begins. Reparto espectacular para ver la primera aparición del Joker (Heath Ledger) en esta nueva saga sobre el superhéroe atormentado de Gotham City.

· 5 de septiembre. Australia. Bazz Luhrman vuelve a dirigir siete años después de Moulin Rouge. Repite con Nicole Kidman y añade a la causa a Hugh Jackman para esta comedia romántica de acción.

· 19 de septiembre. Vicky Cristina Barcelona. El nuevo Woody Allen, rodado en España, con Scarlett Johansson (tercera película con Allen), Penélope Cruz y Javier Bardem.

· 3 de octubre. Valkirye. Bryan Singer abandona los superhéroes para relatar un histórico intento de atentado contra Adolf Hitler urdido desde el ejército alemán. Tom Cruise, parche en el ojo incluido, encabeza el reparto.

· 10 de octubre. Body of Lies. Ridley Scott vuelve a contar con Russell Crowe y suma a Leonardo DiCaprio para contar la historia de unos agentes de la CIA que buscan atrapar a un líder de Al Qaeda.

· 7 de noviembre. The Changeling. El nuevo Clint Eastwood, una historia cargada de suspense. Con Angelina Jolie y John Malkovich.

· 26 de noviembre. The Curious Case of Benjamín Button. David Fincher adapta un relato de F. Scott Fitzgerald con un reparto encabezado por Brad Pitt, Cate Blanchet y Tilda Swinton.

· 28 de noviembre. Harry Potter y el Príncipe Mestizo. Más Harry Potter. ¿Veremos por fin a Voldemort en todo su esplendor o habrá que esperar al final de la saga?

· 19 de diciembre. Revolutionary Road. Sam Mendes reune a Leonardo DiCaprio y Kate Winslet diez años después de Titanic para un drama ambientado en los años 50.

· 25 de diciembre. Star Trek XI. J.J.Abrams, creador de Perdidos y director de Misión Imposible III, busca resucitar la vieja saga galáctica con una historia sobre la juventud de Kirk y Spock de la que poco más se sabe.

Sin fecha:
· Frost/Nixon. Ron Howard lleva a la pantalla la aclamada obra teatral sobre el enfrenamiento entre Richard Nixon y un personaje de la televisión. Con Frank Langella y Martin Sheen.

· Guerrilla. Benecio del Toro se mete en la piel del Che Guevara en la biografía que rueda Steven Soderbergh.

domingo, diciembre 30, 2007

Lo mejor y lo peor de 2007

Se acaba 2007, momento de hacer repasos y balance, momento de hacer esas listas con las que casi nadie suele estar de acuerdo pero que son tan personales como los gustos de quien las firma. De las 38 veces que he ido a una sala de cine en los últimos doce meses, estas son, por orden alfabético, mis diez películas del año.

300
Toda una sorpresa por venir de un director casi desconocido como Zack Snyder. La extraordinaria novela gráfica de Frank Miller encuentra una adaptación tan fiel como fresca. Una muy particular y nada histórica visión de la batalla de las Termópilas, espectacular como pocas y tremendamente original en un género tan desgastado ya como es la acción.

AMERICAN GANGSTER
A la crítica le encanta menospreciar a Ridley Scott. American Gangster no ha sido una excepción, a pesar de ser una película poderosa y visualmente excepcional, de contar con dos actores magistrales (Denzel Washington y Russell Crowe) y de tocar un género habitualmente del gusto de la prensa especializada. Con sus defectos, que los tiene, una película espléndida que seguro mejorará en el DVD, como es habitual en Scott.
APOCALYPTO
Mel Gibson sabe rodar como pocos. Después de La Pasión, demuestra que sigue en plena forma por mucho que sus escándalos personales taparan la grandiosidad de esta película. Mantener la tensión de una persecución que dura casi una hora es una genialidad. Rodada en idioma maya, da una importancia capital a la imagen y al sonido, mayor que al lenguaje, y evita la gran lacra del cine actual, los superfluos diálogos. Una joya.

CARTAS DESDE IWO JIMA
Que Clint Eastwood es uno de los grandes de la historia del cine es algo que está fuera de toda duda. Cartas desde Iwo Jima es una de sus mejores películas, lo que es mucho decir para un director que ha dirigido ya un puñado de obras maestras. Brillante relato antibélico, rodada casi íntegramente en japonés y desde el punto de vista japonés. Ken Watanabe se consolida como uno de los mejores actores del momento


EL BUEN PASTOR
Robert de Niro es un inmenso actor, por más que no pare de aburrirnos con comedias indignas de su talento. También es un gran director, como ya apuntó hace demasiados años con Una historia del Bronx. El buen pastor, la complejísima historia de gestación de la CIA, lo confirma. Grandísimo reparto (qué alegría volver a ver a Joe Pesci en un título importante) para una película valiente. Demasiado inteligente para los tiempos que corren, el público le dio la espalda.

LA VIDA DE LOS OTROS
Película valiente y más actual de lo que muchos creen. Un espectacular guión desemboca en uno de los finales más hermosos del cine moderno. La frescura de un puñado de actores, desconocidos para el gran público por ser alemanes, completa dos horas increíbles de cine. La historia te agarra como pocas durante todo el metraje y compararla con el cine español sólo hace sentir envidia.

MICHAEL CLAYTON
Un buen guión y un puñado de grandes actores siempre darán una buena película. George Clooney se consolida como un buen actor, pero le superan Tom Wilkinson, Sydney Pollack y una Tilda Swinton que huele a Oscar aunque no se lo den. Brillante climax final, la quintaesencia del plano-contraplano entre dos actores, Clooney y Swinton, que deslumbran ahí más que nunca. Comprometida y necesaria.

RATATOUILLE
Una genialidad más de Pixar, esta vez con el sello de un director que lleva camino de ser uno de los grandes, Brad Bird (Los Increíbles, El gigante de hierro). Un guión exquisito, una historia maravillosa, unos personajes deliciosamente perfilados, una música preciosa, una animación portentosa. Lo tiene absolutamente todo para divertir a los más pequeños y para deleitar a los mayores con casi dos horas de puro cine. Y París, qué maravilla...

SPIDER-MAN 3
Criticada con saña, para mí un cierre brillante a una trilogía que ha hecho historia en el moderno cine fantástico. Con sus lagunas en el guión y sus absurdas concesiones a la simplicidad, es un espectáculo de primera magnitud. Peca de un afán de querer incluir demasiadas cosas. Grande el Spider-Man negro y malvado, grande Venom. Los últimos 20 minutos, un sueño hecho realidad para todo fan del cómic.

STARDUST
La mejor película fantástica del año. Una delicia en casi todos los sentidos, un cuento de hadas modernizado pero tan inocente como si fuera una película de los años 80. La novela gráfica de Neil Gaiman da lugar a un filme entretenidísimo en el que brilla con luz propia una inmensa y preciosa Michelle Pfeiffer. Fue un enorme fracaso de taquilla. Puede que el público moderno no sea capaz ya de entender una película tan bonita.


ZODIAC
David Fincher sigue sorprendiendo. Zodiac es una reinvención en toda regla del cine policiaco. Lo hizo en los 90 con Seven y lo hace en el siglo XXI con esta maravilla, brillantemente dirigida e interpretada, con un guión poderoso y hábil. Que nadie espere una película de tres actos y un clímax al final. Zodiac rompe para bien y con maestría la estructura cinematográfica convencional y deja un grandísimo sabor de boca.


Y como todos somos humanos, a veces pagamos una entrada por películas que uno no sabe muy bien por qué las está viendo. Estos son los tres títulos (sólo tres, que estamos en Navidad y hay que ser benévolos), también por orden alfabético, que peor sabor de boca me han dejado en 2007.

LA BRÚJULA DORADA
Aburridísima fantasía en la que uno nunca sabe muy bien qué nos están contando. Los actores deambulan sin creerse sus papeles, la niña protagonista no despierta simpatía alguna. La sensación de haber visto mil y una veces la historia de un crío que salva al mundo de fuerzas poderosas no ayuda. Un desbarajuste, se mire por donde se mire, insalvable ni siquiera con futuras y muy improbables secuelas por el fracaso cosechado.


MARÍA ANTONIETA
Después de la sorprendente Lost in translation había interés por ver qué nos ofrecía Sofia Coppola. Y lo que nos ofreció fue un esperpento de proporciones épicas, una película que no despierta el interés ni por la historia ni por los personajes, un intencionado anacronismo, plagado de canciones pop, que decepciona de principio a fin. Es de esas películas en las que uno se pregunta si al rodarla no se estarán dando cuenta de lo mala que es.


TRANSFORMERS
Destrozar un mito es facilísimo. Y si Michael Bay está detrás, más fácil todavía. Un guión asombrosamente infame, unos diálogos espectacularmente estúpidos y unos actores inverosímiles todos ellos acaban por destrozar el sueño infantil de muchos veinte y treintañeros de ver una película a la altura. Los efectos, impresionantes... si consigues enterarte de lo que está pasando en la pantalla, claro...

jueves, diciembre 27, 2007

'Toy Story 2', la joya de Pixar

Toy Story 2 sigue siendo para mí la joya de Pixar y nunca me cansaré de verla una y otra vez. El primer Toy Story fue excelente, abrió la puerta a que llegaran después maravillas como Buscando a Nemo o Los Increíbles, pero la mejor película de esta factoria de animación por ordenador de ese genio que es John Lasseter sigue siendo Toy Story 2. Lo tiene absolutamente todo, es una película tremendamente divertida, es adecuada para niños y para adultos, tiene un guión espléndido que pone el acento en los personajes como si fueran actores de carne y hueso, una música preciosa, una animación que deja la boca abierta a todos los espectadores y unas extraordinariamente divertidas tomas falsas que acompañan los títulos de crédito finales.

Pixar planeó la secuela de Toy Story para que fuera directamente al mercado de vídeo, como Disney hacía por aquellos años con casi todos sus títulos de éxito. Pero Lasseter y sus muchachos se dieron cuenta de que tenían entre manos un material de primera, un guión exquisito. No era sólo una secuela para ganar dinero. Era una muy buena historia, con los elementos que por un motivo u otro se habían caído de la película original (la pesadilla de Woody, por ejemplo), que merecía un esfuerzo al menos tan grande como el que se hizo para estrenar la película de 1995. Y se hizo. Y salió de maravilla, gracias también a que los actores que hicieron el primer filme estuvieron dispuestos a repetir. Es difícil imaginar a Woody sin la voz de Tom Hanks o a Buzz sin la de Tim Allen (prefiero escucharles en versión original).

Quien espere ver una simple repetición de Toy Story, se equivoca. Los personajes han evolucionado en muchísimos sentidos. Si en la original era Buzz quien tenía que aprender que era un juguete, ahora es Woody quien pasa por algo parecido pero a la vez distinto. El viejo vaquero de trapo descubre que es el protagonista de una serie infantl de marionetas, que fue un personaje de mucho éxito hace muchos años y no sabe en realidad si prefiere esa vida o ser el juguete de un niño. Los nuevos personajes son aciertos todos, desde el coleccionista de juguetes, Al, hasta el restaurador (diseñado como homenaje a Stuart Freeborn, genio del maquillaje y creador de Yoda), pasando por los nuevos vaqueros, Jessie (una impagable Joan Cusack en el original), Stinky Pete (Kelsey Grammer, el actor que dio vida a Frasier) o el inagotable y divertido caballo de Woody.

De Toy Story 2 me encantan los guiños. En la secuencia inicial, se escuchan muchísimos efectos de sonido procedentes de la saga de Star Wars, homenajeada también por la divertida escena entre un segundo Buzz Lightyear y Zurg, como si fueran Luke y Darth Vader. También hay referencias a películas como 2001, Star Trek (Buzz hace el saludo vulcaniano) o Parque Jurásico (impagable ver a ese Rex de juguete correr detrás de ese coche de juguete ¡conducido por una Barbie! como si fuera el T-Rex de Spielberg). La simple presencia de Barbie (Mattel se negó a ceder los derechos para la primera película y claudicó tras el enorme éxito de aquella) es un lujazo divertidísimo en todas sus apariciones... especialmente en la de los títulos de crédito. ¿Quién no ha pensando alguna vez que esa perpetua sonrisa tiene que doler...?

Que a nadie le engañe el aspecto de dibujos animados, que estamos ante una joya imprescindible...

jueves, diciembre 20, 2007

'¡Qué bello es vivir!', la película navideña por excelencia

Si hay una película que encarne el auténtico espíritu de la Navidad, esa es ¡Qué bello es vivir!, el título seguramente más conocido y reconocido de ese soñador que fue y sigue siendo en nuestros corazones cinematográficos Frank Capra. Quizá por eso no deja de ser curioso que llegase a España un 27 de marzo, muy lejos de las fechas navideñas... No tengo adjetivos para calificar esta película, la historia de un hombre, George Bailey, que se ha pasado la vida tratando de hacer todo el bien que podía por los demás y que, cuando él está en apuros, cree que nadie le va a ayudar.

Piensa en el suicidio, en plenas fechas navideñas, porque cree que si él falta nadie le va a echar de menos. Y entonces aparece un ángel, un ángel muy particular, para enseñarle lo que habría sido la vida de su pequeño pueblo, Bedford Falls, de su familia, de sus amigos, incluso de aquellos que parecen no demostrarle aprecio, si él nunca hubiera estado allí para ayudar a tantas personas. La moraleja de la película es que hacemos más bien del que creemos a la gente que nos rodea y que siempre estaremos dispuestos a ayudar a alguien que de verdad nos importa. Ese hermosísimo e inigualado final de George Bailey gritando sus deseos de que todo el mundo pase una feliz Navidad, una escena preciosa e inolvidable, es el colofón a una película maravillosa.

No creo que le haya destripado a nadie el final, porque casi todos hemos visto ¡Qué bello es vivir!. Casi todos sabemos lo mucho que a Frank Capra le gustaba que sus sueños tuvieran un final feliz. Pero si lo he hecho, para quien no la haya visto todavía, que no se preocupe, que lo mejor de esta película no es saber cómo acaba. No, no es de esas películas que sólo tiene interés el final. Lo importante es ver todas y cada de sus imágenes, es recrearse en la felicidad que desprenden los personajes que se ven en la pantalla, es sonreír con sus personajes, incluso soltar una lágrima con ellos, es disfrutar con unos buenos sentimientos y un optimismo que ya se ve muy poco, no sólo en el cine, sino también en la vida real.

James Stewart, el gran Jimmy Stewart, siempre dijo que George Bailey era su personaje favorito de entre todos los que había interpretado. Y eso que el personaje nació para Cary Grant, más famoso que Stewart seguramente en aquella época. Capra tuvo que reescribir la película para acomodarla a la genialidad de Stewart. El propio Capra también solía considerar ¡Qué bello es vivir! como su mejor película. ¡Y aunque sea una película navideña, se rodó durante una ola de calor! Fijáos en la escena del puente, porque Jimmy Stewart no para de sudar... Esta película fue el primer papel protagonista de la bellísima Donna Reed, una mujer y una actriz de las que ya no quedan.

Con la fama que tiene esta película, lo que sorprende es que fuera en su día un sonoro fracaso comercial. Capra se gastó 3,7 millones de dólares y la taquilla apenas devolvió 3,3 millones, ni siquiera para cubrir gastos. Los analistas le echaron la culpa a que con una semana de diferencia se estrenó Los mejores años de nuestra vida, la película de William Wyler que arrasó en los cines y triunfaría después en los Oscar. La inmortal obra de Capra recibió cinco nominaciones a los Oscar y no ganó ninguno. En 2004, en una encuesta de la BBC, quedó en segundo lugar. La pregunta era sencilla, había que elegir la mejor película de todos los tiempos que no había logrado la preciada estatuilla. Sólo Cadena Perpétua quedó por delante.

Viendo toda esta admiración y respeto por la película, este envoltorio tan inocente y bonito, es difícil creerse que alguien viera en ¡Qué bello es vivir! otras intenciones. Pero los hubo. La película se estrenó en 1946. Era otra época para casi todo. Apenas unos meses después del estreno de la película, el FBI recogió en un informe la opinión de un anónimo miembro de la industria cinematográfica que decía que la película era un "obvio" intento de desacreditar a los banqueros, "un truco típico de los comunistas". En fin...

martes, diciembre 18, 2007

Pósters y trailer de 'The Dark Knight'


Dos grandes novedades sobre The Dark Knight, la esperadísima secuela de Batman Begins. La primera, los dos pósters que véis al comienzo de esta entrada. Formidables ambos, nos dan a entender que vamos a ver un salvaje enfrentamiento entre Batman y el Joker, seguramente mucho más salvaje que el que plasmó Tim Burton en su primer Batman, allá por 1989, entre el héroe interpretado por Michael Keaton y el villano al que dio vida Jack Nicholson.

La segunda, el trailer de la película en el que se ven por primera vez imágenes en movimiento de la película. Lo que se ve es bueno, es el mismo ambiente de Batman Begins, pero se intuye más violencia, más locura, más tensión. El trailer enseña algunas cosas (ver a Heath Ledger como el Joker es ya inquietante) pero también esconde muchas más. Y es que, si no me equivoco, en todo el trailer no aparece Harvey Dent (el fiscal del distrito que en el cómic acaba convertido en Dos Caras; a Harvey se le vio en Batman con la cara de Billy Dee Williams y a Dos Caras en Batman Forever con la de Tommy Lee Jones), que promete ser otra pieza angular de esta película.

Para ver el trailer, disponible en varios formatos, podéis visitar este enlace de la formidable página Coming Soon (http://www.comingsoon.net/films.php?id=15813). Que lo disfrutéis... y que la espera no se os haga muy larga, que ésta no la vemos hasta el mes de julio...

viernes, diciembre 14, 2007

'American gangster', espléndida

American gangster es una película espléndida. Lo dejo sentenciado desde el principio como grito de respaldo a un director que suele ser ninguneado por la crítica. Gusta darle palos a Ridley Scott. Yo no soy capaz de hablar tan a la ligera como suele hacerse de un tipo que ha hecho películas como Alien, Blade Runner o Thelma & Louise y que en los últimos años ha dejado títulos tan notables como Gladiator, Hannibal o El reino de los cielos (sobre todo su montaje para DVD). De su última película en concreto he leído críticas que le censuran su larga duración (de acuerdo; ¿realmente sobra algo del montaje), su frialdad (las imágenes de drogadictos mientras el protagonista celebra el día de acción de gracias me parecen de todo menos frías), su simpatía y empatía por los personajes criminales (el magnífico final da otra lectura totalmente diferente), las invenciones que presenta un guión basado en hechos reales (como debe hacer todo cineasta para realizar una obra de ficción) o la falta de pulso narrativo (discutible ante el montaje paralelo de algunas secuencias que no voy a detallar).

Y no porque American gangster sea una película perfecta, ni mucho menos. En la primera parte de la película se echan en falta algunos episodios, algunas escenas que podrían resultar claves para entender el ascenso de Frank Lucas (Denzel Washington) o de la caída entre los suyos de Richie Roberts (Russell Crowe). Y en la segunda parte se puede ver una falta de síntesis que alarga la película hasta los 160 minutos (duración, por otra parte, nada excesiva para la historia que se nos cuenta). A Ridley Scott también le pesarán las comparaciones con Infiltrados, de Martin Scorsese, triunfadora del año pasado, a pesar de las enormes diferencias que hay entre ambas obras.

Más allá de esto, American gangster es un épico y prodigioso relato sobre la miseria humana (sentimiento que se agudiaza con las pinceladas sobre Vietnam que ofrece el relato, ambientado entre finales de los años 60 y comienzos de los 90), un espléndido ejercicio visual de un director magnífico como es Ridley Scott, una de esas historias más grandes que la vida, como suelen decir los americanos. American gangster sigue las vidas de dos hombres imperfectos, con sus puntos fuertes y sus debilidades, con sus ansias y sus problemas, con sus deseos y también sus miserias. Dos hombres que no se conocen pero que acaban situados cada uno en un extremo totalmente alejado del otro, pero que en el fondo no son tan diferentes. Uno es un negro de Harlem que, tras años trabajando para el hombre que controlaba la mafia de est barrio neoyorquino, establece su propio imperio al margen de los demás, enfrentado con los demás. El otro, un policía honrado en su trabajo pero no en su vida.

Ambos se convierten en antagonistas invisibles durante buena parte de la película, enemigos que se abren camino sin saber en realidad de la existencia del otro. Hasta que la historia confluye en uno de esos momentos mágicos que el cine nos da de vez en cuando, un primer encuentro breve, evocador, emotivo y brillantemente rodado y montado. Apenas un instante pero que vale por todo el trabajo cinematográfico de directores con mucha mejor fama que Ridley Scott. Un instante que dos monstruos del cine como son Russell Crowe y Denzel Washington engrandecen como si fuera fácil hacerlo. Un momento de esos que das gracias por estar viendo en una sala de cine. Pura magia cinematográfica.

Siempre me ha gustado Russell Crowe. Es un actor capaz de interpretar a cualquier personaje. Deslumbra en El dilema, en Cinderella man, incluso en Gladiator. Es un actor de los que no quedan muchos. Lástima que muchos aprovechen los escándalos de su vida privada para menospreciar el trabajo de este inmenso actor. Denzel Washington es otro intérprete sencillamente genial. Le descubrí en los lejanos años 80, con su secundario en Tiempos de gloria. Le suelo echar en cara que haga muchas veces el mismo papel. Pero de vez en cuando saca toda su maestría. American gangster es una de esas veces. Tiene un puñado de escenas memorables, desde el sermón que recibe de su madre hasta la escena del abrigo de chinchilla, tan vital para entender el carácter de este Frank Lucas que interpreta. Y el cara a cara que mantienen Crowe y Washington en el filme, con unos diálogos memorables, forma ya parte de la historia del cine.

Ridley Scott es un creador de imágenes único. Sabe amoldarse a cada género, sabe crear el plano que necesita cada escena. Es un narrador tremendamente visual y le van las historias épicas e inmensas (por eso la simple pero entretenida Un buen año no parece una película suya). Pero a veces, como en ésta, se encuentra con un gran guión (escrito por Steven Zailian, el mismo que escribió La lista de Schindler) y alcanza cumbres muy altas. Si a eso le sumas un equipo técnico de primera (espléndida fotografía de Harris Savides, formidable banda sonora con canciones de la época y música de Marc Streitenfeld, un compositor a seguir) y un reparto sobresaliente, desde el primer al último actor, desde los conocidos hasta los desconocidos (y ojo a ese brillante policía corrupto al que da vida Josh Brolin), el resultado sólo puede ser una película apasionante, una interesantísima mirada al mundo de la mafia, un género que genios como Francis Ford Coppola o Martin Scorsese han engrandecido durante años. Y Ridley Scott forma parte, indudablemente, de ese panteón de grandes directores.

(Ayer se celebró en Madrid el preestreno de American gangster. La película se estrena el próximo día 28)

martes, diciembre 11, 2007

¡¡¡Primer cartel de 'Indy 4'!!!

Cada pequeña novedad ayuda a calmar la ansiedad ante el todavía lejano estreno de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal... La novedad de esta semana es el primer cartel de la película, que justifica el título que tan poco ha gustado a algunos y nos devuelve el viejo sabor de las aventuras de nuestro arqueólogo favorito.

El autor del cartel es el legendario Drew Struzan, uno de los artistas favoritos de Steven Spielberg (para el que ha realizado carteles de E.T., Parque Jurásico o las distintas entregas de Indiana Jones) y George Lucas (suyos son los mejores pósters de la saga de Star Wars). Por si alguien tiene interés en su trabajo, su web oficial es http://www.drewstruzan.com/ y hace muy poquito se publicó un libro en España recopilando sus mejores carteles cinematográficos.

Indy 4 se estrena el 22 de mayo... Nos quedan 162 días de larga espera que se amenizarán en breve con el primer trailer...

jueves, diciembre 06, 2007

'La brújula dorada' y aburrida

Creo que hay pocas cosas peores que se puedan decir de una película que proclamar que no se sabe de qué va después de haberla visto. Esa es la sensación que me deja La brújula dorada. No tengo ni la más remota idea de qué me contaba durante las dos horas que dura. No dejé de ver una sucesión de mundos fantásticos, de incoherencias imposibles, de términos extraños para darle un halo de imaginación que en realidad no tiene y de situaciones sin resolver. Lo reconozco, me aburrió soberanamente. New Line vende La brújula dorada, supuesta primera parte de una trilogía que sólo se hará si esta película tiene éxito, como el nuevo Señor de los Anillos. Ni de lejos. No hay nada en esta película que desprenda la calidad, la magia y la fantasía que tenía la trilogía de Peter Jackson.

Sí, los efectos especiales son muy vistosos (aunque, no sé por qué, no termino de creerme a algunos de los animales), los paisajes úrbanos y naturales hermosos y el reparto, a priori, muy interesante. Pero veo una película sin alma. Una sucesión de escenas en las que hay que ir introduciendo a conveniencia elementos novedosos (que necesitas una bruja, la tienes; que necesitas un oso, a tu disposición; que necesitas una brújula, que por cierto todavía no sé muy bien para qué demonios sirve y cuál es peligro, pues te la damos sin problema) para que la historia parezca que avance. Pero no avanza. No cuenta nada en realidad y cuando salta en la pantalla el título del director uno tiene la sensación de haber visto un espectáculo vacío, con algún momento de violencia gratuita además.

A eso contribuye la sensación de que los actores están de paso. Comienza la película y uno piensa que Daniel Craig (¡qué gran Bond el suyo!) va a tener un papel protagonista. Y entonces desaparece una hora de la película. Entonces aparecen grandísimos actores como Derek Jacobi (Hamlet, Gladiator) o Christopher Lee. Y el primero tiene dos escenas y el segundo sólo una (mal año éste para este magnífico intérprete que dio vida a Dracula, a Saruman o al Conde Dooku, desperdiciado en La brújula dorada y cortado del montaje final de Sweeney Todd, el esperadísimo musical de Tim Burton). Lo mismo le pasa a Eva Green, a la que apenas vemos dos o tres veces. Tampoco me ha convencido la niña protagonista, la debutante Dakota Blue Richards. Sólo la espectacular belleza de Nicole Kidman tiene verdadera presencia en la pantalla. Ella y la partitura del compositor Alexandre Desplat (al que descubrí en La Reina) son los únicos aspectos que merecen la pena.

La película llega a los cines acompañada por las protestas de la Liga Católica de Estados Unidos, que considera que los libros precursores de este filme buscan "promover el ateísmo y denigrar la cristiandad a ojos de los niños". Reconozco que me cuesta muchísimo ver algo de eso en la película, por mucho que me insistan en que los libros son mucho más decididos en este aspecto. Sí, vale, hay un Magisterio que podría llegar a asemejarse con la Iglesia, pero, sinceramente, veo más ganas de llamar la atención que otra cosa. En este sentido, veo una inocente película de aventuras fantásticas. Aburrida, pero inocente. Claro que, si colectivos de transexuales llegaron a organizar protestas callejeras en Estados Unidos por El silencio de los corderos, todo es posible, incluso sublevarse contra La brújula dorada por atea.

Y un detalle más. Nicole Kidman y Daniel Craig comparten cartel por segunda vez, y las dos películas se han estrenado este año. No me gustó Invasión y no me ha gustado tampoco La brújula dorada. Son dos magníficos actores, pero quizá debieran replantearse su futuro juntos en el cine...

lunes, diciembre 03, 2007

La mejor película de animación de todos los tiempos

Y lo digo así, sin más, porque para mí no hay discusión posible: La Bella y la Bestia es la mejor película de animación de todos los tiempos. Hay quien apuesta por El Rey León. Hay quien dice que es la inmortal Bambi. Pero La Bella y la Bestia es una joya única, inolvidable, preciosa y encantadora. Una película maravillosa que demostró a mucha gente que la animación podía brindar obras maestras como cualquier otro género. Que estos filmes no eran sólo un entretenimiento para niños. Que era una historia con un alma como pocas veces se había visto en un producto así.

Toda en ella es perfecto, desde su inigualable prólogo (desde el precioso plano inicial del castillo hasta la sombría primera aparición de la Bestia, pasando por la magnífica narración a través de las vidrieras) hasta el emocionante final. Fue el primer título de dibujos animados en conseguir una nominación al Oscar a la mejor película (por aquel entonces no existía la actual categoría específica para este género) y el primero en conseguir el Globo de Oro en la categoría de mejor comedia o musical. Confirmaba que Disney entraba en una nueva era dorada, abierta por La Sirenita y que nos dejó títulos como El Rey León, El Jorobado de Notre Dame o Tarzan. Pero sobre todo nos dejó La Bella y la Bestia.

Por encima de todo, es una historia de amor, emocionante en muchas de sus escenas y sobre todo al final (sí, lo confieso, una lágrima asoma siempre que veo la conversación final que mantienen Bella y la Bestia, después del enfrentamiento con Gastón). También es divertida para los más pequeños. La genialidad de que los personajes secundarios del castillo fueran en realidad objetos encantados fue de Howard Ashman, el letrista de las canciones, que tristemente ni siquiera llegó a ver acabada la película. Murió en marzo de 1991 por culpa del sida, antes de que se estrenara su último trabajo. Hay una preciosa dedicatoria al final de los títulos de crédito: "A nuestro amigo Howard, que dio voz a una sirena y alma a una bestia, siempre estaremos agradecidos".

Y es que, por encima de todo, La Bella y la Bestia es un musical que tiene auténticos momentos cumbre del género. Alan Menken compuso una partitura inolvidable (divertida, apasionada, emocionante y, sobre todo, un acompañamiento perfecto a los diferentes tonos que adquiere la película durante su desarrollo; seguramente su mejor trabajo junto a El Jorobado de Notre Dame) y con Howard Ashman creó algunos de los mejores números musicales de la historia de Disney. No hay palabras para describir Qué festín (Be our guest en el original) o la preciosa canción central de la película, además del maravilloso y divertido número inicial del filme, en el que se nos presenta a todos los personajes del pueblo en el que Bella vive con su padre.

Las canciones encajan de maravilla en un cuidadísimo guión. Hay quien piensa que la animación es un género sólo para niños y que, por ello, los personajes deben ser simples y planos. Craso error si estamos hablando de La Bella y la Bestia. La evolución que van sufriendo Bella, la Bestia y Gastón a lo largo de la película es memorable. Es indescriptible ver cómo Bella pasa de ser una joven soñadora a una mujer arriesgada y decidida, cómo la Bestia pasa de ser un tirano amargado y sin corazón a un hombre generoso y sacrificado, cómo ambos pasan de ser seres enfrentados a la más hermosa pareja enamorada que pueda verse en el cine, cómo Gastón pasa de ser un simple ligón de pueblo a uno de los más memorables villanos que ha creado Disney. Y eso que tiene unos cuantos.

Anécdotas tiene muchas la película. Por ejemplo, ¿alguien ha notado que nunca llega a mencionarse el nombre real de la Bestia? ¿O que Chip, el niño convertido en taza, es el único habitante del castillo que llega a llamar a Bella por su nombre? ¿Sabíais que Angela Lansbury no estaba convencida de que su personaje, la Señora Potts, fuera el indicado para cantar la canción principal de la película mientras Bella y la Bestia bailan y que sólo hizo una toma por si acaso los directores no tenían una idea mejor? ¿O que fue la primera película de Disney que utilizó técnicas de animación en 3-D para los fondos, concretamente el del salón de baile? ¿Que sólo cinco minutos de los casi 90 que dura la película no tienen música? ¿Que algunas de las esculturas que se ven en el castillo eran versiones preliminares de la Bestia?

¿Y recordáis que fue la primera película de Disney que se dobló en España? Antes teníamos que escuchar los doblajes procedentes de Sudamérica, y el trabajo que se hizo aquí, con Inés Moraleda y Jordi Brau en los principales papeles, fue estupendo. En cuanto a las voces originales, Julie Andrews fue uno de los nombres que se consideró para hacer de Señora Potts y Patrick Stewart, el Capitán Picard de Star Trek y el Profesor Xavier de X-Men se vio obligado a rechazar el papel de Ding-Dong (Cogsworth en el original, Big Ben en el doblaje para Reino Unido) por problemas de agenda con la serie de ciencia ficción. Y lo mejor de todo... ¿A que no sabéis quien puso la voz de la Bestia en la versión china...? Ni más ni menos que Jackie Chan, que además se atrevió con las canciones...

El éxito fue instantáneo. Ganó casi 400 millones de dólares en todo el mundo sólo con su exhibición cinematográfica, siendo la primera película de animación que superaba la barrera de los 100 millones, y luego arrasó en el mercado del vídeo. Logró seis nominaciones a los Oscar, tres de ellas en el apartado de mejor canción. Ganó la canción principal de la película y Alan Menken se llevó también el Oscar a la mejor banda sonora. Propició una versión en teatro, un espectáculo sobre hielo, una secuela que fue directamente al mercado del vídeo y hasta varios videojuegos. Es, sin duda, una de las películas más queridas de Disney.

Mi cariño por La Bella y la Bestia nació desde el mismo momento en que vi su maravilloso cartel original, éste que aparece más abajo. Evocador, sugerente y misterioso. Lo que necesita un cuento imperecedero como éste, que sirve de base a la mejor película de animación de la Historia. Y por todo esto, tendrá siempre un hueco en mi corazón cinematográfico.