viernes, abril 15, 2016
'El libro de la selva', salto correcto
lunes, agosto 11, 2014
'Chef', deliciosa intrascendencia gastronómica
viernes, abril 26, 2013
'Iron Man 3', un espectáculo formidable y sorprendente
domingo, agosto 14, 2011
'Cowboys & Aliens', el placer de lo irreverente
Cowboys & Aliens. La primera reacción al tener noticia de este proyecto fue de pánico. Porque, con ese título, tenía pinta de bodrio. O de serie Z de los años 50. Pero no, iba a ser un estreno nuevo. Después veo que la va a dirigir Jon Favreau. El de Iron Man y su secuela. Bueno, habrá que darle una oportunidad, pienso entonces. Después me entero del trío protagonista: Daniel Craig, Harrison Ford y Olivia Wilde. Me voy convenciendo un poco más. Luego me entero de que está basada en una novela gráfica. La leo y me gusta la idea aunque no del todo el desarrollo. Pero ya estoy más que decidido a verla. Por supuesto, la veo. ¿Y qué me ha parecido? Una deliciosa irreverencia a los aficionados al western, muy alejada (para bien) de la historia del cómic, y un más que entretenido producto veraniego, con carismáticos actores y una muy buena mezcla entre acción, aventuras y humor.
Fusionar western y ciencia ficción es una idea tan descabellada y con tan pocas probabilidad de éxito en apariencia que, más allá de Almas de metal (aquel experimento con Yul Bryner ahora de culto para algunos), apenas se puede recordar algún título que se acerque a ese planteamiento. Cuando alguien encara algo así, casi tiene que asumir que su público es el que espera ver aliens y no el que suspira porque los cowboys regresen a la gran pantalla con el esplendor de antaño. Pero, al final y por sorprendente que pueda parecer, resulta que Cowboys & Aliens es un producto satisfactorio para ambos públicos. Quizá ante su mezcla sean más receptivos los aficionados a la ciencia ficción, por supuesto, pero, sin haber visto el título en pantalla (y sin hacer mucho caso a eso que lleva el personaje de Daniel Craig en la muñeca), la primera hora media del filme pasa perfectamente como la introducción de una película del oeste más que decente, magníficamente ambientada, lo que oculta su algo simplista y tópico desarrollo como western.
Seguramente esa primera parte de la película no habría convencido de la misma manera sin Daniel Craig. Desde que se convirtió en James Bond (en realidad, desde su anterior película, la infravalorada Munich), Craig ha encontrado un camino carismático y completo. Tanto le da hacer un héroe de acción amargado como uno que disfruta de cada segundo de la aventura. Su dominio de la pantalla interpretando a este pistolero seco y directo es impresionante, tanto a nivel dramático como en los toques más cómicos que tiene su personaje. Sencillamente, está perfecto. Para ver a Harrison Ford hay que esperar algo más, pero la espera merece la pena. Seguro que quienes criticaron con saña la última entrega de Indiana Jones, quienes miraron su fecha de nacimiento para pensar que era una apuesta imposible, aquí disfrutarán con sus escenas de acción. Y es que quien tiene madera de héroe cinematográfico no la pierde con los años Ni haciendo de Indy, ni haciendo de vaquero.
Favreau es inteligente y domina perfectamente la mezcla entre humor y aventura. En Iron Man se podía pensar que eso era mérito de Robert Downey Jr. y y su socarrona interpretación de Tony Stark, pero Cowboys & Aliens demuestra que el realizador tiene su cuota de mérito. Como también la tiene al saber rodearse de un reparto espléndido, muy bien escogido y que incluso tapa las carencias del guión, las habituales de cualquier superproducción veraniega (un tanto inverosímil la evolución del personaje de Harrison Ford...). Si Craig y Ford desprenden un carisma extraordinario, no le va a la zaga el oficio de Sam Rockwell (que ya trabajó con Favreau en Iron Man 2) o la belleza de Olivia Wilde (un precioso maniquí que, no obstante, está teniendo muy buen gusto a la hora de escoger proyectos que prolonguen su fama televisiva lograda en House, títulos tan variopintos como ésta, Tron Legacy o Los próximos tres días).
No conviene contar demasiado sobre el argumento, entre otras cosas porque arruinaría la espléndida secuencia de apertura de la película y algunas de las sorpresas que hay más adelante (el trailer ya hace un fantástico trabajo destrozando ese necesario y no apreciado elemento de lo desconocido a la hora de seguir una película). Lo mejor del guión, en todo caso, radica en que coge del cómic original de Cowboys & Aliens sólo lo que necesita, la idea, el contexto y algunas escenas, pero inventa su propia aventura. Es, en ese sentido, una gran adaptación, que rehuye del manido y cada vez menos interesante proceso de trasladar a la pantalla la literalidad de un cómic o una novela por temor a los fans más recalcitrantes. Aquí no es así. Cowboys & Aliens es una cosa en la novela gráfica y otra muy distinta en el cine. Sus personajes son diferentes. Sus mensajes, también. Y con ese cambio, la película supera al cómic como obra de entretenimiento.Es evidente que John Wayne, Gary Cooper o John Ford se revolverían en sus tumbas si supieran de una historia como ésta, un irreverente sacrilegio a la esencia del western. Pero, visto con mente abierta y asumiendo que se trata de un producto que sólo busca la diversión, lo cierto es que Cowboys & Aliens convence de sobra. Más que de sobra. Tiene grandes momentos, un gran personaje protagonista que está muy bien acompañado en el reparto, buenos efectos especiales (y fotografía, atentos a los cambios cromáticos de los recuerdos del personaje de Craig y a esos tan magníficos como clásicos escenarios de película del oeste) y toda la diversión que uno puede conseguir de la marcianada que supone mezclar esos elementos tan habituales y a la vez tan dispares de los juegos de cualquier niño (sobre todo americano), los vaqueros y los extraterrestres. Cowboys & Aliens, que para eso hemos dejado el título en su versión original.
martes, mayo 04, 2010
'Iron Man 2', espectáculo del bueno
El primer Iron Man se convirtió hace dos años, por derecho propio, en una de las mejores adaptaciones de cómics Marvel que jamás se han hecho, a pesar de que se produjo con mucho menos bombo que otras películas del género. Al mismo tiempo, aquella cinta fue la génesis del Universo Marvel cinematográfico que estamos viendo y que seguiremos viendo en los próximos años. De la secuela de Iron Man lo primero que hay que decir es que es tan espléndida como la primera entrega, tan entretenida como aquella, con un sentido del espectáculo tan refinado como la original. ¿Diferencias? Las hay. A simple vista para bien, porque crece aquello que en parte faltaba en la primera: la espectacularidad. Rascando algo más, hay otra diferencia más negativa, y es que el guión, siendo muy interesante, no termina de sacar partido a algunos de los elementos y personajes que pone en pantalla. Pero es una gozada. Como la primera. ¿Mejor? Qué difícil decidir cuál de las dos es mejor.Si en la primera entrega ya quedó claro, la segunda confirma aún más que esta saga no tendría ningún sentido sin Robert Downey Jr. La mayoría de los actores consiguen, a lo largo de sus carreras, encontrar un personaje que les define. Tony Stark/Iron Man es el de Robert Downey Jr. Vista su interpretación parece sencillamente imposible encontrar a alguien que hubiera podido aunar con semejante brillantez la socarronería y excentricidad del multimillonario inventor con la seriedad de su trabajo, su carácter de mujeriego empedernido con la lucha por la vida es que está inmerso, la comicidad de algunas secuencias con la mayor profundidad de otras. No sé por qué hay tanto miedo, sobre todo en las nominaciones anuales, a destacar a un actor que interpreta a un personaje de cómic. Ojalá los premios a Heath Ledger por su sobrecogedora actuación en El Caballero Oscuro vayan teniendo reflejo en trabajos como el de Robert Downey Jr.
Iron Man nos hablaba del efecto que podía tener sobre el mundo la aparición de una máquina bélica tan contundente como la armadura del héroe. Iron Man 2 nos habla de la reacción del mundo a esa irrupción, y ahí juego un papel importante un empresario rival, Justin Hammer (un divertido Sam Rockwell). El concepto, analizado millones de veces en el cómic (y no sólo en los de este personaje, desde luego), es apasionante. Sin embargo, este planteamiento queda algo lastrado por la obsesión del cine de superhéroes de centrarse en historias de origen, que era precisamente lo que relantizaba la primera entrega. Y como aquí el de Iron Man ya está establecido, son muchos los minutos de su metraje los que se dedican a contarnos la historia del villano, Látigo (un Mickey Rourke adecuado en un personaje que no queda del todo bien dibujado), minutos que lastran bastante, sobre todo en la primera mitad de la película. Habrá quien también vea lentitud en muchos tramos de la película, pero a mí más me parecen elementos de cohesión entre las dos entregas de Iron Man y, sobre todo, con el resto de ese ya mencionado Universo Marvel cinematográfico.
Y es que muchas de las novedades (y elementos ya vistos, aunque fuera de pasada en la primera, como el escudo que usará el Capitán América; todo un toque de irreverencia el uso que se le da en ésta) que aporta Iron Man 2 parecen pensadas para expandir ese universo. El Nick Furia de Samuel L. Jackson tiene aquí más metraje que en la primera película por eso, porque se está gestando la película de los Vengadores. La introducción de la Viuda Negra de Scarlett Johansson tiene también esa razón de ser, además de introducir el nombre de otra estrella en el reparto. La actriz, por cierto, confirma que, hoy por hoy, es más una imagen de marca que una intérprete. No es que falle su personaje (mucho más breve de lo que sugiere que uno de los elementos más publicitados haya sido su traje ajustado de cuero negro), es que ella parece conformarse con exhibir una incuestionable imagen sexy y bordar la escena de acción que se le presenta (una escena, por cierto, rodada de forma magnífica por Jon Favreau, quien ya en la primera parte demostró un gran estilo como realizador de acción eludiendo la confusión en pantalla que suele dominar este género).
La mejora de la secuela con respecto al original se nota en su espectacularidad. Lo más decepcionante de Iron Man, seguro que por falta de medios para aumentar su escala, era su clímax. Aquí el avance es considerable, porque se trata de un magnífico enfrentamiento final dividido en tres segmentos (el peor de ellos, por desgracia para el personaje de Rourke, el último), intercalado con una segunda acción paralela muy bien montada. Es aquí donde destaca la novedad de este filme que parece propia de esta saga y que no tendrá protagonismo en los Vengadores (aunque todo es posible): Máquina de Guerra. Don Cheadle sustituye (y mejora) a Terrence Howard como James Rhodes. La presencia de dos armaduras en la parte final del filme aumenta el espectáculo, un tanto digital a veces pero lleno de diversión en todo momento (y muy bien planteado por su director, intercalando planos de los rostros dentro de la armadura con la acción). Gwyneth Paltrow repite papel y sensaciones con respecto a la primera entrega, bien pero quizá algo desaprovechada.
Una parte importante de esta saga es el humor, muy presente de nuevo en la secuela (incluyendo, una vez más, el impagable cameo del creador del personaje, Stan Lee; buscadle después de la presentación de Iron Man en la Expo Stark), pero no por ello se desprecian elementos más dramáticos o trascedentes (quizá lo más endeble sea la conexión de Tony Stark con su padre), lo que hace de Iron Man 2 un magnífico ejemplo de cine espectáculo, un modelo para futuras películas que busquen objetivos similares, un cine de cómic espléndido y un título muy recomendable para introducir al público en ese género, una cinta de acción con un ritmo y una elegancia que ya quisieran títulos con mucha mayor reputación, dos horas de puro entretenimiento. Y que sean algo más de dos horas, porque quien se vaya antes del final de los títulos de crédito, como ya sucedió en la primera entrega, se perderá la última escena del filme... que invita directamente a seguir inmerso en el Universo Marvel. Y larga vida a ese universo mientras produzca películas como ésta.
jueves, mayo 01, 2008
'Iron Man', un cómic espléndido y muy convincente
Cualquier aficionado al cómic siente reacciones encontradas cuando se anuncia que un personaje va a tener adaptación cinematográfica. Por un lado, sabe que puede ser un sueño hecho realidad, ver a personajes que ha visto cientos de veces en la viñeta trasladados a la gran pantalla. Pero, por otro lado, sabe que si se hace mal puede ser una auténtica pesadilla. Entre las películas que gustaron se cuentan Spider-Man, Batman Begins o X-Men. Entre las sencillamente olvidables para el común de los espectadores e incluso para muchos de los fans, por mucho cariño que se le pueda tener a los personajes, figuran Elektra, Catwoman o Los 4 Fantásticos. Iron Man es el primer superhéroe que llega a los cines este año (los próximos, Hulk y Batman, ambas secuelas). Y el resultado es sencillamente espléndido.


