jueves, octubre 18, 2007

Una de títulos curiosos

Va una de títulos curiosos, títulos que un buen día se decidieron traducir de una forma que nada tenía que ver con el original. Hay de todo. Desde malas traducciones que tergiversan el mensaje del filme o intentos de explicitar de qué va la película, hasta deformaciones sin pies ni cabeza que sólo quieren establecer que tenemos entre manos una comedia disparatada. Por haber, hay incluso algún título que desvela demasiado sobre la película en cuestión y burdos intentos de esquivar nombres en inglés.
-
Sin duda alguna, mi traducción inverosímil favorita es la de la película que pone imagen a esta entrada, Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?, una de las más geniales muestras del talento de Stanley Kubrick. Para mí es la mejor sátira que se hizo nunca sobre la guerra fría, una delirante comedia sobre el momento que tanto temieron americanos y rusos durante tantos años: un general norteamericano se vuelve loco y lanza un masivo ataque nuclear contra la Unión Soviética que nadie parece capaz de abortar a tiempo. Ambos países se enfrentan a una crisis sin precedentes con el ánimo de evitar la guerra nuclear. Y todo depende de los varios personajes que interpreta el gran Peter Sellers en la película. Maravillosa y recomendable a todas luces.
-
De todas las películas del listado, incluyo el título en castellano, el título original y una traducción aproximada de cómo debiera haber sido ese título de seguirse al pie de la letra ese original. Así podréis comparar lo que vio un espectador en Estados Unidos y lo que vimos aquí en España. Todos los títulos que hay más abajo son películas que he visto en algún momento, y como vereis hay de todos los géneros y épocas. Es más, seguro que algunas ni siquiera os suenan... No tengo ninguna duda de que hay muchos más, que me obligarán en el futuro, con total seguridad, a hacer una nueva entrega de este post. Será por traducciones horribles... Seguro que os sabéis alguna más...
-
· A la caza del lobo rojo – The package – El paquete
· Agárralo como puedas – The naked gun – La pistola desnuda
· Agárrame esos fantasmas – The frighteners – Los asustadores
· Al límite – Bringing out the dead – Desvelando a los muertos
· Algo para recordar – Sleepless in Seattle – Insomnes en Seattle
· Aterriza como puedas – Airplane - Aeroplano
· Atraco perfecto – The kiling – La matanza
· Cadena perpetua – The Shawshank redemption –
· Camino a la perdición – Road to Perdition – Camino a Perdición
· Casada con todos – Married to the mob – Casada con la mafia
· Centauros del desierto – The searchers – Los buscadores
· Con faldas y a lo loco – Some like it hot – A algunos les gusta caliente
· Conspiración de silencio – Bad day at Black Rock – Mal día en Roca Negra
· Corazones de hierro – Casualties of war – Bajas de guerra
· Crimen perfecto – Dial M for murder – Marque A de asesinato
· Cuatro mujeres y un destino –
· De repente, un extraño – Pacific Heights
· Dentro del laberinto – Labyrinth – Laberinto
· Dos hombres y un destino – Butch Cassidy and the Sundance Kid
· Eclipse total – Dolores Claiborne
· El bosque – The village – El pueblo
· El clan de los irlandeses – State of grace – Estado de gracia
· El diablo sobre ruedas – Duel – Duelo
· El guerrero rojo – Red Sonja
· El hombre y el monstruo – Dr. Kekyll and Mr. Hyde – El doctor Jekyll y Mister Hyde
· El ladrón de orquídeas – Adaptation – Adaptación
· El malvado Zaroff – The most dangerous game – El juego más peligroso
· El príncipe de Zamunda – Coming to America – Llegando a América
· El protegido – Unbreakable – Irrompible
· El quinteto da la muerte – The Ladykillers – Los asesinos de la mujer
· El secreto de la pirámide – Young Sherlock Holmes – El joven Sherlock Holmes
· Ellas dan el golpe – A league of their own – Una liga para ellas
· En busca del valle encantado – The land before time – La tierra antes del tiempo
· Encadenados – Notorious – Notorio
· Fievel y el nuevo mundo – An american tail – Un cuento americano
· Granujas a todo ritmo – The Blues Brothers – Los hermanos Blues
· Héroe por accidente – Hero – Héroe
· La ley del silencio – On the waterfront – En la línea de costa
· La mujer y el monstruo – Creature from Black Lagoon – La criatura de la Laguna Negra
· La noche se mueve – Night moves – Movimientos nocturnos
· La semilla del diablo – Rosemary’s baby – El bebé de Rosemary
· La zíngara y los monstruos – House of Frankenstein – La casa de Frankenstein
· Ladrón de bicicletas – Ladri di biciclette – Ladrones de bicicletas
· Lazos ardientes – Bound – Límite
· Los gemelos golpean dos veces – Twins – Gemelos
· Matar o no matar, ese es el problema – Theater of blood – Teatro de sangre
· Mentiras arriesgadas – True lies – Mentiras de verdad
· Morir todavía – Dead again – Muerto de nuevo
· Paro clínico – Article 99 – Artículo 99
· Perdición – Double Indemnity – Doble indemnización
· ¿Qué sucedió entonces? – Quatermass and the pit – Quatermass y el pozo
· Recuerda – Spellbound – Hechizado
· Satanás – The black cat – El gato negro
· Solamente se vive una vez – Head above water – La cabeza por encima del agua
· ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú – Dr. Strangelove or: How I stopped worrying and love the bomb – Doctor Strangelove o cómo dejé de preocuparme y amé la bomba
· Ultimátum a la tierra – The day the aerth stood still – El día en que la Tierra permaneció inmóvil
· Un cadáver a los postres – Murder by death – Muerte por asesinato
· Una terapia peligrosa – Analize this – Analice esto

lunes, octubre 15, 2007

Viggo Mortensen, un actor en alza

Viggo Mortensen es uno de los actores a los que más cariño estoy cogiendo últimamente y sobre los que más ha cambiado mi opinión desde la primera vez que le vi. Tenía papeles en películas como Atrapado por su pasado (no me cansaré nunca de recomendar esta brillante película de Brian de Palma, a pesar de que no mucha gente la conoce), Marea roja o Pánico en el túnel, pero ninguno de ellos me dejó nada en el recuerdo, nada que apuntara en mi mente a un gran actor. Cuando le vi en Un crimen perfecto no acababa de ver por qué Gwyneth Paltrow le prefería antes que a Michael Douglas... Y entonces me enteré de que iba a ser Aragorn en El Señor de los Anillos. No me gustó la elección, lo admito. En la primera película no me convenció del todo. Es más, recuerdo haber dicho que Sean Bean, que interpretó a Boromir, habría hecho un Aragorn extraordinario, mejor que el de Viggo.

Mi opinión empezó a cambiar con Las dos torres. ¿Os acordáis de la secuencia en la que cree que los orcos han matado a los hobbits y lanza un grito desgarrador mientras le pega una patada de rabia a un casco? Ahí vi de verdad a Aragorn por primera vez y me quité de la cabeza al actor que conocía de antes. Ese grito me entusiasmó y a partir de ahí me enganchó (nota: en los maravillosos extras de la edicción de coleccionista de la película, Viggo revela que la toma que aparece en la película fue la tercera que hicieron y que quedó auténtica porque al pegar la patada se rompió dos dedos del pie; ¡qué grande es el cine!). Visualmente me encantó como Alatriste, a pesar de que su acento me rompía la magia y de que la película me pareció muy decepcionante, por ser cortés. Y me ha cautivado del todo con las dos películas que ha hecho con David Cronenberg.

Una historia de violencia me sorprendió, tanto el trabajo de su director como el del actor. Me encantó, me pareció brillante, aunque la película tenía sus altibajos. Viggo estaba a la altura de mi admiradísimo Ed Harris (un actor que nunca tendrá todo el reconocimiento que a mi juicio merece), y eso es mucho decir. En Promesas del Este directamente se convierte en el alma de la película. No creo que me hubiera creído toda esta trama de la mafia rusa en Londres si no hubiera sido por él. He leído que Viggo se marchó a Rusia sin traductor y por su cuenta para conocer de cerca el mundo al que iba a dar vida en la película. Y que habló con gente que "no era precisamente con quien me iría de copas". Me encanta la profesionalidad de Viggo Mortensen, la que le llevó a aprender a una velocidad de vértigo a manejar una espada para El Señor de los Anillos o la que le llevó a recorrer las calles de León para conocer el ambiente de España para Alatriste.

Promesas del Este, al margen del impresionante trabajo de Viggo Mortensen (me imagino que será más impresionante todavía en versión original, puesto que se pasa toda la película hablando en ruso y en inglés con acento ruso), hay que decir que es una muestra más del cine adulto en el que se ha metido Cronenberg últimamente. Ha abandonado el terror explícito de sus primeros años en aras de un cine más complejo. La puesta en escena es envidiable, la forma de rodar es limpia y precisa. Violencia, la justa para meternos de lleno en la realidad de un mundo que desconocemos. Y Naomi Watts, como siempre, maravillosa. Merece la pena, a pesar de que es una película algo previsible y que no tiene el espectacular final que nos dejó Una historia de violencia, uno de los más bonitos y poéticos de la historia del cine.

sábado, octubre 13, 2007

'El orfanato': sí, pero no

Sí, pero no. Esa es la conclusión que saqué de El orfanato. Sí, porque me lo pasé en grande en las dos horas que dura la película. Fui a ver una película de terror y viví terror en muchas escenas, algo que hacía mucho tiempo que ningún filme conseguía provocarme en una sala de cine. Sí, porque es un relato elegante, bien contado, bien llevado, con una puesta en escena brillante, sin caer en innecesarios momentos gore (bueno, tiene uno y no dejo de preguntarme si forma parte del imaginario del director, Juan Antonio Bayona, o si es un intento de complacer al productor, Guillermo del Toro), porque tiene un atractivo visual innegable y porque es un hábil producto de género. Sí, porque está bien interpretada y dirigida. En general, sí.
-
Pero no porque algo falla. No porque es una película demasiado influenciada por montones de películas anteriores, construida sobre esquemas que sabemos que no fallan en la taquilla. Es imposible ver El orfanato y no acordarse de Los otros por la temática, por la atmósfera, por la música e incluso por el papel protagonista, que no es sino una madre capaz de hacer lo imposible por proteger a sus hijos (Belén Rueda, esa actriz a la que primero se vilipendió antes de ver Mar adentro y luego se encumbró de forma desmedida, hace un buen trabajo, por cierto, porque es una buena profesional). Pero hay otras muchas referencias. Hay una escena casi calcada de Poltergeist y otras muchas sacadas de cualquier película de casas encantadas, en especial el clásico La mansión encantada, de Robert Wise (esa que tuvo un horripilante remake que se bautizó aquí en España como La guarida).
-
No porque hay muchas trampas en la película. Hay trampas visuales que no voy a revelar para no destripar a nadie la película (sabéis lo mucho que odio que eso se haga de forma pública y sin avisar). Hay personajes, historias paralelas, que quedan sin explicación y que aparecen sin tener demasiado sentido en la historia de fondo que se intuye. No, definitivamente algo falla, aunque a veces es realmente difícil explicar de qué se trata. Y es difícil porque, insisto, durante las dos horas que estuve sentado en la butaca, me lo pasé en grande. No hay sustitos, hay terror. Son dos cosas distintas. El orfanato prometía terror y ofrece terror. Esa es su mayor virtud, que es una película honesta, al margen de los defectos que pueda tener.
-
Eso convierte a este título en una dignísima película de género, muy bien hecha y muy entretenida. Pero volvemos al problema de siempre. En España tenemos la absurda costumbre de buscar siete u ocho obras maestras todos los años, cuando hay muchos en los que no se llega a ver ni una sola. El orfanato, antes incluso de ser estrenada, ya era una obra maestra, ya había sido seleccionada para representar a España en los Oscar y ya había vendido sus derechos para hacer un remake nortemaericano. Esta película no morirá por este éxito medianamente artificial porque merece la pena y seguro que la gente acudirá a verla, pero es una pena que el márketing le gane la partida al cine. Porque, al final, del márketing nos olvidaremos todos, pero la película perdurará para siempre.

martes, octubre 09, 2007

Secuela para 'La Reina'

Qué extraño suena que una película como La Reina pueda tener una secuela... y sin embargo qué inteligente me ha parecido el planteamiento. Peter Morgan, guionista de aquella película, está ya trabajando en un nuevo proyecto que pretende ser una continuación de lo que se contaba en La Reina. ¿La novedad? Que ya no veremos la narración a través de los ojos de esa Isabel II tan maravillosamente interpretada por Helen Mirren, sino por medio del ya ex primer ministro británico Tony Blair.

Esta especie de continuación se centraría en las relaciones de Blair con los presidentes de Estados Unidos con los que coincidió durante su mandato, Bill Clinton y George W. Bush. ¿Llegará la película hasta la guerra de Irak? ¿Veremos a algún actor interpretando a José María Aznar? Sería, desde luego, una valiente forma de ver los entresijos de la política, una forma que en España no se estila. ¿Se imagina alguien un plano como el que aparecía en La Reina de Tony Blair en su cocina con la camiseta del Newcastle trasladada a la política española con un actor haciendo de Zapatero, Rajoy, Aznar, Felipe González o cualquier otro? Imposible, ¿verdad...?

Si todo va según lo planeado, Morgan comenzará a escribir el guión a finales de este año y la película contaría con los mismos productores que La Reina. Aunque todavía no hay nada oficial, se espera que repita Michael Sheen, el actor galés que dio vida al político británico en aquella primera película. A Sheen se le ha podido ver en películas como El reino de los cielos, las dos partes de Underworld o Diamante de sangre.

miércoles, octubre 03, 2007

El (imprescindible) montaje del director de 'El reino de los cielos'

Cuando uno ve una edición especial o un montaje del director hay dos grandes posibilidades. La primera es que sea un método más de sacar dinero. Tenemos una película de razonable éxito, tenemos mucho material que se ha quedado en la sala de montaje y tenemos afán de seguir sacando beneficios en el mercado del DVD. Solución, editamos una una película con cinco, diez, veinte o treinta minutos más, al margen de que sean necesarios, de que mejoren la película o de que cuenten con el beneplácito de sus autores. Porque lo único que importa es ganar dinero y los fans de una película normalmente están dispuestos a picar para conseguir un nuevo montaje de la misma con escenas nuevas.

El segundo camino normalmente lo emprende el director. La película que se ha estrenado en el cine no es exactamente la que él había visualizado. Y sacando partido de ese afán económico del productor, le convence para que le deje hacer un montaje más personal. Con estos montajes se suele remediar el daño que se ha hecho al estrenar una película, lastrándola con la ausencia de secuencias y personajes importantes sólo para conseguir que la duración sea apta para que haya cinco sesiones al día y no tres (así se venden más entradas) o que la calificación por edades no sea restrictiva (se amplía el público que puede acceder a la sala).

Después de ver el montaje del director de El reino de los cielos, me decanto por la segunda opción y censuro con toda mi alma a los productores, distribuidores o responsables que hayan decidido en su día cortar tanto esta película. Siempre he pensado que Ridley Scott es uno de los grandes directores de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Pero, por algún motivo, casi siempre ha tenido problemas con el montaje final de sus películas. Y también con la crítica, que siempre ha gustado de despedazar cada uno de sus trabajos, por muy notables que puedan ser. Eso sucedió con El reino de los cielos, una película denostada en su día con críticas facilonas y que a mí, en su momento, me pareció un espectáculo realmente entretenido.

Ahora veo este nuevo montaje y rectifico. El reino de los cielos es una gran película. No es una obra maestra, no está entre las grandes maravillas de su director (Alien, Blade Runner, Thelma & Louise), pero sí es una gran historia. Ahora sí. Al verla en el cine, era obvio que faltaban muchas cosas. Era imposible entender cómo un herrero (Orlando Bloom; no es un gran actor pero con esta película demostró que podía ser alguien más que Legolas en la pantalla) se convertía, casi de la noche a la mañana, en todo un caballero del reino de Jerusalén. Era imposible entender las decisiones que adoptaba la reina de Jerusalén (una Eva Green a la que no conocía y que me sorprendió muy positivamente).

El montaje del director añade escenas del inicio y ayuda a entender el dolor de Balian por la muerte de su esposa. Extiende muchísimo el personaje de Sybila, hasta el punto de darle un hijo que había desaparecido del montaje cinematográfico. Sin él, sin esa parte de la historia, no se puede entender mucho de lo que sucede después. Recrea casi desde cero la relación entre Balian y el rey Balduino (que en el original tiene la voz de Edward Norton), dando una mejor y mayor explicación de por qué confian tanto el uno en el otro. Explica tantas cosas que se hace difícil entender por qué se cayó tanto material en la sala de montaje.

Este nuevo montaje mantiene todas las cualidades de la película estrenada en cine. Actores bastante correctos (es una gozada oír a Jeremy Irons en la versión original o ver el enésimo papel de maestro de Liam Neeson; pero si un actor me gustó de verdad es el sirio Ghassan Massoud, que interpreta a Saladino), una fotografía preciosa que distingue de maravilla los distintos escenarios y tonos de la película, un diseño de producción extraordinario y una música de Harry Gregson-Williams (esto sí que no lo entenderé nunca en Ridley Scott, cómo contando con músicos en estado de gracia rellena sus películas con temas de otros: aquí usa música de Hannibal, El cuervo: ciudad de ángeles y El guerrero nº13).

La película pasa de 130 a 185 minutos. Esos 55 minutos más tampoco ponían la película en una duración imposible de estrenar. Pero los productores decidieron cortar indiscriminadamente. Una pena, porque El reino de los cielos que conocerán la mayoría de los espectadores no será el mismo que tenía en mente Ridley Scott cuando rodó la película, el que yo he visto en este nuevo montaje. Menos mal que nos queda el DVD...

"No muestres temor cuando estés ante el enemigo
Sé valiente y recto para que Dios te ame
Di la verdad siempre aunque te conduza a la muerte
Protege a los indefensos y sé justo
Este es tu juramento
Y esto es para que no lo olvides"

martes, octubre 02, 2007

'Bitelchús', los inicios del mundo imaginario de Tim Burton

Cuando la gente habla de Tim Burton, suele olvidarse de sus primeras películas. Parece que este fabuloso narrador de historias nació con la obra maestra de Ed Wood (no deja de ser curioso que todo el mundo empezara a elogiarle con una película que a Madrid llegó sólo en versión original y a dos salas, pero en fin...). Si acaso alguien se acuerda que dirigió las dos primeras películas de Batman, pero acto seguido suele establecerse que eran películas de estudio, nada de historias personales como las que le gusta contar a este fabulador. Incluso puede que alguien mencione Eduardo Manostijeras, que, pese a Big Fish o las fantasías de stop motion que ha realizado (Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver), me sigue pareciendo su película más redonda.
-
Pero nadie, o casi nadie mejor dicho, se acuerda de Bitelchús... Pongámonos en situación. Después de trabajar como animador para Disney (recomiendo encarecidamente el corto Vincent, homenaje a ese mago del cine de terror que fue Vincent Price), de hacer algún corto (el delirante Frankenweenie, o cómo llevar el mito de Frankenstein al mundo de los perros...) y algún que otro trabajo para la televisión, en 1985 dirige su primer largometraje, La gran aventura de Pee-Wee, un vehículo a mayor gloria del cómico Paul Reubens. Con estas credenciales, un joven que no llega a 30 años encara su segunda película: Bitelchús (horrenda traducción española para Beetlejuice).
-
Se trata de una comedia negra sobre el mundo de los muertos. Una joven pareja (Geena Davis y Alec Baldwin) vive feliz en una casa enorme de un pequeño pueblecito americano. Pero tienen un accidente de coche y mueren. Como fantasmas, se quedan atrapados en su casa. Ese rincón idílico se convertirá en la peor de sus pesadillas con la mudanza de una familia urbanita de lo más peculiar. La pareja usará todas las artimañas del mundo de los vivos y del de los muertos para hacer que se vayan. Y en estas aparece un curioso ser, llamado Bitelchús, un fantasma sádico y lujurioso, un peligro para todo ser, viviente o no, para, supuestamente, echarles una mano.
-
La idea original era hacer una película bastante morboso y mucho menos cómica. Si finalmente acabó como la hemos conocido fue, sobre todo, por Michael Keaton. El actor, que da vida a Bitelchús, le pidió libertad a Tim Burton para hacer su personaje mucho más cómico. No deja de ser curioso que, a pesar de que su personaje da título a la película, Keaton apenas tardara dos semanas en rodar sus escenas, que no llegan ni siquiera a 20 minutos de los casi 100 de película... Con su desmadrado pero acertadísimo trabajo, no es de extrañar que sea el personaje al que más aprecio tiene Keaton. Y tampoco es de extrañar que provocara pánico entre los fans de Batman cuando se anunció un año más tarde que Keaton sería el héroe de Gotham City a las órdenes de nuevo de Tim Burton...
-
Del reparto hay que destacar algunos nombres más. Winona Ryder, apenas una quinceañera, daba aquí sus primeros pasos cinematográficos en el papel de una adolescente siniestra y con capacidad para ver a los muertos. Juliette Lewis, que destacaría con El cabo del miedo unos años después, hizo una prueba para conseguir el papel. Cathetine O'Hara, una estupenda actriz de comedia (que ha hecho mucho doblaje de animación, incluyendo un personaje en Pesadilla antes de Navidad), consiguió su papel, madrastra apasionada por una escultura que no domina en absoluto, por una enfermedad de Anjelica Houston. Y Jeffrey Jones borda su personaje, un hombre cansado de la vida en la gran ciudad que busca el relax en el campo pero que no duda en lanzarse a cualquier proyecto comercial que le pueda dar dinero... incluso explotar la presencia de fantasmas en su casa.
-
Cuánta imaginación derrocha Tim Burton y su equipo, especialmente en la recreación del mundo de los muertos. Cuántos detalles para no perderse tiene esta película, como ese viaje inicial por el pueblo que finaliza con la aparición inesperada de una araña (en un precioso homenaje a la ciencia ficción de los años 50 y 60) o el delirante baile calypso, por cierto un tema que propusieron Catherine O'Hara y Jeffrey Jones. Y cuánta imaginación derrocha Danny Elfman, autor de la banda sonora, compañero habitual de Burton en sus películas, con un desatado tema central y una acertadísima elección de temas y tonos para cada una de las escenas.
-
Una delirante comedia fantástica, muy propia de su época, los añorados años 80. Y una buena muestra del cine de Tim Burton. Hay mucho aquí de Tim Burton para quien lo quiera buscar.

sábado, septiembre 29, 2007

A por el cuarto 'Terminator'

"La batalla no ha hecho más comenzar", decía John Connor al final de Terminator 3, una estimable película aunque estuviera por debajo de las dos precedentes. Y no le faltaba razón, no. La saga que nació en 1984, con James Cameron como director, lleva camino de convertirse en una de las más longevas de la ciencia ficción. Hace cuatro años se estrenó la tercera entrega y parecía el final. Habíamos llegado a ese Día del Juicio Final del que tanto nos habían hablado en las dos primeras películas. Pero la historia no estaba agotada ni mucho menos. No hemos visto apenas nada de la guerra entre los hombres y las máquinas. Y ahí se centrará el próximo Terminator, que será además el primero de una segunda trilogía.

El objetivo es estrenar la nueva película en octubre de 2009 y la preproducción comenzará en unos días. Por el momento no se ha confirmado el nombre del director (Cameron se hizo cargo de las dos primeras, Jonathan Mostow de la tercera) ni tampoco se sabe si Nick Stahl o Claire Danes repetirán los papeles que hicieron en la anterior entrega, ahora ya como los líderes de la rebelión contra las máquinas. La película no se llamará Terminator 4, sino que cambiará el número por un subtítulo. La segunda ya fue El juicio final y la tercera La rebelión de las máquinas.
-
Este pequeño avance lo ha ofrecido James Middleton, que es uno de los nombres que está detrás de la otra gran novedad que ofrecerá la saga de Terminator próximamente: una serie de televisión. The Sarah Connor Chronicles llenará el hueco que hay entre Terminator 2 y Terminator 3. En realidad, la serie no tendrá en cuenta los sucesos de la última película y sacará su propia versión de Skynet o de los robots asesinos del futuro. El proyecto se aprobó en agosto de 2006 y se comenzó a rodar en enero de 2007. Lena Heady, la Reina Gorgo de 300, recoge el papel de Sarah Connor de Linda Hamilton (que lo interpretó en las dos primeras películas) y Thomas Dekker, visto en la serie Héroes, logró el de John Connor.

miércoles, septiembre 26, 2007

Lincoln para Spielberg, Mandela para Clint Eastwood

A Hollywood siempre le han gustado las biografías y ya prepara dos películas biográficas de mucha altura. Los personajes escogidos son tremendamente conocidos y representativos: Abraham Lincoln y Nelson Mandela. Y los nombres que están detrás de los proyectos son también bastante impresionantes. Liam Neeson dará vida al presidente norteamericano en una película dirigida por Steven Spielberg y Morgan Freeman hará lo propio con el histórico líder sudafricano, probablemente dirigido por Clint Eastwood.

Spielberg, ahora inmerso en la cuarta entrega de la saga de Indiana Jones, lleva años intentando dirigir una biografía de Lincoln y el 200 aniversario del nacimiento del presidente americano, que se cumple en febrero de 2009, parece una ocasión perfecta para el estreno. Para Spielberg no sería un problema tener la película lista para esa fecha, puesto que un realizador muy rápido. Neeson está comprometido para hacer el papel protagonista desde hace bastante tiempo. En los últimos días, Dreamworks ha anunciado que Sally Field dará vida a Mary Todd, la esposa del 16º presidente. La película estará basada en el libro escrito por Doris Kearns Goodwin, ganador del Premio Pullitzer. En todo caso, habrá que esperar todavía bastante para ver estas dos cintas, que se encuentran aún en periodo de preproducción.

La película sobre Mandela estará también basada en un libro, el escrito por John Carlin. Morgan Freeman ejerce como productor de la película, que distrubuirá Warner Bros. Todavía no tiene director, pero parece que el proyecto le interesa y mucho a Clint Eastwood (que ya compartió reparto con Freeman en dos maravillas que él mismo dirigió: Sin perdón y Million dollar baby), que en breve dirigirá a Angelina Jolie en The Changeling. The human factor, que así se titulará esta biografía, sería su siguiente película. Matt Damon también está en negociaciones para sumarse al reparto. La cinta narrará acontecimientos posteriores a la caída del Apartheid y la liberación de Mandela.

jueves, septiembre 20, 2007

Un cuarto de siglo sin dos grandes damas del cine

Entre agosto y septiembre de 1982, en apenas dos semanas de hace ya 25 años, se perdieron las vidas de dos auténticos mitos del cine, de dos de las mujeres más hermosas que haya captado nunca el celuloide. Grace Kelly murió el 14 de septiembre, a los 52 años, en un accidente de coche, más de un cuarto de siglo después de dejar el mundo del cine y cumplir en Mónaco su cuento de hadas. Ingrid Bergman falleció el 30 de agosto tras una dura lucha contra el cáncer. Tenía 67 años, los había cumplido el día antes de dejar esta vida. En el mundo de la interpretación trabajó hasta el mismo año de su muerte, aunque llevaba cuatro años sin hacer cine cuando nos dejó.

Grace era la preferida de Alfred Hitchcock. Era su ideal de belleza, una rubia perfectamente hermosa, y el mago del suspense nunca pudo soportar que dejara el cine. De hecho, intentó que volviera para interpretar Marnie, la ladrona, pero en Mónaco no gustó la idea de que su princesa interpretara a una delincuente y que, además, se enamorara del personaje de Sean Connery. En una ocasión dejó muy claros los motivos por los que dejó el cine: "Odio Hollywood. Es un mundo sin compasión. No conozco otro lugar en el mundo donde tanta gente sufra colapsos nerviosos, donde haya tantos alcóholicos, neuróticos y tanta infelicidad".

Estuvo pocos años en el mundo del cine, y nos dejó pocas películas, pero unas cuantas de ellas son inolvidables. Ganó el Oscar en 1954 por La angustia de vivir, protagonizó tres películas de Hitchcock (fue la víctima escogida para el Crimen perfecto, la novia de James Stewart en La ventana indiscreta y reinventó su papel de rubia para el maniático director en Atrapa a un ladrón) y dejó su sello en dos obras maestras del western (Sólo ante el peligro) y el cine de aventuras (Mogambo; la censura española evitó su adulterio con Clark Gable, pero apuntó el incesto al convertir a Donald Sinden en su hermano). Su última película fue Alta sociedad. Pocas veces la belleza de una mujer ha lucido tanto en una pantalla como conGrace Kelly.

No deja de ser curioso que una de sus actrices favoritas de en su juventud fuera, precisamente, Ingrid Bergman. Cuando Kelly debutó en 1951, Bergman era ya una estrella que había intervenido en una veintena de películas. Ella también fue la preferida de otro director, de Roberto Rossellini, pero el italiano consiguió lo que Hitchcock nunca pudo hacer con Grace Kelly: casarse con su musa. Orgullosa de ser sueca y de su trayectoria en su país natal, nunca accedió a los deseos que tuvieron los ejecutivos de los estudios de cambiar su nombre cuando llegó a Hollywood. Fue, también una de las actrices de Hitchcock (en dos joyas, Recuerda y Encadenados).

Ingrid Bergman nos dejó mucho más cine que Grace Kelly, pero siempre será Ilsa, la mujer a la que tiene que renunciar Rick (Humphrey Bogart) en Casablanca. No creo haber visto a una mujer llorar con tanta perfección, con tanto sentimiento, con tanta verosimilitud, en una pantalla. Estuvo en El extraño caso del Doctor Jekyll, en ¿Por quién doblan las campanas?, en Luz que agoniza, en Juana de Arco, en Stromboli, en Sonata de otoño y en otras tantas maravillosas películas... Pero siempre será Ilsa. Ella misma lo decía. "He hecho muchas películas importantes, pero la única de la que quieren hablar es de la que hice con Humphrey Bogart". No son las bombas, son los latidos de mi corazón.

martes, septiembre 11, 2007

Un escenario irrepetible

Nada más producirse los atentados del 11-S, Columbia retiró el primer trailer de Spider-Man. En él se veía a un helicóptero atrapado en una inmensa tela de araña que el héroe había tejido entre las Torres Gemelas. Un trailer maravilloso, pero muy doloroso. El fotograma que hay sobre la imagen se dejó en la película, no obstante, como homenaje al lugar de la mayor masacre terrorista que ha vivido Estados Unidos. Si Spider-Man es el héroe por excelencia de Nueva York, lo más reconocible de Nueva York debía salir en su primera gran película.

Las Torres Gemelas de Nueva York las hemos visto tantas veces en el cine que ya ni siquiera recordamos en qué películas estaban. Pero estaban en muchas. Muchas veces al fondo, sin ser escenario real del filme que estábamos viendo. Algunas veces más de cerca. De día o de noche. Daba igual. Allí estaban. Eran un símbolo de Nueva York y los directores se valían de su figura para decirle al espectador que estaba en Nueva York. Y ya lo creo que funcionaba. El cariño que yo tengo por esta ciudad viene sobre todo del cine.

Desde hace seis años, cuando unos fanáticos lanzaron dos aviones contra ellas y las derribaron, no podemos verlas más en el cine. Al menos no de la misma forma. Martin Scorsese y Steven Spielberg rindieron preciosos homenajes a estas torres en Gangs of New York y Munich. Oliver Stone rodó World Trade Center para que las viéramos por última vez en todo su esplendor y también en su caída. Será difícil olvidar que una vez Nueva York tuvo estas Torres. Ahí estará siempre el cine para recordárnoslo. Sirvan estos tres ejemplos como mi pequeño homenaje a un lugar que ya nunca podré ver más que en el cine.

lunes, septiembre 10, 2007

Indy IV ya tiene título oficial y definitivo

Ya es oficial. El título de la cuarta entrega cinematográfica del arqueólogo más famoso del mundo es Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, algo así como Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, aunque todavía tendremos que esperar a que los temidos traductores le metan mano a este título para su estreno en España. De momento, suena a viejo serial, como la misma saga; suena a clásico, como ha sido siempre Indiana Jones; suena al cine de otros años, alejado del estruendo de las películas actuales de acción y aventuras.

La foto es de los días que se ha pasado Karen Allen (Marion) por el rodaje. No me digáis que Harrison Ford, por mucho que tenga 65 años, no sigue pareciendo el mismo Indy de siempre... Queda mucho, pero cada vez menos para verle en acción...

sábado, septiembre 08, 2007

¡Qué alegría volver a verte, John McClane!

Estamos ante una oportunidad única que no sé si sabemos valorar en estos momentos, en esta década, quizá como mucho en la siguiente y al igual que en unos pocos años precedentes. Están regresando muchos de los personajes con los que vivimos aquellos espléndidos años 80 en géneros como la aventura, la fantasía, la acción o la ciencia ficción. Y están regresando con sus encarnaciones originales. Lo permite el hecho de que hayan pasado sólo 20 años desde entonces. No volveremos a ver algo parecido, porque hoy la industria del cine coge una franquicia y la exprime al máximo en el menor tiempo posible. Es lo que hacen con los Piratas y Harry Potters de turno. Cuantas más películas mejor, sin que importe realmente su calidad, puesto que son productos, no cine en el sentido más extenso de la palabra, y si se pueden rodar al mismo tiempo, más dinero que se gana.
-
Pero quienes hemos crecido en los años 80, estamos teniendo ahora la oportunidad de recuperar personajes como Rocky, Rambo, Indiana Jones, los héroes de Cristal Oscuro o este John McClane que nació allá por 1988, cuando John McTiernan dirigió La jungla de cristal, una de las película que marcó el camino del cine de acción al final de su década. McClane era el típico policía que estaba en el lugar inoportuno en el momento más inadecuado para salvar la situación al final. Tuvo dos películas casi consecutivas. La primera ya es un clásico del género. La secuela, dirigida por Renny Harlin (Máximo riesgo), se quedó muy lejos del original a pesar de la espectacularidad del marco elegido (un aeropuerto) y pareció acabar con la saga.
-
John McTiernan la resucitó hace nada menos que doce años y con Jungla de cristal: La venganza ofreció un entretenidísimo producto de acción que cogía lo mejor de esta saga y lo mejor del cine policiaco de colegas. Con un comienzo espectacular (explosión al medio minuto, y de ahí en aumento) y un villano imprescindible (que mantiene la tensión durante 45 minutos sin haber aparecido en pantalla más allá de su voz, un Jeremy Irons fantástico), parecía un precioso final a la saga. Pero no. John McClane ha vuelto. ¡Y qué alegría volver a verle!
-
La jungla 4.0 es una película más difícil de analizar de lo que parece. Lo esencial es acertado. Es John McClane el que aparece en pantalla sin duda alguna. Y eso vale para que haya merecido la pena pagar una entrada. El policía creado por Bruce Willis aparece en todo su esplendor a pesar de la edad (del actor y del personaje), soltando casi tantos tacos como de costumbre, destrozando tantas cosas como siempre y protagonizando batallas perdidas de las que por fuerza (aunque ensangrentado y con la camiseta hecha un asco) sale victorioso. Esta Jungla es la primera que no califican para mayores de 18 edad y después de verla no salgo de mi asombro. No sé que han visto (o qué no han visto) en ésta que no estuviera en las anteriores. La violencia es verdaderamente brutal en todo momento. En fin, curiosidades de la industria...
-
El guión no está nada mal, sobre por el escenario que plantea, que si algo demuestra es que el cine norteamericano se ha quitado ya de encima la losa que supuso el 11-S. Ver la situación de caos total provocado por un grupo terrorista (europeo, que hay que mantener lo políticamente correcto...) que se ve en esta película seguramente no hubiera sido posible dos años atrás. Pero por fortuna, productores y director (Len Wiseman; reconozco que no esperaba mucho de quien sólo había dirigido hasta ahora las dos películas de Underworld) no se han cortado un pelo ni en lo desproporcionado del plan terrorista ni en la violencia para llevarlo a cabo. La Jungla tiene que ser violenta. Si no, no sería La Jungla.
-
Bruce Willis está tan impagable como siempre en su papel de John McClane. Sabe cómo hacer que este personaje funcione y cumple a las mil maravillas. A su alrededor no todo funciona de la misma forma. No porque los actores no estén razonablemente bien, sino porque la mayoría de los personajes son auténticos y desproporcionados estereotipos, sobre todo los del villano de la función (Timothy Oliphant), el compañero de fatigas de McClane (Justin Long) o ese hacker al que da vida el también director Kevin Smith. Lo más gracioso es que la dama en apuros no es tal y esta vez, por primera vez en mucho tiempo en el cine de acción, no me desentona para nada. Mary Elizabeth Winstead da vida a la hija de McClane, la viva imagen del carácter de su padre.
-
Lo peor de esta Jungla 4.0 viene de la mezcla entre el cine de los años 80 y el del siglo XXI. Las mejores escenas de la película son las que más recuerdan a las primeras películas de la saga, las que ofrecen secuencias planificadas, las que no se ruedan con un aspecto semi-improvisado gracias a la cámara en mano. Especialmente inverosímil, especialmente para una saga como ésta, es el número en el que cae todo el cine de acción contemporáneo: buscar el más difícil todavía, la escena imposible que nadie ha rodado antes. John McClane, para ser John McClane, no necesita que caza se ponga a disparar el camión que conduce, derribar el puente por el que transita, salir de un salto de ese camión en llamas para posarse en el ala de ese mismo avión, a punto de estrellarse, y salir con vida. Pero bueno, se lo perdonaremos por la alegría que produce siempre volver a ver a un personaje tan entrañable como éste...
-
Si pague una entrada por escuchar la música de Rocky en el cine, ¿cómo no la iba a pagar por escuchar a John McClane volver a decir aquello de "Yippee Ki Yay, hijo de puta"...?

lunes, septiembre 03, 2007

El homenaje a Ray Harryhausen en 'La novia cadáver'

En la segunda escena de La novia cadáver, Victor se acerca al piano para tocar la bellísima melodía compuesta por Danny Elfman para la película, mientras Victoria, la mujer que ya es su prometida, aún sin conocerse, se acerca silenciosamente por detrás para escuchar las notas y conocer de esta forma a quien va a convertirse en su marido. En el piano, Tim Burton, ese grandísimo fabulador, nos deja un homenaje a uno de los nombres más destacados de la fantasía cinematográfica, Ray Harryhausen. En la imagen de arriba se puede ver ese nombre como marca del piano, pero incluyo también a continuación el detalle en que se ve mejor.

Adoro esos pequeños homenajes, tan frecuentes en el cine fantástico y de ciencia ficción de nuestros días, y más si tienen como destinatarios a personajes como Harryhausen. ¿Quién no recuerda sus maravillosos efectos visuales para películas como Jasón y los Argonautas (la magia de sus esqueletos, también homenajeada en La novia cadáver, nunca ha sido superada), Hace un millón de años, El viaje fantástico de Simbad o Furia de titanes, el canto del cisne de una forma única de hacer efectos visuales? Los que nos acercamos a la treintena hemos crecido con esas películas. Ahora se me antoja difícil hacer entender a los que nos siguen, acostumbrados al mundo digital, que aquellos efectos visuales son auténticas joyas de artesanía.
-
La novia cadáver es un intento más de revivir una técnica ya casi totalmente olvidada, con la que antaño se hacían buena parte de los efectos especiales de las películas, la técnica en la que Harryhausen era un auténtico maestro. Tim Burton resucitó para la maravillosa Pesadilla antes de Navidad (Burton no dirigió esa película, se limitó a los diseños y a la producción y dejó la realización en manos de Henry Selick; en La novia cadáver, Mike Johnson ejerce de codirector) la técnica de stop-motion, que no consiste en otra cosa que ir moviendo manualmente todos y cada uno de los muñecos que aparecen en el plano para cada fotograma.
-
Y para dejar testimonio de lo que cuesta rodar con esta técnica, decir que se tardó nada menos que 55 semanas en rodar La novia cadáver. Eso sí, el trabajo visual es sencillamente maravilloso, porque además Burton se permite el lujo de introducir unos movimientos de cámara que nunca se habían visto con esta ténica, giros alrededor de los personajes y muchas innovaciones técnicas que dejan imágenes inolvidables en la retina del espectador (entre otros muchos detalles, merece ser destacado el impresionante el efecto que produce el velo de la novia cadáver, Emily).
-
Aunque Pesadilla me sigue pareciendo mejor película que La novia cadáver, es innegable la fantasía desbordante que Tim Burton sabe dar a todas sus películas. Es una preciosa historia de amor, combinada con el humor macabro que tanto distingue al realizador de joyas como Eduardo Manostijeras o Big fish. Eso, unido al formidable trabajo musical de Danny Elfman (inseparable compositor del director, salvo en Ed Wood, que no hizo por unas diferencias afortundamente superadas), tanto en las melodías más emotivas como en las más marchosas, hacen de ésta una película deliciosa, entretenida y realmente bonita, a pesar de algún que otro desajuste en el guión que deriva en un final precipitado y no tan creíble como debiera. En todo caso, muy recomedable para los espíritus rebosantes de fantasía.

domingo, septiembre 02, 2007

Primeros rumores sobre 'La Liga de la Justicia'

La adaptación a la gran pantalla de La Liga de la Justicia promete ser una de las películas más espectaculares de los próximos años. Sin fecha todavía para el estreno, sin haber comenzado siquiera la producción, los rumores sobre el reparto y el argumento están ya inundando Internet. No en vano estamos hablando de la que, a priori, sería la adaptación de cómic más ambiciosa hasta la fecha, puesto que sería la mayor reunión de héroes nunca vista en la pantalla. Y los efectos especiales necesarios para hacerla realidad tendrán que ser por fuerza incréibles.

Por no saber, no sabemos ni siquiera cuántos personajes de la Liga de la Justicia desfilarán por la pantalla, aunque sí hay certeza ya de unos cuantos. Batman será uno de ellos, y el rumor que cobra más fuerza es el de que no se quitará la capucha, y por tanto no aparecerá como Bruce Wayne, en ningún momento de la película. En sintonía con esa idea, se busca a un actor mucho más desconocido (y barato) que Christian Bale, tras Michael Keaton, Val Kilmer y George Clooney, el último rostro del héroe en Batman Begins y la próxima The Dark Knight.

Superman, obviamente, también estará. Después de muchos años de rumores sobre un projecto que uniera a Batman y Superman (con el que siempre se relacionó al director Wolfgang Petersen), ambos héroes coincidirán aquí. Parece confirmado que Brandon Routh, el Superman de Brian Singer, no se vestirá la capa en esta película. Y lo que se dice es que Tom Welling, el Clark Kent de la serie de televisión Smalville, podría crecer y convertirse en el Hombre de Acero, aunque los productores se han apresurado a negarlo.

Otros dos héroes que parecen confirmados son el Detective Marciano (para quien no le conozca, en la imagen, que corresponde a la maravillosa serie de animación de hace pocos años, es el personaje verde con capa azul que aparece a la derecha), que podría estar interpretado por Laurence Fishburne (Morfeo en Matrix y la voz original de Silver Surfer en Los 4 Fantásticos y Silver Surfer), y Aquaman (se hizo hace muy poco tiempo un episodio piloto para una serie de televisión sobre el personaje que no parece que se vaya a producir) para el que los productores querrían a Leonardo Di Caprio.

Entre los villanos de la función, se habla de muchas cosas, la mayoría muy relacionadas con los argumentos previos a la macrosaga del verano de 2006 (2007 en España) en los cómics DC, Infinite Crisis. Así, se habla de que Bruce Willis podría encarnar a Lex Luthor (tras Gene Hackman y Kevin Spacey), lo que podría ser un gran acierto. Para Talia Al Ghul (hija de Ra's Al Ghul, a quien se vio en Batman Begins) se especula con la posibilidad de Scarlett Johansson (y eso reconozco que no me encaja con la visión que tengo del personaje en el cómic). Y se coloca a Mel Gibson como Max Lord. Otros actores de los que se habla, sin tener claro para qué personajes, son Jake Gyllenhaal (a quien se ha asociado muchas veces con el papel de Spider-Man) o Jessica Biel (vista hace muy poquito en Next).

George Miller será el director de la película. Su experiencia en el mundo de la animación hizo disparar los rumores de que la película se realizaría íntegramente con la técnica de captura de movimiento, más o menos como será la próxima Beowulf. Pero este rumor lo ha desmentido Warner. La película será de acción real, aunque esta técnica se utilizará para muchos de los efectos visuales, en especial los de los personajes no humanos. De momento queda mucho para verlo, pero lo que se dice tiene buena pinta y promete cumplir los sueños de muchos fans...

jueves, agosto 30, 2007

Corazón de dragón

Los dragones no tienen una gran historia cinematográfica. No hay muchas películas basadas en estas criaturas fantásticas que hayan conseguido dar en el clavo. Alguna vez he hablado de El dragón del lago de fuego, quizá la única que supo plasmar en la pantalla, con los limitados efectos visuales que permitían los primeros años 80, la grandiosidad de este ser. En 1996 hubo otra película que se ganó mis simpatías y las de muchos: Dragonheart. Modesta, y se nota en cómo se camufla la falta de medios técnicos, pero con mucha imaginación, con un guión precioso y actores muy interesantes.

Dragonheart (en España se subtituló como Corazón de dragón) cuenta la relación entre Bowen, un caballero, el último que sigue el viejo Código de honor y que ha jurado acabar con los dragones, con el último ser de esa noble estirpe. Rob Cohen (XXX, Pánico en el túnel, Stealth: la amenaza invisible) nunca ha conseguido dirigir una película tan entretenida y simpática como ésta, y lo mismo sucede con otros miembros del equipo, sobre todo con Randy Edelman, autor de una banda sonora preciosa, de un tema para mí inmortal (y que en los años siguientes se pudo escuchar en muchos trailers, por ejemplo, si no me falla la memoria en Siete años en el Tibet), a cuya calidad no ha vuelto nunca a aproximarse.

Dennis Quaid, que por aquel entonces (1996 es el año de estreno de esta cinta) llevaba unos cuantos años perdido para el cine, interpreta a Bowen. Y da gusto verle tan metido en un papel que le viene como anillo al dedo. Dina Meyer (Starship troopers, la serie inédita en España Birds of prey) es la actriz de la función. Siempre me ha dado pena que Dina no llegara a ser de verdad una gran estrella. Otras muchas niñas monas con muchísimo menos talento que ella sí lo han conseguido. Pete Postlethwaite (En el nombre del padre, Jurassic Park: El mundo perdido) borda ese fraile metido a poeta, secundario cómico de la película. David Thewlis (ahora más conocido como Remus Lupin en la saga de Harry Potter) tiene el papel más fácil de hacer, el del villano de la función. Y Julie Christie (Doctor Zhivago, Troya) aporta toda la clase que tiene.

Pero el plato fuerte de una película sobre dragones tiene que ser por fuerza el dragón. Sean Connery dobló a Draco en el original. El escocés siempre ha sido de mis actores predilectos, y su voz es impresionante, muy adecuada además para una criatura que se mueve en un entorno medieval como éste. Para la versión española se contó con Paco Rabal, una voz maravillosa también. Personalmente, en todo caso, me quedo con la original. Connery es mucho Connery. Y visualmente el dragón es una delicia, así que ¿qué más se puede pedir para pasar algo más de hora y media de entretenimiento de calidad?

Para siempre, además, queda ese Código de honor que oímos recitar varias veces durante la película, la mejor cuando Bowen lo recuerdo en todo su esplendor en Avalon, junto a la tumba del Rey Arturo.

"Un caballero debe ser valeroso
Su corazón sólo conoce la virtud
Su espada defiende a los desvalidos
Su fuerza sostiene a los débiles
Su palabra sólo dice la verdad
Su ira aniquila al malvado"

viernes, agosto 24, 2007

'TMNT', un regreso divertido

Vuelven las Tortugas Ninja, seguramente con bastante menos fuerza que a comienzos de los años 90, cuando se convirtieron en los personajes de moda (gracias al cómic, los muñecos, la serie de dibujos animados y la primera de las tres películas que protagonizaron), pero han vuelto. El envoltorio esta vez es una película de animación por ordenador que cumple bastante bien con las expectativas y se convierte en un entrentenido relato, algo irregular, pero que hará las delicias de quienes gusten de las aventuras de estas cuatro tortugas mutantes. Como es mi caso, por cierto... Y es que le cojo cariño con facilidad a los héroes de cómic en la gran pantalla...

La historia nos coloca aparentemente un año después de lo que sucedía al final de las dos primeras aventuras cinematográficas. No es que guarde una continuidad exhaustiva, pero sí hace relación directa a bastantes de los acontecimientos de aquellas dos historias. Lo más sorprendente es que April O'Neil, a quien conocimos como periodista, aparece por primera vez en la película como una especie de Lara Croft (nada disimulado el parecido en el vestuario) y se convierte en una ninja más en el clímax. Supongo que es el precio que hay que pagar por esa falsa igualdad entre sexos que suele vender el cine y la obligatoriedad de que haya una heroína...

TNMT es hora y media muy entretenida y que presenta un nivel de animación bastante alto (ver sobre todo la pelea bajo la lluvia, la recreación del agua resbalando por la piel de las tortugas es una delicia visual para los enamorados del género), y desde luego como película es bastante superior a las de acción real que vimos a lo largo de la década de los 90. Por supuesto, se pagan los peajes habituales de este tipo de cine: canciones rockeras a lo largo de toda la película, una resolución algo precipitada y que algunos personajes queden un poco de lado (esta vez le toca a Donatello, ya que la historia se centra claramente en Leonardo y Raphael, y Michelangelo se erige en el secundario cómico por excelencia de TNMT).

La animación suele tener un déficit bastante acusado de géneros como la fantasía y la ciencia ficción, y apuesta mucho más por el producto infantil. Por eso de vez en cuando viene bien ver películas como ésta (es la misma sensación que tuve ante películas que, también es verdad, son mejores que ésta, como El gigante de hierro o Titán A.E.). Es una cinta claramente fantástica, de tonalidades visuales bastante oscuras (casi toda la película se desarrolla en un Nueva York nocturno) aunque la historia no lo sea tanto y quede también apta para los más pequeños. A mí, desde luego, me ha entretenido y tampoco es que le pidiera mucho más.

Queda una gran puerta abierta para una secuela (no sólo porque un personaje de cómic siempre lo permita, sino porque hay claras referencias al regreso del viejo enemigo que todo fan de las tortugas ninja conoce más que de sobra...), aunque todavía no hay noticias reales de que se vaya a hacer. Lo que sí se dijo es que el mismo equipo que ha hecho TNMT (no entiendo por qué en España la coletilla es Tortugas Ninja Jóvenes Mutantes; o se cambian las siglas del título, o se deja tal cual, o se queda como conocemos todos a la franquicia, las tortugas ninja) se iba a hacer cargo de una adaptación, también mediante animación por ordenador, del Comando G, esa antigua serie japonesa de los años 70 que ya ha tenido un revival en cómic en este siglo XXI.

martes, agosto 21, 2007

'Munich', la hasta ahora última maravilla de Spielberg

Hace ya casi dos años que no vemos una película de Steven Spielberg, al que todos esperamos ver en todo su esplendor aventurero en 2008 con la cuarta entrega de Indiana Jones. La última maravilla que nos ha dejado este pedazo de director, hasta el momento, es Munich, una película necesaria, valiente, cinematográficamente extraordinaria, con un guión portentoso y unas actuaciones memorables. Mantengo desde hace mucho tiempo que no hay un director vivo capaz de igualar el genio y la maestría de Spielberg, aunque siempre da la sensación de que hay gente esperanda cada película suya para despedazarla o, en el mejor de los casos, infravalorarla. Y algún día, esperemos que muy lejano, Spielberg morirá y entonces seguro que todos saldrán a reconocer su genio y admitirán que ha marcado su infancia, su juventud y, en general, su vida como espectadores de cine.
-
Munich, por si alguien todavía no lo sabe, comienza con el asalto a la villa olímpica de la ciudad alemana en el año 1972, que finalizó con la muerte de once atletas israelíes y explica la respuesta violenta y no oficial que dio el gobierno israelí, el intento de asesinato de once supuestos responsables de la masacre de Munich. No parece una película fácil de hacer en los tiempos que corren, en los que dibujar una caricatura de Mahoma provoca revueltas sociales, en los que vivimos bajo la permanente amenaza de grupos terroristas y en los que cualquier alusión a un país, una religión o un hecho histórico corre el riesgo de convertirse en una ofensa de Estado.
-
Pero Spielberg cogió el toro por los cuernos y se arriesgó a hacer una película dura que tiene un claro mensaje de fondo: la violencia no sólo no conduce a nada sino que marca para siempre las vidas de quienes la sufren y la ejecutan. Es todo un alegato en contra de los asesinatos selectivos (sin por ello dejar de mostrar los puntos de vista de quienes los consideran necesarios), un canto a la vida (como reflejan escenas tan emocionantes, en el significado más amplio de la palabra, como la del personaje de Eric Bana, Avner, llorando al escuchar a su niña balbucear por teléfono, sin haberla podido conocer todavía por su misión asesina) y una reflexión muy necesaria todavía hoy.
-
Sin un guión extraordinario como éste (Tony Kushner retocó el original de Eric Roth, basado en la novela de George Jonas), no se podría haber hecho una cinta tan maravillosa. Lo mismo sin el magnígico trabajo de fotografía de Janusz Kaminski (nueve películas con Spielberg desde la prodigiosa La lista de Schindler) o la emocionante música del maestro John Williams (que ha hecho todas las películas de Spielberg salvo El diablo sobre ruedas, Loca evasión y El color púrpura, construyendo el mejor binominio cineasta-compositor de la historia del cine).
-
Pero sin un reparto como el que presenta Munich, nada habría sido posible. Eric Bana lo encabeza. Le descubrí y minusvaloré en la horrenda Hulk, me entusiasmó como Héctor en la aburrida Troya (sin duda Bana era lo mejor del film) y me emocionó en Munich. Daniel Craig me dejó sin palabras antes de convertirse en James Bond. Y el resto de nombres, semidesconocidos para la mayoría como decía, bordan sus papeles, ya sean principales o secundarios. Desde los miembros del comando de Avner (junto a Craig, Ciarán Hinds, Mathieu Kassovitz y Hanns Zischler) hasta la asesina holandesa que interpreta Marie-Josée Croze, pasando por Geoffrey Rush, que da vida al mando del Mossad que da las órdenes al grupo israelí al que seguimos con sumo interés durante las dos horas y media de la película.
-
Cinematográficamente hablando, para quien crea que rodar una película es fácil, Munich es el ejemplo perfecto de que se equivoca. Cada plano es una auténtica obra de arte, puesto en la película por un motivo, con un sentido, con el fin de crear una emoción distinta. En sencillamente impresionante ver las sensaciones que Spielberg es capaz de provocar en el espectador con un giro de cámara, con un reflejo perfectamente estudiado en un cristal, con una coreografía sencillamente perfecta, con un movimiento casual que pasa inadvertido en un principio, con un brillante montaje paralelo de secuencias en apariencia inconexas...
-
Y es que Spielberg, digan lo que digan quienes se empeñen en criticarle, es uno de los grandes directores de los dos siglos que le han visto trabajar. Para mí el mejor cineasta vivo. Porque nadie como él ha conseguido hacer creíble la visita de unos extraterrestres a la Tierra, volar por delante de la luna, correr delante de una bola gigantesca, la persecución de los nazis a los judíos, ver dinosaurios de carne y hueso en movimiento, la paradoja de un hombre que no puede salir de un aeropuerto, la odisea de un robot que quería ser un niño, el pánico que desata un tiburón o un Peter Pan adulto. Spielberg no hace películas, sino que plasma en el cine la materia de la que están hechos los sueños. Mis sueños y los de millones de espectadores en todo el mundo.

sábado, agosto 18, 2007

'Ratatouille': Pixar mantiene alto el nivel

El cine de animación vive un periodo de cierto estancamiento. Las mismas historias, los mismos protagonistas, los mismos chistes... Las mismas películas, en definitiva. Desde que Disney alcanzó la plenitud de su última época dorada (La Bella y la Bestia sobre todo y también El Rey León serán siempre mis favoritas) han salido películas más que interesantes en este género que todavía algunos siguen pensando que es sólo para niños, pero la amplia mayoría de los títulos tenían cierto tufo infantiloide (que no infantil, no confundir; ojalá se hiciera hoy en día el cine infantil que vimos en los años 80) que acababa con todos los buenos deseos que destilaban sus aparentemente entretenidas propuestas.

Y en esto apareció Pixar, un estudio dedicado a hacer cine de animación por ordenador que, en alianza con Disney, se lanzaba al mundo del largometraje. Acababa de nacer Toy Story. Un pequeño gran clásico del género. Después llegaron otras películas por encima de la media como la propia secuela de Toy Story, Monstruos S.A. o Buscando a Nemo. Y algo más tarde, cuando todos los estudios habían decidido cerrar sus estudios de animación tradicional y lanzarse al mundo del ordenador, llegaron Los Increíbles, dirigida por un tal Brad Bird. Anotad el nombre.

Y digo que lo anotéis porque es lo malo del cine de animación. La gente no se queda con los responsables de las películas. Y eso es posible que le haya pasado hasta ahora a Brad Bird. Nadie le recuerda como el director del episodio Perro de familia en los Cuentos Asombrosos que produjo Spielberg para televisión. Casi nadie le recuerda como el director de una de las mejores películas de animación de la última década (me atrevería incluso a decir que la mejor si no fuera por la deficiente calidad de la animación en algunos momentos; ya se sabe que hace falta dinero para hacer una película), El gigante de hierro. Y la gente empezó a quedarse con su nombre después de ese fabuloso entretenimiento que es Los Increíbles.

Llegamos al presente. Tras la pequeña decepción de la previsible y rutinaria Cars, lo mejor que se puede decir de Ratatouille es que Pixar mantiene su gran nivel habitual. El tercer largometraje de Bird, segundo para Pixar/Disney, es una película fresca, entretenida, divertida y humana. Una de esas por las que da gusto pagar la entrada, y más teniendo en cuenta lo que ofrece la maquinaria hollywoodiense para pasar este verano. Ante todo, evita el principal problema del cine reciente de animación y no se trata de una película infantiloide, no trata al espectador como si fuera un estúpido que sólo puede reírse de bromas escatológicas. Que no se trata del típico producto de dibujos animados se puede intuir ya por la duración, cercana a las dos horas y alejada de los rutinarios 90 minutos en los que los directores de animación suelen despachar sus historias prefabricadas.

Visualmente, es una auténtica maravilla. Y no estoy hablando sólo de dinero, de presupuesto y de años empleados en hacer una película, no (aunque se me va a quedar para siempre grabado ese plano giratorio de todo París...). Eso ya lo tienen todos los productos de animación. Hablo de genialidad, hablo de encuadres maravillosos, de coreografías tan sutiles como perfectas, de movimientos de cámara pensados para seguir a los personajes y también a la historia, de unos personajes, ratas y humanos por igual, creíbles y muy bien definidos. Y si a eso le sumas un guión cuidado (que cae en algún tópico de la animación, de acuerdo, pero con categoría), el resultado no puede ser otro que la mejor película de animación de este año y de unos cuantos más. Entretenidísima.

De Ratouille, además, me han gustado aspectos ajenos a la película. Un breve corte explicativo de manos de sus creadores sirve para enlazar esta película con los mejores éxitos de Pixar. Unos títulos de crédito divertidos (que, por cierto, terminé de ver totalmente solo en el cine; allá el personal, ellos se pierden un cuidadao trabajo con el que finalizar una muy buena película). Y el obligado corto que nos ha acostumbrado Pixar a ver antes del largo. Ese Abducido que precede a Ratatouille es tan divertido como la película. Así sí se hace cine de animación, así sí...

Por cierto, ratatouille es el nombre de un plato hecho a base de vegetales procedente de Francia, como se explica perfectamente (maravilloso flashback con uno de los mejores personajes secundarios de la película) durante las dos horas y diversión que ofrece este título...

domingo, agosto 12, 2007

Seis posibles títulos para 'Indiana Jones 4'

Seguimos sin saber el título que tendrá la cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones, pero ya tenemos una valiosa pista. Lucasfilm ha registrado hasta seis posibilidades ante MPAA, la asociación del cine norteamericana. ¿Será uno de estos el título definitivo o por el contrario una forma más de despistarnos a todos...? Todavía tendremos que esperar para saberlo... Los seis títulos registrados son estos:

- Indiana Jones and the City of Gods (Indiana Jones y la Ciudad de los Dioses).
- Indiana Jones and the Destroyer of Worlds (Indiana Jones y el Destructor de Mundos).
- Indiana Jones and the Fourth Corner of the Earth (Indiana Jones y la Cuarta Esquina de la Tierra).
- Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull (Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal).
- Indiana Jones and the Lost City of Gold (Indiana Jones y la Ciudad Perdida de Oro).
- Indiana Jones and the Quest for the Covenant (Indiana Jones y la Búsqueda del Convenio).

No me convence mi propia traducción del último título, pero me da que va a tener connotaciones religiosas que no conoceremos hasta tener más detalles del argumento de la película... La foto con la que acompaño la entrada es un supuesto cartel inicial para la película, pero tengo la sensación de que es un montaje que ha hecho algún fan con el fondo de la web oficial de Indiana Jones.

sábado, agosto 11, 2007

'Los 4 Fantásticos y Silver Surfer' o cómo pasarlo bien con un producto de bajísima calidad

Aviso a navegantes: este es el texto más contradictorio que voy a escribir en este blog. Y empiezo con la declaración de intenciones para que nadie se lleve a engaño. Los 4 Fantásticos y Silver Surfer es una película de bajísima calidad, seguramente bastante mala. Pero la verdad es que me lo pasé bien. Y dicha esta contradicción, que puede sonar como una auténtica barbaridad (y asumo que lo es), paso a explicarme en detalle, como siempre sin desvelar detalles esenciales de la película en cuestión que pueda arruinar su visionado a quien todavía no la haya visto (si teníais ganas de verla, ya tiene mérito que no os la hayáis bajado de Internet, habida cuenta de los más de dos meses que han pasado desde el estreno en Estados Unidos).

Las sagas de superhéroes que habíamos visto hasta ahora partían de un arranque modesto para ir subiendo en intensidad. Por ejemplo, X-Men o Spider-Man, donde la secuela superaba en dramatismo, espectacularidad y duración a la original. Los 4 Fantásticos no. Ésta es una continuación natural de la primera parte en todos los sentidos. Es básicamente lo mismo, explota los mismos puntos fuertes y débiles de la primera entrega sin profundizar nada más en lo ya establecido. Recuerdo una crítica que leí en Internet hace tiempo sobre aquella primera película, calificándola como "la mierda más entretenida que había visto". Esta se merece también una valoración similar.

La secuela multiplica las secuencias de acción, pero las reduce a la mínima expresión. Son breves, son demasiado rápidas, saben a poco en definitiva aunque en algunas uno tenga la sensación de que están muy cerca de capturar la esencia de los 4 Fantásticos (el primer enfrentamiento en el aire entre los 4 Fantásticos y el Doctor Muerte es, en ese sentido, la mejor de esas escenas). Esa sensación la tiene uno durante toda la película y con todos los personajes. Se ven pinceladas de lo que ha hecho popular a este cuarteto de superhéroes durante los últimos 45 años, pero los responsables de la película, en especial ese insulso director que es Tim Story, nunca llegan realmente a entender cómo son y cómo piensan estos personajes.

Y de lo cerca que están a veces el mejor testimonio es el Doctor Muerte, personaje destrozado durante la primera película y buena parte de la segunda, convertido en un niñato rico y caprichoso en lugar de ser el villano extraordinario que nos ha dado el cómic. Sólo al final de esta segunda película se llega a ver al verdadero Doctor Muerte. Pero, como decía antes, las secuencias de acción son tan breves que no da tiempo a saborearlo. No han sabido tratar al personaje y ojalá lo abandonen y pasen página en una hipotética tercera entrega (siempre había soñado con una primera película con el Doctor Muerte, una segunda con Galactus y una tercera con los Skrulls; ¿cumplirán mi sueño, aunque sea dentro de esta desaprovechada saga o habrá que esperar una década a que un nuevo equipo se decida a hacer esto más en serio?).

El verdadero problema de esta saga (y al mismo tiempo, aunque parezca una paradoja, uno de los motivos por los que algunos críticos han recibido con simpatía este producto) es que es de una simpleza y una falta de pretensiones que a veces parecen ofensivas. Ver a Reed Richards, Míster Fantástico, presumir de novia y de ser uno de los tipos más inteligentes del mundo, cuando en realidad en las películas se le ha presentado como un tipo bastante anodino y normal, es para echarse a reír. Ver a Sue Storm, la Mujer Invisible, llorando porque se le arruinado la boda por una minucia como la invasión de un ser extraterrestre que va a devorar la Tierra rompe la imagen de mujer fuerte, sensata y segura de sí misma que durante años ha establecido el cómic. Ver a Ben Grimm, la Cosa, simplemente feliz más allá de la pose que adopta para engañar a sus seres queridos, va en contra de la idiosincrasia del que para mí es el mejor personaje que ha dado nunca el mundo del cómic.

Y lo peor de todo es que visualmente han capturado la esencia de los personajes. Les ves moverse, les ves actuar, en ocasiones les ves hablar y muchas veces utilizar sus poderes (salvo a Mister Fantásticos, no han conseguido efectos visuales que lo consigan) como lo has hecho cientos de veces delante de las viñetas, como habías soñado durante tanto tiempo. La espectacular Jessica Alba es Sue. Chris Evans (sobre todo él, es el personaje más acertado) es Johnny. Ioan Gruffudd es Reed. Y Michael Chicklis es Ben. Son ellos, actúan como ellos. Pero algo falla cuando más cerca están de conseguir lo que el cómic ha establecido durante tantos años. Algo parecido pasaba con Daredevil. Lograron que se viera al personaje en la pantalla, algo que durante años ha sido la asignatura pendiente de las películas basadas en cómics, pero fracasaba en todo lo demás.


La simpleza de la que hablo se refleja en lo que al mismo tiempo es lo mejor de la película: Silver Surfer (para todos los románticos y lectores clásicos de cómic, Estela Plateada; de hecho, tengo la sensación de que al director de la traducción no le ha debido hacer gracia que le impongan este nombre e incluso ha colado en algún momento de la traducción el nombre original en España sin referirse directamente al personaje). Maravillosos efectos especiales para este personaje (que contrastan con lo simples, la palabra que mejor define a esta película, que son otros trucajes) y una personalidad bien encarrilada.

Eso sí, le falta como media hora de película para que esa grandeza inherente al personaje realmente la sintieran los espectadores. Porque es obvio que para contar, como se pretende aunque sea desde un entorno tan simple como éste, la historia más grande del mundo, es necesario más metraje. Dura apenas 90 minutos (toda una rareza en actual cine de palomitas norteamericano, que parecía haberse instalado en las dos horas y media), y así el desarrollo dramático sólo puede ser nulo. Escenas de acción más o menos correctas (alguna muy buena, otras algo decepcionantes), muchos chascarrillos bien encaminados a lo que son los 4 Fantásticos, pero ausencia total de la épica y de la grandeza de su universo.

La mayor traición al cómic, sin duda, es el personaje de Galactus. Ya comenté en este blog los temores de que la rumorología acertara con su apariencia. Y acertó. Galactus, el devorador de mundos, es una nube cósmica (no sé si será las ganas que tenía de verle en realidad, pero juraría que en los efectos visuales han querido jugar con el recuerdo que todos los fans del cómic tenemos de Galactus y se atisba la forma de su casco en las sombras que producen las nubes; habrá que esperar al DVD para confirmarlo). Y no sigo criticando a Galactus, porque me voy a encender y voy a cabar revelando algunas barbaridades que han cometido con el personaje que afectan a la historia y su desenlace...

El fan purista se va a sentir algo traicionado. El cinéfilo que no soporte las películas de acción, directamente engañado con hora y media perdida de su vida. Quien analice con dureza esta película no le va a quedar más remedio que decir que es mala de solemnidad. Pero quien tenga tanto cariño a los personajes como yo, en el fondo se lo va a pasar bien. O quien no espere más que hora y media de un entretenimiento absolutamente vacío. O quien no tenga una película mejor donde meter a los críos. Eso sí, impagable el cameo del creador de los 4 Fantásticos, Stan Lee, el mejor que ha hecho en todas las películas basadas en cómics de Marvel. Un día de estos dedicaré un post a estos cameos, porque ya los espero con más ganas que el clásico de Hitchcock en todas sus películas. Y no dejéis de buscar a estos personajes en el mundo del cómic, que es donde verdaderamente lucen.