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viernes, mayo 20, 2016

'X-Men. Apocalipsis', y vuelta a empezar


Por Sonia Rodríguez Fernández

Regresan los mutantes de X-Men de la mano de Bryan Singer tras Días del futuro pasado con un nuevo y poderoso villano: Apocalipsis (Oscar Isaac). Este nuevo personaje, nos cuenta la historia, parece ser el primer mutante que existió. Más conocido en su tiempo original, en Egipto, como En Sabah Nur, al ser único mutante en esa época, se ve a sí mismo como un dios entre los débiles, los simples humanos. Por una traición, como ocurre en estos casos, es enterrado durante siglos, despertando de su letargo en 1983 y descubriendo que el mundo que él tenía en mente no es ni de lejos parecido al que tiene delante: los humanos comunes dirigen la Tierra, sin ningún tipo de poder y obligando a los mutantes (a los que él ve cómo sus hijos) a controlarse, a ser precavidos y muchas veces a esconderse, por lo que Apocalipsis decide juntar a sus Cuatro Jinetes y poner orden en lo que ve como un caos sin sentido.

Para llevar a cabo su purga, Apocalipsis necesita nuevos adeptos, esos Cuatro Jinetes que le ayuden en sus propósitos, por lo que, muy listo él, elige a mutantes que en ese momento estén desencantados del mundo como son Mariposa Mental (Olivia Munn), la que será Tormenta (Alexandra Shipp) y Ángel (Ben Hardy), junto con un viejo conocido, Magneto (Michael Fassbender), al que comprendemos mejor que nunca. Enfrente, los buenos, claro, a la cabeza con Charles Xavier (James McAvoy), Bestia ( Nicholas Hoult) y Mística (Jennifer Lawrence), al igual que la agente especial de la CIA Moira MacTaggert (Rose Byme), que repiten en sus papeles de las anteriores entregas, además de las caras nuevas que hemos visto crecer a lo largo de la serie original, Cíclope (Tye Sheridan), Jean Grey (Sophie Turner) y Rondador Nocturno (Kodi Smit-McPhee). Todas las nuevas incorporaciones llegan pisando fuerte, y no dejan nada indiferente.

¿Dónde empiezan los problemas? Pues por varios frentes. Lo primero, el argumento. Sí, Apocalipsis en el cómic es un gran villano, pero aquí se mueve en una historia que parece ser la tónica general de las últimas películas de X-Men: hay un problema, nos juntamos aunque estemos enfadados y volvemos a empezar... Un bucle del que parece que Bryan Singer no sabe salir. Lo segundo, la pérdida de identidad de varios personajes, cómo son Bestia, Magneto y Mística, que parecen totalmente desganados, un tenemos que estar porque es lo que toca, muy lejos de la convicción por la causa que mostraban en las primeras películas de la saga. Y no podemos olvidar al malo malísimo más que trillado al que parece hay que meter con calzador en las últimas entregas: Striker, interpretado por Josh Helman, que aparece más para rellenar que para otra cosa, y desaparece de la misma manera absurda con la que aparece.

Por supuesto, la película tiene cosas buenas, todas las nuevas incorporaciones refrescan y están muy bien, destacando Tormenta y Jean Grey, y sobre todo esta última, por ver a Sophie Turner en un papel distinto al de Sansa Stark en Juego de tronos y que deja ver lo que puede llegar a hacer. Oscar Isaac, aunque con un maquillaje que parece lo que es, maquillaje, también está muy bien, llegando a imponer y a dar algo de miedo en varias escenas. Pero X-Men no es X-Men sin su icono, Charles Xavier, con un James McAvoy que vuelve a estar soberbio en el papel del mejor telépata del mundo, con permiso de Jean Grey, claro. En conjunto, X-Men. Apocalipsis entretiene, pero dista de ser una de las mejores de la saga. Esperemos que en próximas entregas la historia evolucione y salgamos de esta horquilla temporal, tanto de historias como de personajes (hay aparición sorpresa y ya trillada incluida) para ver una evolución real de los personajes.

viernes, junio 06, 2014

'X-Men. Días del futuro pasado', excelencia mutante

Aún a riesgo de que confirmar las altas expectativas que ya había puestas en X-Men. Días del futuro pasado implique después una ligera decepción en algún aficionado, procede arrancar estas líneas con una firme aseveración: la película es espléndida. Bryan Singer no podía regresar de una mejor manera a la franquicia que él inició y que, también es importante recordarlo, dio inicio con su primera película al reinado de madurez de las adaptaciones de cómic en el cine contemporáneo (aunque se suele dar ese papel equivocadamente al Spider-Man de Sam Raimi). ¿El secreto? Cuidar con mimo tanto la parte visual como la que atañe al relato, al escenario y a los personajes, haber encontrado una forma adecuada de trasladar a la gran pantalla una de las historias más emblemáticas del cómic (con muchísimos cambios) y hacerlo dando valor a toda la franquicia cinematográfica de los mutantes de Marvel, tanto al inmediato precedente de Primera Generación como a la trilogía anterior (sí, la trilogía, incluyendo la denostada tercer parte).

Singer, con más acierto que Matthew Vaughan en Primera Generación, sabe encontrar el papel perfecto para casi todos los personajes que aparecen en pantalla en los dos escenarios temporales que abarca, como muestran el Hombre de Hielo, Tormenta o Kitty Pride en el futuro y Mercurio (espléndida la forma en la que Singer muestra su poder) en el presente. Quizá lo más decepcionante sea el Bishop de Omar Sy. Y se podría decir que el enorme carisma de los personajes principales hace el resto, pero la película no se detiene ahí. El guión es meticuloso. Es, por un lado, una espléndida adaptación (subráyese lo de adaptación) de la historia del mismo título que se publicó en los años 70. Es, al mismo tiempo, una historia original en muchos aspectos, que enriquece lo visto en las películas previas y el propio referente de viñetas con estilo, dándole una épica mayor a todo. Y además, teniendo en cuenta todo lo anterior, es un filme que encaja perfectamente en el fascinante contexto histórico que había planteado Primera generación, reconstruyendo la historia norteamericana de la segunda mitad del siglo XX como sólo la ficción popular puede hacerlo.

Conviene haber visto al menos esa Primera generación para entender mejor algunos de los detalles explicados en la película, pero todo fluye con tanta naturalidad no es imprescindible, síntoma de lo bien construida que está la película. La parte más fantástica y de ciencia ficción del relato, entretenidísima, es nueva y cerrada, pero el triángulo que se forma entre Xavier (James McAvoy en el presente, Patrick Stewart en el futuro), Magneto (un siempre fascinante Michael Fassbender e Ian McKellen respectivamente) y Mística (Jennifer Lawerence, más convincente que en la primera película) es heredado y es bueno saber qué sucedió en la anterior película. ¿Imprescindible? Se traza tan bien su relación que no hace falta. Y el mencionado trabajo del reparto, en el que es imposible no destacar al Lobezno de Hugh Jaman, completa la tarea con facilidad. Singer lleva la película al terreno de los personajes (impresionante la discusión en el avión) y del trasfondo político y social, esencia imperecedera de los X-Men en el cómic, sabiendo que todo ha de concluir en un gran clímax final, construido con mucho acierto y con espléndidos efectos visuales.

Ese final termina de confirmar que estamos ante una película modélica en muchos aspectos, que espanta cualquier fantasma de agotamiento por el hecho de ser la quinta de una serie que recibió nueva vida en la anterior y que ahora, fusionando ambos universos abre incontables posibilidades. Singer abrió la saga con inteligencia y ahora ha sabido añadirle épica. Quizá con menos emoción de la que sí conseguía el clímax de Primera generación, pero con un gran sentido del cine espectáculo. X-Men. Días del futuro pasado evidencia además dos verdades del cine moderno. La primera es que se publican como si fueran noticias demasiadas tonterías, rumores que nadie contrasta pero que Internet expande de forma imparable, y que una vez vista la película se demuestran absolutamente falsos. Y la segunda, que una escena postcréditos tiene que hacerse como la hace Singer aquí,. No hay mejor forma de coronar un espléndido filme de superhéroes... y de mucho más que de superhéroes. Altamente recomendable para fans y como puerta de entrada a una forma de entender el cine como espectáculo.

sábado, junio 11, 2011

'X-Men. Primera generación', muchos aciertos notables, algunos errores notables

Lo que Matthew Vaughan mostró en Kick-Ass no alimentaba demasiadas esperanzas, como tampoco algunas de las decisiones del casting de personajes de esta X-Men. Primera generación, pero lo cierto es que el resultado final es notable. Notable en buena parte de su metraje y, sobre todo, en un formidable climax, maravillosamente bien resuelto y con un final abierto de esos que hacen desear que esta entrega sea el comienzo de una fructífica saga. Pero, también hay que decirlo, con notables errores, tanto en la narración como, confirmando los temores previos, en la elección de algunos de los miembros de esta primera generación de mutantes. La película trata de ser continuista con la saga ya conocida, iniciada por Bryan Singer, pero al mismo tiempo quiere ser un nuevo comienzo. Es un difícil equilibrio del que esta nueva entrega no siempre sale triunfante, pero el conjunto es una magnífica película de aventuras, con buenos toques sociales y políticos, con algunos personajes muy bien perfilados y magníficas secuencias tanto de acción como de diálogo. Merece la pena.

Quizá lo mejor que se pueda decir de esta película para llamar la atención de nuevos espectadores es que no hace falta conocer absolutamente nada de la mitología de los mutantes de Marvel Comics, ni siquiera las tres películas anteriores (en beneficio de la saga, olvidaremos Lobezno), para seguir con interés la trama. Sólo hay dos detalles que podrían pasar desapercibidos a quien no tenga conocimientos previos: el comienzo de la película, sorprendentemente calcado al del primer X-Men de Singer, y los acertados cameos de dos de los actores que participaron en la trilogía previa (esta vez, y a diferencia de otras películas Marvel, no aparece el creador de los personajes, Stan Lee). El mayor acierto es colocar la trama en la época de la guerra fría, un momento histórico, político y social que da una especial relevancia al inicio del conflicto entre humanos y mutantes, cuyos primeros pasos se ven aquí. A los viejos aficionados al cómic, no obstante, les sorprenderá comprobar qué mutantes aparecern y de qué forma se explican muchas cosas sobre su historia. Eso es difícil de encajar, de hecho, porque la selección parece aleatoria en muchos casos, sin justificación dramática alguna (¿Banshee aparece sólo por la escena del sónar...? ¿La Bestia sólo por ser azul...?).

X-Men. Primera generación parece planteada como la película de Charles Xavier (James McAvoy) y Erik Lehnsherr, futuro Magneto (Michael Fassbender), pero el primero pierde peso ante un imponente Fassbender (sin duda, el mejor actor de la película, formidable su versión del antagonista más clásico de los X-Men del cómic, a la altura y a la vez diferente del Ian McKellen de las películas de Singer) y ante el villano de la función, Sebastian Shaw (Kevin Bacon). El acierto de ambos es componer figuras dramáticas espléndidamente dibujadas sin necesidad de caer en el clásico histrionismo que se le suele dar a los villanos. La secuencia final en la que ambos se enfrentan es simple pero antológica, de lo mejor que se ha rodado nunca en el cine de superhéroes. McAvoy, en cambio, tiene grandes momentos y otros en los que no termina de fraguar como Profesor X (en uno de ellos, sorprende la elección de Vaughn de colocar en recuadros -¿viñetas?- los momentos de adiestramiento, cuando es una fórmula con la que ya fracasó Ang Lee con Hulk), lejos de la templanza y el buen hacer de Patrick Stewart en la serie cinematográfica original. Al final son Shaw y Magneto, y no Xavier a pesar de su indudable protagonismo de la película, quienes marcan el ritmo narrativo y el pulso de la historia.

Hay algunos notables errores de esos que arruinan la magia de la fantasía en el cine, desde trucajes visuales simples (el imposible vuelo de Banshee con una mano ocupada) y alguno que otro en el guión, que tienen que ver con el manejo del tiempo y, de nuevo, con la elección de los personajes. Poner dos mutantes con poderes mentales en la película hace que ambos se resten protagonismo y capacidad. Emma Frost (interpretada fríamente por January Jones) al final se queda como figura decorativa (y con escaso e insinuante vestuario), como un personaje sin desarrollar cuando su potencial es tremendo. A pesar de todo, tiene parte en una de las mejores escenas de la película, la que sucede en la mansión de un general soviético con la participación de Erik y Xavier, una escena que sirve especialmente para marcar el futuro antagonismo de ambos (el que se fragua, por cierto, en una mucho más tranquila escena delante de un tablero de ajedrez que evoca el duelo entre Patrick Stewart e Ian McKellen al final de la primera X-Men) y, cabe suponer, tendrá mayor protagonismo en futuras secuelas si las hay. Jennifer Lawrence (nominada al Oscar este año por Winter's bone) compone una Mística más que interesante, muy por encima de sus compañeros juveniles de reparto.

Lo que convence de Primera generación es su carácter aventurero, casi a lo James Bond en algunos momentos (aunque, por supuesto, aderezado con las notas fantásticas que permiten unos poderes sobrehumanos), su gran imaginería visual sin llegar a ser dependiente del trabajo de efectos especiales (que en algunas escenas son muy buenos y que en otras parecen casi dibujos animados, como en la primera gran manifestaciones de los poderes mutantes de un joven Erik nte Shaw) y su trasfondo capaz de generar un generoso debate sobre muchas cuestiones. Todo está bien entrelazado en un guión escrito por cuatro personas (entre ellos el propio Vaughn) basándose en una historia de Sheldon Turner y Bryan Singer (de ahí, seguramente, la amplia conexión temática con las anteriores películas, de las que sirve como precuela aunque no del todo), aunque con algún agujero demasiado visible que, además, va contra la continuidad conocida del cómic. Los cambios funcionan en algunos casos (la escena final en la playa), pero en otros, como decía más arriba, parecen aleatorios y sin motivo aparente.

En conclusión, una espléndida película de mutantes, de aventuras, de cómic y de confrontación social, quizá más irregular en su conjunto que las dos primeras X-Men de Singer pero cuyos mejores momentos superan con creces lo visto hasta ahora en las películas sobre los mutantes de Marvel. El impactante final, en el que Fassbender pide a gritos una película con protagonismo absoluto, hace augurar una nueva saga de gran calidad. Ojalá lo sea.

sábado, abril 02, 2011

Los superhéroes que vienen

En los próximos meses son muchos los superhéroes que darán el salto de los cómics al cine. Además de los aquí mencionados, también habría que hablar de la esperadísima The Dark Knight Rises (tercera entrega de Batman a cargo de Christopher Nolan, con los añadidos de Anne Hathaway como Catwoman y Tom Hardy como Bane), Superman: Man of Steel (el nuevo reboot sobre el héroe de Metrópolis que tendrá a Nolan al guión y en la producción, a Zack Snyder como director, a Henry Cavill com Superman, Amy Adams como Lois Lane y Kevin Costner y Diane Lane como Jonathan y Martha Kent) o The Avengers (la reunión a cargo de Joss Whedon de todos los héroes Marvel que han saltado a la gran pantalla en los últimos años), pero éstas no han comenzado a rodarse y no hay fotos promocionales todavía disponibles, así que tendrán que quedar para un próximo repaso...

· Thor

El nórdico dios del trueno salta al cine de la mano de Kenneth Branagh. Muchos le consideran undirector acabado, y es cierto que hace años que no muestra la maestría de sus inicios, pero creo que Thor ha puesto ante él una oportunidad de redimirse, de demostrar que tiene futuro y para abrirse camino en un cine de acción serio y adulto. Eso no quita para que las primeras fotos que se distribuyeron asustaran lo suyo. Más que dioses de Asgard parecían Caballeros del Zodiaco, pero el trailer y los nombres de la película tranquilizaron lo suyo, porque el casting parecer acertadísimo. Chris Hemsworth encarna a Thor y Anthony Hopkins a Odín, encabezando un reparto fantástico repleto de nombres conocidos y en el que también destaca Natalie Portman como Jane Foster, la humana de la que se enamora el dios nórdico en la Tierra. Promete ser un festival de acción novedoso para Branagh, pero también tener un poso trascendente que sí le va como anillo al dedo a un director que se hizo un nombre en el cine adaptando a Shakespeare. Llega a finales de abril y ya la espero con impacencia.

· X-Men. Primera Generación
Otro reboot al canto. Tras el final de la saga de X-Men con la tercera película (dirigida por Bret Ratner, quien recogió el trabajo de preproducción y las dos primeras cintas de Bryan Singer), un final que disgustó a muchos aficionados (pero que a mí me pareció correcto más allá de la floja inerpretación de la evolución de Jean Grey en Fénix), Lobezno fue un tropezón claro (tanto que su secuela, ya en marcha, se ha retrasado por la salida de su director previsto, el sobrevalorado Darren Aronofsky). Esta Primera Generación nada tiene que ver con la del cómic y será una especie de precuela de las películas ya conocidas. No parece que la Fox tenga mucha fe en ella, puesto que ha anunciado X-Men 4 y 5 retomando la historia donde la dejó la tercera y olvidando ésta como base para seguir la narración. El caso es que el trailer anuncia cosas buenas, tan buenas como el interesante reparto. Habrá que esperar a comienzos de junio para saber si estamos ante una buena dirección a seguir para los mutantes más famosos de Marvel o si es un nuevo fiasco que hay que olvidar.

· Green Lantern
Ryan Reynolds no es en absoluto el mejor Hal Jordan posible. Quizá algún otro de los Green Lanterns del cómic sí podría haber sido, pero es difícil encajarle como Hal Jordan, y más después de verle como Deadpool en Lobezno o descubriendo la vena más o menos cómica que, a tenor del trailer, va a tener esta película. Eso es lo que puede hacer que patine. A su favor juega lo que se intuye como un gran espectáculo visual (aunque el rediseño del traje, hacia algo totalmente diferente a lo que muestra el cómic, y de algunos personajes como Kilowog son también puntos negativos e innecesarias puñaladas al aficionado de siempre) y el oficio que suele desplegar Martin Campbell desde la dirección en películas de género (suyas son la endiabladamente entretenida La máscara del Zorro o las primeras películas de Pierce Brosnan y Daniel Craig como James Bond, Goldeneye y Casino Royale). Ver a Mark Strong como el diabólico Sinestro sigue siendo a día de hoy el mayor aliciente de esta película. El cóctel puede ser muy interesante o quedarse como una peliculita más de superhéroes. Se estrena en la segunda quincena de junio.


· Capitán América. El primer Vengador
Una que empezó mal y que poco a poco ha ido enderezando su rumbo. Mal porque la elección de Chris Evans (la Antorcha Humana en las dos películas de Los 4 Fantásticos) parecía un claro error, y mal porque su director, Joe Johnston, venía de ofrecer una de las peores películas en muchos años, El hombre lobo. Pero las primeras fotos mostraban una interesante producción de época (la epopeya del Capitán América comienza en el cómic durante la Segunda Guerra Mundial) y una más que notable caracterización, tanto del héroe como del villano (Hugo Weaving dando vida a un Craneo Rojo de aspecto siniestro), algo que confirmó el trailer y las imágenes que hemos visto. Tommy Lee Jones o Stanley Tucci dan además lustre a un muy buen reparto. La cosa puede acabar funcionando, sobre todo si los efectos especiales funcionan como deben (y en las cosas más sencillas como ver volando el escudo del héroe) y convertirse en una más que agradable sorpresa y el capítulo definitivo antes de ver a todos los Vengadores juntos en la película de Joss Whedon. La veremos a comienzos de agosto.

· Conan The Barbarian
Huele a desastre desde el principio. Jason Momoa recogerá el testigo que dejó Arnold Schwarzenegger como Conan en la primera mitad de los años 80, y eso ya es mucho decir. Cierto es que Arnie no era exactamente la versión del héroe que se mostraba en los cómics, pero físicamente era insuperable. Momoa ni se acerca a lo que uno espera ver de Conan y mucho va a tener que remar para convencer a la gente. Se ha difundido ya un primer trailer en el que apenas se ven unas pocas imágenes difuminadas en humo. Si estando ya tan cerca del estreno, en agosto, no hemos visto todavía una escena en movimiento de este Conan lo más probable es que signifique que no se lo creen ni sus mismos responsables. Que la dirija Marcus Nispel (autor de los remakes de La matanza de Texas, El guía del desfiladero o Viernes 13) tampoco parece una buena noticia para los aficionados del bárbaro de Cimmeria. Alguna foto y algún poster sí lucen decentemente, y da la sensación de que el aspecto de este mundo salvaje puede ser lo más rescatable. Quizá sorprenda, pero no parece probable.

· Wonder Woman
Años y años de de especulaciones sobre una película de Wonder Woman han acabado con el anuncio de que será una serie de televisión... si el episodio piloto convence. No obstante, todavía no está enterrada la idea de hacer un filme, que podría incluso convivir con la adaptación de la pequeña pantalla. Hace no muchos días se hizo pública la primera foto de Adrianne Palicki vestida como la amazona más famosa de DC Comics y unos días después se vieron las primeras imágenes del rodaje... donde el traje ya había sufrido modificaciones. Luce mejor en el rodaje que en su debut, pero sigue pareciendo raro. Como raro es ver a Palicki intentando ser Wonder Woman, quizá la heroína con la que parece más difícil acertar (en buena medida porque Lynda Carter en la serie de los años 70 lleva mucho tiempo siendo una especie de Wonder Woman definitiva). Se ha querido mezclar el uniforma tradicional y su más moderna modificación y de momento queda una amalgama rara. Si tiene un buen guión y se rueda con eficacia, convencerá. Si no, lo tiene difícil. Todavía no se sabe cuándo se estrenará el episodio piloto.

· The Amazing Spider-Man
Otro final controvertido para una trilogía, la de Spiderman de Sam Raimi, derivó en un reboot. Y un reboot que tiene su miga, porque se lo encomendaron a un semidesconocido, Marc Webb (director de 500 días juntos). Andrew Garfield demostró en La Red Social que es un buen actor y que puede ser un gran Peter Parker, aunque su edad no encaje con el Spiderman adolescente que al parecer se quiere recuperar en esta película. Emma Stone también pinta bien como Gwen Stacy, la primera novia del héroe en los cómics. Las primeras fotos promocionales y del rodaje han sentado como jarros de agua fría, porque el traje del héroe es extraño, diferente al tradicional. Da la sensación de que quieren innovar mucho y acercarse más a la versión Ultimate que a la clásica del héroe de Marvel. A estas alturas no se sabe mucho de la historia, sólo que el villano será el Lagarto, lo que convierte a esta película es una enorme incógnita. Sam Raimi dejó el listón muy alto, sobre todo con sus dos primeras películas, fabulosas demostraciones de que el cómic y el cine de acción real son un matrimonio capaz de ofrecer diversión y entretenimiento a raudales. La veremos dentro de mucho, en julio de 2012.

lunes, septiembre 14, 2009

Los cameos de Stan Lee

En la introducción de un volumen de Spiderman publicado no hace mucho, Stan Lee se definía a sí mismo como "el tipo que ha hecho cameos en casi tantas películas como Hitchcock". ¿Cómo? ¿Te estás preguntando quién es Stan Lee? Eso es que no eres muy aficionado a los cómics de superhéroes. Pues Stan Lee es el tipo que revolucionó el género en los años 60 creando la mayoría de personajes principales de lo que hoy conocemos como el Universo Marvel: Spiderman, Daredevil, la Patrulla-X, Hulk, los 4 Fantásticos... Un tipo que a lo largo de los años se ha ganado el cariño de todo el mundo, incluso aunque su fama eclipsara el mérito de colaboradores suyos como el gran Jack Kirby. El de Stan Lee fue uno de los nombres de los que me vino a la cabeza cuando hace unos años se le dio el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a J. K. Rowling, por haber creado una mitología aún más duradera y universal que la de la madre de Harry Potter.

Volviendo a la frase inicial, desde hace unos cuantos años Stan Lee ha convertido el cameo (suerte de broma privada que, por desgracia, parece estar recluída en el cine fantástico) en un arte y, sí, puede que el referente más claro sea el propio Hitchcock. El creador del Universo Marvel ha aparecido en casi todas las adaptaciones cinemagráficas de los personajes a los que dio vida (la página de Stan Lee en Wikipedia ofrece un listado muy completo). Sus apariciones se han convertido ya en un momento muy especiales de películas que ya de por sí son especiales para los aficionados al noveno arte. Y es un precioso reconocimiento en vida de un hombre que ha creado leyenda, al que gracias a sus creaciones se recordará para siempre y que ha ofrecido innumerables momentos de diversión y entretenimiento a incontables personas en todo el mundo. Aunque todos ellos me han arrancado una sonrisa (reconozco que el de la primera X-Men es el único que no vi en la película y tuve que buscarlo después), sin duda mi favorito es el cameo en Los 4 Fantásticos y Silver Surfer, donde hace de sí mismo, recreando una escena que él mismo escribió hace más de cuatro décadas.

Una entrada como ésta sólo puede acabar con el grito de guerra del propio Stan Lee. ¡Excelsior!