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viernes, agosto 28, 2015

'Atrapa la bandera', un ligero paso atrás

Las aventuras de Tadeo Jones fue una magnífica carta de presentación para Enrique Gato que venía a demostrar algo que, en realidad, ya es totalmente conocido y que no se sabe muy bien por qué hay que seguir demostrando: que en España hay mucho talento para hacer animación. Tadeo Jones era una simpática historia juvenil de una notable factura, y sus muchos aciertos y un sabor de boca casi inmejorable justifican que la firma de Gato sea un aliciente para ver cualquier película que firme. Atrapa la bandera, no obstante, supone un ligero paso atrás en su conjunto. La película, a pesar de que tiene una animación bastante mejorada y un grado de imaginación bastante parecido al de su anterior filme, no engancha de la misma manera, quizá porque tiene una excesiva pretensión de buscar referentes, modelos o públicos objetivos, y eso provoca algunas lagunas en una narración que no es tan ágil como la de Tadeo Jones.

Esto último viene motivado por algo que, en realidad, no se le puede criticar a Gato. Su apuesta es por el mercado internacional, como ya lo era en Tadeo Jones, y eso quiere decir que Estados Unidos está en la mente del director y de su equipo. La película, por muy española que sea, es una continua referencia a ideales norteamericanos, a sus formas de pensar y narrar. Sus chistes, los que no dependen del doblaje, están pensados para que no haya referentes que no se puedan entender allí. Y la misma historia, centrada en una saga familiar que ha hecho carrera en la NASA, incide también en ese aspecto. Lo que aleja la sensación de que Atrapa la bandera es una película española es, probablemente, lo mismo que hace que pueda tener más oportunidades fuera de nuestras fronteras. En realidad no hace que sea mejor o peor película, pero sí deja la sensación de que el márketing manda.

Lo mismo sucede con las muy anunciadas presencias de la onmipresente Michelle Jenner y el muy de moda Dani Rovira en el reparto de doblaje español o el cierre de la película con una canción de Auryn, algo que se ha comido un poco la espontaneidad del cine de Gato. En Atrapa la bandera no hay mucho que se salga de los planes más previsibles, ni la presencia de minorías, ni de personajes arquetípicos, ni incluso del contradictorio uso de los personajes femeninos (conservador y tradicional para la madre de familia, aventurero y pionero para la chiquilla que acompaña al protagonista), y quizá por eso resulta más difícil entrar en la película que en Tadeo Jones. Es verdad que hay una imaginativa puesta en escena y que la historia familiar convence, pero por el camino surgen algunas dudas como el uso de algunos personajes secundarios, la insistencia en repetir algunos chistes o incluso un desarrollo demasiado previsible o incluso incoherente (la talla de los trajes espaciales).

La película no termina mal (con escena entre los créditos incluida), y la acción de su último tercio potencia sus grandes virtudes, que están en el paso adelante que se da en la animación con respecto a Tadeo Jones. Eso es capitalizar de forma adecuada un éxito en el que no todo el mundo confiaba. Los planos espaciales, las naves mezclando además el clasicismo del vehículo de la NASA y la ciencia ficción más aventurera que representa el villano de la historia, son lo mejor que tiene que ofrecer el filme. La historia no está a la misma altura porque bucea en tópicos y moralinas muy vistas. Aceptables, de hecho, si se quiere tomar Atrapa la bandera como un producto independiente, pero demasiado vistas en cuanto se le añade un contexto. Funciona bien, y destacan algunas bromas (como la presencia nada velada de cierto director de cine clásico), pero no es especialmente satisfactoria viendo lo que se hace en nuestros días y lo que el mismo Gato hizo en su anterior película, que gana claramente en la comparación.

viernes, agosto 31, 2012

'Las aventuras de Tadeo Jones', una grata sorpresa

La animación pasa por un momento curioso en el que casi nada parece sorprender. Pixar domina el mercado con una fuerza abrumadora, Disney sobresale cada vez con menos frecuencia, Dreamworks y el resto de estudios norteamericanos han encontrado fórmulas que repiten hasta la saciedad y en España hay talento que no termina de encontrar un camino, quizá por falta de apoyo, de dinero o de ambas cosas. Las aventuras de Tadeo Jones sí lo ha encontrado, y es una espléndida noticia, más en un verano con tanta competencia animada como el que estamos acabando. Con un presupuesto menor del que se podría pensar, la película sortea con mucha habilidad el riesgo de que parezca un refrito burlón de Indiana Jones y ofrece una película cargada de entretenimiento para chavales de todas las edades (parece una obviedad, pero es uno de sus grandes puntos a favor) y que consigue un nivel espléndido en la animación. Hay unas limitaciones técnicas entendibles, disimuladas eso sí con talento, y también en los tópicos que no esquiva la película, aunque tampoco lo necesita, porque al final pasan 90 minutos de aventura visualmente atractiva y narrativamente muy entretenida. Las aventuras de Tadeo Jones es una grata sorpresa.

Aunque a muchos pueda no sonarles el personaje, la historia de Tadeo Jones viene de lejos. Nace en 2001 y sus dos primeros cortos, Tadeo Jones y Tadeo Jones y el sótano maldito ganaron sendos premios Goya al mejor corto de animación. El segundo, de casi veinte minutos, ya era casi una prueba en toda regla para comprobar si un largometraje era viable. Y claramente lo era. Dio el salto al cómic dibujado por Jan en Tadeo Jones y el secreto de Toactlum y Tadeo Jones en el rally París-Paká. Y ahora llega el largometraje que, de alguna manera, supone partir de cero para contar la historia del personaje protagonista. Tadeo es un obrero de la construcción que aspira a convertirse en un gran arqueólogo, siguiendo el ejemplo del mediático Max Mordon, su ídolo, y los consejos del profesor Humbert, su mentor. Cuando él mismo se empieza a convencer de que no es capaz de hacer ningún hallazgo de valor, una serie de casualidades le pondrán en la búsqueda de la ciudad perdida de Paititi, misión en la contará con la ayuda de un variopinto grupo de amigos.

Las influencias en Tadeo Jones son muy evidentes. Indiana Jones no es que sobrevuele tanto en lo más paródico como en lo más formal del filme, es que incluso aparece mencionada en los títulos de crédito (y en alguna divertida broma del guión). Para el personaje de Sara, es también notoria la sombra de Lara Croft, la heroína de videojuego a la que dio vida en la gran pantalla Angelina Jolie. Y en el diseño de los personajes es indudable la impronta de Jan, creador de Superlópez. Todo ello se mezcla con habilidad, simpatía y buen humor, creando una historia que consigue personalidad propia. Y eso es lo difícil. Cierto es que no hay excesiva originalidad en el planteamiento, en el argumento o en del desarrollo de los personajes, pero no hay que olvidar que se trata de una película infantil, y en ese plano funciona a la perfección. No comete el error de idiotizar a los personajes, sí aplica estereotipos a los que dota de elementos diferenciadores, muy españoles en algún caso (sí, es posible que funcione un chiste visual sobre toreros) y muy deudores de la herencia del cómic español en el que destacan, precisamente, autores como Jan.

Quizá lo más agradecido de esta película es justo eso, que haya personalidad. Parodiar a Indiana Jones es fácil. Hacerlo con un personaje identificable y con características propias, no tanto. Y Tadeo Jones logra esa distancia aprovechando los elementos más exóticos de la aventurero del arqueólogo de George Lucas y Steven Spielberg: escenarios deslumbrantes (ahí se ve en la pantalla el buen nivel de dibujo y animación de la película), la inevitable y atractiva chica, secundarios cómicos (es una concesión indudable a la comercialidad, como también lo es el uso de algunas canciones, pero el pájaro que no habla y sólo se comunica con carteles es, sin duda, lo más divertido de la película), unos villanos perversos (que sí parecen directamente sacados de En busca del Arca perdida, siendo lo menos original de este debut cinematográfico de Tadeo Jones) y un misterio a resolver. El doblaje corre a cargo de voces conocidas, pero salvo José Mota, que se acerca demasiado en algunos momentos al Asno de Shrek, todos aportan su granito de arena a esa impresión de esta viendo algo con personalidad propia.

Las aventuras de Tadeo Jones se convierte así en una aventura simpática, divertida y desenfadada, que cobra personalidad propia gracias a su aspecto, que sabe mezclar además varios tipos de animación cuando la historia lo requiere (desde los títulos de crédito iniciales hasta el vídeo promocional de Max Mordon). El suyo es un mundo de apariencia realista pero, en realidad, moldeado a imagen y semejanza de su protagonista. Las formas se caricaturizan y encajan a la perfección en el imperfecto mundo de Tadeo. Incluso la banda sonora entiende a la perfección el carácter aventurero y juvenil de la película. El conjunto es muy entretenido. Infantil, sí, pero para niños de todas las edades. Y ahí encajan de vez en cuando también los adultos, esos que ocasionalmente son sólo críos que han pasado por unos cuantos cumpleaños más. Tadeo Jones despierta esas sensaciones, y deja con ganas de más. De más película, de más películas.

Aquí, otra crítica en Suite 101.
Aquí, un artículo en el que hablan el director, Enrique Gato, y el productor, Nico Matji.
Aquí, otro sobre la participación en el doblaje de Miguel Ángel y Michelle Jenner.
Aquí, fotografías en A través del Objetivo del photocall de los Jenner, José Mota y Enrique Gato.