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lunes, diciembre 09, 2013

'Carrie', sería buena si no fuera 'Carrie'

Carrie es una de esas películas que hacen ver el problema con absoluta claridad. El problema no es el remake, sino el motivo por el que se hace el remake. Carrie, la nueva versión de Kimberly Peirce, se hace porque por desgracia las audiencias contemporáneas no se acercarían a la película que hizo Brian De Palma en 1976 basada en la novela de Stephen King porque la ven demasiado antigua y el público, al parecer, ya no sabe contextualizar. Así que Hollywood hace un remake con un guión casi calcado, con las evidentes modificaciones propias de la época (con vídeos grabados con móviles o escotes más pronunciados en el vestuario cotidiano de las chicas de instituto, por ejemplo), para satisfacer al público más vago y poco exigente. Y, ojo, Carrie, la nueva, sería una buena película si no fuera Carrie. Pero los estudios no arriesgarían con una propuesta original. Saben que la marca vende, que el remake atraerá a algún nostálgico del título original y a muchos seguidores del escritor. Así se llegan a conclusiones preocupantes sobre el estado del cine actual.

Para quien haya visto la película de De Palma, la de Peirce (responsable hace más de una década de Boys Don't Cry) no esconde apenas ninguna sorpresa. Algo más de casquería y de carne, algo más de sangre y violencia explícita, sin duda. Pero nada exagerado o impropio de una película de este tiempo. De hecho, Carrie no llega a alcanzar en ningún momento el estatus de película de terror. Eso, ojo, no es bueno ni malo en sí mismo, pero conviene aclararlo para que no haya equívocos entre los espectadores. Carrie es más bien un relato sobrenatural e inquietante, con tintes fantásticos, pero terror en realidad no es la palabra para definirlo. Y se pierde completamente esa noción cuando se comprende que el remake pierde toda la sutileza que podría haber aumentado la fascinación del género. La protagonista tiene poderes y los utiliza desde el comienzo de la película, hasta el punto de que hay momentos en los que casi parece sacar algunas escenas de cualquier película de los X-Men.

Así que lo que ofrece este remake es la reintepretación actoral de los personajes clásicos. Chlöe Grace Moretz es una actriz terriblemente carismática, y hace suyo el papel con una enorme facilidad. no es fácil, porque es complicado admirar en ella el patito feo del instituto que en realidad ha de ser Carrie. Y le sienta muy bien precisamente que no sea un relato de terror, porque donde más convence es en las escenas más humanas e íntimas, donde se muestra como una adolescente diferente que, en realidad, sólo quiere ser una más. Peirce, de hecho, se vuelca en ella, le da un aura sumamente atractiva, muchos primeros planos y los mejores momentos de su trabajo. Julianne Moore como la madre de Carrie y Judy Greer como su profesora de educación física (la mejor y más apreciable diferencia con respecto al filme de 1976) añade al reparto el toque de clase que los chavales más jóvenes no consiguen dar.

¿Es Carrie una mala película? La verdad es que no. Es un filme rodado con mucha solvencia, una interesante historia sobre una niña que se hace mujer en unas circunstancias muy especiales, con una madre posesiva y fanática religiosa, en un entorno en el que nunca podrá encajar y desarrollando poderes telequinéticos (ampliados en la película de forma innecesaria en algunos momentos). Todo eso está razonablemente bien construido y explicado y la película se deja ver con mucha facilidad. Pero juega en su contra el hecho de que sea un remake y la explicación subyacente a su producción. Y no es una crítica directa a la imparable proliferación de remakes, que en sí mismos no tienen por qué tener nada malo. Para rehacer algo se pueden buscar nuevos ángulos, nuevas formas de contar incluso la misma historia o simplemente elementos que lleven a otras conclusiones. Carrie va a lo seguro, al desarrollo emocional en la primera mitad y a la conocida orgía sangrienta en su clímax. Pero no tiene la suficiente originalidad como para sobresalir.

lunes, marzo 02, 2009

10 PELÍCULAS... con nombre de mujer

Muchas historias de cine giran en torno a una mujer, pero no hay tantas que apuesten por una protagonista femenina, y muchas menos aún que le den el título de la película al nombre de una mujer. Pero las hay y de los géneros más variados. Mujeres a las que admirar, mujeres a las que adorar, mujeres con las que sufrir y mujeres con las que soñar. Mujeres...

· AMELIE
Una niña que se crea su propio universo imaginario se convierte en una joven que se dedica a hacer felices en los demás en el camino de su propia felicidad. Amelie es una historia muy bonita, con detalles realmente preciosos, pero como película se queda corta. Quizá es que no he superado todavía la aversión que le tengo a Jean-Pierre Jeunet desde que destrozó por completo la saga de Alien con su Resurrección, pero lo cierto es que me molesta la forma de rodar que tiene este director. Demasiados movimientos bruscos de cámara, demasiados planos imposibles, demasiada exageración visual, demasiada irrealidad gratuita. Y eso afecta a la película, simpática pero poco más. Sé que Amelie levanta pasiones, pero no es mi caso. La historia sí, la película no.
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· CARRIE
La joven más inadaptada del instituto se convierte en su peor pesadilla cuando todo el mundo decide reírse de ella y explotan sus poderes psíquicos. Su venganza será una masacre. Carrie, la novela de Stephen King, es sobrecogedora, está escrita con un impecable estilo de trabajo de investigación y es sorprendente en todo momento. Carrie, la película de Brian de Palma, tiene instantes muy brillantes pero otros muchos que no lo son tanto. Sissy Spacek borda su papel. No deja de tener su gracia ver a John Travolta como el macarra de la historia y a William Katt (El gran héroe americano) como el chico aparentemente bueno (que en la novela lo es menos que en la película). En su momento fue un bombazo aunque no ha envejecido demasiado bien. Eso sí, por mucho que te lo esperes, es imposible no pegar un salto con el susto final.
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· LAURA
Una mujer de la que se enamora un policía mientras investiga su asesinato. Prodigiosa obra maestra de Otto Preminger, una de las mejores películas de cine negro de su década por excelencia, los 40, y un título imprescindible que no parece contar con la misma fama que otras películas de su época. Narrada con una maestría muy difícil de encontrar hoy en día y trazando unos personajes magistrales, sus continuas sorpresas y giros argumentales no son en absoluto forzadas sino pasos precisos de una historia magnífica. La encantadora y sensual Gene Tierney impresiona hasta desde el cuadro. Es curiosisísimo ver (y obligatorio oír en versión original) a Vincent Price antes de convertirse en un mito del cine fantástico y de terror.
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· LOLITA
Una joven, casi una niña, se convierte en el deseo sexual de un profesor que alquila una habitación en la casa en la que vive con su madre. Él, dispuesto a todo, se casará con la mujer sólo por tener cerca a Lolita. Kubrick hizo una arriesgada adaptación de la más que polémica novela de Vladimir Nabokov, dándole un gran papel a Peter Sellers antes de convertirle en su protagonista absoluta de Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?. Sue Lyon borda su papel de niña promiscua y flaquea algo más en el de joven arrepentida (para algunos era algo mayor para el personaje; sin embargo, tenía 16 cuando se estrenó la película y en el libro se dice que Lolita tiene 14) y James Mason está francamente interesante en el papel del hombre obsesionado con la protagonista. Para la época en la que se hizo, con censura de por medio, una película muy arriesgada y valiente.
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· MARY POPPINS
La ñinera que todo niño querría tener. Mary Poppins es una de las mejores cintas infantiles que se han rodado nunca, llena de magia, de música y canciones inolvidables (¿quién no ha oído aquello de "supercalifragilistico..."?), y de personajes fantásticos. Julie Andrews borda el papel de Mary Poppins y Dick Van Dyke está sencillamente irrepetible. La fusión de imagen real y dibujos animados fue pionera en su época (aunque más de dos décadas después ¿Quién engañó a Roger Rabbit? estirara las posibilidades hasta el infinito). Inolvidable, irrepetible y una de esas películas que da gusto enseñar a todas las nuevas generaciones que la pueden conocer. Uno de los motivos por los que Disney siempre será único.
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· MARY REILLY
El ama de llaves de un científico que resulta ser mucho más. La aproximación de Stephen Frears al mito de Jekyll y Hyde se produjo a través de la mirada de una mujer. La película, a pesar de las libertades que se tomaba con respecto a la novela original de Robert Louis Stevenson, y a su vez basada en otro libro de Valirie Martin, tiene puntos de interés. No demasiados, eso sí. Julia Roberts no termina de hacerse con un personaje algo soso y John Malkovich cae en lo fácil al dar vida al monstruoso Hyde. La portentosa banda sonora de George Fenton le da a la película una atmósfera única y eleva el resultado final muy por encima de lo que hubiera ofrecido sólo la parte visual. No es, ni de lejos, de las mejores películas sobre esta historia.
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· POCAHONTAS
La princesa india que tiene que lidiar con los conquistadores de América. Disney siempre ha tenido un especial aprecio por las heroínas, pero nunca hasta Pocahontas le había dado sólo el nombre de una de ellas al título de una película. La ruptura que produjo fue en su aspecto físico. Potenciando la sensualidad (y en algún momento hasta la sexualidad) más que nunca, el estudio se basó en el cuerpo de Naomi Campbell para dar vida a esta leyenda americana. La película no es de las mejores de una década gloriosa para Disney, en la que vieron la luz grandes títulos como La bella y la bestia, El jorobado de Notre Dame o Tarzan, pero sí es una muy entretenida cinta de aventuras con una más que correcta música de Alan Menken.
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· REBECCA
Una mujer como referente, como asfixia, como modelo imposible de imitar o superar. Pocos directores se atreverían a convertir en protagonista principal de una historia a una mujer que no llega a aparecer nunca en la película. Y Alfred Hitchcock era uno de esos directores. Joan Fontaine da vida a una ingenua y enamorada joven, que se casa con un hombre que ha perdido ha visto morir a su primera esposa. Y esa es Rebecca. El recuerdo de esa primera mujer le hará imposible la vida a la sustituta hasta el dramático final de la película. Para el recuerdo el inquietante papel (y la permanente presencia) del ama de llaves, intenso y sobrecogedor. Y el impresionante escenario gótico de Manderley, uno de los más bonitos de la historia del cine.
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· SHEENA
Una niña perdida en la selva africana es criada en un poblado indígena y acaba convertida en su protectora. Sheena, adaptación de un cómic, es una peliculita olvidable pero que genera cierto cariño entre los aficionados. Quizá el atuendo de la bella Tanya Roberts y la escena de desnudo que ningún director se resiste a incluir en este género tenga bastante que ver. El cine de acción y fantástico nunca ha sabido encontrar una respuesta inteligente cuando la protagonista es una mujer, y aunque las cintas de los 80 tenían cierto encanto (Supergirl, El guerrero rojo) los puntos débiles han quedado patentes en las más modernas (Elektra, Catwoman). Sheena tuvo años después una serie de televisión con Gena Lee Nolin, una ex vigilante de la playa, como protagonista. Ni la película ni la serie son gran cosa, la verdad...
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· THELMA & LOUISE
Dos mujeres, una soltera y liberal, la otra casada y acobardada, emprenden un viaje de fin de semana y acaban viviendo la aventura de sus vidas. Susan Sarandom y Geena Davis hacen un trabajo formidable es una de las mejores películas de Ridley Scott. Y si ellas llevan la voz cantante, en la historia y en la interpretación, tampoco se quedan atrás un brillante Harvey Keitel y un acertadísimo (de las pocas veces) Brad Pitt. Scott rueda como casi siempre con una precisión formidable y cuenta con dos aliados más de lujo: una fotografía preciosa de las carreteras americanas y una magnífica banda sonora de ese genio que es Hans Zimmer. Una gozada de película que, digan lo que digan, no tiene por qué entusiasmar sólo a las mujeres.